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Del Consultivo de Dirección
APUNTES
PARA UNA NECESARIA DISCUSION
El frenteamplismo, el Frente
Amplio,
( de la
“Oración de abril” / J. Artigas) “El proletariado andrajoso, esa putrefacción pasiva de las capas más bajas de la vieja sociedad, se verá arrastrado en parte al movimiento por una revolución proletaria, si bien las condiciones todas de su vida lo hacen más propicio a dejarse comprar como instrumento de manejos reaccionarios.”
(del
“Manifiesto Comunista” / K. Marx – F. Engels) “Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola. No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.”
(del
“Mensaje a los pueblos del mundo”
Resulta necesario, en el actual contexto de nuestra comarca y frente a la putrefacción de las fuerzas políticas que integran la dirección del aparato de gobierno del Frente Amplio, delimitar claramente que una cosa son las direcciones y otra muy diferente sus militantes y adherentes. En estas líneas la munición gruesa tiene por destinataria a la casta dirigente, camandulera y arribista, que ha optado por asumir las posiciones del imperio y las clases dominantes; por otra parte, la militancia de base frenteamplista, de pata en el suelo, honesta y abnegada es, en todo caso, diferente a lo que sus partidos promueven. Si bien no compartimos la permanencia en la coalición y en tal sentido hace ya casi año y medio que nos hemos separado de la fuerza de gobierno, aceptamos con respeto las diferentes opciones tácticas, aunque también nos reservamos el derecho al debate y la discrepancia con los compañeros que han optado por revertir desde dentro la línea hegemónica del conglomerado político. Estos apuntes buscan abrir una vía de intercambio fermental (tan ausente) que permita dar a conocer cuáles son las líneas estratégicas que conviven en nuestra comarca, cuáles las variantes tácticas, si las hay, y cuales podrían ser los caminos a recorrer para lograr lo que creemos una necesidad urgente: la unidad de la izquierda clasista en tanto organización política de la clase explotada, necesidad sine qua non para el avance del proceso.
LA
ACUMULACION POPULAR Prácticamente toda la izquierda de esta tierra ha, a lo largo del proceso histórico de acumulación, surgido de un tronco común. El pensamiento revolucionario de los inmigrantes europeos de origen anarquista y socialista, el pensamiento marxista, la convicción obrera en la construcción de las organizaciones sindicales a comienzos del siglo XIX signan, de manera indeleble, nuestra matriz, nuestro mapa genético y nuestra capacidad de pensar el mañana. A vuelapluma podemos señalar que desde ese entonces hasta la década del sesenta y -en esa fermental encrucijada- hasta los setenta, se fundan, funden y confunden casi todas las variantes del pensamiento de izquierda revolucionaria y radical antimperialista, artiguista y popular. Creemos, y aceptamos que se nos demuestre lo contrario, que el punto más alto de la acumulación de masas en nuestra comarca se comprende en dos hechos de significación histórica ineludible: la fundación de la Convención Nacional de Trabajadores y la fundación del Frente Amplio. Obsérvese que nos referimos a acumulación de masas y que esta valoración no desconoce, ni pretende minimizar, la irrupción de la guerrilla urbana en la década del sesenta. Este fenómeno político-militar, no asimilable exclusivamente a la acción de propaganda armada del MLN-Tupamaros, ya que también operaron otras organizaciones como la OPR-33 y las FARO, con mayor o menor incidencia en los sucesos de ese periodo, no creemos que pueda ser considerado en el marco de dicha acumulación, aunque no puede desvincularse, ni disociarse o considerarse ajeno a la misma o antagónico con el desarrollo del proceso; quizá sí, pueda afirmarse que es elemento complementario y contradictorio de las luchas de entonces y, como tal, parte del mismo proceso en un nivel diferente. Lo cierto, al menos para nosotros, es que tanto la CNT como el FA del 71 marcan un punto de llegada a una síntesis histórica que, más allá de las valoraciones que puedan realizarse tanto de su contenido programático como de sus objetivos estratégicos, signaron (y quizá signen aún hoy) las acciones de nuestro pueblo, -conciente o inconscientemente- y forman, por tanto, parte de un imaginario colectivo de valor cuasi paradigmático. Desde esta realidad y desde una concepción materialista de la historia es que deberemos aplicar la dialéctica para comprender, superar y transformar la porfiada evidencia de los hechos. Cuando se apela al materialismo histórico se debe, entonces y en consecuencia, analizar de manera materialista e histórica; se debe leer la historia en su desarrollo y no en su congelación momentánea y estudiar entonces los procesos, sus causas objetivas y subjetivas, los diversos actores en su seno y, también y ante todo, aciertos, fracasos y errores propios y ajenos. Como proceso, el que señalamos, reviste una complejidad como pocos en nuestra historia; en el mismo se vierten diversos intereses y se separan aguas; se deslindan posiciones y se definen líneas de acción comunes o antagónicas; se prefiguran aspectos del trabajo a largo plazo y se imbrican cortoplacistas expectativas grupales, sectoriales e individuales. Síntesis compleja y como tal cargada de contradicciones internas, como todo proceso verdadero de carácter socio-histórico. Ya en las luchas revolucionarias en el siglo XIX en el marco de la Liga