| Otra
ruta de extraordinaria belleza. A lo largo de la misma pudimos
disfrutar de verdaderas atalayas con paisajes maravillosos.
Circulamos por lugares de un gran encanto, bellos y
tranquilos.
Puentes antiguos, paisajes de río dignos de un cuadro,
formaciones rocosas, obras naturales y otras en las que se veía
la intervención humana, arroyos, cataratas, bosques,
torrenteras, todo dentro de una inmensa sensación de
paz y tranquilidad.
El tiempo no ayudó, por lo que asistió muy poca gente,
pero la lluvia también proporcionaba al paisaje una sensación
especial. Los que fueron, consideraron que valió la pena.
El principal problema se encuentra en la recta final, la
senda discurre por un pequeño camino junto a un gran desnivel
de caída hacia el río, de pronto nos encontramos con una
gran roca que si queremos superarla hay que ayudarse de unos
hierros. Para salvar este obstáculo se precisa fuerza en
brazos y piernas, asi como una cierta agilidad. Asismismo una
vez alcanzada la parte alta de la roca, es necesario disponer
de buenos reflejos y no padecer de vértigo, para no tener
ningún problema. Es decir, no es apto para todos.
Tardamos aproximadamente tres horas en cubrir los ocho kilómetros
de una ruta circular.
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