Este año, en octubre exactamente, en Colo-Colo tenemos elecciones de directorio. Esta instancia es la única que tenemos los colocolinos para demostrarle al señor Dragicevic que su gestión no ha sido buena, es más, deportivamente en estos dos períodos en que él se ha adueñado del club no se ha avanzado nada respecto a otros directorios. De hecho con él a la cabeza no se ha jugado ninguna final continental y ni siquiera se ha pasado a la segunda fase de la Copa Mercosur. Seguramente explicaciones no faltarán, pero eso es precisamente de los que los hinchas estamos cansados.
Todas las faltas enumeradas anteriormente podrían ser digeridas con menos dificultad si tuvieramos la esperanza de que un directorio más honrado se hiciera cargo del club, pero la astucia de don Peter le permitió darse cuenta de que sus otros dos opositores y que hasta no mucho tiempo atrás combatían todas y cada una de las acciones tomadas por el aludido, eran corruptibles y que a lo único que aspiraban era a agarrar una pedacito de la torta para usar el poder en beneficio propio.
Por esto es que no es muy complejo imaginarse la manera en que Dragicevic encontró el modo de perpetuarse en el poder y ahora incluso, sin oposición. Él sabía que de tener unas elecciones libres y democráticas perdería, y que ninguno de sus dos contendores (Menicchetti y Labarca) tenía la seguridad de ganarlas, por lo que decidió ofrecerles puestos de importancia no a los candidatos directos, sino a sus partidarios. Para graficarlo de otro modo, es como si el Presidente Ricardo Lagos le ofreciera el Ministerio del Interior al histérico de Pablo Longeira (UDI) y el de Relaciones Exteriores a Gladys Marín. Un chiste. Es penoso como la ambición puede hacerle mal a las personas y éstas a la institución más grande de Chile: Colo-Colo. Espero que la familia colocolina no concurra a votar para así no darle el quorúm necesario a quienes sólo les importa cambiar el auto o mejorar la casa con dinero ajeno. Por último una advertencia: para ser candidato al directorio hay que haber pertenecido a otro antes, esto significa que estamos metidos en un círculo vicioso donde sólo los mafiosos que hoy están en el poder pueden ser los futuros presidentes del club. Creo que bastará con dar las iniciales del autor de tan "brillante y democrática" norma: P.D.