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Uza, la lechuza,
vive en aquel roble,
duerme por el día
y sale de noche.
Si por el camino
no pasa ni un coche,
Uza, la lechuza,
se sube en un poste.
Si por el camino
no pasa ni un coche,
Uza, la lechuza,
se sube en un poste.
Dos ojos grandotes
le llenan la cara,
un pico curvado
y uñas alargadas.
Siempre está muy quieta
subida en el poste,
hasta que descubre
un ratón de monte.
Vuela entonces Uza
en vuelo picado
y atrapa al ratón
que se ha despistado.
Lo deja en la rama,
se mete en el nido,
cuando va a salir:
él se ha escondido.
Uza, la lechuza,
se duerme con pena,
por no haber podido
tomarse la cena.
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