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APUNTES
PARA UN DEBATE
DE LOS MARXISTAS REVOLUCIONARIOS EN AMERICA LATINA
Debemos generar una estrategia regional
de resistencia y combate
“Un
socialismo sustentado en el aprendizaje de las luchas históricas contra los
viejos imperialismos parirá la victoria contra el imperio mundializador. Si
el imperio mundializa, la lucha debe mundializarse y nuestra tarea es
regionalizarla. La cuestión de generar dos, tres, cuatro Vietnam hoy debe
leerse en clave de crear focos antimperialistas en América que propicien a
escala continental una misma lucha contra el capitalismo. Sólo llevando
adelante esta tarea salvaguardaremos la resistencia en Irak; evitaremos una
escalada contra Irán; defenderemos a Cuba, preservaremos el desarrollo del
proceso Bolivariano y empujaremos las luchas en Colombia, Bolivia, etc.”
[1]
Para los
militantes de la izquierda revolucionaria marxista de esta tierra,
artiguista y oriental, que comprendemos cómo se nos ha escamoteado a lo
largo de la historia el proyecto revolucionario, integrador federal, y que
observamos con repugnancia que hoy, desde el gobierno
entreguista-frenteamplista, se propicia una opción pro imperialista que nos
coloca como nuevo Estado tapón en la región (repitiendo, esta vez como
farsa, lo que los británicos, el imperio del Brasil, unitarios de ambas
orillas del Plata y las oligarquías nacientes produjeron como tragedia con
la “fundación” del Estado Oriental en el proceso que va del 25 al 30 del
siglo XIX), la tarea urgente es volver a vernos como parte indisoluble de un
proceso multicultural y americano de carácter federal y vinculado a la
tierra como motor de la construcción de un socialismo sustentable y
continental. Para nuestra COLUMNA, el artiguismo es el germen de un proyecto
a desarrollar apoyados en la praxis marxista y absolutamente compatible con
la visión leninista de la organización. El proyecto federal, integrador,
multicultural y de clase que el artiguismo promovió, desarrolló y proyectó
durante su existencia en tanto proceso, no sólo no está agotado como tal
sino que debe iluminar la necesaria elaboración teórica que recomponga las
redes populares que resistan al imperio y a sus lacayos (“peores
americanos”); desde esta resistencia deberán generarse las formas orgánicas
que propicien la permanencia de la lucha, el ascenso de tales formas y la
generación de una vanguardia regional colectiva que tenga por objetivo el
poder para la clase explotada y expoliada en una perspectiva socialista.
Para esta tarea, eminentemente estratégica, deben comenzarse a promover
instancias de intercambio entre las fuerzas que persigan dicho objetivo y,
esta tarea, debe desarrollarse desde una perspectiva ajena a la
cortoplacista -y pequeño burguesa- concepción de “estado-nación”; por ello
es que deseamos promover instancias de trabajo entre las organizaciones
políticas de la región que trabajan y combaten contra el imperio y el
capital en un rumbo revolucionario. Estos trabajos deberán ser exigentes,
profundos y -obviamente- preservarse de toda publicidad, aunque es
imprescindible lanzar la idea públicamente a las organizaciones hermanas de
América. Frente a esta tarea descomunal aparecen en lo inmediato algunas
cuestiones tácticas fundamentales, dado que es ésta, la táctica, la única
herramienta que hace verdadera y posible la estrategia. En este marco cabe
desarrollar un trabajo en la sub región y en América del Sur toda, de
difusión de los planes del Comando Sur de los Estados Unidos de América en
el marco de la estrategia propiciada por el Departamento de Estado, pro
activamente, en los Documentos de Santa Fé. En lo que nos toca de cerca,
este proyectado avance del Comando Sur, con la construcción de proyectos
logísticos de carácter militar, en la localidad de Santa Catalina (en el
Cerro de Montevideo), a 10 minutos del centro de la capital del país, nos
alerta y nos exige.
[2]
LA
ESTRATEGIA IMPERIAL Y SU APOYATURA MILITAR
“En
virtud de las propias contradicciones internas (de clase y desarrollo de las
relaciones de producción) y de la artificiosa y decadente pomposidad de la
sociedad norteamericana, este Estado, fascistizado y militarista, se apresta
a controlar al mundo ya no desde las clásicas bases corporativas y
monopólicas que señalaba Lenin, sino, de manera apocalíptica, se apresta a
enmarcar en una jurisdicción mundial toda jurisdicción regional y nacional
y, por tanto, supeditar a niveles de mayor o menor autonomía (según el peso
relativo en diversos aspectos de las diferentes naciones o bloques) al resto
del planeta.”
[3]
Los
Estados Unidos, principal enemigo de los pueblos del mundo y en especial de
nuestra América, ha desarrollado una estrategia desde los ochenta, en el
marco de los documentos de Santa Fé, que le ha permitido controlar el
tablero sin mayores dificultades; de igual modo y producto de su debilidad
económica relativa en relación con la Comunidad Europea y los países
asiáticos de mayor desarrollo, a la vez que de la preeminencia en el aparato
de gobierno imperial de la camarilla guerrerista y fascistizada vinculada a
las corporaciones del complejo militar-industrial, ha profundizado su perfil
guerrerista como salvaguarda última de su proyecto que es, a la vez,
disuasorio hacia las demás fuerzas imperialistas y netamente amenazador
hacia las resistencias locales y los procesos que buscan una mayor autonomía
en sus proyectos de desarrollo, cuando no, directamente asesino y
exterminador.
