APUNTES PARA UN DEBATE
DE LOS MARXISTAS REVOLUCIONARIOS EN AMERICA LATINA

Debemos generar una estrategia regional
de resistencia y combate

“Un socialismo sustentado en el aprendizaje de las luchas históricas contra los viejos imperialismos parirá la victoria contra el imperio mundializador. Si el imperio mundializa, la lucha debe mundializarse y nuestra tarea es regionalizarla. La cuestión de generar dos, tres, cuatro Vietnam hoy debe leerse en clave de crear focos antimperialistas en América que propicien a escala continental una misma lucha contra el capitalismo. Sólo llevando adelante esta tarea salvaguardaremos la resistencia en Irak; evitaremos una escalada contra Irán; defenderemos a Cuba, preservaremos el desarrollo del proceso Bolivariano y empujaremos las luchas en Colombia, Bolivia, etc.” [1]

Para los militantes de la izquierda revolucionaria marxista de esta tierra, artiguista y oriental, que comprendemos cómo se nos ha escamoteado a lo largo de la historia el proyecto revolucionario, integrador federal, y que observamos con repugnancia que hoy, desde el gobierno entreguista-frenteamplista, se propicia una opción pro imperialista que nos coloca como nuevo Estado tapón en la región (repitiendo, esta vez como farsa, lo que los británicos, el imperio del Brasil, unitarios de ambas orillas del Plata y las oligarquías nacientes produjeron como tragedia con la “fundación” del Estado Oriental en el proceso que va del 25 al 30 del siglo XIX), la tarea urgente es volver a vernos como parte indisoluble de un proceso multicultural y americano de carácter federal y vinculado a la tierra como motor de la construcción de un socialismo sustentable y continental. Para nuestra COLUMNA, el artiguismo es el germen de un proyecto a desarrollar apoyados en la praxis marxista y absolutamente compatible con la visión leninista de la organización. El proyecto federal, integrador, multicultural y de clase que el artiguismo promovió, desarrolló y proyectó durante su existencia en tanto proceso, no sólo no está agotado como tal sino que debe iluminar la necesaria elaboración teórica que recomponga las redes populares que resistan al imperio y a sus lacayos (“peores americanos”); desde esta resistencia deberán generarse las formas orgánicas que propicien la permanencia de la lucha, el ascenso de tales formas y la generación de una vanguardia regional colectiva que tenga por objetivo el poder para la clase explotada y expoliada en una perspectiva socialista. Para esta tarea, eminentemente estratégica, deben comenzarse a promover instancias de intercambio entre las fuerzas que persigan dicho objetivo y, esta tarea, debe desarrollarse desde una perspectiva ajena a la cortoplacista -y pequeño burguesa- concepción de “estado-nación”; por ello es que deseamos promover instancias de trabajo entre las organizaciones políticas de la región que trabajan y combaten contra el imperio y el capital en un rumbo revolucionario. Estos trabajos deberán ser exigentes, profundos y -obviamente- preservarse de toda publicidad, aunque es imprescindible lanzar la idea públicamente a las organizaciones hermanas de América. Frente a esta tarea descomunal aparecen en lo inmediato algunas cuestiones tácticas fundamentales, dado que es ésta, la táctica, la única herramienta que hace verdadera y posible la estrategia. En este marco cabe desarrollar un trabajo en la sub región y en América del Sur toda, de difusión de los planes del Comando Sur de los Estados Unidos de América en el marco de la estrategia propiciada por el Departamento de Estado, pro activamente, en los Documentos de Santa Fé. En lo que nos toca de cerca, este proyectado avance del Comando Sur, con la construcción de proyectos logísticos de carácter militar, en la localidad de Santa Catalina (en el Cerro de Montevideo), a 10 minutos del centro de la capital del país, nos alerta y nos exige. [2]

LA ESTRATEGIA IMPERIAL Y SU APOYATURA MILITAR

“En virtud de las propias contradicciones internas (de clase y desarrollo de las relaciones de producción) y de la artificiosa y decadente pomposidad de la sociedad norteamericana, este Estado, fascistizado y militarista, se apresta a controlar al mundo ya no desde las clásicas bases corporativas y monopólicas que señalaba Lenin, sino, de manera apocalíptica, se apresta a enmarcar en una jurisdicción mundial toda jurisdicción regional y nacional y, por tanto, supeditar a niveles de mayor o menor autonomía (según el peso relativo en diversos aspectos de las diferentes naciones o bloques) al resto del planeta.” [3]

Los Estados Unidos, principal enemigo de los pueblos del mundo y en especial de nuestra América, ha desarrollado una estrategia desde los ochenta, en el marco de los documentos de Santa Fé, que le ha permitido controlar el tablero sin mayores dificultades; de igual modo y producto de su debilidad económica relativa en relación con la Comunidad Europea y los países asiáticos de mayor desarrollo, a la vez que de la preeminencia en el aparato de gobierno imperial de la camarilla guerrerista y fascistizada vinculada a las corporaciones del complejo militar-industrial, ha profundizado su perfil guerrerista como salvaguarda última de su proyecto que es, a la vez, disuasorio hacia las demás fuerzas imperialistas y netamente amenazador hacia las resistencias locales y los procesos que buscan una mayor autonomía en sus proyectos de desarrollo, cuando no, directamente asesino y exterminador.

