Historia del Rugby
Según la tradición, el juego lo inventó un estudiante llamado William Webb Ellis, en la Rugby School de Inglaterra. En noviembre de 1823 se cree que hizo trampas técnicamente durante un partido del entonces fútbol tosco y popular que se jugaba en la escuela cuando —con un refinado desprecio a las reglas del fútbol de la época— cogió la pelota con las manos y corrió con ella. De hecho, había otras formas de juego con las manos mucho antes de que Webb cometiera esta infracción. Por ejemplo, el camp, que se jugaba en East Anglia en el siglo XV, el hurling (sin sticks), que se jugaba en Irlanda y Cornwall (era una forma de balonmano), el fútbol Shrovetide, y el juego escocés tradicional del Jethart Ba' (pelota).
Una vez que la idea del rugby cuajó, se extendió con rapidez por las escuelas en forma rudimentaria con una variedad de reglamentos. Se jugó en la Universidad de Cambridge en 1839, y en 1843 se fundó el Guy's Hospital Rugby Football Club (el club de rugby más antiguo que existe). En los treinta años siguientes se fundaron muchos otros clubes en Inglaterra, Escocia, Irlanda y Gales. En 1871 se creó la Rugby Football Union (RFU) y se estableció un primer reglamento. El mismo año se jugó el primer partido internacional (Inglaterra contra Escocia, con veinte jugadores por equipo). En 1872 tuvo lugar el primer enfrentamiento Oxford-Cambridge que se convirtió en un evento anual (excepto durante la I Guerra Mundial), celebrándose desde 1922 en Twickenham, Londres. Las dos universidades han tenido una influencia considerable en el juego y muchos de sus estudiantes se han convertido en jugadores internacionales.
Hacia el final del siglo XIX el juego estaba bien establecido en Inglaterra, Escocia e Irlanda —sobre todo a través de la influencia de las escuelas públicas y universidades— y en Gales del Sur, donde fue llevado por los mineros y se convirtió casi en un sustituto de la religión. Estos países formaron la base del torneo de selecciones más importante del mundo, el de las Cinco Naciones, la quinta es Francia, que se unió posteriormente, que goza de gran tradición y prestigio internacional.
Desde 1875 la mayoría de los partidos se jugaban por equipos de quince jugadores pero las alineaciones variaban mucho. En aquel tiempo había diez delanteros, dos medios atacantes y tres zagueros, que eran fundamentalmente defensivos. Una gran modificación fue pasar a un zaguero defensor a jugar con los medios (que se convirtió en el primer tres cuartos). Hacia 1880 era normal tener nueve delanteros, dos medios, tres cuartos (a menudo llamados treses) y un zaguero. Más tarde, se introdujo un tres cuartos más y la melé se estableció en ocho delanteros. Sin embargo, la puesta en acción de una melé todavía varió. En fecha tardía como 1930 el equipo de Nueva Zelanda jugaba con una formación 2-3-2 con solo dos hombres en la fila frontal.
El rugby fue incluido en los Juegos Olímpicos de 1908 y de nuevo en 1920 y 1924, pero participaron pocos equipos y Gran Bretaña mostró poco interés en los eventos; ambos años los equipos de Estados Unidos ganaron la medalla de oro.
Desde la II Guerra Mundial el juego se ha desarrollado enormemente en muchas partes del mundo, aunque el mayor porcentaje de victorias se ha inclinado hacía los neozelandeses, sudafricanos y australianos. Desde la década de 1950 en adelante se han incrementado el número de giras de equipos o selecciones de las principales naciones donde se juega al rugby (aunque Sudáfrica estuvo muy restringida durante muchos años debido a su política de apartheid) y también Japón, Canadá, Fiji, Argentina y Samoa Occidental. Francia comenzó a producir equipos extraordinariamente fuertes y el juego creció en Italia, donde se juega sobre todo en la región del norte. En España, Dinamarca y Zimbabwe también tuvo un destacado desarrollo. En 1954 se celebraron los primeros campeonatos de la FIRA, en los que tomaron parte Francia, Italia y España. No volvieron a realizarse hasta 1965-1966, pero desde entonces se celebraron cada año.
La copa del mundo inaugural se jugó en Australia y Nueva Zelanda en 1987, Nueva Zelanda derrotó a Francia en la final. La segunda edición se jugó en Francia y Gran Bretaña en 1991, cuando Australia venció a Inglaterra en la final. El tercer campeonato se celebró en Sudáfrica, donde el equipo anfitrión derrotó a los All-Blacks en la final. En 1991 también hubo una copa del mundo femenina, cuando doce naciones compitieron en Cardiff, Gales. La final la ganó Estados Unidos que derrotó a Inglaterra. Este campeonato reflejó el gran interés de las mujeres en el juego, que había crecido incesantemente en las décadas de 1970 y 1980. Se jugó mucho en escuelas y universidades.
Durante la segunda mitad del siglo XX ha habido un gran desarrollo de técnicas y teorías sobre cómo jugar mejor al rugby. El rugby continúa siendo un deporte aficionado, pero ha habido numerosas discusiones sobre las ventajas e inconvenientes de los pagos extras y compensaciones a los jugadores y el tema del profesionalismo encubierto. Como en otros deportes y juegos, los intereses comerciales (patrocinadores y publicidad), han tenido gran influencia.