En el
año 1999, Madeleine Albrigth, por entonces Secretaria de Estado en el primer
gobierno de G. W. Bush, afirmó: “Para que la mundialización funcione,
Estados Unidos no debe tener temor en actuar como la superpotencia
invencible que en realidad es. La invisible mano del mercado no funcionará
jamás sin su puño invencible. McDonald’s no puede expandirse sin McDouglas
[4].
El puño invisible que garantiza la seguridad mundial de las tecnologías de
“Silicon Valley” se llama Ejército de los Estados Unidos de América”.
A confesión de parte relevo de prueba, agregamos. En el año 2000, en Estados
Unidos habitaba el 4% de la población total del planeta, sin embargo, en ese
mismo año, el imperio controlaba el 22% de la riqueza total del mundo, según
propias expresiones del entonces ex presidente Clinton.
La
tríada del poder imperial mundial, conformada por los Estados Unidos en el
marco del NAFTA, la Comunidad Europea y el ASEAN (Naciones del Sudeste
Asiático), en conjunto poseen o controlan el 73% del capital mundial, el 84%
de la tecnología de avanzada, dominan en un 97% el registro de las nuevas
patentes, cuentan con 3,8 científicos por cada 1000 habitantes y destinan el
2,8% del PBI para la investigación. Como paradójica contrapartida la
debilidad de la economía norteamericana es creciente y la moneda que rige
los destinos de millones de seres en el planeta, definiendo el hambre y la
marginación crecientes, es una mera quimera sobrevaluada y cada vez más
debilitada frente al euro y otros parámetros. La relación del dólar con las
reservas federales en metálico es abismal y la moneda del imperio vale
infinitamente menos que lo que el control de los organismos internacionales
financieros y de crédito define artificiosamente.
Por todo
esto y en la perspectiva de una mayor debilidad futura, producto del
desarrollo desfavorable para sus intereses de los procesos económicos y
productivos, esta nación imperial dirige sus esfuerzos a una apropiación de
los recursos naturales del planeta y una creciente militarización de vastas
zonas enclavadas en escenarios geopolíticamente estratégicos para la
sustentación de su proyecto. La conflictividad interimperialista hoy se
observa en un escenario de relativa paz que prepara conflictos crecientes en
el futuro. Las acciones militares del imperio, en Europa (ex Yugoslavia), en
Asia oriental (Afganistán), en Medio Oriente (franja de Gaza y Líbano), en
Centroamérica (Haití), en la última década del pasado siglo y en lo que va
de este, muestra una doble funcionalidad: apropiarse de zonas estratégicas,
arrastrar a los gobiernos más reaccionarios de Europa o América en la misma
dirección y establecer cabezas de playa para un futuro escenario de
confrontación a dos niveles, el vinculado con la posesión del agua, los
hidrocarburos y los minerales “raros” y el control de rutas de comunicación
estratégicas en un escenario de operaciones militares “contrainsurgentes” y
“asimétricas”.
En el
actual estadio del desarrollo imperialista, la concentración del capital en
su etapa monopólica vinculada con el capital financiero ha dado un salto en
el cual se han generado verdaderas oligarquías mundiales que dirigen desde
el complejo “financiero-industrial-militar”; de esta manera,
fundamentalmente desde la década del setenta con la “transnaconalización”,
el imperialismo genera un escenario mundial donde, como nunca en el
desarrollo de los procesos económicos de la humanidad, la interdependencia e
interrelación de los mismos afecta a todos los actores; de igual manera,
esta situación se viene perfilando ya desde fines de la segunda contienda
bélica mundial en el marco de la “guerra fría” etapa que, a lo vinculado con
el desarrollo armamentista e investigativo, se suma un correlato
político-jurídico a nivel mundial, supuestamente “consensuado” en el marco
de las Naciones Unidas; se ha generado así una artificiosa construcción
superestructural de clase de connotación imperial. Esta situación es
articulada desde un poder sustentado en una verdadera “rosca” mundial.
Con la
caída del “campo socialista” el poder del imperio es “casi” absoluto y la
llamada hegemonía de los Estados Unidos es relativamente cierta a nivel de
las relaciones interimperialistas, fuera de esta órbita no existe hegemonía
sino puro imperialismo económico y militar donde este segundo elemento
predomina en los últimos años.
En las
sociedades a escala nacional, las burguesías en el proceso de concentración
del capital y monopolización de los resortes económicos financieros devienen
en oligarquías que, en los momentos de crisis pasan a dominar los resortes
políticos (superestructurales) y militares (coercitivos) de forma evidente,
cuestionando incluso las formas democrático-burguesas que han articulado
como marco de dominación de clase. Desde las potencias imperialistas esta
misma dinámica, en una instancia superior en calidad e intrínseca al sistema
y necesaria, por tanto, genera la misma situación a escala planetaria; por
tanto afirmamos que existen oligarquías mundiales que han devenido en “rosca
mundial”. Existe un poder imperial-mundial, más allá de las contradicciones
que conlleva en su seno. Esta situación marca la necesaria construcción y
desarrollo orgánico del polo antagónico desde el campo popular a nivel
mundial con su necesario correlato regional y local.
En
síntesis, este nuevo estadio imperial-mundial controlado por la arquitectura
superestructural y salvaguardada por los marines requiere de la necesaria
búsqueda de una estrategia proactiva y antagónica de igual calidad y de
signo contrario; desarrollarla es una tarea inmediata y trabajosa.