Federal y del proyecto emancipador propiciado por los pueblos libres y sus estandartes, Artigas el más visible, se vislumbran situaciones que, más allá de las particularidades históricas concretas, prefiguran elementos que, casi siglo y medio después, vuelven a emerger en el terreno de la lucha de clases con significación relevante para una mejor comprensión de cara al hoy y el mañana. Las fuerzas motrices de la revolución en la Banda Oriental y en las provincias unidas encontraron, producto de circunstancias históricas determinadas por la base económica, por los intereses vinculados a dicho aspecto y propiciados por el contexto ideológico de entonces, a sectores de clase que, antagonizando coyunturalmente con los imperios de la época participaron en cierta etapa y de cierta manera en las luchas populares del periodo que señalamos. Cuando el proceso revolucionario se profundizó y, desde lo programático, se comenzó a marcar el mismo en favor de los más infelices y se tomaron medidas de carácter estructural que afectaron a los sectores oportunistas y vacilantes, el pueblo irredento quedó aislado, muchas veces solo y luego cercado por las proto burguesías nacionales de entonces y sus intereses vinculados al capital, el comercio y las finanzas. Luego la historia es conocida. El proceso del último lustro de la década del sesenta hasta el año 73 puede comprenderse, sin caer en traspolaciones exageradas ni forzar demasiado la línea de razonamiento, en un marco de análisis para nada alejado del que pretendimos en los párrafos anteriores. Cuando los objetivos de coyuntura prevalecen sobre los estratégicos se realizan alianzas orgánicas que tienen, necesariamente, un correlato en lo programático y no necesariamente en lo ideológico. Este equilibrio momentáneo -y por tanto inestable- está destinado, desde su génesis, a romperse tarde o temprano en un sentido o en otro; la hegemonía de contenido de clase requiere de ciertas fortalezas en diversos planos. Cuando dichas alianzas tácticas o incluso estratégicas incluyen en su seno intereses que, en el desarrollo de los procesos devienen en antagónicos, los resultados son siempre de ruptura. Las rupturas generan nuevas realidades y correlaciones y, por tanto, los sectores de clase comprometidos con los cambios profundos y revolucionarios deben comprender que ciertos atajos conducen a parajes desolados y determinados planes de trabajo requieren, a priori, de un plan “B”. ¿Existía en nuestra comarca en el siglo XIX dicho plan “B”? Creemos que sí. ¿Existía en el sesenta y setenta un plan “B”? Sabemos que sí. Hoy la pregunta que nos hacemos y hacemos a los compañeros es: ¿Existe, aunque más no sea un plan “A”? Si existe dicho plan debería superar los errores e insuficiencias de estos dos momentos de la lucha revolucionaria en nuestra comarca y propender a la construcción de las herramientas necesarias para sortear todas las dificultades eventuales aunque previsibles.
FRENTEAMPLISMO Y FRENTE AMPLIO Desde la “Declaración Constitutiva” [1] y las “Treinta Medidas” [2] hasta hoy mucha sangre ha corrido en nuestras tierras; sangre de pueblo. A la luz de tres décadas y media de mística frenteamplista, de lucha antioligárquica y antimperialista de carácter popular, de avatares diversos, de claudicaciones, entregas, traiciones y abyecciones rayanas en lo enfermizo, cabe preguntarse qué diferencia y separa a esa mística popular y combativa, honesta, sana y consecuente, de las burocracias que predominan en la acción de la fuerza Frente Amplio y su gobierno entreguista; contestar esta pregunta no es del todo difícil, se responde atendiendo a la extracción de clase de cada compartimento; encontrar la llave que abra la puerta a una definición en el sentido de quebrar el encandilamiento de esos mismos sectores populares con el imaginario colectivo de carácter frentista vaciado de contenido por las dirigencias es otra cosa. Para esta tarea, la difusión de algunos aspectos medulares de la concepción programática del 71 estriba cardinal importancia y junto con esta acción debe darse (paralela y simultáneamente) a conocer -con cifras- la realidad actual de nuestro entramado social que, desde lo estructural y económico es, por cierto, terriblemente peor que a finales de los sesenta y principios de los setenta. Nuestro pueblo debe conocer que, si las medidas más urgentes a aplicar por el Frente Amplio en el caso de haber triunfado en las elecciones de 1971 no significaban soluciones finales sino paliativos de emergencia, este medroso y raquítico programa del progresismo encuentrista y de nuevas mayorías poco o nada significa a la luz de la catastrófica realidad de hoy; mucho menos la acción de este gobierno, que desconoce, incluso, lo ofertado en dicho programa a la ciudadanía antes de marzo de 2005. De igual modo es necesario repensar si de un frente político policlasista pueden esperarse soluciones a las necesidades y reclamos de los sectores populares. Desde nuestra opinión la respuesta es negativa y los hechos lo corroboran. ¿Qué puede salvarse de esta experiencia de más de tres décadas? ¿Es necesario preservar alguna cuestión en tal sentido? ¿Puede recomponerse el Frente Amplio como orgánica que desarrolle políticas a favor de los intereses populares? ¿Qué herramienta política requieren los trabajadores y los sectores objetivamente explotados y expoliados por el sistema capitalista y por los modelos que en nuestra América se desarrollan y se profundizan? Vamos por partes.
