9.
Y aunque no tienes puños
Ni coraza ni espada
Ni vives por el hierro
Ni te sosiegas con pan
O con mordazas
Y aunque eres débil
Y pequeña
Modelada
A semejanza humana
En esta madrugada
Golpearemos
-armados con tu nombre-
La cerrada muralla.
Y aturdida caerá
Aunque no crea
En el poder de la palabra.
Gritaremos tu nombre,
Enronquecidos,
Enamorados del sonido
Y de la magia.
Cederán sus cimientos
-sordamente abrumados-
Por la divina espada. |