UNA
ESTRATEGIA REGIONAL ARTICULADORA
Y DE PERSPECTIVA SOCIALISTA
Desde la
COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION, apuntamos, como objetivo
estratégico, a la unidad de la izquierda clasista, antioligárquica y
antimperialista; esta unidad -de acción- debe favorecer la construcción de
síntesis superiores de carácter orgánico que dirijan las luchas por la
"Liberación y el Socialismo". A partir del estudio de la base material y de
la superestructura en que (en tanto actores y propiciadores del avance del
proceso) nos movilizamos, es que deberemos estructurar las formas orgánicas
que operen en el sentido de hacer avanzar el proceso hacia la revolución.
Este proceso requerirá de la más amplia alianza antimperialista
en lo social-regional, de la construcción de un Frente Antimperialista
Radical en lo político, que vertebre y guíe en una sola columna las
luchas populares contra las estrategias del imperio propiciadas por los
gobiernos seudo progresistas, y junto a estas dos cuestiones, una medular:
la construcción de la Vanguardia Regional Colectiva que
integre en su seno a todas las organizaciones revolucionarias que perfilen
como objetivo final la construcción del socialismo. En el seno de estas
estructuras debe hallarse inserto el Partido Marxista-Leninista
Revolucionario que garantice la consecuencia clasista de estas
luchas y promueva con su línea de trabajo la toma del poder.
Esta visión, que convencidamente sostenemos, está tan alejada del
“espontaneísmo” de las masas y de la descentralización como del “tacticismo”
que ahoga la estrategia en función de valoraciones coyunturales.
La definición de una estrategia revolucionaria debe ser, en esta hora, la
discusión central de los revolucionarios.
Citamos
un fragmento de nuestro
“Documento del 25 de diciembre del 2005”
“Todos
los agrupamientos que visualicemos, más allá de matices, la necesidad de
trabajar en esta dirección y en esta perspectiva, deberemos darnos los
espacios, los tiempos, las formas y los mecanismos para elaborar,
contraponer dialécticamente y sintetizar la teoría (sustentada de manera
concreta en la base materialista-histórica) por la que transitará el proceso
de lucha revolucionaria más allá de especificidades y particularidades no
despreciables y la necesidad de construir la herramienta de clase (en
tanto organización política adecuada para la magnitud de la tarea) que nos
ponga de cara a la concreción de los objetivos finales para los cuales
nos proclamamos protagonistas activos.
En esta tarea estamos ni más adelante ni más atrás que ninguna organización
revolucionaria."
Para la
COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION, el proceso que se observa hoy en
nuestro territorio, demanda una actitud proactiva que genere una
aceleración de los procesos de construcción de las herramientas
anteriormente citadas; no creemos en voluntarismos pero aborrecemos de
actitudes derrotistas que hacen énfasis en las correlaciones y ponen el
acento en las condiciones.
Las condiciones se generan y las correlaciones se modifican, en tanto y en
cuanto, con la organización adecuada, la estrategia correcta y una
táctica consecuente, se logre impulsar al movimiento en su conjunto sin
despreciar a las masas en sus luchas reivindicativas ni se sustituya a los
actores sociales por el partido; ahora bien, sin partido no hay
revolución posible y para la COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION, el
partido es marxista a partir de sus definiciones, leninista a
partir de su construcción y desarrollo y revolucionario en sus
métodos.
No creemos en procesos que se definan sin la presencia de esta organización
adaptada a todas las formas de lucha y no creemos que todas las formas de
lucha puedan surgir del ánimo radicalizado de las masas sin la presencia del
partido inserto en ellas en tanto parte indisoluble de las mismas.
La relación dialéctica entre el partido y la masa, entre el “arriba” y el
“abajo” debe comprenderse desde una metodología de análisis científica que
no identifique desviaciones con definiciones; las críticas al leninismo
(desde filas de izquierda) pretenden de manera honesta unas veces,
intencionadamente otras, asimilar stalinismo a “partido” o sugerir que el
proceso deformado del PCUS a partir de la muerte de Lenin es parte
indisoluble (en tanto proceso dialéctico) del carácter del partido leninista
que generó la primer revolución triunfante en el mundo.
Desde la izquierda socialdemócrata se ha pretendido salvar al marxismo de lo
que para ella era su patología, (Lenin y el leninismo); ese engendro se
llamó unas veces reformismo, otras eurocomunismo, otras democracia avanzada,
progresiva, renovación, etc.
Desde la izquierda que reivindica el carácter marxista y visualiza la
patología en el stalinismo, muchas veces se cae en la trampa ideológica que
pretende deslizar subrepticiamente la idea (acientífica y ahistórica) de que
sin el carácter de la organización centralizada leninista se hubieran
evitado las desviaciones posteriores.
Con esto se tira el agua de la bañera con el niño adentro, como ya dijera el
Jefe de la Revolución de Octubre.
Citamos
del “QUE HACER”
De: “La
espontaneidad de las masas y la conciencia
de la socialdemocracia”
“Hemos
dicho que es preciso infundir a nuestro pueblo movimiento, muchísimo más
vasto y profundo que el de los años 70, la misma decisión abnegada y la
misma energía que entonces. En efecto, parece que nadie ha puesto en duda
hasta ahora que la fuerza del movimiento contemporáneo reside en el
despertar de las masas (y, principalmente, del proletariado industrial), y
su debilidad, en la falta de conciencia y de espíritu de iniciativa de los
dirigentes revolucionarios.”
