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APUNTES PARA LA CONSTRUCCION DE UN
PARTIDO
DE COMBATE DE LA CLASE EXPLOTADA Y EXPOLIADA
Partido en movimiento
o movimiento partido
Autonomismo,
movimiento social,
movimiento de movimientos, coordinaciones;
más de una década después de la caída del “campo socialista”, ninguna de
estas concepciones de organización popular ha logrado articular una
alternativa revolucionaria de combate contra el imperio del capital. En
América Latina hemos visto tambalear, en estos años, gobiernos
de la burguesía y, en su estertor, apreciar la posibilidad
del asalto a la fortaleza enemiga; sin embargo,
a los gobiernos burgueses los sustituyeron gobiernos burgueses. La
herramienta de combate faltó a la cita.
Para los marxistas, la
dialéctica de la historia y su análisis revisten una importancia cardinal.
El desarrollo de los procesos, la transformación cualitativa de la
acumulación, la superación de la realidad de manera ascendente, la capacidad
crítica de diferenciar cuestiones contingentes de cuestiones necesarias y,
por tanto, la inteligencia revolucionaria dirigida al hecho de saber superar
situaciones de derrota sin tener que empezar de cero sino tomando
críticamente (y creadoramente) lo que la historia ha dejado en pie, son
claves en la hora actual para comenzar a desarrollar líneas de trabajo en la
necesidad de perfilar una teoría de la revolución continental. Estos breves
apuntes pretenden dejar abierta una discusión en torno al punto central en
el desarrollo de esta teoría: la necesidad del partido revolucionario y la
crítica a los autonomistas.
No nos movemos en un limbo teoricista sino en el descarnado marco concreto
de la lucha de clases y hoy, nos preocupa la proliferación de expresiones
horizontalistas, basistas, autonomistas, movimientistas y, muchas veces
(además) imbuidas de concepciones profundamente anticomunistas, reformistas
y pequeño burguesas (en todas sus variantes). Hay quienes prefieren combatir
(desde los muros) a quienes expresamos concepciones desde el
marxismo-leninismo revolucionario, antes que a quienes expresan posturas
ambiguas en torno al “TLC” y otros temas. En algunas paredes de Montevideo
hemos leído que “Artigas son los padres”, que 1917 expresa “la revolución
desconocida” y otras consignas de igual profundidad conceptual. Del mismo
modo, existen compañeros que, expresamente, se pronuncian contra toda
coordinación con organizaciones políticas (probadamente antimperialistas y
de intención revolucionaria); autonomismo del autonomismo más incomprensión
de la complejidad de la lucha política. A esto le llaman postura combativa y
desde ahí se pretende destruir toda autoridad, incluido (claro está) un
hipotético Estado revolucionario (dictadura del proletariado); para algunas
vertientes del “pensamiento” el problema es “toda autoridad” y no a qué
clase representa esta expresión de la “autoridad”; desde esta anemia
conceptual Artigas es lo mismo que el directorio porteño o el poder imperial
colonial; los soviets y la revolución de octubre son igual a la coalición de
naciones imperialistas que asolaron Europa en la primera guerra y, quienes
nos posicionamos desde el marxismo-leninismo y proponemos la necesidad del
partido, de la unidad clasista contra las fuerzas del capital y una táctica
de cara a las masas somos lo mismo que Vázquez, el Frente Amplio o Bush; a
algunos de estos portavoces del desarme ideológico los hemos escuchado decir
(en actos públicos) que el Che Guevara era un terrorista de Estado, de ahí
para abajo imaginen los aportes [1]. En fin. A esta variopinta tendencia
autonomista, horizontalista y antimarxista ¿habrá llegado información acerca
de lo que fue la FAU en su fundación luego de la revolución cubana?
¿conocerán lo que fue el OPR33? ¿tendrán conocimiento de la estructura
centralista y político-militar de algunas organizaciones de perfil
anarquista que combatieron con heroísmo y coraje, por todos los medios, al
sistema?
PARTIDO o partidos en
pedazos
Debatir para
desarrollar una teoría de la revolución americana (tarea que la hora nos
demanda), requiere seriedad conceptual, bagaje teórico y evitar desvirtuar
el objeto de la polémica.
Admitimos errores en la construcción del socialismo soviético, europeo y
hasta de las experiencias americanas; debatamos. Admitimos desviaciones
insoportables en estos procesos y podemos admitir otras visiones y otras
posturas pero no falsificaciones. Estamos interesados en generar intercambio
de experiencias y aportar a la unidad de acción de todas las fuerzas
clasistas; lo hemos demostrado. Lo que no estamos dispuestos a admitir es
que se niegue la necesidad de una organización revolucionaria adaptada a
todas las formas de lucha; la disciplina en el marco del centralismo
democrático; la necesidad de un Estado de transición (dictadura del
proletariado), expresión concreta desde la superestructura de la nueva
correlación de fuerzas. Evidentemente tampoco admitimos que puedan
procesarse las tareas por la revolución socialista sin un partido que
exprese, en su conformación, la viabilidad de estas cuestiones.
Debatiremos con todos quienes, desde el clasismo, apunten a la revolución;
coordinaremos con todos quienes, desde el marxismo-leninismo revolucionario,
propendan a la construcción de dicho Partido; seremos intransigentes con
quienes (desde diversas posiciones) desarmen al pueblo ideológicamente o
desarticulen las herramientas de combate que deberán generarse -so pena del
fracaso histórico más rotundo y farsescamente propiciado- para el triunfo de
la revolución socialista americana.
[1]
NOTA: “Aporte” de uno de los oradores en el acto Anarquista del 1º de mayo
de 2006 en Plaza Libertad. Podemos aportar testigos, en caso de ser
necesario, igual de azorados que nosotros; testigos de filiación anarquista
y no de la “sospechosa” laya marxista-leninista.
POR LA
REVOLUCION SOCIALISTA AMERICANA
CLASISMO
INTERNACIONALISMO
SOCIALISMO
DEL CONSULTIVO DE
DIRECCION
DE LA COLUMNA ARTIGUISTA DE LIBERACION
Montevideo, Uruguay,
15 de setiembre de 2006
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