En el año 1999, Madeleine Albrigth, por entonces Secretaria de Estado en el primer gobierno de G. W. Bush, afirmó: “Para que la mundialización funcione, Estados Unidos no debe tener temor en actuar como la superpotencia invencible que en realidad es. La invisible mano del mercado no funcionará jamás sin su puño invencible. McDonald’s no puede expandirse sin McDouglas [4]. El puño invisible que garantiza la seguridad mundial de las tecnologías de “Silicon Valley” se llama Ejército de los Estados Unidos de América”. A confesión de parte relevo de prueba, agregamos. En el año 2000, en Estados Unidos habitaba el 4% de la población total del planeta, sin embargo, en ese mismo año, el imperio controlaba el 22% de la riqueza total del mundo, según propias expresiones del entonces ex presidente Clinton.

La tríada del poder imperial mundial, conformada por los Estados Unidos en el marco del NAFTA, la Comunidad Europea y el ASEAN (Naciones del Sudeste Asiático), en conjunto poseen o controlan el 73% del capital mundial, el 84% de la tecnología de avanzada, dominan en un 97% el registro de las nuevas patentes, cuentan con 3,8 científicos por cada 1000 habitantes y destinan el 2,8% del PBI para la investigación. Como paradójica contrapartida la debilidad de la economía norteamericana es creciente y la moneda que rige los destinos de millones de seres en el planeta, definiendo el hambre y la marginación crecientes, es una mera quimera sobrevaluada y cada vez más debilitada frente al euro y otros parámetros. La relación del dólar con las reservas federales en metálico es abismal y la moneda del imperio vale infinitamente menos que lo que el control de los organismos internacionales financieros y de crédito define artificiosamente.

Por todo esto y en la perspectiva de una mayor debilidad futura, producto del desarrollo desfavorable para sus intereses de los procesos económicos y productivos, esta nación imperial dirige sus esfuerzos a una apropiación de los recursos naturales del planeta y una creciente militarización de vastas zonas enclavadas en escenarios geopolíticamente estratégicos para la sustentación de su proyecto. La conflictividad interimperialista hoy se observa en un escenario de relativa paz que prepara conflictos crecientes en el futuro. Las acciones militares del imperio, en Europa (ex Yugoslavia), en Asia oriental (Afganistán), en Medio Oriente (franja de Gaza y Líbano), en Centroamérica (Haití), en la última década del pasado siglo y en lo que va de este, muestra una doble funcionalidad: apropiarse de zonas estratégicas, arrastrar a los gobiernos más reaccionarios de Europa o América en la misma dirección y establecer cabezas de playa para un futuro escenario de confrontación a dos niveles, el vinculado con la posesión del agua, los hidrocarburos y los minerales “raros” y el control de rutas de comunicación estratégicas en un escenario de operaciones militares “contrainsurgentes” y “asimétricas”.

En el actual estadio del desarrollo imperialista, la concentración del capital en su etapa monopólica vinculada con el capital financiero ha dado un salto en el cual se han generado verdaderas oligarquías mundiales que dirigen desde el complejo “financiero-industrial-militar”; de esta manera, fundamentalmente desde la década del setenta con la “transnaconalización”, el imperialismo genera un escenario mundial donde, como nunca en el desarrollo de los procesos económicos de la humanidad, la interdependencia e interrelación de los mismos afecta a todos los actores; de igual manera, esta situación se viene perfilando ya desde fines de la segunda contienda bélica mundial en el marco de la “guerra fría” etapa que, a lo vinculado con el desarrollo armamentista e investigativo, se suma un correlato político-jurídico a nivel mundial, supuestamente “consensuado” en el marco de las Naciones Unidas; se ha generado así una artificiosa construcción superestructural de clase de connotación imperial. Esta situación es articulada desde un poder sustentado en una verdadera “rosca” mundial.

Con la caída del “campo socialista” el poder del imperio es “casi” absoluto y la llamada hegemonía de los Estados Unidos es relativamente cierta a nivel de las relaciones interimperialistas, fuera de esta órbita no existe hegemonía sino puro imperialismo económico y militar donde este segundo elemento predomina en los últimos años.

En las sociedades a escala nacional, las burguesías en el proceso de concentración del capital y monopolización de los resortes económicos financieros devienen en oligarquías que, en los momentos de crisis pasan a dominar los resortes políticos (superestructurales) y militares (coercitivos) de forma evidente, cuestionando incluso las formas democrático-burguesas que han articulado como marco de dominación de clase. Desde las potencias imperialistas esta misma dinámica, en una instancia superior en calidad e intrínseca al sistema y necesaria, por tanto, genera la misma situación a escala planetaria; por tanto afirmamos que existen oligarquías mundiales que han devenido en “rosca mundial”. Existe un poder imperial-mundial, más allá de las contradicciones que conlleva en su seno. Esta situación marca la necesaria construcción y desarrollo orgánico del polo antagónico desde el campo popular a nivel mundial con su necesario correlato regional y local.

En síntesis, este nuevo estadio imperial-mundial controlado por la arquitectura superestructural y salvaguardada por los marines requiere de la necesaria búsqueda de una estrategia proactiva y antagónica de igual calidad y de signo contrario; desarrollarla es una tarea inmediata y trabajosa.

