Nos iniciamos en 1965, en Chile, en Santiago de Chile, en un teatro universitario. Eramos un conjunto de la Universidad de Chile, y era una época bastante
turbulenta, de acciones sociales muy intensas. Y había toda una ola de latinoamericanismos y de conciencia social.
Yo creo que un poco, nosotros somos producto de esta situación, situación muy importante
porque es una especie de renacimiento de nuestros pueblos, que condujo a la época de la Unidad Popular, los años de Salvador Allende, y a todo el auge popular que es muy importante.
De manera que
nuestras canciones reflejan un poco ese momento histórico, y después, bueno, nuestra música ha seguido muy vinculada al contexto social chileno, y siempre reivindicando nuestra identidad como nación y como pueblo
latinoamericano.
Mario Diazmercado:
En 1965, el trabajo que ustedes empezaron a desarrollar con los artistas, con los poetas chilenos ¿de qué manera se
dio?
Eduardo Carrasco:
Bueno, yo creo que surgió espontáneamente un movimiento musical político en Chile, a partir de ciertos impulsos que dio el movimiento social, y las canciones
más importantes de estos comienzos son evidentemente de Violeta Parra, después esta Patricio Manns, Rolando Alarcón, los hermanos Parra, y una serie de conjuntos que surgieron en esa época.
Es un momento
bastante importante dentro de nuestra música nacional, y a partir de esto comienzan entonces a resurgir estas canciones mucho más profundas, más políticas, con mayor elaboración y también mucho más arraigadas a nuestra
propia realidad.
Mario Diazmercado:
¿Cómo es que surge el Movimiento de la Nueva Canción Chilena, que ha influenciado a todos los movimientos internacionales, fundamentalmente a los
latinoamericanos?
Eduardo Carrasco:
Bueno, como te digo, la creatividad de algunas personalidades, dígamos, dentro de nuestro movimiento de arte popular, fundamentalmente, ha influido
el despertar de nuestro pueblo en los años sesentas. Se producen en Chile fenómenos históricos y sociales muy importantes, decisivos en nuestra historia, una especie de hondamiento en la conciencia de nosotros mismos, y
sobre todo, de la posible misión constructiva de nuestra esperanza como pueblo.
Y esto yo creo que encendió la inspiración de muchos creadores que se pusieron a cantar a partir de las raíces de nuestro
canto, y sobre todo, cantar para nuestro pueblo, para acercarnos a su realidad, para entender también. Son fuerzas nuevas despertando la conciencia de nuestros pueblos.
Mario Diazmercado:
Hay dos grandes de la música chilena, desgraciadamente desaparecidos, ambos trágicamente, aunque por razones diferentes. Yo quisiera que nos hablara de la primera, Violeta Parra.
Eduardo Carrasco:
Bueno, nosotros surgimos en un momento en que Violeta venía llegando de Europa a Chile, traía muchas canciones nuevas. Ella se había lanzado a la composición de sus
propias canciones, y empezó a buscar una forma de presentación de todo ese trabajo que ella venía realizando desde hacia mucho tiempo.La verdad que en esa época de inicio, Violeta Parra no había sido bien comprendida en
nuestro pueblo, y tuvo muchas dificultades.
Instaló una carpa, que se llamó la Carpa de la Reina, donde vinieron muchos artistas, donde cantó mucha gente de la Nueva Canción, Víctor Jara entre ellos,
nosotros también, y tuvimos nuestro primer contacto con ella a raíz de nuestras presentaciones en la Carpa.
Eran como te digo, momentos de inicio, donde lógicamente, las cosas no estaban resueltas,donde
esto todavía no era un gran movimiento, sino que teníamos dificultades.
Muchas veces nos quedábamos bebiendo un vaso de vino, esperando público que no llegaba, y bueno, allí se inició un intercambio
importante, nosotros empezamos a introducir en nuestro repertorio canciones que no habían sido muy difundidas en Chile por razones políticas, fundamentalmente como "Qué Dirá el Santo Padre", "La Carta" y "Por qué los
Pobres no Tienen" que fueron las canciones de Violeta que nos ayudaron también a nosotros a darnos a conocer en Chile. Fue muy importante el vínculo con ella.
Mario Diazmercado:
Ahora, el vínculo con Víctor Jara ¿cómo se da? ¿ a partir de cuándo? Y de su material, de sus canciones, ¿qué es lo que ha pasado con el grupo Quilapayún?
Eduardo Carrasco:
Bueno, con Víctor trabajamos entre 1967, más o menos a 1970. Tres años en los cuales, él fue nuestro director artístico. Nos encontramos con él en Valparaiso, cuando nosotros participábamos en un festival. Lo conocimos
en una peña, e inmediatamente se transformó en uno de los impulsores, dígamos de nuestra música, de nuestro grupo, con él forjamos, yo creo, el estilo del grupo, su expresividad.
Fue un trabajo
muy importante, porque también nosotros fuímos interpretes de las canciones de Víctor, y él también, en cierta manera, contribuyó a despertar la creatividad de nosotros mismos.
Ahora fuímos también
hermanos en este camino de canto y de lucha, y cantamos muchas veces juntos, en sindicatos, en concentraciones, participamos en las campañas electorales, pero hicimos también conciertos en teatros universitarios, o sea
vivimos todo ese camino de compromiso, del vínculo de la canción con la lucha popular, y esto yo creo que fue decisivo, no sólo para el conjunto, sino para todo el movimiento de la nueva canción.
Víctor, bueno, es una de las banderas hoy día de la lucha de nuestro pueblo muy importante, porque fue un ejemplo de consecuencia en eso de tomar la guitarra y cantar verdaderamente una verdad hasta sus últimas
consecuencias.
Mario Diazmercado:
¿Cuál es la importancia que tiene el que actualmente el grupo Quilapayún continúe con su
labor de difusión de la auténtica música chilena?
Eduardo Carrasco:
Si, mira, yo pienso que en realidad, la labor del grupo
no ha cambiado. El grupo sigue siendo y creando la música popular chilena, es decir, la música enraizada en el folklore, en las costumbres, en el lenguaje de la poesía, en la literatura chilena. Pero más que eso, yo
diría, es el hecho de no ser chilenos solamente, es decir, nosotros pretendemos integrarnos, por así decirlo, a algo que es la cultura popular latinoamericana, la cultura latinoamericana.
Entonces, en esa
línea, en esa dirección, el grupo no ha cambiado su quehacer, no ha cambiado su esencia. La música del grupo sigue siendo absolutamente latinoamericanista, chilena por esencia, porque nosotros somos chilenos, pero en
realidad, sus metas, sus objetivos, por así decirlo, son los mismos: integrarse y pertenecer a lo que es la cultura latinoamericana.