“Sin embargo, en los últimos tiempos se ha hecho un descubrimiento
pasmoso que amenaza con trastrocar todas las opiniones dominantes hasta
ahora sobre el particular. Este descubrimiento ha sido hecho por R. Dielo,
el cual, polemizando con Iskra y Zariá, no se ha limitado a objeciones
parciales, sino que ha intentado reducir "el desacuerdo general" a su raíz
más profunda: a "la distinta apreciación de la importancia comparativa del
elemento espontáneo y del elemento "metódico" consciente". R. Dielo nos
acusa de "subestimar la importancia del elemento objetivo o espontáneo del
desarrollo". Respondemos a esto: si la polémica de Iskra y Zariá no hubiera
dado ningún otro resultado que el de llevar a R. Dielo a descubrir ese
"desacuerdo general", ese solo resultado nos proporcionaría una gran
satisfacción: hasta tal punto es significativa esta tesis, hasta tal punto
ilustra claramente el fondo de las actuales discrepancias teóricas y
políticas entre los socialdemócratas rusos.
Por eso mismo, la relación entre lo consciente y lo espontáneo ofrece un
magno interés general y debe ser analizado con todo detalle.”
a.
Comienzo del ascenso espontáneo
…”Hemos
dicho que los obreros no podían tener conciencia socialdemócrata. Esta sólo
podía ser traída desde fuera. La historia de todos los países demuestra que
la clase obrera está en condiciones de elaborar exclusivamente con sus
propias fuerzas sólo una conciencia tradeunionista, es
decir, la convicción de que s necesario agruparse en sindicatos, luchar
contra los patronos, reclamar al gobierno la promulgación de tales o cuales
leyes necesarias para los obreros, etc.*.
En cambio, la doctrina del socialismo ha surgido de teorías filosóficas,
históricas y económicas elaboradas por intelectuales, por hombres instruidos
de las clases poseedoras. Por su posición social, los propios fundadores del
socialismo científico moderno, Marx y Engels, pertenecían la intelectualidad
burguesa. De igual modo, la doctrina teórica de la socialdemocracia ha
surgido en Rusia independiente por completo del crecimiento espontáneo del
movimiento obrero, ha surgido como resultado natural e ineludible del
desarrollo del pensamiento entre los intelectuales revolucionarios
socialistas. Hacia la época de que tratamos es decir, a mediados de los años
90, esta doctrina no sólo era ya el programa, cristalizado por completo, del
grupo Emancipación del Trabajo, sino que incluso se había ganado a la
mayoría de la juventud revolucionaria de Rusia.”…
…”¿por qué el movimiento espontáneo, el movimiento por la
línea de la menor resistencia, conduce precisamente al predominio de la
ideología burguesa? Por la sencilla razón de que la ideología burguesa es,
por su origen, mucho más antigua que la ideología socialista, porque su
elaboración es más completa y porque posee medios de difusión
incomparablemente mayores Y cuanto más joven sea el movimiento socialista en
un país, tanto más enérgica deberá ser, por ello, la lucha contra toda
tentativa de afianzar la ideología no socialista, con tanta mayor decisión
se habrá de prevenir a los obreros contra los malos consejeros que protestan
de "la exageración del elemento consciente", etc. Los autores de la carta
"economista", al unísono con R. Dielo, fulminan la intolerancia, propia del
período infantil del movimiento. Respondemos a eso: sí, nuestro movimiento
se encuentra, en efecto, en la infancia; y para que llegue con mayor rapidez
a la edad viril debe contagiarse precisamente de intolerancia con quienes
frenan su desarrollo prosternándose ante la espontaneidad”…
[5]
Podríamos seguir citando a Lenin sin ambages pero todos lo hemos leído, el
problema es de interpretación.
LA
UNIDAD DE LOS REVOLUCIONARIOS;
ESTRATEGIA CONTINENTAL
…”
La unidad de los revolucionarios es una necesidad estratégica de fundamental
importancia; sin ella, es inconcebible el proceso y, menos aún, la victoria.
Esta unidad, que se construye a partir de convicciones ideológicas
inflexibles y una acción política signada por la capacidad de visualizar y
articular vertientes del pensamiento revolucionario en una estrategia por la
toma del poder, requiere generosidad, confianza, respeto por los matices y
un trabajo de siembra constante, infatigable, sin pausa.
Nuestras convicciones están sustentadas en el entendido que "la historia de
todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de
clases", como definieran en el Manifiesto los padres fundadores de nuestro
movimiento. Desde esta certeza, pretendemos aportar a la gran columna que
deberá desarrollar la estrategia que nos ponga ante la cuestión del poder en
condiciones de asumir el desafío que todo revolucionario persigue.
Esta estrategia no será encontrada en ningún manual ni libro de bolsillo,
pero no debemos despreciar la teoría; esta estrategia estará signada por las
particularidades de nuestra historia, nuestra geografía, nuestra estructura
socio-económica, nuestra cultura, pero también por las leyes del
materialismo dialéctico y las generalidades del desarrollo de los procesos
revolucionarios; esta estrategia requerirá de cada revolucionario y de cada
organización, pero sobre todo del pueblo y su vanguardia, que, en nuestro
modesto entender, será colectiva o no será.
Nuestra revolución deberá procesarse en el marco de nuestra geografía, pero
nuestra geografía concebida desde Artigas y no de Ponsomby, desde una
concepción de Patria Grande e internacionalismo y no de Estado nacional y
chauvinismo narcisista.
Nuestra revolución será si es proletaria y campesina pero también de los
marginados y la pequeña burguesía, los estudiantes y los excluidos del
saber, las mujeres y los niños, los ateos y los hombres de fe que sueñan con
multiplicar panes y peces para saciar el hambre del pueblo.
Nuestra revolución será oriental o no será, pero para ser oriental debe ser
latinoamericana, indígena, negra y mestiza.