UNA ESTRATEGIA REGIONAL ARTICULADORA
Y DE PERSPECTIVA SOCIALISTA

Desde la COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION, apuntamos, como objetivo estratégico, a la unidad de la izquierda clasista, antioligárquica y antimperialista; esta unidad -de acción- debe favorecer la construcción de síntesis superiores de carácter orgánico que dirijan las luchas por la "Liberación y el Socialismo". A partir del estudio de la base material y de la superestructura en que (en tanto actores y propiciadores del avance del proceso) nos movilizamos, es que deberemos estructurar las formas orgánicas que operen en el sentido de hacer avanzar el proceso hacia la revolución.
Este proceso requerirá de la más amplia alianza antimperialista en lo social-regional, de la construcción de un Frente Antimperialista Radical en lo político, que vertebre y guíe en una sola columna las luchas populares contra las estrategias del imperio propiciadas por los gobiernos seudo progresistas, y junto a estas dos cuestiones, una medular: la construcción de la Vanguardia Regional Colectiva que integre en su seno a todas las organizaciones revolucionarias que perfilen como objetivo final la construcción del socialismo. En el seno de estas estructuras debe hallarse inserto el Partido Marxista-Leninista Revolucionario que garantice la consecuencia clasista de estas luchas y promueva con su línea de trabajo la toma del poder.
Esta visión, que convencidamente sostenemos, está tan alejada del “espontaneísmo” de las masas y de la descentralización como del “tacticismo” que ahoga la estrategia en función de valoraciones coyunturales.
La definición de una estrategia revolucionaria debe ser, en esta hora, la discusión central de los revolucionarios.

 Citamos un fragmento de nuestro
“Documento del 25 de diciembre del 2005”

 “Todos los agrupamientos que visualicemos, más allá de matices, la necesidad de trabajar en esta dirección y en esta perspectiva, deberemos darnos los espacios, los tiempos, las formas y los mecanismos para elaborar, contraponer dialécticamente y sintetizar la teoría (sustentada de manera concreta en la base materialista-histórica) por la que transitará el proceso de lucha revolucionaria más allá de especificidades y particularidades no despreciables y la necesidad de construir la herramienta de clase (en tanto organización política adecuada para la magnitud de la tarea) que nos ponga de cara a la concreción de los objetivos finales para los cuales nos proclamamos protagonistas activos.
En esta tarea estamos ni más adelante ni más atrás que ninguna organización revolucionaria."

 Para la COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION, el proceso que se observa hoy en nuestro territorio, demanda una actitud proactiva que genere una aceleración de los procesos de construcción de las herramientas anteriormente citadas; no creemos en voluntarismos pero aborrecemos de actitudes derrotistas que hacen énfasis en las correlaciones y ponen el acento en las condiciones.
Las condiciones se generan y las correlaciones se modifican, en tanto y en cuanto, con la organización adecuada, la estrategia correcta y una táctica consecuente, se logre impulsar al movimiento en su conjunto sin despreciar a las masas en sus luchas reivindicativas ni se sustituya a los actores sociales por el partido; ahora bien, sin partido no hay revolución posible y para la COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION, el partido es marxista a partir de sus definiciones, leninista a partir de su construcción y desarrollo y revolucionario en sus métodos.
No creemos en procesos que se definan sin la presencia de esta organización adaptada a todas las formas de lucha y no creemos que todas las formas de lucha puedan surgir del ánimo radicalizado de las masas sin la presencia del partido inserto en ellas en tanto parte indisoluble de las mismas.
La relación dialéctica entre el partido y la masa, entre el “arriba” y el “abajo” debe comprenderse desde una metodología de análisis científica que no identifique desviaciones con definiciones; las críticas al leninismo (desde filas de izquierda) pretenden de manera honesta unas veces, intencionadamente otras, asimilar stalinismo a “partido” o sugerir que el proceso deformado del PCUS a partir de la muerte de Lenin es parte indisoluble (en tanto proceso dialéctico) del carácter del partido leninista que generó la primer revolución triunfante en el mundo.
Desde la izquierda socialdemócrata se ha pretendido salvar al marxismo de lo que para ella era su patología, (Lenin y el leninismo); ese engendro se llamó unas veces reformismo, otras eurocomunismo, otras democracia avanzada, progresiva, renovación, etc.
Desde la izquierda que reivindica el carácter marxista y visualiza la patología en el stalinismo, muchas veces se cae en la trampa ideológica que pretende deslizar subrepticiamente la idea (acientífica y ahistórica) de que sin el carácter de la organización centralizada leninista se hubieran evitado las desviaciones posteriores.
Con esto se tira el agua de la bañera con el niño adentro, como ya dijera el Jefe de la Revolución de Octubre.

Citamos del “QUE HACER”

De: “La espontaneidad de las masas y la conciencia
de la socialdemocracia”

“Hemos dicho que es preciso infundir a nuestro pueblo movimiento, muchísimo más vasto y profundo que el de los años 70, la misma decisión abnegada y la misma energía que entonces. En efecto, parece que nadie ha puesto en duda hasta ahora que la fuerza del movimiento contemporáneo reside en el despertar de las masas (y, principalmente, del proletariado industrial), y su debilidad, en la falta de conciencia y de espíritu de iniciativa de los dirigentes revolucionarios.”
“Sin embargo, en los últimos tiempos se ha hecho un descubrimiento pasmoso que amenaza con trastrocar todas las opiniones dominantes hasta ahora sobre el particular. Este descubrimiento ha sido hecho por R. Dielo, el cual, polemizando con Iskra y Zariá, no se ha limitado a objeciones parciales, sino que ha intentado reducir "el desacuerdo general" a su raíz más profunda: a "la distinta apreciación de la importancia comparativa del elemento espontáneo y del elemento "metódico" consciente". R. Dielo nos acusa de "subestimar la importancia del elemento objetivo o espontáneo del desarrollo". Respondemos a esto: si la polémica de Iskra y Zariá no hubiera dado ningún otro resultado que el de llevar a R. Dielo a descubrir ese "desacuerdo general", ese solo resultado nos proporcionaría una gran satisfacción: hasta tal punto es significativa esta tesis, hasta tal punto ilustra claramente el fondo de las actuales discrepancias teóricas y políticas entre los socialdemócratas rusos.
Por eso mismo, la relación entre lo consciente y lo espontáneo ofrece un magno interés general y debe ser analizado con todo detalle.”

