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Cuando vayas por el monte
observa los saltamontes.
¡Son de traca!
¡Siempre dando la matraca!
Los encontrarás muy pronto,
pues, de pronto,
te saltan de cualquier mata.
¡Vaya lata!
Son músicos saltimbanquis,
que junto con las cigarras
y los grillos,
amenizan las verbenas
en caminos,
pedregales,
bosquecillos y praderas.
¡Vaya lío!
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De un salto cruzan el río,
pues tienen dos patas largas,
que, de largas,
se pueden formar un lío.
Con estos saltos tan grandes
no hay nadie que los alcance,
por las malas...,
al salto extienden las alas:
amarillas, azuladas,
de muchos, muchos colores,
algunos hasta rosadas.
Sé su amigo,
pues aunque nos den la lata
cuando rascan las dos patas,
estoy todo convencido,
de que si te haces su amigo,
te enseñarán muchas cosas,
muy curiosas,
a lo largo del camino.
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