LA
UNIDAD DE ACCION DESDE LA DIVERSIDAD IDEOLOGICA Esa izquierda a la que hacíamos referencia en párrafos anteriores proviene de concepciones doctrinarias diversas, muchas veces enfrentadas en algunos momentos de la geografía y la historia; anarquistas, marxistas libertarios, marxistas-leninistas, trotskistas, radicales de izquierda y otros han transitado más de un siglo de luchas sociales y políticas ocupando puestos de combate en la misma trinchera. La línea divisoria no pasa, para nosotros, por el sinuoso y escurridizo margen de las sutiles disquisiciones ideológicas, que no despreciamos ni desconocemos. La línea divisoria antagónica e infranqueable pasa por saber que todo proyecto orgánico político debe representar unos intereses de clase nítidos, inflexibles e intransigentes. De un lado los explotados, del otro los explotadores, los vacilantes y los sectores de clase que sueñan con convertirse en burguesía en el sentido clásico. No existe para nosotros posibilidad alguna de alianzas con sectores de la llamada “burguesía nacional”, en primer lugar porque no creemos que exista de manera “pura” y si existiere, cualquier alianza con ella requeriría de acuerdos programáticos como los que hemos venido criticando desde las primeras líneas de estos apuntes. El proyecto político a desarrollar requiere un objetivo estratégico de liberación del pueblo y de perspectiva socialista y, para ello, es necesario definir cuáles son las fuerzas motrices de dicho proyecto. Este proyecto de desarrollo no capitalista que tienda a una radical reconversión de la tenencia de la tierra y de los resortes productivos, financieros, sociales y culturales apunta a la abolición de la explotación del hombre por el hombre y en dicho proyecto no tienen cabida los sectores de la sociedad que aspiran a un reacomodo de sí mismos en un proyecto desarrollista en el marco capitalista. Por todo esto es que sostenemos que deben concebirse las instancias de organicidad política del pueblo de una forma radicalmente diferente a lo que se ha conocido en nuestra comarca en el siglo XX. De igual modo, reconocemos que, más allá de la necesidad de un partido de combate marxista-leninista (cuestión sobre la que hemos desarrollado algunos documentos) la unidad de acción del pueblo requiere, producto de ese materialismo histórico concreto al que hemos hecho referencia, de un frente político de características también particulares. ¿Cuáles? Veamos. El Frente Amplio del 71 nació con un carácter marcado claramente por un rasgo principalísimo; el hecho de que, desde la base, desde los Comités de Base, se generara un movimiento arraigado en el corazón del pueblo y se desarrollara una estructura horizontal donde la unidad de acción perfiló gérmenes de unidad orgánico-política de cierta solidez y amplitud es un aspecto positivo a considerar; no obstante esto, el carácter de coalición, las diferencias y divergencias entre las concepciones finalistas de sus organizaciones y el acento en lo electoral a partir de los años 84, 85, marcan rasgos negativos y atenuadores del potencial de su rasgo anterior. Quienes militamos en el Frente Amplio en décadas pasadas conocemos lo que significó la lucha por el control de los organismos de base, de los aparatos, de los resortes de representación a instancias intermedias y superiores; los partidos se comieron los comités; la coalición absorbió el movimiento. Las bases perdieron capacidad de incidir realmente en las instancias de decisión y los Comités pasaron a ser poleas de transmisión de las fuerzas hegemónicas en cada caso y circunstancia. Una formidable y potencialmente revolucionaria herramienta germen de poder popular se reabsorbe en el típico “club político”. Creemos que existieron varios aspectos complejos e interactuantes que se combinaron para llevar a la crisis de participación y representatividad de las bases en la izquierda frenteamplista que se arrastra y profundiza hace más de quince años, y estos aspectos no hay que verlos solamente a la luz del sectarismo, el hegemonismo y el aparatismo; es, para nosotros, mucho más compleja la dinámica que lleva a la progresiva “neutralización” de las bases y sus organismos; es su causa, como en toda situación dialéctica, endógena y producto del desarrollo de contradicciones prefiguradas desde la génesis del hecho. La combinación de una doble estructura, de base y unitaria, con organismos comunes y acciones comunes y la existencia de organizaciones políticas diferenciadas con sus respectivas orgánicas y la doble pertenencia de un alto porcentaje de militantes a dichas instancias (las comunes y las particulares), necesariamente harían crisis en la medida que las diferentes estrategias y tácticas sectoriales fueran cobrando diferentes pesos relativos en su desarrollo. No por efecto de la casualidad, posteriormente a las elecciones de 1984 comienza a darse un proceso en el cual, producto del predominio de la “Lista 99” en lo electoral y en contradicción con el fortalecimiento, luego del proceso de “autolegalización” del PCU, de los aparatos de dicha fuerza y el creciente control en aspectos vinculados con la estrategia frentista por parte de los comunistas, sucede una primera crisis de ruptura; esta ruptura, analizada a la luz de casi dos décadas, permite comprender hoy que respondía más a cuestiones de ingeniería política y control del poder de los aparatos de decisión de la coalición que a profundas divergencias ideológicas. De hecho el propio PCU ya en ese entonces comenzaba a mostrar los signos visibles de