a.      Comienzo del ascenso espontáneo

…”Hemos dicho que los obreros no podían tener conciencia socialdemócrata. Esta sólo podía ser traída desde fuera. La historia de todos los países demuestra que la clase obrera está en condiciones de elaborar exclusivamente con sus propias fuerzas sólo una conciencia tradeunionista, es decir, la convicción de que s necesario agruparse en sindicatos, luchar contra los patronos, reclamar al gobierno la promulgación de tales o cuales leyes necesarias para los obreros, etc.*. En cambio, la doctrina del socialismo ha surgido de teorías filosóficas, históricas y económicas elaboradas por intelectuales, por hombres instruidos de las clases poseedoras. Por su posición social, los propios fundadores del socialismo científico moderno, Marx y Engels, pertenecían la intelectualidad burguesa. De igual modo, la doctrina teórica de la socialdemocracia ha surgido en Rusia independiente por completo del crecimiento espontáneo del movimiento obrero, ha surgido como resultado natural e ineludible del desarrollo del pensamiento entre los intelectuales revolucionarios socialistas. Hacia la época de que tratamos es decir, a mediados de los años 90, esta doctrina no sólo era ya el programa, cristalizado por completo, del grupo Emancipación del Trabajo, sino que incluso se había ganado a la mayoría de la juventud revolucionaria de Rusia.”…

 …”¿por qué el movimiento espontáneo, el movimiento por la línea de la menor resistencia, conduce precisamente al predominio de la ideología burguesa? Por la sencilla razón de que la ideología burguesa es, por su origen, mucho más antigua que la ideología socialista, porque su elaboración es más completa y porque posee medios de difusión incomparablemente mayores Y cuanto más joven sea el movimiento socialista en un país, tanto más enérgica deberá ser, por ello, la lucha contra toda tentativa de afianzar la ideología no socialista, con tanta mayor decisión se habrá de prevenir a los obreros contra los malos consejeros que protestan de "la exageración del elemento consciente", etc. Los autores de la carta "economista", al unísono con R. Dielo, fulminan la intolerancia, propia del período infantil del movimiento. Respondemos a eso: sí, nuestro movimiento se encuentra, en efecto, en la infancia; y para que llegue con mayor rapidez a la edad viril debe contagiarse precisamente de intolerancia con quienes frenan su desarrollo prosternándose ante la espontaneidad”…
[5]

Podríamos seguir citando a Lenin sin ambages pero todos lo hemos leído, el problema es de interpretación.

LA UNIDAD DE LOS REVOLUCIONARIOS;
ESTRATEGIA CONTINENTAL

…” La unidad de los revolucionarios es una necesidad estratégica de fundamental importancia; sin ella, es inconcebible el proceso y, menos aún, la victoria. Esta unidad, que se construye a partir de convicciones ideológicas inflexibles y una acción política signada por la capacidad de visualizar y articular vertientes del pensamiento revolucionario en una estrategia por la toma del poder, requiere generosidad, confianza, respeto por los matices y un trabajo de siembra constante, infatigable, sin pausa.
Nuestras convicciones están sustentadas en el entendido que "la historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de las luchas de clases", como definieran en el Manifiesto los padres fundadores de nuestro movimiento. Desde esta certeza, pretendemos aportar a la gran columna que deberá desarrollar la estrategia que nos ponga ante la cuestión del poder en condiciones de asumir el desafío que todo revolucionario persigue.
Esta estrategia no será encontrada en ningún manual ni libro de bolsillo, pero no debemos despreciar la teoría; esta estrategia estará signada por las particularidades de nuestra historia, nuestra geografía, nuestra estructura socio-económica, nuestra cultura, pero también por las leyes del materialismo dialéctico y las generalidades del desarrollo de los procesos revolucionarios; esta estrategia requerirá de cada revolucionario y de cada organización, pero sobre todo del pueblo y su vanguardia, que, en nuestro modesto entender, será colectiva o no será.
Nuestra revolución deberá procesarse en el marco de nuestra geografía, pero nuestra geografía concebida desde Artigas y no de Ponsomby, desde una concepción de Patria Grande e internacionalismo y no de Estado nacional y chauvinismo narcisista.
Nuestra revolución será si es proletaria y campesina pero también de los marginados y la pequeña burguesía, los estudiantes y los excluidos del saber, las mujeres y los niños, los ateos y los hombres de fe que sueñan con multiplicar panes y peces para saciar el hambre del pueblo.
Nuestra revolución será oriental o no será, pero para ser oriental debe ser latinoamericana, indígena, negra y mestiza.
Estamos frente a una coyuntura en la cual no podemos darnos tregua pero tampoco podemos cometer errores producto de un accionar tacticista, desarticulado y marginal. Deberemos concebir nuestra acción política desde la articulación de nuestras convicciones a partir de vehículos propositivos, propagandísticos y agitativos que expresen las necesidades programáticas de los sectores perjudicados por la gestión de este gobierno, que encarna de manera perfecta los objetivos del imperialismo y las clases dominantes.
Quiere decir esto que no basta con que tengamos razón; deberemos convencer a grandes masas de pueblo y, para ello, tendremos que apelar a operar en todos los terrenos. Nuestros mensajes deberán optimizarse en forma y contenido, nuestras herramientas deberán estar a la altura de los avances científico tecnológicos, nuestro impacto en la opinión pública deberá revertir la creencia instalada en grandes sectores de pueblo, de que este gobierno gobierna para ellos.
No es pequeño el desafío; deberemos desarrollar luchas en todos los terrenos que, en enfrentamientos sucesivos en todos los planos, nos permitan avanzar cualitativamente a condiciones cada vez más favorables.
No tenemos la receta de "la revolución a la vuelta de la esquina", compañeros; ni ustedes la creerían si nos atreviéramos a plantearla.
Deberemos, en la práctica, desarrollarla, confrontarla con la realidad concreta y continuar hasta vencer. Para ello hace falta que cada organización revolucionaria perfeccione su perfil, defina sus estrategias, sopese su táctica y a la vez, es necesaria la síntesis que signifique la concreción de una dirección colectiva que conduzca la lucha del pueblo sin colocarse por encima del mismo, pero tampoco delegue en la masa la tarea que ésta requiere de la organización.”
[6]