Estamos frente a una coyuntura en la cual no podemos darnos tregua pero
tampoco podemos cometer errores producto de un accionar tacticista,
desarticulado y marginal. Deberemos concebir nuestra acción política desde
la articulación de nuestras convicciones a partir de vehículos propositivos,
propagandísticos y agitativos que expresen las necesidades programáticas de
los sectores perjudicados por la gestión de este gobierno, que encarna de
manera perfecta los objetivos del imperialismo y las clases dominantes.
Quiere decir esto que no basta con que tengamos razón; deberemos convencer a
grandes masas de pueblo y, para ello, tendremos que apelar a operar en todos
los terrenos. Nuestros mensajes deberán optimizarse en forma y contenido,
nuestras herramientas deberán estar a la altura de los avances científico
tecnológicos, nuestro impacto en la opinión pública deberá revertir la
creencia instalada en grandes sectores de pueblo, de que este gobierno
gobierna para ellos.
No es pequeño el desafío; deberemos desarrollar luchas en todos los terrenos
que, en enfrentamientos sucesivos en todos los planos, nos permitan avanzar
cualitativamente a condiciones cada vez más favorables.
No tenemos la receta de "la revolución a la vuelta de la esquina",
compañeros; ni ustedes la creerían si nos atreviéramos a plantearla.
Deberemos, en la práctica, desarrollarla, confrontarla con la realidad
concreta y continuar hasta vencer. Para ello hace falta que cada
organización revolucionaria perfeccione su perfil, defina sus estrategias,
sopese su táctica y a la vez, es necesaria la síntesis que signifique la
concreción de una dirección colectiva que conduzca la lucha del pueblo sin
colocarse por encima del mismo, pero tampoco delegue en la masa la tarea que
ésta requiere de la organización.”
[6]
RETOMANDO LA CUESTION DEL COMANDO SUR
La Embajada norteamericana en Uruguay, desde su sitio en internet, expresa
con claridad cuáles son sus objetivos en el área militar en nuestra tierra y
la región; citamos: “La Oficina de Cooperación de Defensa (ODC) funciona
en la Embajada de los Estados Unidos de América en Montevideo. Su cometido
primario es implementar los programas militares de asistencia de seguridad,
ejercicios, intercambios y asistencia humanitaria, con el fin de promover
los objetivos de la política exterior de los Estados Unidos --la
consolidación de la democracia, la ampliación de las actividades en la lucha
contra las drogas, el profesionalismo y la modernización de las Fuerzas
Armadas, la promoción de las relaciones cívico-militares, el fomento de las
relaciones militares uruguayo-estadounidenses--así como cultivar el
entendimiento mutuo y los valores democráticos.
ODC cumple funciones de enlace
con las Fuerzas Armadas de Uruguay, brinda asesoramiento en asuntos
militares al Embajador de los Estados Unidos y representa en Uruguay al
Secretario de Defensa, a los servicios militares de los Estados Unidos de
América y al Comandante del Comando Sur de los Estados Unidos.
Dentro de los cometidos de ODC se
encuentran la tramitación de las autorizaciones de todos los vuelos del
Departamento de Defensa y visitas de buques, así como la realización de
todas las actividades de apoyo en el aeropuerto para atender los vuelos
militares de los Estados Unidos a Uruguay.”
[7]
Esta
declaración de objetivos se observa, en el sitio, enmarcada con una
significativa imagen del mapa del territorio oriental ocupado por el escudo
del imperio y a su lado el de “¿nuestro?” país.
La localidad de Santa Catalina en el oeste de Montevideo, vinculada con la
Villa del Cerro geográficamente de manera indivisible, otrora enclave
proletario y combativo de carácter clasista, receptáculo de obreros
inmigrantes y base de los frigoríficos en décadas pasadas, hoy observa las
cicatrices de la marginación y la exclusión social. Este enclave estratégico
en el Río de la Plata y en la retaguardia proletaria y clasista de esa
barriada generadora de expresiones de combate de perspectiva revolucionaria,
pretende ser una de tantas acciones que el imperio activa y los oportunistas
promueven. De prosperar este proyecto la región estaría jaqueada a dos
puntas, desde Estigarribia en el acuífero Guaraní y desde Montevideo, “la
muy fiel y reconquistadora”. En la hipnosis promovida por el frenteamplismo
de la entrega pro imperialista, la mayoría de la población (incluso la de
Santa catalina) ve con buenos ojos la implementación de estos proyectos, los
cuales, en el marco de la hipócrita acción militar del imperio, se disfraza
en primera instancia de ayuda humanitaria y reviste el carácter de
policlínica en el marco del deplorable proyecto asistencialista y humillante
que promueve la ministra Arismendi (ex secretaria general del PCU e hija de
Rodney Arismendi, histórico referente de ese partido). El vice ministro de
Defensa (en los hechos ministro), José Bayardi, ha dicho; citamos:
“lo que
hay por parte del Comando Sur es el aporte financiero para construir una
policlínica diseñada por técnicos uruguayos de la Armada Nacional, dirigida
técnicamente por ASSE”
(Administración de Servicios de Salud Estatal). Agrega, con la ausencia de
perfil de clase que lo caracteriza, que el tema central es que: “los
países en el marco de su integración tengan la capacidad de identificar
cuáles son los intereses comunes. La integración es un problema de defensa
de intereses, y en el siglo XXI se sentarán a la mesa del reparto global
quienes tengan la capacidad de representar grandes bloques regionales, los
demás no van a existir. Si tenemos la capacidad de identificar intereses
comunes y a punto de partida de la identificación de los intereses comunes,
podemos entender que los intereses de unos terminan siendo intereses de
todos, habrá que ver cuál es la forma de defenderlos en forma integrada.