Los Mundiales a través del Tiempo
En 1983, el australiano David Lord apalabró a los mejores jugadores del mundo para organizar una liga independiente de la International Bord of Rugby (IRB). El máximo ente mundial había postergado y frustrado varias ideas de copas del mundo por temor al cambio, pero la propuesta de Lord preocupo y motivó el inicio de una nueva etapa. Había que cambiar. En 1985, tras varias negociaciones, la potencias del rugby dieron vida a la William Webb Ellis Cup en memoria a un joven que, en 1823, descubrió el deporte conocido como "fútbol según las leyes del Colegio de Rugby".
El viernes 22 de mayo de 1987 el sueño se hizo realidad. En el Eden Park de Auckland, Nueva Zelanda derrotó a Italia. Tras un ceremonia de apertura tan mal organizada que invitaba a la risa, los All Blacks comenzaron su camino a la gloria. De la mano del debutante Michael Jones, luego la figura del torneo, los fabulosos neocelandeses arrasarían en toda la competencia: 70 a 6 a Italia, 74 a 13 Fiji, 46 a 15 a Argentina, 30 a 3 a Escocia, 49 a 6 a Gales y 29 a 9 a Francia en la final. El primer mundial de la historia mostró un rugby entretenido. Los amigos de la International Board respiraron tranquilos por el juego limpio el respeto por rivales y árbitros. Lo más importante se había logrado: mantener la esencia del rugby. Dentro de una serie de partidos agradables, sobresalió un jugado en Sidney que quedará en la historia por su brillantez: Francia 30 - Australia 24. Faltando 60 segundos para el final y tras 80 minutos del más alto nivel, los galos se fueron con todo el ataque y desnivelaron.
Las posiciones finales dejaron a Nueva Zelanda en primer lugar, seguido por Francia, Gales y Australia. ¿Los Pumas? Quedaron en deuda.
Cuatro años habrían de pasar hasta el jueves 3 de octubre de 1991. En el mítico Twickenham, Inglaterra, los locales enfrentaban a los All Blacks y daban comienzo a la segunda edición del Rugby World Cup. Muchas cosas habían cambiado. Esta vez, la ceremonia fue conmovedora, con un momento cumbre para los argentinos: el ingreso de Hugo Porta a la cancha con la bandera de Argentina y un estadio entero ovacionándolo. Apenas un día después Argentina hacía su mejor performance: frente Australia, caía apenas por 32 - 19. Se abría el camino a la ilusión. Duraría poco.
Las derrotas con Samoa Occidental y Gales dejaron otra vez a los Pumas fuera de la Copa en la primera fase. Otro sueño terminó en frustración.
Pero el Mundial seguía. Siempre disfrutando de un gran nivel la definición iba llegando. Las semifinales era el cuadro ideal para el encuentro de cuatro potencias. Por un lado, Australia y Nueva Zelanda; por el otro, Inglaterra y Escocia. Los Wallabies iban a eliminar a los All Blacks y luego se llevarían la segunda Copa del Mundo.
En Sudáfrica, el Tercer Campeonato Mundial de Rugby fue considerado como el acontecimiento deportivo más importante en la historia del continente. Los números seguían creciendo: 23.000 turistas, 3.000 periodistas acreditados, 2.500 nuevos puestos de trabajo, 30 millones invertidos en la remodelación de los estadios y un movimiento de dinero superior a los 100 millones de dólares. Toda una nación atrás de un objetivo, resumida en la frase del torneo: "One team, one country, one mission" (Un equipo, un país, una misión).
Argentina arrancó con un auspicioso traspié con inglaterra: 24 - 18. Más alla de la derrota, había razones para soñar. Otra vez el esfuerzo puesto en llegar a los cuartos de final. Pero la realidad se hizo presente otra vez. Las derrotas ante Western Samoa e Italia frustraban el sueño. Un mundo profecionalizado se alejaba cada vez más de un rugby argentino estático y sin ganas de cambiar.
Sudáfrica organizó el mundial para ganarlo y lo hizo. Terminó la primera fase con tres victorias claras: 27 - 18 a Australia, 21 - 8 a Rumania y 20 - 0 a Canandá. En cuartos de final venciero a Samoa y en semis a Francia. Los All Blacks esperaban en la final.El partido se jugó el 24 de junio de 1995 en el estadio Ellis Park de Johannesburgo ante 62.000 personas. Alli apareció la fuerza física y espiritual de un grupo de jugadores que contaban con el apoyo de todos, hasta de aquellos sectores que tradicionalmente le daban la espalda a un deporte exclusivo. La tapa del diario The Showetan, que jamás se había ocupada del rugby, era el más claro ejemplo: "Viva Amabokoboko" (Vivan los Springboks).
Treinta millones de sudafricanos disfrutaron de la misión cumplida. Nueva Zelanda había sido un escollo más. Triunfo por 15 - 12 e imágenes imborrables. Nelson Mandela, con la camiseta puesta, entregó la Copa al capitán Jacobus François Pienaar. Los Springboks eran campeones y ofrecían un ejemplo de amor propio y patriotismo.