RETOMANDO LA CUESTION DEL COMANDO SUR

La Embajada norteamericana en Uruguay, desde su sitio en internet, expresa con claridad cuáles son sus objetivos en el área militar en nuestra tierra y la región; citamos: La Oficina de Cooperación de Defensa (ODC) funciona en la Embajada de los Estados Unidos de América en Montevideo. Su cometido primario es implementar los programas militares de asistencia de seguridad, ejercicios, intercambios y asistencia humanitaria, con el fin de promover los objetivos de la política exterior de los Estados Unidos --la consolidación de la democracia, la ampliación de las actividades en la lucha contra las drogas, el profesionalismo y la modernización de las Fuerzas Armadas, la promoción de las relaciones cívico-militares, el fomento de las relaciones militares uruguayo-estadounidenses--así como cultivar el entendimiento mutuo y los valores democráticos.
ODC cumple funciones de enlace con las Fuerzas Armadas de Uruguay, brinda asesoramiento en asuntos militares al Embajador de los Estados Unidos y representa en Uruguay al Secretario de Defensa, a los servicios militares de los Estados Unidos de América y al Comandante del Comando Sur de los Estados Unidos.
Dentro de los cometidos de ODC se encuentran la tramitación de las autorizaciones de todos los vuelos del Departamento de Defensa y visitas de buques, así como la realización de todas las actividades de apoyo en el aeropuerto para atender los vuelos militares de los Estados Unidos a Uruguay.”
[7]

Esta declaración de objetivos se observa, en el sitio, enmarcada con una significativa imagen del mapa del territorio oriental ocupado por el escudo del imperio y a su lado el de “¿nuestro?” país.
La localidad de Santa Catalina en el oeste de Montevideo, vinculada con la Villa del Cerro geográficamente de manera indivisible, otrora enclave proletario y combativo de carácter clasista, receptáculo de obreros inmigrantes y base de los frigoríficos en décadas pasadas, hoy observa las cicatrices de la marginación y la exclusión social. Este enclave estratégico en el Río de la Plata y en la retaguardia proletaria y clasista de esa barriada generadora de expresiones de combate de perspectiva revolucionaria, pretende ser una de tantas acciones que el imperio activa y los oportunistas promueven. De prosperar este proyecto la región estaría jaqueada a dos puntas, desde Estigarribia en el acuífero Guaraní y desde Montevideo, “la muy fiel y reconquistadora”. En la hipnosis promovida por el frenteamplismo de la entrega pro imperialista, la mayoría de la población (incluso la de Santa catalina) ve con buenos ojos la implementación de estos proyectos, los cuales, en el marco de la hipócrita acción militar del imperio, se disfraza en primera instancia de ayuda humanitaria y reviste el carácter de policlínica en el marco del deplorable proyecto asistencialista y humillante que promueve la ministra Arismendi (ex secretaria general del PCU e hija de Rodney Arismendi, histórico referente de ese partido). El vice ministro de Defensa (en los hechos ministro), José Bayardi, ha dicho; citamos:
“lo que hay por parte del Comando Sur es el aporte financiero para construir una policlínica diseñada por técnicos uruguayos de la Armada Nacional, dirigida técnicamente por ASSE” (Administración de Servicios de Salud Estatal). Agrega, con la ausencia de perfil de clase que lo caracteriza, que el tema central es que: “los países en el marco de su integración tengan la capacidad de identificar cuáles son los intereses comunes. La integración es un problema de defensa de intereses, y en el siglo XXI se sentarán a la mesa del reparto global quienes tengan la capacidad de representar grandes bloques regionales, los demás no van a existir. Si tenemos la capacidad de identificar intereses comunes y a punto de partida de la identificación de los intereses comunes, podemos entender que los intereses de unos terminan siendo intereses de todos, habrá que ver cuál es la forma de defenderlos en forma integrada. Pero no quiero poner la carreta delante de los bueyes”…

A su vez, en el marco de la incoherencia e ineptitud que caracteriza a este gobierno, el mismo Bayardi se ha contradicho, como tantas veces el gobierno, e Frente Amplio y sus organizaciones, y ha expresado a medios de prensa la verdadera intencionalidad del proyecto; citamos: “No es el Comando Sur del Departamento de Defensa de Estados Unidos el que busca instalar en Uruguay una escuela para entrenar militares para las misiones de paz. Es el gobierno uruguayo el que tiene un gran interés en que esto se logre”… Como dijimos antes, a confesión de parte relevo de prueba; el entreguismo y la abyección rastrera son evidentes, lo asumen.

