BAREYO
ÉPOCA
Finales del siglo XII-principios del XIII.
HISTORIA
Se sabe poco sobre el origen de la iglesia de Bareyo, no han quedado determinados ni sus orígenes religiosos ni su
edificación románica. Es posible que naciese como un pequeño monasterio particular en los primeros siglos de la
repoblación medieval o que dependiese de otro de mayor categoría, que pudiera ser el de Santa María del Puerto.
Podemos resumir que se trata de un valioso ejemplar de la arquitectura montañesa de finales del siglo XII. Lo que
parece confirmar ya que, entre los documentos del Cartulario de Santa María del Puerto de Santoña se halla uno de
cesión de propiedades fechado en 1195, en la que aparece entre los testigos, el nombre del abad Pedro de Baredio.
La cita es importante, pues nos confirma la existencia de una comunidad monástica, tal vez independiente, en el
Bareyo del siglo XII. La construcción de la iglesia puede remontarse a ese siglo . A lo largo del siglo XVI, el
templo fue profundamente modificado con la construcción de varias capillas, cubierta de la nave y puerta de ingreso
y, a comienzos del siglo XX, se le adosó la torre de estilo neorrománico. En el año 1954, con motivo del inicio de
una restauración, se trasladó a la catedral de Santander un retablo que había en la cabecera del templo obra que
Rodrigo de los Corrales había terminado en 1608.
CARACTERÍSTICAS:
Iglesia de una sola nave con falso crucero rematado por dos absidiolas a los lados y ábside semicircular. De su
primitiva construcción conserva el ábside, presbiterio, crucero y la linterna. A esta planta románica se han
ido añadiendo gran número de estancias que han ido enmascarando su forma original.
DESCRIPCIÓN:
Su estructura en planta conlleva cierta originalidad e interés, ya que junto a la traza típica de ábside
semicircular y nave de varios tramos aparece un pseudo-crucero, constituido por el primer tramo de la nave
(intercalado entre el presbiterio y nave) que se cubre con una cúpula abovedada en forma de rincón de claustro,
y dos capillas laterales o absidiolos, que conforman una planta trebolada que habría que poner en relación con
la arquitectura mozárabe, aunque se han de considerar estas absidiolas semicirculares originarias con el
visigodo de San Fructuoso de Montelino.
EXTERIOR:
La torre: destaca por su simplicidad y robustez, siendo moderna y de reciente construcción, ya que la antigua
fue destruida por un rayo. Es de base cuadrada y maciza, dividida en dos cuerpos por la línea de imposta y se
cubre con un tejado a cuatro vertientes.
Otros diversos añadidos posteriores y modernos son el pórtico de la puerta de acceso en el lado sur, la sacristía y dos capillas góticas al norte.
INTERIOR:
Su planta original, nave única con ábside semicircular y tramo recto, resultaría escasamente novedosa de no ser
por los ábsidiolos semicirculares que se abren en los laterales del primer tramo de la nave, que dan la impresión
de falso crucero, ciertamente extraños en el románico español pero con precedentes en la arquitectura paleocristiana
y mozárabe. De esta forma, incluso en una contemplación poco minuciosa, se puede distinguir sin dudas ni
vacilaciones las partes de la fábrica románica del tempo, en este caso la cabecera y la linterna, que prestan
el primordial y preponderantemente carácter románico a la construcción.
Siguiendo la línea de otros templos cántabros, nos enfrentamos a un edificio de aparente sencillez que, en su interior, nos descubre un maravilloso mundo en el que escultura y arquitectura dialogan de una forma perfecta.
En resumen, la temática de los capiteles es variadísima y servirá de modelo a otras iglesias de la zona. El ábside se remata con bóveda de horno, de cascarón o cuarto de esfera que da paso al presbiterio en el que se conserva tan solo la arquería doble de la derecha puesto que la izquierda desapareció al construirse en esa zona una capilla posterior.
El paso del presbiterio al falso crucero se hace por medio de un gran arco triunfal, doblado y apuntado,
sostenido por columnas entregas que acaban en capiteles con la siguiente figuración: lucha entre humanos
y seres fantásticos y monstruos que enredan sus cuellos. En este ya primer tramo de la nave es donde se
ubican, a cada lado, las absidiolas, o capillas absidiales, cubiertas con bóveda de horno y precedidos
de arco triunfal apuntado y doblado que carga sobre capiteles decorados.
En los capiteles de acceso a la
absidiola derecha, se figuran arpías enfrentadas y cabezas humanas; y en los de acceso a la capilla
izquierda, se reflejan la imágenes de un labrador trabajando con bueyes y, aunque no está excesivamente
claro, una representación del sacrificio de Isaac.. Están en relación con la estructura burgalesa de Santa
María de Siones. La cubierta del seudo-crucero es de cúpula piramidal soportada por dos gruesos nervios de
corte rectangular que apoyan sobre ménsulas labradas.
El arco que se abre al resto de la nave, que ya no es románico, lleva también dos capiteles con hojas de palma. Lleva bóveda de crucería estrellada.
Destacable es también, la original pila bautismal que puede catalogarse como la más bella, junto a la de
Santillana, de todo el románico cántabro. Su factura al igual que la del resto de la iglesia puede situarse
a finales del siglo XII o inicios del XIII. Se halla colocada en la pequeña habitación que forma el piso
bajo de la moderna torre. Es la pila más bella de todo el románico montañés, sólo equiparable con la de
Santoña y Santillana.
VISITAS:
Obispado de Santander. Las llaves del templo se encuentran en la casa del sacristán. Visitas guiadas:
Julio y Agosto (todos los días), Horario: 10:00 a 13:30 y 16:00 a 19:30. Lunes cerrado (así como durante
la celebración de los oficios religiosos). Teléfono de información: 942 84 03 17 (Museo Diocesano).
BIBLIOGRAFÍA:
ORTIZ DE LA TORRE, E.: La montaña artística. Arquitectura religiosa. Madrid 1926, pp. 31-32.
GARCIA GUINEA, M.A.: El románico en Santander. Santander 1979, tomo II, pp. 69-103.
LOCALIZACION Y ACCESOS:
En la N-634, Santander-Bilbao, se debe tomar en Beranga la desviación a la izquierda que nos conduce a Ajo.
Bareyo se encuentra entre las poblaciones de Arnuero y Ajo.
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© Marcelino González Ferreras, Santander (España), 2004