Bioquímica de los hongos
Fotorreceptor Clave en Hongos
Después
de 40 años de búsqueda intensiva, investigadores del UT Southwestern Medical
Center de Dallas han descubierto una proteína fundamental, el fotorreceptor que
controla múltiples procesos vitales en hongos.
La luz, en efecto, regula varios de los procesos fisiológicos que ocurren en
los hongos, incluyendo su habilidad de producir esporas y la sincronización de
sus relojes biológicos internos. Sin embargo, los fotorreceptores, los
receptores sensibles a la luz que hacen posible estas funciones, eran hasta
ahora desconocidos.
Varios investigadores del UTSMC han desvelado por fin su identidad y han
publicado sus resultados en la revista Science. En el artículo describen la
proteína White Collar-1, o WC-1, como el fotorreceptor que posibilita las
respuestas de los hongos (abarcando a levaduras y mohos) frente a la luz.
Los hongos comparten con las bacterias la importante habilidad de descomponer
sustancias orgánicas complejas de casi cualquier tipo y son esenciales en el
reciclaje del carbono y de otros elementos en el ciclo de la vida. Son también
importantes como alimento y en los procesos de fermentación para el desarrollo
de sustancias industriales y médicas tan esenciales como los antibióticos, el
alcohol, las antitoxinas y otros fármacos.
Los investigadores han identificado también el papel de la WC-1 en el reloj
biológico de los hongos, el reloj circadiano, el cual está controlado por la
luz. Este sistema de "mantenimiento" del tiempo es una propiedad
fundamental en casi todos los organismos, y les permite adaptarse al medio
natural.
Según el doctor Yi Liu, profesor de fisiología, el descubrimiento nos ayudará
a entender mejor cómo funciona la vida y cómo ésta se ajusta al ambiente.
La WC-1 había sido identificada previamente como una proteína implicada en la
transferencia de información del código genético, un proceso llamado
trascripción, pero se desconocía su papel como fotorreceptor.
Liu y sus colegas supusieron que si eliminaban el dominio fotosensorial de la WC-1,
todos los procesos regulados por la luz, incluido el reloj circadiano,
quedarían "ciegos". Para comprobarlo, crearon un organismo al que le
faltaba este dominio sensorial. También demostraron que, como todos los
fotorreceptores, la WC-1 está asociada a un fotopigmento, la molécula que es
sensible a la luz. Como habían predicho, el organismo mutante quedó
literalmente ciego a la luz. Su reloj circadiano ya no estaba sincronizado con
la luz ambiental y los genes regulados por ella no se encontraban activados
después de que el organismo era expuesto. Esto afectó a muchos procesos
fisiológicos. Todas las respuestas frente a la luz quedaron interrumpidas,
incluyendo el crecimiento del moho y la producción de esporas.
¡¡Hasta la próxima Semana !!!
Ramón Regés Dir. de C.D.E.E.A.
(c) Copyright Ramón Regés Director adjunto de C.D.E.E.A. All Rights Reserved. Enero. - 1999 - Act. 21/07/02