Pero no quiero poner la carreta delante de los bueyes”…
A su
vez, en el marco de la incoherencia e ineptitud que caracteriza a este
gobierno, el mismo Bayardi se ha contradicho, como tantas veces el gobierno,
e Frente Amplio y sus organizaciones, y ha expresado a medios de prensa la
verdadera intencionalidad del proyecto; citamos: “No es el Comando Sur
del Departamento de Defensa de Estados Unidos el que busca instalar en
Uruguay una escuela para entrenar militares para las misiones de paz. Es el
gobierno uruguayo el que tiene un gran interés en que esto se logre”…
Como dijimos antes, a confesión de parte relevo de prueba; el entreguismo y
la abyección rastrera son evidentes, lo asumen.
A MODO
DE COROLARIO Y PROPUESTA
Por todo
lo expresado creemos que ha llegado la hora de visualizar las carencias,
repensar nuestras estrategias, y de poner manos a la obra en la ímproba
tarea de generar los espacios de debate y síntesis que nos permitan estar a
la altura de la hora, en tanto artiguistas, marxistas y revolucionarios.
Llamamos
a un gran debate de las organizaciones de nuestro continente para poner en
pie la organización de vanguardia regional, marxista-leninista
revolucionaria y que enfrente al imperio en una estrategia por la revolución
socialista americana. En eso estamos y no estamos solos.
POR LA
REVOLUCION SOCIALISTA AMERICANA
CLASISMO
– INTERNACIONALISMO – SOCIALISMO
Alejandro
García Ruiz
Integrante del consultivo de Dirección de la
COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION
20 de setiembre de 2006, Montevideo, Uruguay, América Latina
NOTAS:
1.
Fragmento de la Ponencia presentada por la COLUMNA ARTIGUISTA DE
LIBERACION en el marco del Seminario “A 90 años de un libro
imprescindible: Imperialismo, fase superior del capitalismo” en Facultad de
Humanidades de la UDELAR en Montevideo, Uruguay. Organizado por “Semanario
7/7” y “Universidad Popular Joaquín Lencina” (julio 22 y 23 del corriente
año). “El Imperialismo post “11/9” y el papel de la izquierda
revolucionaria latinoamericana” (completo en nuestro sitio en internet:
(www.gratisweb.com/cal1971);
en La Haine (www.lahaine.org);
En Foro Mundial de Alternativas (www.forumdesalternatives.org);
en Amauta digital (www.amauta.inf.br);
en Actividad Siglo XXI (www.actividadonline.com.ar).
2.
Base en Santa catalina; ver adjuntos (1)
3.
Fragmento de la Ponencia.
4.
Corporación productora de los aviones “F15”.
5.
“Partido
Marxista-Leninista: lo que pensamos”
(completo
en nuestro sitio en internet: (www.gratisweb.com/cal1971).
6.
Fragmento de la intervención en el pleno del pre Congreso del MRO,
(organización hermana).
(completo en el sitio en internet: (www.mro.nuevaradio.org).
7.
Ver
link del sitio de la embajada de USA en Uruguay.
(http://uruguay.usembassy.gov/usaweb/paginas/indexES.shtml
8.
Artículo publicado en Semanario Brecha; versión completa en adjuntos (2)
ADJUNTOS:
1) Santa
Catalina es un enclave geopolíticamente estratégico que permite un rápido
acceso a rutas marítimas, fluviales y terrestres de importancia clave en
cualquier proyecto político-militar.
2)
Fuente: Semanario Brecha (www.brecha.com.uy)
El
desembarco del Comando Sur en Uruguay
Una ayudita para los amigos
El
gobierno tiene “gran interés” en que se instale en Uruguay una “escuela” de
misiones de paz donde se entrenen militares de todo el mundo, según el
subsecretario de Defensa, José Bayardi, y para ello hay tratativas con el
Comando Sur del Ejército de Estados Unidos. Además reconoció que los
militares estadounidenses financiarán, con algo más de un millón de dólares,
la construcción de una gran policlínica en Santa Catalina, varios centros
educativos, y capacitarán a sus pares uruguayos para combatir emergencias y
posibles desastres naturales.
Por:
Pablo Alfano
“No es
el Comando Sur del Departamento de Defensa de Estados Unidos el que busca
instalar en Uruguay una escuela para entrenar militares para las misiones de
paz. Es el gobierno uruguayo el que tiene un gran interés en que esto se
logre”, aseguró Bayardi a BRECHA.
El subsecretario de Defensa regresó hace pocos días de Washington de un
seminario organizado por el Centro de Estudios Hemisféricos para la Defensa,
que depende del Comando Sur. Bayardi fue acompañado por el ex ministro de
Defensa Yamandú Fau, el director del Servicio de Inspección General de la
comuna capitalina Ricardo Prato, y los legisladores blancos Carlos Moreira,
Gustavo Penadés y Javier García.
En el encuentro, el jefe del Comando Sur, el general Bantz J Craddock,
volvió a insistir en su vieja idea de montar una escuela para las misiones
de paz en Uruguay. El general comparó el resultado de las misiones de paz
con las “operaciones de estabilidad” que Estados Unidos pretende implementar
en países donde la guerra prácticamente concluyó.
Es por eso que el gobierno de George W Bush invitará a Uruguay a sumarse a
estas “operaciones de estabilidad” que apuntan a la reconstrucción de países
devastados por la guerra, comenzando por el apuntalamiento de las
instituciones políticas y judiciales.