A MODO DE COROLARIO Y PROPUESTA

Por todo lo expresado creemos que ha llegado la hora de visualizar las carencias, repensar nuestras estrategias, y de poner manos a la obra en la ímproba tarea de generar los espacios de debate y síntesis que nos permitan estar a la altura de la hora, en tanto artiguistas, marxistas y revolucionarios.

Llamamos a un gran debate de las organizaciones de nuestro continente para poner en pie la organización de vanguardia regional, marxista-leninista revolucionaria y que enfrente al imperio en una estrategia por la revolución socialista americana. En eso estamos y no estamos solos.

POR LA REVOLUCION SOCIALISTA AMERICANA

CLASISMO – INTERNACIONALISMO – SOCIALISMO

Alejandro García Ruiz
Integrante del consultivo de Dirección de la
COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION
20 de setiembre de 2006, Montevideo, Uruguay, América Latina

NOTAS:

1.        Fragmento de la Ponencia presentada por la COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION en el marco del Seminario “A 90 años de un libro imprescindible: Imperialismo, fase superior del capitalismo” en Facultad de Humanidades de la UDELAR en Montevideo, Uruguay. Organizado por “Semanario 7/7” y “Universidad Popular Joaquín Lencina” (julio 22 y 23 del corriente año). “El Imperialismo post “11/9” y el papel de la izquierda revolucionaria latinoamericana” (completo en nuestro sitio en internet: (www.gratisweb.com/cal1971); en La Haine (www.lahaine.org); En Foro Mundial de Alternativas (www.forumdesalternatives.org); en Amauta digital (www.amauta.inf.br); en Actividad Siglo XXI (www.actividadonline.com.ar).

2.        Base en Santa catalina; ver adjuntos (1)

3.        Fragmento de la Ponencia.

4.        Corporación productora de los aviones “F15”.

5.        “Partido Marxista-Leninista: lo que pensamos”
(completo en nuestro sitio en internet: (www.gratisweb.com/cal1971).

6.        Fragmento de la intervención en el pleno del pre Congreso del MRO, (organización hermana).
(completo en el sitio en internet: (www.mro.nuevaradio.org).

7.        Ver link del sitio de la embajada de USA en Uruguay.
(
http://uruguay.usembassy.gov/usaweb/paginas/indexES.shtml

8.        Artículo publicado en Semanario Brecha; versión completa en adjuntos (2)

ADJUNTOS:

1) Santa Catalina es un enclave geopolíticamente estratégico que permite un rápido acceso a rutas marítimas, fluviales y terrestres de importancia clave en cualquier proyecto político-militar.

2) Fuente: Semanario Brecha (www.brecha.com.uy)

El desembarco del Comando Sur en Uruguay
Una ayudita para los amigos

El gobierno tiene “gran interés” en que se instale en Uruguay una “escuela” de misiones de paz donde se entrenen militares de todo el mundo, según el subsecretario de Defensa, José Bayardi, y para ello hay tratativas con el Comando Sur del Ejército de Estados Unidos. Además reconoció que los militares estadounidenses financiarán, con algo más de un millón de dólares, la construcción de una gran policlínica en Santa Catalina, varios centros educativos, y capacitarán a sus pares uruguayos para combatir emergencias y posibles desastres naturales.

