Presentación del fondo de documentación
Este es un fondo de documentación libre y dinámico. Cualquier persona puede aportar informaciones de interés. La información no pretende ser completa, pues continuamente se van añadiendo nuevos documentos al fondo. Tampoco pretende ser verídica; de hecho incorporamos documentos de distinta procedencia y con versiones contradictorias.
Los documentos etiquetados como "opinión" o "colaboración" pueden estar realizadas por personas sin titulación médica, lo cual no quiere decir que no tengan razón. Otros documentos son extractos de libros o de artículos firmados por prestigiosos profesionales médicos; lo cual no quiere decir que tengamos que fiarnos de ellos.
En este fondo pretendemos presentar cualquier información que haya sido útil a alguien, aunque sólo sea a la persona que lo incorporó al fondo
Presentación del tema: Clases de epilepsia.
Las epilepsias pueden clasificarse desde varios puntos de vista: Según los síntomas visibles, según la zona del cerebro afectada o según la causa que la haya originado.
La neurología tradicional selecciona el fármaco a tomar en función de la clasificación realizada.
Hay tres clases principales de epilepsia:
Ilustramos este tema con dos fuentes principales: el libro de Francisco abad alegría y el libro de la liga francesa contra la epilepsia. Si se puede determinar con mayor o menor exactitud el tipo de epilepsia que queremos tratar, entonces queda determinada la secuencia de fármacos que pueden probarse para combatirla.
Presentación del tema: Diagnósticos.
Diagnosticar una epilepsia consiste principalmente en registrar al usuario como epiléptico. Para ello se utilizan las descripciones ofrecidas por los familiares complementadas con pruebas tales como el Electroencefalograma (EGG) el scanner y la resonancia magnética.
F. Abad, muestra por ejemplo al EGG como una de las principales técnicas de diagnóstico. La verdad es que, ni todas las epilepsias son registradas por el EGG, ni todas las personas que activan el EGG son epilépticas. Por otro lado está demostrado que en estado de relajación, visualización, o con la práctica de Control Mental el EGG muestra un funcionamiento normal. Los fármacos antiepilépticos, en ocasiones también activan el EGG.
Nos parece que el EGG, es una prueba que gusta hacer a los neurólogos, aunque no creemos que sea realmente útil a la hora de seleccionar el fármaco.
Presentación del tema: Epilepsia infantil.
El debate abierto sobre el tratamiento de las epilepsias trata de encontrar un equilibrio entre el daño que puedan ocasionar las crisis epilépticas en sí mismas y el daño que pueda ocasionar el tratamiento farmacológico.
En el caso de los niños pequeños este debate toma un matiz peculiar.
Ilustramos este tema con los siguientes documentos:
Presentación del tema: El problema de las Interacciones.
El tema de las interacciones entre medicamentos es generalmente poco conocido, tanto entre los usuarios de la sanidad como entre los propios especialistas. En general, y oficialmente, se reconoce que los fármacos cuando se mezclan pueden aumentar o disminuir sus efectos.
Cuando se trata de fármacos que afectan al sistema nervioso central estas interacciones pueden ser muy peligrosas; por lo que es necesario vigilar de cerca sus efectos secundarios. La medicina científica constata, por ejemplo, una elevación de los niveles plasmáticos de alcohol cuando lo mezclamos con barbitúricos o anfetaminas. La persona que, sin embargo, prueba los efectos de mezclar una dosis de anfetaminas o barbitúricos con alcohol lo que constata es un estado semi-alucinógeno o semi-psicótico que nada tiene que ver con los efectos de las anfetaminas o del alcohol por separado. La neuropsiquiatría tradicional ha tardado mucho tiempo en reconocer estos efectos. De hecho era frecuente ver al médico de cabecera recetando dexidrinas a cualquiera que alegase tener una hermana un poco gorda.
Muchos de estos psicofármacos han sido finalmente retirados de las farmacias o han sufrido un cambio de nombre como consecuencia de los numerosos atracos de que eran víctimas los farmacéuticos a manos de politoxicómanos.
Esto tiene su lógica: Los niveles plasmáticos pueden ser medidos de forma científica en un laboratorio. Los efectos reales sobre el psiquismo de quien los prueba son más difíciles de objetivar. A este respecto, podemos afirmar que, el camello del barrio tiene una visión mucho más lúcida sobre los efectos psíquicos de los psicofármacos que el respetable especialista.
A efectos médicos, el medicamento ingerido primero es absorbido, se instala en la sangre y posteriormente es eliminado. Cuando se mezclan dos fármacos la interacción puede ser de dos tipos:
Es importante tener en cuenta estos procesos a la hora de realizar cambios de medicación. En epilepsia, aumentar (o disminuir) la dosis de un fármaco puede suponer la disminución de otro y provocar una inesperada crisis rebote. De la misma manera, la disminución (o el aumento) de un fármaco, puede disparar los niveles plasmáticos de su compañero provocando una inesperada intoxicación. Estas interacciones, suelen venir indicadas en los prospectos en el apartado de "interacciones" o "incompatibilidades".
