| La ciudad de Braga |
Un primer paseo
Cuando
llegué a Braga tuve la impresión de que no se encuentra ante ninguna
maravilla. Mi primer trayecto en la ciudad, de la estación de autobuses a la
residencia en Lamacaes, no tuvo ninguna vista panorámica ni ninguna visita a
un monumento que me dejara con la boca abierta. Tuve que esperar hasta haber
dejado mis maletas y acomodarme convenientemente en mi habitación para
adentrarme en la ciudad. Una vez arreglados mis asuntos, nada mejor para empezar
el día que un paseo por la ciudad. Lo primero de todo es llegar hasta la
Avenida Central, donde es aconsejable hacerse
con un mapa en la oficina de turismo. Una vez llegados a este lugar, y con la
garantía de saber que no nos vamos a perder, conviene echar un vistazo a la
gran explanada, centro de la vida social de la ciudad. Tanto las arcadas
(soportales) como el famoso Café Viana se convertirán en obligados puntos de
encuentro durante tu estancia.
La avenida central es el comienzo de todos los paseos por el centro histórico de la ciudad. Desde allí se alcanza cualquier punto de interés en cuestión de segundos. El primero de ellos será el café La Brasileira, clásico donde los haya, centro de la intelectualidad bracarense. Después podemos recorrer la zona peatonal y comercial, hasta llegar a los fantásticos jardines de Santa Bárbara, llenos de flores durante todo el año, que desde la primavera hasta el final del verano presentan su mejor aspecto.
A apenas doscientos metros se sitúa el Campo da Vinha, plaza de ambiente muy agradable para pasear, con muchos antecedentes históricos. Por ejemplo, de ella partió el levantamiento militar que desembocó en la dictadura salazarista y en ella se vivieron importantes concentraciones durante los meses siguientes a la Revolución de los Claveles. El siguiente paso es el ayuntamiento de la ciudad, situado en frente de la sede arzobispal, y que cuenta en su interior con unos magníficos mosaicos.
De ahí, el siguiente
punto obligado es el Arco de Porta
Ferrea, entrada a la ciudad vieja, donde se hacían las ceremonias de recepción
a los nuevos obispos de la ciudad. La siguiente parada es la Catedral, la más
antigua de Portugal, en cuya construcción se mezclan muchos estilos
arquitectónicos. Especial
atención merece su órgano, el más espectacular que he visto en mi vida. No se
puede dejar de ver las capillas adyacentes y los tesoros de la Catedral. La
llamada Sé de Braga merece una importante parada dentro de nuestro camino y de
los monumentos de la ciudad.
Concluiremos nuestra visita en la Casa de los Coimbras, tras dejar atrás el Largo do Paco, donde se situa el rectorado de la Universidade do Minho.
Para terminar de ver lo más importante de Braga,
deberemos alejarnos del centro. En lo alto de una de las montañas que rodean la
ciudad encontraremos el Bom Jesús y el Monasterio de Sameiro. Después de algo
más de una hora de caminata desde el centro llegaremos al primero
de estos santuarios, una iglesia barroca que sorprende por su belleza y la de su
entorno. Las vistas sobre la ciudad son maravillosas, y su parquecillo anexo
hará las delicias de los domingueros. Por fin, dos kilómetros más arriba, los
más devotos podrán conocer el monasterio de Sameiro, segundo centro de
peregrinación más importante del país después de Fátima. Y si a alguien
quiere seguir viendo edificios religiosos, que aproveche un tercer día para ir
al monasterio de Tibaes. Merece la pena.
Así se vive
Braga es una ciudad muy tranquila. Religiosa y de mentalidad conservadora, sus aproximadamente 150.000 habitantes llevan una vida agradable bajo un clima húmedo en una localidad en la que no se echa en falta ninguna cosa de las grandes ciudades. Su tranquilidad no quiere decir que sea una ciudad aburrida, ni mucho menos. El importante número de estudiantes que viven en ella le dan un aire muy dinámico.
La Avenida Central es el punto de reunión social. En ella
comienza el centro histórico de la ciudad y es paso obligado de la zona
comercial del centro a otros barrios de la ciudad. Allí se sitúan también
el McDonalds de la ciudad (legítimo fast-food portugués) y el centro
comercial Braga Shopping. En la zona peatonal antigua de la ciudad también hay
sucursales de las tiendas más importantes.
La Universidad
La Universidade do Minho tiene su campus de Braga (también tiene otro en la vecina Guimaraes) al noreste de la ciudad, a aproximadamente cuarenta minutos a pie de la Avenida Central. Los estudiantes suelen vivir en un barrio nuevo cercano a la misma, donde es fácil encontrar habitaciones por menos de 20.000 escudos al mes, aunque el servicio de transporte público permite un buen acceso desde cualquier punto de la ciudad. Sus instalaciones son modernas y en ellas posee una buena cantidad de medios tecnológicos, lo que la hace ser una de las mejores del país. En su cantina, los estudiantes pueden comer por tan sólo 300 escudos, y sus laboratorios de informática son ejemplares.
Si quieres vivir en una residencia universitaria, la mejor opción es la Lloyd Braga de Lamacaes. está bastante cerca de la universidad y sus instalaciones son las mejores de toda la ciudad. La otra gran residencia es la de Santa Tecla, con más residentes, que si bien tiene más vida que la otra y más servicios, no se encuentra tan bien situada como la Lloyd Braga, ni tiene su mismo ambiente. De todos modos, no es fácil conseguir una plaza en ellas. Habla con el servicio de Relaciones Internacionales antes de preparar nada.
De marcha
Pese a ser una
ciudad tan profundamente católica, los estudiantes consiguen prolongar las
noches hasta límites insospechados. Las sugerencias pasan por comenzar la noche
en la terraza del Café Viana, si el tiempo es favorable, o en el bar de la
asociación de Estudiantes, el famoso BA, donde te puedes encontrar a multitud
de gente interesante en un ambiente muy agradable (este local fue todo un
descubrimiento para mí y mis compañeros), y con unos precios bastante
reducidos.
Después de calentar motores, la noche de Braga tiene muchos lugares para recibirte. Yo voy a recomendar dos: el Deslize, junto a la Catedral, con un ambiente más tranquilo para pasar un rato muy agradable con los amigos. Pero si tienes el día bailón, pásate por el Sardinha Biba, un sitio caro y un poco pijo, pero que te dará noches enteras de diversión.
Los más tranquilos pueden preferir irse al cine. Que nadie se preocupe. En los dos centros comerciales de Braga existen multicines en los que se pueden ver los últimos éxitos con las mayores comodidades, a un precio más reducido que en el resto de Europa (500 escudos para los estudiantes).
Para los deportistas
No es difícil
practicar deporte en Braga, aunque haya que trasladarse a las afueras para ello.
La mayor parte de las instalaciones deportivas se encuentran a pocos minutos de
la Universidad. Las piscinas y las canchas de tenis están a quince minutos de
distancia, mientras que para jugar al fútbol o simplemente correr, nada mejor
que el pequeño parque cercano a la residencia Lloyd Braga. Por supuesto, la
Universidad tiene también sus instalaciones deportivas de muy buena calidad, a
unos precios aceptables para los estudiantes.
Para los más futboleros, la ciudad tiene un equipo en primera división. el Sporting Club de Braga, un poco malos para mi gusto, pero que se defienden en la mitad de la tabla. El estadio Primero de Mayo, al sur de la ciudad, merece una visita. Junto a él está también el pabellón deportivo municipal, donde juega uno de los mejores equipos de balonmano del país.
La ciudad de
Braga - Universidade do Minho - Plano de la ciudad
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