Por: Pablo Alfano

“No es el Comando Sur del Departamento de Defensa de Estados Unidos el que busca instalar en Uruguay una escuela para entrenar militares para las misiones de paz. Es el gobierno uruguayo el que tiene un gran interés en que esto se logre”, aseguró Bayardi a BRECHA.
El subsecretario de Defensa regresó hace pocos días de Washington de un seminario organizado por el Centro de Estudios Hemisféricos para la Defensa, que depende del Comando Sur. Bayardi fue acompañado por el ex ministro de Defensa Yamandú Fau, el director del Servicio de Inspección General de la comuna capitalina Ricardo Prato, y los legisladores blancos Carlos Moreira, Gustavo Penadés y Javier García.
En el encuentro, el jefe del Comando Sur, el general Bantz J Craddock, volvió a insistir en su vieja idea de montar una escuela para las misiones de paz en Uruguay. El general comparó el resultado de las misiones de paz con las “operaciones de estabilidad” que Estados Unidos pretende implementar en países donde la guerra prácticamente concluyó.
Es por eso que el gobierno de George W Bush invitará a Uruguay a sumarse a estas “operaciones de estabilidad” que apuntan a la reconstrucción de países devastados por la guerra, comenzando por el apuntalamiento de las instituciones políticas y judiciales.
En la reunión, de carácter informal, Bayardi coincidió con Craddock en que sería bueno para Uruguay que se instalara una escuela que entrene fuerzas multinacionales de paz. “El problema es que Argentina y Chile también quieren que se haga en su territorio, por eso cuando todos los involucrados lleguen a un acuerdo la escuela deberá ser de carácter internacional para militares de otros países de la región y el mundo”, explicó Bayardi.
Craddock había lanzado esta idea en oportunidad de otro seminario que se realizó en Miami, en diciembre de 2005, al que concurrió una delegación uruguaya integrada por Fau, el director general del Ministerio del Interior Jorge Jouroff, el senador blanco Gustavo Penadés y José Wainer (entonces designado director general del Ministerio de Defensa). En aquel entonces los participantes de la reunión negaron que hubiera planes de crear en territorio uruguayo un centro de instrucción militar dedicado exclusivamente a las misiones de paz (véase BRECHA, 23-XII-05).
Unos meses antes, en junio de 2005, el general estadounidense visitó oficialmente Uruguay y le planteó su idea a varios jerarcas de gobierno y a los comandantes en jefe de las tres fuerzas.
En todas las oportunidades Craddock recibió una excelente receptividad de parte de sus pares y políticos uruguayos, quienes están convencidos de que es necesario capitalizar la experiencia que tienen los soldados uruguayos en misiones de paz, explicó Bayardi.
El subsecretario admitió un relacionamiento fluido entre las Fuerzas Armadas uruguayas y las de Estados Unidos. A esto se suma el buen momento por el que pasan las relaciones diplomáticas entre las administraciones de Tabaré Vázquez y Bush, cosa que quedó registrada con la visita del mandatario uruguayo a Estados Unidos, donde se avanzó en la posibilidad de firmar un tratado de libre comercio entre los dos países.
“NACIÓN AMIGA.” El Comando Sur considera a Uruguay una “nación amiga” y, por tanto, le brindará “asistencia humanitaria” que se traduce en una inversión inicial de 1,2 millones de dólares para llevar adelante varios emprendimientos.
El Comando Sur y el Departamento de Defensa estadounidenses colaboran desde hace tiempo con el Ejército uruguayo y otras instituciones públicas y sociales. Pero esta vez los “programas de asistencia” son mucho más ambiciosos. Y polémicos.
La primera noticia de la “cooperación” militar norteña durante este gobierno surgió públicamente de una inquietud del diputado quincista Daniel García Pintos. A mediados de este mes, el legislador se mostró preocupado por la construcción de una policlínica en la zona de Santa Catalina con fondos del Comando Sur.
Primero le envió una nota al presidente de la Comisión de Defensa de Diputados, Javier García (Partido Nacional), y luego cursó un pedido de informes al Ministerio de Defensa para conocer “desde cuándo el Comando Sur está en nuestro país”, y por qué “esta ayuda que brindan los militares estadounidenses no fue notificada al Parlamento”.
Esto motivó una rápida respuesta de Bayardi, quien explicó que aún no se informó oficialmente a los legisladores porque “todavía no se firmó nada”, aunque reconoció que existen tratativas.
Lo cierto es que con fondos del Comando Sur se construirá una gran policlínica en un predio de la Armada nacional ubicado en Burdeos y Victor Hugo, en el corazón de Santa Catalina. El costo de esta policlínica, que brindará asistencia médica y odontológica, oscilará entre los 330 y 350 mil dólares.
El centro de salud se hará en el mismo predio donde la Armada está terminando de construir 100 viviendas para el personal subalterno de la fuerza de mar. Inicialmente estaba proyectado construir 400 viviendas para los subalternos y sus familias, pero debido a la crisis de 2002 la Armada se contentó con iniciar las obras, en junio de 2003, de sólo 100 soluciones habitacionales.
En ese mismo predio la Armada cedió a la ANEP un espacio para que se construya una escuela de tiempo completo (para unos 300 alumnos) y un local donde funcionará una UTU con cursos de bachillerato tecnológico. En el convenio que tiene la Armada uruguaya con el Comando Sur se prevé que tanto la policlínica como los dos centros educativos sean utilizados por el personal militar y sus familiares, pero también por todos los vecinos de la zona.
El director general de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), Tabaré González, aclaró que existe “un acuerdo entre la Armada y ASSE por el cual se podrá instalar, bajo nuestra operativa, una policlínica en Santa Catalina” (AM Libre, viernes 16).
El director de ASSE reconoció que, a su vez, “la Armada tiene un convenio con el Comando Sur por el cual éste colaborará con la Armada para la edificación y equipamiento de ese centro”. González explicó que “el día que la obra esté concretada, será entregada a ASSE y nosotros, de acuerdo a lo definido, operaremos los servicios sin intromisión de nadie”.