cuestiones principalísimas no saldadas, vinculadas con aspectos de la resistencia al golpe y la dictadura; asimismo ya resultaba por demás evidente como comenzaba a predominar en la dirección y en el control de los aparatos comunistas el ala más reformista y renovadora. Citamos estos dos elementos porque resulta sintomático que pese a estas crisis que, trascendiendo lo particular y afectando al conjunto, no significaron por sí mismos elementos de verdadera fractura a nivel de base ni resultaron en menoscabo de la mística frenteamplista y el sentido de pertenencia. Cuando se retiraron la “99” y el PDC del Frente Amplio, la mayoría de sus militantes de base continuaron en la coalición y se siguieron sintiendo frenteamplistas. Cuando estalla el PCU (que no sólo se fracturó entre “históricos” y “renovadores” sino en diversos fragmentos aún hoy no recompuestos) todos los ex miembros de dicho partido y los que permanecieron en dicho partido, se reconocían como frenteamplistas. Estos apresurados razonamientos apuntan a comprender que es más fuerte el sentimiento de pertenencia al todo que a la parte y que es más sólida y permanente la cuestión emotiva que la racional. Sin estos aspectos es difícil comprender cómo el Frente Amplio continuó creciendo electoralmente y como hoy continúa convocando a importantes sectores de pueblo. Podrá afirmarse que el rebajamiento sucesivo de los programas explica el crecimiento, el reacomodo y el acceso al gobierno de la coalición pero todo ello no explica el sentimiento de pertenencia a una colectividad que aún pervive en amplios sectores populares. Como en el fútbol, el amor a la camiseta puede más que la evidencia de que nuestro equipo hace agua por todos los costados y esto es así porque existe un sentido de pertenencia a una colectividad. Los partidos tradicionales blanco y colorado sobrevivieron décadas convocando más por un sentido atávico de pertenencia a las divisas que por cuestiones programáticas. El Frente Amplio, devenido en un partido tradicional más, en lo peor de este significado, sobrevive -de igual manera- al vaciamiento programático y organizativo. Del mismo modo los sectores oportunistas y los clasistas y todos sus militantes, los más moderados y los más radicales se identifican en un imaginario colectivo, común y frenteamplista. ¿Por qué se desplazó a los partidos tradicionales del gobierno? ¿Cómo lograr que el proceso de somnolencia y encandilamiento popular en relación con el Frente Amplio y su gobierno sea lo más breve posible? ¿Cómo desarrollar una fuerza política popular y clasista unitaria que recupere la mística afincada en el imaginario colectivo de izquierda y potencie, en un sentido revolucionario, las reservas morales del pueblo? ¿Es posible semejante proeza organizativa? Es necesario y si es necesario será posible. Las respuestas serán colectivas o no serán.
RECUPERAR LA MISTICA DE LUCHA POPULAR Hemos estado, los últimos veinte años, inmersos en el absorbente laberinto de la conquista electoral; de una concepción de amplitud y profundidad se pasó a un frentegrandismo de difuso contenido de clase (aún más que lo anterior) y luego a un alocado “abarcatodismo” que significó en los hechos la pérdida de lo poco que quedaba del carácter popular, antioligárquico y antimperialista. La necesaria y posible acción constructora de las herramientas políticas de clase no será solamente producto de la elaboración teórica ni de la elucubración intelectual. Si bien es cierto que la voluntad requiere de la convicción y esta demanda insistir en la necesidad de promover el intercambio entre las fuerzas y compañeros comprometidos con los cambios profundos, estas cuestiones cristalizarán al calor de la lucha concreta por objetivos concretos. Estos objetivos están trazados hace décadas y son hoy más vigentes que antes; de lo que se trata es de recomponer un abanico de fuerzas sociales y políticas que, resguardando su pertenencia a los sectores explotados por el sistema, comience a levantar un programa y a trazar acciones sostenidas desde lo reivindicativo particular en relación con las necesidades generales del pueblo, acudiendo a esa mística que perdura y que perdurará más allá de la bancarrota del Frente Amplio y su gobierno entreguista. Estamos casi a dos años ya del comienzo del periodo de gobierno y a tres años del final del mandato de Vázquez; creemos que es hora de preguntarnos y preguntar si estamos haciendo todo lo posible y todo lo necesario para unir a la izquierda clasista dispuesta a transitar en la senda de liberación social del pueblo y si estamos pensando más en el todo que en la parte. Nuestra izquierda está fragmentada, dispersa y relativamente aislada; superar los dos primeros aspectos de esta ecuación está en nuestras manos y de la superación de ellos depende, en parte, la solución del tercer aspecto. Creemos que el Frente Amplio como proyecto político es un camino muerto y que la permanencia en el mismo dañará a las fuerzas que honestamente mantienen los principios fundacionales y asimismo atrasará al conjunto y al imprescindible trabajo por la unidad de las fuerzas clasistas; de igual modo la necesidad de la unidad orgánica requiere de cada agrupamiento y cada compañero; que estas fuerzas se agrupen en una sola columna que nos trascienda y nos supere dialécticamente en una síntesis necesaria y urgente no depende en particular de ningún espacio y esta mayúscula e histórica responsabilidad trasciende a los compartimentos estancos. La causa de los pueblos no admite la menor demora.