Estos problemas de interacciones no solo se dan entre medicamentos; su proceso metabólico puede verse afectado por otras drogas, por la alimentación, la regla, la luna, el clima, etc.
Todo parece indicar, por ejemplo, que el tabaco elimina la mayor parte de los fármacos. Comenzar a fumar puede suponer una disminución de los niveles medicamentosos y una disminución del umbral epiléptico.
Dejar de fumar, por el contrario, puede provocar una intoxicación interna generalizada, en personas tratadas con psicofármacos.
El proceso de interacción es algo más complicado de lo que hemos descrito aquí. Para profundizar sobre el tema hemos incluido las siguientes fuentes:
Hemos dicho que, en realidad, los efectos que pueden ocasionar en el cerebro una mezcla de psicofármacos, es completamente diferente al efecto que haría uno de ellos actuando por separado, en mayor cantidad. No hemos encontrado información especializada al respecto, pero podríamos expresarlo así:
El cerebro está constituido por millones de células. Sólo usamos un diez por ciento de su capacidad. Cada diferente estado mental (ya estemos despiertos, dormidos, alegres, deprimidos, borrachos...) puede describirse en función de las zonas o grupos de células cerebrales que se encuentran activas o dormidas en cada momento. Las secuencias naturales de estímulos (día, noche, peligro, ayuno, oxigenación, fiebre...) hacen que se activen o duerman diferentes grupos de células cerebrales. Cada droga actúa sobre diferentes grupos cerebrales bien sea activándolos o relajándolos. Existen drogas que generan efectos más o menos compatibles con nuestra realidad cotidiana: el tabaco, el alcohol, el café, la cocaína, el valium... Existen drogas "prohibidas", incompatibles con nuestra marcha cotidiana: la mescalina y el LSD, por ejemplo. Son drogas que activan y desactivan una combinación de células cerebrales incompatibles con la vida social; que actúan sobre los delicados procesos de percepción, pensamiento, lenguaje, imaginación e intuición.
Con esto llegamos a la manera en que, a partir de drogas simples, podemos acceder a los estados "prohibidos" de la conciencia; activando una configuración peculiar de activación-desactivación de las células cerebrales. En general todos los estados intermedios entre el sueño y la vigilia nos acercarán a este estado. El umbral de activación-desactivación de cada zona cerebral es diferente en cada individuo, de manera que cada uno responde de un modo diferente. Lo que parece no tener efecto en una persona, resulta explosivo para otra. De la misma manera, en una misma persona varían los umbrales de activación de un día para otro, o en función de la estimulación ambiental.
Se produce otro tipo de interacción, pocas veces tenida en cuenta por la siquiatría oficial: se trata de la interacción entre un fármaco y una emoción. Es el caso de, por ejemplo, una persona que habitualmente consume un fármaco sin ningún efecto secundario aparente. De repente, y tras una estimulación emocional (celos, una violación, una agresión, muerte de un familiar, enamoramiento..) comienza a comportarse de una manera extraña, inusual, patológica. El ejemplo más clásico conocido popularmente es el caso del marido celoso, que sufre un ataque de celos en estado de embriaguez: Pierde la razón y comete un doble asesinato. Ni el alcohol ni los celos por separado son capaces de provocar este enloquecimiento temporal. Es su mezcla lo que lo activa.
Es importante determinar si una alteración del psiquismo tiene un origen tóxico, o tóxico-emocional, antes de diagnosticar un "estado depresivo" o un "brote sicótico" e instalar un tratamiento a base de tranquilizantes o neurolépticos. En este caso, de que exista el origen toxico, es necesario esperar a que el cuerpo elimine el tóxico de los centros nerviosos y que las neuronas recobren el normal funcionamiento. Este proceso puede ser largo, pues, incluso una vez que, el tóxico ha desaparecido del organismo, las neuronas han "aprendido" a funcionar de otra manera y su umbral de activación frente a ciertos estímulos puede quedar alterado. De todas maneras el proceso para el restablecimiento de un psiquismo "socialmente aceptable" es tema de largo debate para otro momento.
Los antiepilépticos son claros candidatos a interferir en este peculiar funcionamiento del cerebro. Se han descrito, entre otros, los efectos del Depakine, tegretol y Neurontín. El depakine puede resultar peligroso asociado al luminal; El neurontín, se basta a sí mismo para generar estados alucinógenos. El Tegretol es bastante traicionero; sus procesos de eliminación pueden verse alterados inesperadamente en función del metabolismo; bien sea eliminandose por debajo del umbral terapéutico o acumulandose por encima del nivel tóxico.
Presentación del tema: Antiepilépticos.
Hemos incorporado en esta sección las informaciones médicas que hemos encontrado en relación con los fármacos antiepilépticos.