En la reunión, de carácter informal, Bayardi coincidió con Craddock en que
sería bueno para Uruguay que se instalara una escuela que entrene fuerzas
multinacionales de paz. “El problema es que Argentina y Chile también
quieren que se haga en su territorio, por eso cuando todos los involucrados
lleguen a un acuerdo la escuela deberá ser de carácter internacional para
militares de otros países de la región y el mundo”, explicó Bayardi.
Craddock había lanzado esta idea en oportunidad de otro seminario que se
realizó en Miami, en diciembre de 2005, al que concurrió una delegación
uruguaya integrada por Fau, el director general del Ministerio del Interior
Jorge Jouroff, el senador blanco Gustavo Penadés y José Wainer (entonces
designado director general del Ministerio de Defensa). En aquel entonces los
participantes de la reunión negaron que hubiera planes de crear en
territorio uruguayo un centro de instrucción militar dedicado exclusivamente
a las misiones de paz (véase BRECHA, 23-XII-05).
Unos meses antes, en junio de 2005, el general estadounidense visitó
oficialmente Uruguay y le planteó su idea a varios jerarcas de gobierno y a
los comandantes en jefe de las tres fuerzas.
En todas las oportunidades Craddock recibió una excelente receptividad de
parte de sus pares y políticos uruguayos, quienes están convencidos de que
es necesario capitalizar la experiencia que tienen los soldados uruguayos en
misiones de paz, explicó Bayardi.
El subsecretario admitió un relacionamiento fluido entre las Fuerzas Armadas
uruguayas y las de Estados Unidos. A esto se suma el buen momento por el que
pasan las relaciones diplomáticas entre las administraciones de Tabaré
Vázquez y Bush, cosa que quedó registrada con la visita del mandatario
uruguayo a Estados Unidos, donde se avanzó en la posibilidad de firmar un
tratado de libre comercio entre los dos países.
“NACIÓN AMIGA.” El Comando Sur considera a Uruguay una “nación amiga” y, por
tanto, le brindará “asistencia humanitaria” que se traduce en una inversión
inicial de 1,2 millones de dólares para llevar adelante varios
emprendimientos.
El Comando Sur y el Departamento de Defensa estadounidenses colaboran desde
hace tiempo con el Ejército uruguayo y otras instituciones públicas y
sociales. Pero esta vez los “programas de asistencia” son mucho más
ambiciosos. Y polémicos.
La primera noticia de la “cooperación” militar norteña durante este gobierno
surgió públicamente de una inquietud del diputado quincista Daniel García
Pintos. A mediados de este mes, el legislador se mostró preocupado por la
construcción de una policlínica en la zona de Santa Catalina con fondos del
Comando Sur.
Primero le envió una nota al presidente de la Comisión de Defensa de
Diputados, Javier García (Partido Nacional), y luego cursó un pedido de
informes al Ministerio de Defensa para conocer “desde cuándo el Comando Sur
está en nuestro país”, y por qué “esta ayuda que brindan los militares
estadounidenses no fue notificada al Parlamento”.
Esto motivó una rápida respuesta de Bayardi, quien explicó que aún no se
informó oficialmente a los legisladores porque “todavía no se firmó nada”,
aunque reconoció que existen tratativas.
Lo cierto es que con fondos del Comando Sur se construirá una gran
policlínica en un predio de la Armada nacional ubicado en Burdeos y Victor
Hugo, en el corazón de Santa Catalina. El costo de esta policlínica, que
brindará asistencia médica y odontológica, oscilará entre los 330 y 350 mil
dólares.
El centro de salud se hará en el mismo predio donde la Armada está
terminando de construir 100 viviendas para el personal subalterno de la
fuerza de mar. Inicialmente estaba proyectado construir 400 viviendas para
los subalternos y sus familias, pero debido a la crisis de 2002 la Armada se
contentó con iniciar las obras, en junio de 2003, de sólo 100 soluciones
habitacionales.
En ese mismo predio la Armada cedió a la ANEP un espacio para que se
construya una escuela de tiempo completo (para unos 300 alumnos) y un local
donde funcionará una UTU con cursos de bachillerato tecnológico. En el
convenio que tiene la Armada uruguaya con el Comando Sur se prevé que tanto
la policlínica como los dos centros educativos sean utilizados por el
personal militar y sus familiares, pero también por todos los vecinos de la
zona.
El director general de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE),
Tabaré González, aclaró que existe “un acuerdo entre la Armada y ASSE por el
cual se podrá instalar, bajo nuestra operativa, una policlínica en Santa
Catalina” (AM Libre, viernes 16).
El director de ASSE reconoció que, a su vez, “la Armada tiene un convenio
con el Comando Sur por el cual éste colaborará con la Armada para la
edificación y equipamiento de ese centro”. González explicó que “el día que
la obra esté concretada, será entregada a ASSE y nosotros, de acuerdo a lo
definido, operaremos los servicios sin intromisión de nadie”.
Los vecinos de la zona no están muy contentos con la idea. Es que desde casi
15 años funciona en Santa Catalina una policlínica de Salud Pública
administrada, en parte, con los recursos que obtiene una comisión de salud
barrial. Además existe una policlínica odontológica instalada “a puro
pulmón” por un puñado de vecinos que está prácticamente terminada. Sólo
falta una pequeña inyección de dinero para ponerla en marcha, explicó a
BRECHA el ex dirigente tupamaro Jorge Zabalza, propietario de una carnicería
y habitante de la zona.
“¿Por qué justo ahora tienen que construir una gran policlínica con fondos
del Departamento de Defensa cuando poniendo un poquito de plata las que aquí
funcionan andarían de maravillas?”, se preguntó Zabalza, quien ve con
preocupación la excesiva militarización de su barrio (véase recuadro).