Alejandro
García Ruiz
NOTAS: [1] y [2]: Se adjuntan materiales para una difusión necesaria, ya que comprendemos que estos trabajos muchas veces son desconocidos por jóvenes generaciones de militantes de pata en el suelo. DOCUMENTOS:
DECLARACION
CONSTITUTIVA DEL FRENTE AMPLIO
30 Primeras Medidas de Gobierno Declaración constitutiva del Frente Amplio El Movimiento por el Gobierno del Pueblo, lista 99; el Partido Demócrata Cristiano; el Movimiento Blanco Popular y Progresista; el Frente Izquierda de Liberación ; el Partido Comunista; el Partido Socialista; el Partido Socialista (Movimiento Socialista); el Movimiento Herrerista, lista 58; los Grupos de Acción Unificadora; el Partido Obrero Revolucionario (Trotskista); el Movimiento Revolucionario Oriental y el Comité Ejecutivo Provisorio de los ciudadanos que formularon el llamamiento del 7 de octubre próximo pasado, reunidos a invitación del Frente del Pueblo, hemos convenido en formular la siguiente declaración política que constituye el primer documento del Frente Amplio. El gobierno de la oligarquía La profunda crisis estructural que el país padece desde hace décadas, su dependencia del extranjero y el predominio de una oligarquía en directa connivencia con el imperialismo, han ido creando, por un lado, hondas tensiones sociales y por otro, un clima de preocupación colectiva sobre el destino mismo de la nacionalidad oriental. Cuando el deterioro económico desembocó en un proceso inflacionario paralizante de toda posibilidad de desarrollo, la oligarquía encontró, en el gobierno actual, un coherente intérprete político de su propia respuesta ante la crisis. Ambos pretendieron establecer un orden basado en el despotismo; atropellaron las libertades públicas y sindicales; agredieron física y materialmente a la Universidad y a la enseñanza media; empobrecieron a los trabajadores al congelar realmente los salarios y nominalmente los precios; redujeron la capacidad adquisitiva de los ingresos de funcionarios y empleados, jubilados y pensionistas y vastos sectores de capas medias; asfixiaron a modestos y medianos industriales comerciantes y productores rurales ; paralizaron las fuerzas productivas y desalentaron el trabajo; desmantelaron resortes vitales de la economía nacional como los bancos oficiales, el Frigorífico Nacional, los entes energéticos y los servicios de transporte. Enajenaron progresivamente -por la sumisión a las recetas del Fondo Monetario, por el endeudamiento externo, por la contratación de empréstitos lesivos, por la complicidad en la evasión criminal de divisas- la soberanía del país. Todo ello para mantener intactos los privilegios de una minoría apátrida y parasitaria en alianza con las fuerzas regresivas del poder imperial. La República camina hacia la ignominiosa condición de una colonia de los Estados Unidos. La resistencia popular El pueblo lúcido, su clase trabajadora y su juventud estudiantil, los creadores y difusores de la cultura, los partidos políticos progresistas, enfrentaron esa conducta antinacional y antipopular defendiendo la existencia de la nación; por hacerlo, sufrieron vejaciones, privaciones de libertad, destituciones, confiscaciones, proscripciones, torturas y crímenes, cercenamiento de derechos y clausura de órganos de expresión, toda una gama de atropellos que parecían relegados a la oscura peripecia de pasados tiempos. Sangre juvenil y obrera regó las calles, porque la voluntad libertaria del pueblo uruguayo, su dignidad y decoro y la creciente comprensión de las causas profundas de este desorbitado ejercicio del poder, exigía una respuesta que no se amilanó ante la saña represiva y fue forjando, en la dura experiencia de la lucha, las bases de la unidad popular. Una polarización inevitable La coyuntura histórica conducía a una polarización entre el pueblo y la oligarquía que se hubiera cumplido de cualquier modo, ya que los trabajadores, los estudiantes y todos los sectores progresistas resistieron las imposiciones antinacionales. Pero la regresividad y violencia de la política gubernamental, sin precedentes, en el correr del siglo, ofició como un acelerador en el proceso de enfrentamiento, en la conciencia colectiva de cambios urgentes y profundos, en la necesidad de instrumentar un aparato político capaz de aglutinar las fuerzas populares auténticamente nacionales para agotar las vías democráticas a fin de que el pueblo, mediante su lucha y su movilización, realizara las grandes transformaciones por las que el país entero clama. La unidad política de las corrientes progresistas que culmina con la formación del Frente Amplio -cerrando un ciclo en la historia del país y abriendo, simultáneamente, otro de esperanza y fe en el futuro, se gestó en la lucha del pueblo contra la filosofía fascistizante de la fuerza. Y esa unión, por su esencia y por su origen, por tener al pueblo como protagonista, ha permitido agrupar fraternalmente a colorados y blancos, a demócratas cristianos y marxistas, a hombres y mujeres de ideologías, concepciones religiosas y filosofías diferentes, a trabajadores, estudiantes, docentes, sacerdotes y pastores, pequeños y medianos productores, industriales y comerciantes, civiles y militares, intelectuales y artistas, en una palabra, a todos los representantes del trabajo y de la cultura, a los legítimos voceros de la entraña misma de la nacionalidad. Porque es un movimiento profundo que enraíza con las puras tradiciones del país, que recoge y venera las construcciones que vienen del fondo de la historia, y tiene, simultáneamente claros objetivos para alcanzar un porvenir venturoso, siente que su vertiente más honda lo enlaza con la esclarecida, insobornable y combatiente gesta del artiguismo. Las bases programáticas de la unidad En esta dramática circunstancia, conscientes de nuestra responsabilidad y convencidos de que ninguna fuerza política aislada sería capaz de abrir una alternativa cierta de poder al pueblo organizado, hemos entendido que constituye un imperativo de la hora, concertar nuestros esfuerzos, mediante un acuerdo político, para establecer un programa destinado a superar la crisis estructural, a restituir al país su destino de nación independiente y a reintegrar al pueblo el pleno ejercicio de sus libertades y de sus derechos individuales, políticos y sindicales. Un programa de contenido democrático y antiimperialista que establezca el control y la dirección planificada y nacionalizada de los puntos claves del sistema económico para sacar al país de su estancamiento, redistribuir de modo equitativo el ingreso, aniquilar el predominio de la oligarquía de intermediarios, banqueros y latifundistas y realizar una política de efectiva libertad y bienestar, basada en el esfuerzo productivo de todos los habitantes de la República. Expresamos nuestro hondo convencimiento de que la construcción de una sociedad justa, con sentido nacional y progresista, liberada de la tutela imperial es imposible en los esquemas de un régimen dominado por el gran capital. La ruptura con este sistema es una condición ineludible de un proceso de cambio de sus caducas estructuras y de conquista de la efectiva independencia de la nación. Ello exigirá, a su tiempo, la modificación del ordenamiento jurídico-institucional, a efectos de facilitar las imprescindibles transformaciones que procura. Concebimos este esfuerzo nacional como parte de la lucha por la liberación y desarrollo de los pueblos del Tercer Mundo en general, de la cual somos solidarios, y en particular, de la que tiene por escenario a nuestra América Latina, en donde, como hace más de un siglo y medio, la insurgencia de sus pueblos, habrá de desembocar en la conquista de la segunda y definitiva emancipación.
