Declaración Política del Consultivo de Dirección
de la Columna Artiguista de Liberación

De la “Oración de Abril”

…”Ciudadano: pensad, meditad y no cubráis de oprobio las glorias, los trabajos de quinientos veinte y nueve días en que visteis la muerte de vuestros hermanos, la aflicción de vuestras esposas, la desnudez de vuestros hijos, el destrozo y exterminio de vuestras haciendas, y en que visteis restar sólo los escombros y ruinas por vestigio de vuestra opulencia antigua. Ellos forman la base del edificio augusto de nuestra libertad. Ciudadanos: hacernos respetables es la garantía indestructible de vuestros afanes ulteriores por conservarles.”

José Artigas, 4 de abril de 1813
(delante de Montevideo)

HISTORIA DE UN PROYECTO TRAICIONADO
De Estado tapón a “nuevo estado tapón”

En estas semanas, el gobierno de Vázquez ha reafirmado una tendencia (objetivamente expresada en lo que va de mandato) reaccionaria, entreguista y pro imperialista.
Cuando, desde nuestros documentos y en nuestras declaraciones políticas, caracterizamos a este gobierno de tal manera, no lo hacemos en función de una radicalización verbalista, a partir de una escasa comprensión de los matices o desde una actitud ultrista; esta caracterización está sustentada en un análisis concreto de las acciones, también concretas que, en poco más de un año este gobierno ha procesado.
Estas acciones, de carácter económico, social y político no sólo transitan la misma senda que marcaron los gobiernos anteriores sino que es profundizada en un sentido antipopular. A partir del acuerdo con el FMI aprobado en los primeros meses de gobierno y desde la firma del Tratado de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones con los Estados Unidos, se afirma y consolida una línea antagónica a los postulados fundacionales de la izquierda uruguaya pero, lo que es más grave, se profundiza en una dirección en la cual los partidos de la burguesía, (Colorado y Nacional) no osaron avanzar. Este “progresismo” (policlasista y pro burgués) reprimió y procesó con cárcel a militantes que se manifestaban contra Bush y su política imperial; procesó trabajadores que tomaron un medio de producción para autogestionarlo; desde el poder judicial de la clase dominante se fiscaliza a los militantes sociales y políticos; se desalojan familias enteras que no pueden afrontar los costos de sus viviendas; se rematan los bienes de pequeños productores endeudados que esperan el cumplimiento de las promesas preelectorales y también se los reprime con brutalidad; en este escenario social, matizado con hambre, desocupación, miseria, marginalidad y desamparo crecientes, el gobierno frenteamplista se burla de su electorado, de la historia de entrega y sacrificio de los luchadores de ayer y siempre y entrega, en bandeja de plata, los resortes de la economía y la tierra a los organismos financieros y las empresas que, desde la especulación, el monocultivo forestal y la producción de celulosa liquidarán cualquier perspectiva de desarrollo soberano racional y sustentable; además, para ello, ponen como garantes de estos proyectos faraónicos al país entero; y cuando decimos país, hablamos de la gente, la de pata en el suelo.
El “progresismo” de hoy le ha dado la espalda al Frente Amplio fundacional, le ha dado la espalda a la tradición de la izquierda uruguaya, la de los viejos anarcos, los socialistas libertarios, los marxistas revolucionarios, las organizaciones sociales y políticas de clase, la izquierda toda y, cuando decimos izquierda, hablamos también de la de pata en el suelo. La que no transa, la que no “aggiornó” el discurso en función del poder, los cargos, las prebendas y los lobbys.
El “progresismo” ha, con estos pasos sin retorno, asestado un ignominioso golpe a la memoria de Artigas, a sus luchas, a sus montoneras de gauchos, indios, negros, mestizos, mujeres y hombres comprometidos con la revolución, el federalismo y la patria grande americana.
Detrás de los planteos en defensa de la “soberanía”, coartada fascistoide que disfraza el compromiso de entrega al capital y al imperio, existe el compromiso de apostar a la celulosa, a la inversión antiproductiva, a ser eslabón sumiso de una nueva propuesta de carácter neocolonial que busca, apoyándose en la genuflexa y traidora actitud de los dirigentes frenteamplistas, convertirnos, una vez más, en Estado tapón.