Para Zabalza está claro que “este gobierno está haciendo los deberes al
haber votado la participación de Uruguay en la Operación Unitas, al enviar
cada vez más misiones de paz al Congo y Haití y al estudiar la posibilidad
de firmar un TLC con Estados Unidos”. En su opinión, “las relaciones entre
las Fuerzas Armadas y el gobierno progresista son impecables y eso ayuda”
para que el Comando Sur “cumpla su viejo sueño de tener un centro de
entrenamiento militar en Uruguay”.
El director de ASSE asegura, en cambio, que no existen misterios detrás de
esta donación estadounidense, ya que en ese predio hay viviendas para
funcionarios navales y la “pequeña policlínica” existente se verá reforzada
con este nuevo emprendimiento, sobre todo en una “zona con un crecimiento
demográfico importante, con decenas de miles de habitantes”. González
enfatizó que tanto los servicios de salud como los educativos serán abiertos
a todos los vecinos “y no exclusivos para nadie”.
“ASISTENCIA HUMANITARIA.” Los “planes de asistencia humanitaria” del Comando
Sur para Uruguay incluyen mucho más que la construcción de un centro de
salud y dos locales educativos. Está previsto que a “naciones amigas” como
Uruguay se les brinde capacitación para prevenir y mitigar posibles
desastres naturales.
Por eso, los militares estadounidenses prevén destinar unos 300 mil dólares
a la construcción de dos centros especializados en la prevención de
desastres y otros 90 mil a entrenamiento castrense para dar una eficaz
respuesta a cualquier emergencia, como desastres naturales, confirmó Bayardi
a BRECHA. Además, en apoyo de estas tareas, el Comando Sur destinará otros
500 mil dólares que servirán para construir un almacén de materiales de
apoyo en Montevideo. El subsecretario explicó que esta ayuda será recibida y
administrada por el Sistema Nacional de Emergencias, que depende
directamente de Presidencia de la República.
Zabalza, en tanto, recordó que todo el Frente Amplio –con excepción del
socialista Guillermo Chifflet que renunció a su banca de diputado a raíz de
este episodio– votó la participación de Uruguay en la Operación Unitas.
Precisamente, las maniobras de la Unitas se iniciaron en 1959 por las
fuerzas navales del Comando Sur como ejercicios militares defensivos ante
una eventual agresión de la ex Unión Soviética. En 2000 la estrategia cambió
y comenzaron a implementarse, en América del Sur, la Operación Unitas
Pacífico y la Operación Unitas Atlántico por separado, alternando cada año
el país “anfitrión”.
Por todo esto Zabalza cree que “aquí se está cocinando algo muy feo a nivel
militar”, y recordó que “sugestivamente” en el debate sobre defensa nacional
“todo el mundo ha evitado referirse a Estados Unidos, el principal agresor
de países a nivel mundial”.
Del otro lado del mostrador, el diputado García Pintos dijo a BRECHA que su
partido quiere saber “de qué manera nos ata con Estados Unidos esta serie de
compromisos que se mantenían en absoluto secreto”. El legislador colorado
recordó que cada vez que salen tropas uruguayas del país a una misión o cada
vez que ingresan militares a territorio uruguayo se debe votar una ley
avalando estos movimientos y que, por la información que él tiene en su
poder, existen indicios de la presencia de efectivos del Comando Sur en
Uruguay.
Bayardi rechazó de plano esta versión, a la que luego se sumó el Foro
Batllista: “No hay ni hubo intervención de militares estadounidenses”, dijo
el subsecretario de Defensa. Fuentes políticas consultadas por BRECHA
dijeron que las afirmaciones de Bayardi son correctas porque no ha existido
injerencia del Comando Sur, aunque admitieron que hubo varios contactos
informales con la Armada nacional.
En un intento por restar trascendencia a la presencia militar
estadounidense, las fuentes dijeron que en breve se llamará a licitación a
empresas uruguayas para comenzar el emprendimiento y que la idea es que la
mano de obra sea, en su mayoría, de vecinos de la zona.
“Si todo esto hubiera sido llevado adelante por el gobierno de Jorge Batlle
el Frente Amplio hubiera puesto el grito en el cielo: ¡el oprobioso imperio
nos quiere invadir!, hubieran gritado. Pero como se hace en un gobierno de
izquierda está bien”, ironizó García Pintos. nOtras donaciones militares
estadounidenses
2 de diciembre de 2002. El Comando Sur dona equipamiento y suministros
médicos al Ministerio de Salud Pública por 550 mil dólares.
7 de enero de 2003. El Comando Sur dona varios suministros médicos al
Hospital Militar por valor de 2 mil dólares.
18 de febrero de 2003. La Fuerza Aérea de Estados Unidos y la Universidad de
Minnesota entregan al msp y a la Universidad de la República insumos
médicos, sillas de ruedas y aparatos ortopédicos por unos 10 mil dólares.
20 de febrero de 2003. El Comando Sur dona al hospital de Florida
equipamiento e insumos médicos por 25 mil dólares.
9 de abril de 2003. El Departamento de Defensa de Estados Unidos, junto con
varias iglesias y empresas privadas de ese país, donan al msp equipamiento
médico por 4 millones de dólares.
3 de junio de 2003. El Comando Sur entrega al hospital de Paysandú una
ambulancia totalmente equipada por un valor total de 50 mil dólares.
17 de julio de 2003. El Comando Sur entrega a los hospitales Pereira Rossell,
Clínicas, Pasteur, Florida y Maldonado equipos y materiales de medicina por
un valor de un millón de pesos.
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