Declaración y llamamiento 1° ) Constituir un frente político unitario -Frente Amplio-, mediante la conjunción de las fuerzas políticas y de la ciudadania independiente que firman este documento, para plantear la lucha de inmediato, en todos los campos, tanto en la oposición a la actual tiranía o a quienes pretendan continuarla, como en el gobierno. Este Frente Amplio está abierto a la incorporación de otras fuerzas políticas que alienten su misma concepción nacional progresista y democrática avanzada. 2° ) Contraer en este mismo acto, el formal compromiso de establecer un programa común, ceñirnos a él en la lucha fraternal y solidaria colaboración, así como actuar coordinadamente en todos los campos de la acción política, sobre la base de que atribuimos al pueblo, organizado democráticamente, el papel protagónico en el proceso histórico. 3°) Establecer que esta coalición de fuerzas -que no es una fusión y donde cada uno de sus partícipes mantiene su identidad-, ha de estar dotada de una organización con núcleos de base y autoridades comunes, mandato imperativo y demás mecanismos de disciplina que aseguren el cumplimiento efectivo de los compromisos postulados convenidos. 4°) Declarar que el objetivo fundamental del Frente Amplio es la acción política permanente y no la contienda electoral ; al mismo tiempo afrontará unido las instancias comiciales, con soluciones honestas y claras que restituyan a la ciudadanía la disposición de su destino, evitando la actual falsificación de su voluntad. En función de estos principios y objetivos convocamos al pueblo a incorporarse al Frente amplio y a participar activamente en la lucha y en los trabajos que emprendemos. Montevideo, febrero 5 de 1971.
30 Primeras Medidas de Gobierno (1971) I Las medidas que tomará el Frente Amplio al asumir el gobierno, responden a los criterios fundamentales que conducen su política, su origen y razón de ser. No son medidas aisladas, sin que se enmarcan dentro de la estrategia general y de largo plazo que surge de las Bases Programática aprobadas el 17 de febrero de 1971, en función de reconstruir el Uruguay, salvar crisis que atraviesa y abrir nuevos horizontes a la vida nacional. Los objetivos de dichas bases tienen como sentido poner al pueblo uruguayo en las mejores condiciones para alcanzar la plenitud de su realización humana, levantando su nivel de vida y su formación cultural, obteniendo una completa participación en la sociedad uruguaya y en su gobierno. Para esto el Frente Amplio se propone potenciar al máximo la capacidad de trabajo y creación del pueblo, para superar el estancamiento económico y el escepticismo en las posiciones del país, y lograr su recuperación sobre bases de justicia social y libertad. El eje fundamental para realizar esos propósitos es la continua participación popular en el proceso de transformaciones económicas, políticas y sociales necesarias. Desde su constitución, el Frente Amplio ha mostrado ese rasgo profundamente democrático y excepcional en la vida política actual uruguaya, y es esa participación popular la que contribuirá decisivamente a la creación del nuevo Uruguay. Las Bases Programáticas señalan cuatro medidas fundamentales a adoptar, como pilares del proceso transformador:
a)
Reforma Agraria; Ellas son esenciales para iniciar el proceso de cambio social, porque enfrentan a los grandes grupos económico-financieros nacionales y extranjeros responsables de la crisis estructural del país. II En la coyuntura actual, cuando el Uruguay vive en clima de violencia en todos sus niveles y una grave paralización de sus energías, de la iniciativa y de la confianza del pueblo, el Frente Amplio quiere abrir el más ancho cauce a la esperanza, una esperanza eficiente. 1. Restablecer el estado de derecho. 2. Defender la soberanía nacional y obtener la independencia económica aplicando internamente los capitales creados por el trabajo nacional, poniéndolos al servicio del crecimiento de la producción y la mayor ocupación y evitando sus distintas formas de traslado al exterior. 3. Iniciar el proceso de transformaciones estructurales para alcanzar una mayor capacidad productiva y hacer irreversible el cambio social en beneficio del pueblo uruguayo. 4. Redistribuir el ingreso en favor a los grupos sociales más afectados por la crisis actual. 5. Hacer efectivo el derecho al trabajo logrando la máxima ocupación de la población en las actividades productivas. 6. Elevar el bienestar social, resolviendo los angustiosos problemas de la salud, la vivienda y la educación. 7. Pacificar el país. 8. Sanear la Administración Pública y dar participación, en ella, a los sectores populares. III Para alcanzar esos objetivos el Estado desempeñará un papel esencial en el proceso económico. Tendrá una directa participación en la acumulación de capital, imprescindible para el desarrollo, y en lo inmediato, para la reactivación económica del país. Para ello deberá desempeñar una gestión activa y eficiente, que se alcanzará a través de la participación directa de los trabajadores en su dirección. Se crearán los mecanismos de planificación que determinen las formas y destinos de la inversión y que aseguren la coherencia de las políticas de precios, créditos, tributación y salarios. IV En consecuencia, el Frente Amplio adoptará las siguientes primeras medidas: Restablecimiento del Estado de Derecho 1 - Restableceremos el Estado de Derecho con el levantamiento de las Medidas Prontas de Seguridad y la plena vigencia de las libertades, derechos y garantías constitucionales y legales.