Nuestra posición en relación al MERCOSUR está sustentada en una posición de clase; para los pueblos de la región, esta unión comercial y aduanera no ha significado avance alguno y no lo ha sido desde que es un proyecto articulado y concebido para administrar, regular y procesar intereses diferentes, opuestos y algunas veces antagónicos de las burguesías de la región, las cuales buscan, (con mayor o menor recato, con mayor o menor peso relativo y con menor o mayor aceptación de la casa matriz, Blanca en este caso) acomodar sus intereses de acuerdo a la coyuntura.
En este marco es que decimos que para los pueblos no se trata de plantear falsas oposiciones o generar contradicciones donde no las hay; para los pueblos de la región la tarea hoy, como siempre, debe ser la de defender los intereses clasistas, populares, del trabajo y en oposición a los de la burguesía, sus agentes y el capital.
Cuando se comete la traición a Artigas, (y la misma hay que rastrearla en el nacimiento de nuestro Estado nacional) el imperio británico, el poder del Brasil y los intereses de las incipientes burguesías del Río de la Plata buscaban matar en la cuna un proyecto federal y por tanto ajeno a la concepción antagónica de patria; un proyecto de potencial revolucionario en tanto entregaba la tierra a quien la trabajara; un proyecto de perfil americanista, autónomo y de avanzado desarrollo político-filosófico que, en el marco de la región y la época, apuntaba a los más infelices; en suma, un proyecto que cuestionaba el poder central y el poder de la clase propietaria. Lord Ponsomby, artífice de un parto con olor a muerte, junto con los traidores más infames, nos regalaron unas fronteras, un nombre y una bandera; en este acto borraron por un largo periodo una noción de americanismo y un proyecto popular.

RIVERA, FLORES, VAZQUEZ

Esta tríada, encaramada en el pináculo de la traición de los postulados artiguistas, motivo de vergüenza para las mujeres y hombres honestos y combativos de esta tierra uruguaya, se dan la mano a través de la historia; una historia de rapacería, de entrega y obsecuencia con los imperios de turno. Una historia que se llama masacre de nuestros indios, liquidación del gauchaje rebelde, entrega de la tierra y consolidación del latifundio en sucesivos periodos; historia que se llama guerra de exterminio genocida contra el hermano pueblo del Paraguay y ahora, historia que se llama UNITAS, tropas en Haití, “TPPRI” y “TLC”, o como le vaya a tocar en suerte de bautismo llamarse al nuevo acuerdo que se firmará, más allá de las idas y venidas de Vázquez y sus adláteres, que rayan ya con lo ridículo entre desmentidos y aclaraciones.
Cierto es que, en el marco de coyuntura, este posicionamiento del gobierno “progresista” en relación al MERCOSUR, desde el punto de vista de la estrategia imperial, es un anillo puesto al dedo de Bush; en una etapa signada por la creciente influencia de Chávez y el proceso bolivariano, a la vez que Bolivia desde el gobierno de Evo Morales y su creciente relacionamiento y protagonismo con aquel y su acercamiento al sur, matizan al bloque con un tono de progreso y estrategia continental, afirmamos que la postura del gobierno del Frente Amplio es inadmisible, oportunista y vinculada con la negra historia antes mencionada.
Nuestra COLUMNA, en esta etapa y en este momento, considera que deben cerrarse filas contra la claudicación y el reformismo; que estas filas deben ser de pueblo, de contenido clasista y que deben avizorarse como germen de unidad para la acción de contenido revolucionario. Desde nuestra perspectiva de trabajo, humilde espacio de combate ideológico, político y militante, llamamos a trabajar desde la gente para consolidar las organizaciones que no traicionan; para agrupar a la izquierda que no se rinde y para generar las herramientas que retomen la senda de lucha trazada por Artigas para que, esta vez y para siempre, no haya más infelices ni privilegiados. Esta lucha es regional, es contra el imperio y es contra el capital.

POR LA REVOLUCION SOCIALISTA AMERICANA

CLASISMO
INTERNACIONALISMO
SOCIALISMO

DEL CONSULTIVO DE DIRECCION
DE LA COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION
Montevideo, Uruguay, 8 de mayo de 2006

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