Los vecinos de la zona no están muy contentos con la idea. Es que desde casi 15 años funciona en Santa Catalina una policlínica de Salud Pública administrada, en parte, con los recursos que obtiene una comisión de salud barrial. Además existe una policlínica odontológica instalada “a puro pulmón” por un puñado de vecinos que está prácticamente terminada. Sólo falta una pequeña inyección de dinero para ponerla en marcha, explicó a BRECHA el ex dirigente tupamaro Jorge Zabalza, propietario de una carnicería y habitante de la zona.
“¿Por qué justo ahora tienen que construir una gran policlínica con fondos del Departamento de Defensa cuando poniendo un poquito de plata las que aquí funcionan andarían de maravillas?”, se preguntó Zabalza, quien ve con preocupación la excesiva militarización de su barrio (véase recuadro).
Para Zabalza está claro que “este gobierno está haciendo los deberes al haber votado la participación de Uruguay en la Operación Unitas, al enviar cada vez más misiones de paz al Congo y Haití y al estudiar la posibilidad de firmar un TLC con Estados Unidos”. En su opinión, “las relaciones entre las Fuerzas Armadas y el gobierno progresista son impecables y eso ayuda” para que el Comando Sur “cumpla su viejo sueño de tener un centro de entrenamiento militar en Uruguay”.
El director de ASSE asegura, en cambio, que no existen misterios detrás de esta donación estadounidense, ya que en ese predio hay viviendas para funcionarios navales y la “pequeña policlínica” existente se verá reforzada con este nuevo emprendimiento, sobre todo en una “zona con un crecimiento demográfico importante, con decenas de miles de habitantes”. González enfatizó que tanto los servicios de salud como los educativos serán abiertos a todos los vecinos “y no exclusivos para nadie”.
“ASISTENCIA HUMANITARIA.” Los “planes de asistencia humanitaria” del Comando Sur para Uruguay incluyen mucho más que la construcción de un centro de salud y dos locales educativos. Está previsto que a “naciones amigas” como Uruguay se les brinde capacitación para prevenir y mitigar posibles desastres naturales.
Por eso, los militares estadounidenses prevén destinar unos 300 mil dólares a la construcción de dos centros especializados en la prevención de desastres y otros 90 mil a entrenamiento castrense para dar una eficaz respuesta a cualquier emergencia, como desastres naturales, confirmó Bayardi a BRECHA. Además, en apoyo de estas tareas, el Comando Sur destinará otros 500 mil dólares que servirán para construir un almacén de materiales de apoyo en Montevideo. El subsecretario explicó que esta ayuda será recibida y administrada por el Sistema Nacional de Emergencias, que depende directamente de Presidencia de la República.
Zabalza, en tanto, recordó que todo el Frente Amplio –con excepción del socialista Guillermo Chifflet que renunció a su banca de diputado a raíz de este episodio– votó la participación de Uruguay en la Operación Unitas.
Precisamente, las maniobras de la Unitas se iniciaron en 1959 por las fuerzas navales del Comando Sur como ejercicios militares defensivos ante una eventual agresión de la ex Unión Soviética. En 2000 la estrategia cambió y comenzaron a implementarse, en América del Sur, la Operación Unitas Pacífico y la Operación Unitas Atlántico por separado, alternando cada año el país “anfitrión”.
Por todo esto Zabalza cree que “aquí se está cocinando algo muy feo a nivel militar”, y recordó que “sugestivamente” en el debate sobre defensa nacional “todo el mundo ha evitado referirse a Estados Unidos, el principal agresor de países a nivel mundial”.
Del otro lado del mostrador, el diputado García Pintos dijo a BRECHA que su partido quiere saber “de qué manera nos ata con Estados Unidos esta serie de compromisos que se mantenían en absoluto secreto”. El legislador colorado recordó que cada vez que salen tropas uruguayas del país a una misión o cada vez que ingresan militares a territorio uruguayo se debe votar una ley avalando estos movimientos y que, por la información que él tiene en su poder, existen indicios de la presencia de efectivos del Comando Sur en Uruguay.
Bayardi rechazó de plano esta versión, a la que luego se sumó el Foro Batllista: “No hay ni hubo intervención de militares estadounidenses”, dijo el subsecretario de Defensa. Fuentes políticas consultadas por BRECHA dijeron que las afirmaciones de Bayardi son correctas porque no ha existido injerencia del Comando Sur, aunque admitieron que hubo varios contactos informales con la Armada nacional.
En un intento por restar trascendencia a la presencia militar estadounidense, las fuentes dijeron que en breve se llamará a licitación a empresas uruguayas para comenzar el emprendimiento y que la idea es que la mano de obra sea, en su mayoría, de vecinos de la zona.
“Si todo esto hubiera sido llevado adelante por el gobierno de Jorge Batlle el Frente Amplio hubiera puesto el grito en el cielo: ¡el oprobioso imperio nos quiere invadir!, hubieran gritado. Pero como se hace en un gobierno de izquierda está bien”, ironizó García Pintos. nOtras donaciones militares estadounidenses
2 de diciembre de 2002. El Comando Sur dona equipamiento y suministros médicos al Ministerio de Salud Pública por 550 mil dólares.
7 de enero de 2003. El Comando Sur dona varios suministros médicos al Hospital Militar por valor de 2 mil dólares.
18 de febrero de 2003. La Fuerza Aérea de Estados Unidos y la Universidad de Minnesota entregan al msp y a la Universidad de la República insumos médicos, sillas de ruedas y aparatos ortopédicos por unos 10 mil dólares.
20 de febrero de 2003. El Comando Sur dona al hospital de Florida equipamiento e insumos médicos por 25 mil dólares.
9 de abril de 2003. El Departamento de Defensa de Estados Unidos, junto con varias iglesias y empresas privadas de ese país, donan al msp equipamiento médico por 4 millones de dólares.
3 de junio de 2003. El Comando Sur entrega al hospital de Paysandú una ambulancia totalmente equipada por un valor total de 50 mil dólares.
17 de julio de 2003. El Comando Sur entrega a los hospitales Pereira Rossell, Clínicas, Pasteur, Florida y Maldonado equipos y materiales de medicina por un valor de un millón de pesos.

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