Defensa
de la soberanía nacional. Obtención de la independencia económica
2 -
Denunciaremos las Cartas de Intención vigentes firmadas con el Fondo
Monetario Internacional y otros acuerdos lesivos para la soberanía nacional. 3 - Propiciaremos relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con todos los países, en particular con la República de Cuba, único país latinoamericano con el que están interrumpidas.
4 -
Intervendremos la banca privada, utilizaremos la legislación vigente
mientras se procesa su nacionalización. Esto asegurará una política
selectiva y supervisada del crédito que atienda las necesidades de los
principales rubros de producción del agro y de la industria, pudiendo
acceder al mismo los pequeños y medianos productores y comerciantes. De este
modo se hará óptimo el empleo nacional de los ahorros asegurando así la
efectiva erradicación de los canales bancarios y parabancarios. 5 - Estableceremos el monopolio estatal de las diversas, que aseguren su mejor percepción y más adecuada utilización, en beneficio de la producción y el consumo imprescindible, restándolas completamente de los círculos especuladores e impidiendo la evasión de capitales. 6 - Intervendremos, con aplicación de la legislación vigente, las empresas de exportación (industria frigorífica, barracas de lanas y frutos del país), como paso previo a la nacionalización del comercio exterior. Esto asegurará el ingreso total de divisas por concepto de exportaciones, mejor defensa de los precios de estos productos, y permitirá inmediatas negociaciones con distintas áreas, tendientes a incrementar el comercio exterior sobre bases de mutuo beneficio, incluso mediante acuerdos bilaterales.
7 -
Iniciaremos el proceso de Reforma Agraria, presentando de inmediato el
proyecto de ley correspondiente. Hasta su sanción, utilizaremos la ley de
creación del Instituto Nacional de Colonización, dando participación en su
Directorio a los pequeños y medianos productores, asegurando a éstos el
asentamiento en la tierra y, con la colaboración de la Universidad de la
República, brindando la asistencia técnica que procure una acción
planificada en favor del productor y del país. Promoveremos en un plazo de
120 días, la sanción de una ley de arrendamientos rurales que contemple la
situación de arrendatarios y propietarios de condición modesta. Hasta
entonces, se suspenderán los desalojos rurales. Iniciaremos un proceso de
redistribución de tierras y fomentaremos la formación de cooperativas entre
los pequeños y medianos productores rurales. 8 - Impulsaremos la creación de una flota del Estado, adquiriendo con prioridad barcos petroleros y frigoríficos. Fomentaremos la Marina Mercante Nacional. Redistribución del ingreso
Las
medidas de redistribución del ingreso, además de sus objetivos sociales,
propenderán a una reactivación económica a través del aumento de las
demandas internas que permita el uso de la capacidad instalada y no
utilizada en los distintos sectores de la producción, principalmente en la
industria. Esta política contribuirá a aumentar la ocupación de la mano de
obra y la producción.
9 -
Acumularemos los sueldos y salarios del sector privado, urbano y rural, y de
los funcionarios públicos, para, como mínimo, restablecer el poder
adquisitivo previo a la congelación de salarios en acuerdo con las
organizaciones de los trabajadores y en el marco de la planificación.
10 -
Pagaremos la deuda que el Banco de Previsión Social tiene con los jubilados
y pensionistas por un régimen de cuotas a partir de abril de 1972.
