12.
Es el hijo del hombre quien elige
Convertirte en saeta, en bálsamo,
En detritus.
Usarte por defensa, cetro,
Bastón de ciego, máscara
U ornamento de estilo.
Es el hijo del hombre quien elige
Rellenarte
-de flores o de hierro,
de pólvora o de mirra-
Los ojos y los vientres insaciables
A que estás condenado
Desde el instante mismo
Que te los ha cedido.
Es el hijo del hombre quien elige
-desconcertado,
al verse tan desposeído-
Valerse
De tus límites difusos
Hacerse
De tu tiempo indefinido
Armarse su aposento
En tu espacio fallido
Para creer que ha llegado a decirse
En una burda sucesión de sonidos. |