11 -
Ajustaremos de inmediato los mecanismos de la administración fiscal que
permitan una efectiva recaudación especialmente de los impuestos que gravan
los altos ingresos y la acumulación de capital. 12 - Aseguraremos el poder de compra de la población y el abastecimiento adecuado de los artículos de consumo popular, aplicando la ley de subsistencia, fijando y controlando precios y eliminando la intermediación parasitaria. Se constituirán inmediatamente, a estos efectos, organismo de control popular, integrados por productores y consumidores. Hacer efectivo el derecho al trabajo La efectividad del derecho al trabajo, surgirá de la política agropecuaria, que asegure la permanencia en la tierra de los productores medianos y pequeños y de los trabajadores del campo y el aumento de la producción y la productividad, de la reactivación e intenso desarrollo de la industria, como consecuencia del aumento de la exportación y de la demanda interna, de la ejecución de un plan de obras públicas, así como de la creación de nuevas fuentes de trabajo. A esos efectos:
13 -
Promoveremos la plena utilización del equipo instalado de las industrias
fundamentales (frigorífica, textil, del cuero, metalúrgica y otras). 14 - Aceleraremos la aplicación de la ley nacional de viviendas atendiendo sus aspectos de mayor interés social. Facilitaremos y estimularemos la construcción de viviendas por los vecinos dando prioridad a los regímenes de subsidios, cooperativas de ayuda mutua, y regulando el precio de los terrenos destinados a la construcción habitacional para eliminar la especulación. Elevación del bienestar social La elevación del nivel de bienestar social resultará de las medidas que crean fuentes de trabajo y redistribuyen el ingreso. Pero éstas deben ser complementadas por otras específicas, por cuanto la tarea de liberación nacional y de desarrollo exige el concurso de todas las energías de nuestro pueblo y es necesario resolver los déficit sociales actuales en materia de salud, educación y vivienda. 15 - En tanto se procesa el establecimiento del Seguro Nacional de Salud, mejoraremos la atención de la salud de la población, a través de la reorganización del Ministerio de Salud Pública y de la iniciación del proceso de coordinación de todos los recursos preventivos y asistenciales existentes en el país.
16 -
Instalaremos policlínicas con consultorios materno-infantiles en barrios y
centros poblados, utilizando las sedes de organismos estatales y sociales o
construyendo locales adecuados. Prestaremos preferente atención a la
asistencia médica en el medio rural.
17 -
Reintegraremos a la escuela a los niños en edad escolar que no hayan
completado el ciclo.
18 -
Promoveremos la sanción de un ley de medios de comunicación que proteja el
trabajo nacional, garantice la información objetiva, asegure la defensa de
la cultura nacional y la disponibilidad equitativa de espacios para todas
las organizaciones políticas, sindicales, culturales y religiosas.
19 -
Aseguraremos medio litro de leche diaria a cada niño. Entregaremos los
rubros necesarios para asegurar a los escolares la copa de leche y otros
alimentos, ropa, calzado, libros y útiles, así como primera asistencia
médica y odontológica.
20 -
Desarrollaremos, en acuerdo con los municipios y con activa participación
popular los centros de barrio que comprendan biblioteca, salas culturales,
guardería, jardín de infantes, expendidos, lavadero y otros servicios. 21 - Promoveremos la sanción en el plazo de 120 días a contar de la instalación de este gobierno de una ley de alquileres que contemple los intereses de los inquilinos y propietarios de condición modesta; hasta tanto se suspenderán los desalojos y lanzamientos. 22 - Aseguraremos transporte eficaz a los habitantes de villas y pueblos cercanos a Montevideo. Pondremos en marcha un plan de recuperación de AFE y PLUNA que aseguren servicios adecuados. Pacificación del país 23 - Restituiremos a sus lugares de trabajo, con todos sus derechos a los destituidos, suspendidos y traslados por medidas persecutorias, con reparación de las sanciones y perjuicios económicos. 24 - Promoveremos la sanción de una ley de amnistía para lograr la libertad de todos los presos políticos, que permita reintegrar a la convivencia política legal a todos los sectores de la sociedad. Restituiremos la plena vigencia del derecho de asilo político. 25 - Reorientaremos el instituto policial a las características civiles y predominantemente preventivas de sus cometidos, quitando a la función policial su carácter represivo de los movimientos populares. Destinaremos los medios de comunicación y transporte utilizarse para la represión del pueblo al servicio de la salud, la educación y otras necesidades sociales. Participación Popular y saneamiento de la administración pública
La
ejecución de todas las medidas anteriores, exige la continua participación
popular en el proceso de construcción de la nueva sociedad, como asimismo la
moralización de la función pública. 26 - El 1º de marzo de 1972, designaremos el Directorio del Banco de Previsión Social, incluyendo en el mismo a los delegados de las organizaciones más representativas de los jubilados y pensionistas, de los trabajadores y de los empresarios. 27 - En la misma fecha designaremos los Directorios de los Entes Autónomos y Servicios Descentralizados, incluyendo en ellos a representantes electos por los trabajadores de dichos organismos. Iguales criterios se aplicarán en el caso del Consejo Nacional de Enseñanza Primaria y Normal y otros organismos similares. 28 - Aplicaremos una política que suprima privilegios y logre economías en la conducción de gobierno. Eliminaremos toda forma de remuneración de los cargos electivos, políticos y de confianza, que signifique una situación de privilegio. 29 - Reestructuraremos el servicio exterior, tanto en lo administrativo como en la designación de los funcionarios políticos del mismo, para transformarlo en un instrumento eficaz para la defensa de los intereses políticos y económicos de la República.
30 -
Ninguna persona puede ser candidato del Frente Amplio, sin presentar
declaración jurada abierta de bienes e ingresos: un régimen similar
aplicaremos en la designación de funcionarios de confianza. V
Estas
primeras medidas son un compromiso político que asume públicamente el Frente
Amplio como punto de partida de su plan de gobierno y que marcan el estilo
de éste.
CLASISMO,
INTERNACIONALISMO, SOCIALISMO
DEL
CONSULTIVO DE DIRECCION |