
Esta operación consiste en cubrir la superficie del cultivo con una capa de tierra de unos dos centímetros de espesor, cuando el micelio del hongo ya ha colonizado el sustrato.

SUSTRATO
COLONIZADO
Normalmente se realiza al mes de efectuar la siembra, aunque puede variar según la temperatura del local.
Esta tierra debe ser bastante fina, suelta, porosa, absorbente y libre de insectos, hongos o bacterias que perjudiquen al champiñón.
Para obtener tierra con estas características se procede a mezclar diversos componentes como tierra (50%), arena de río (30%), escombro molido (20%) o piedra caliza triturada (40%), etc.
El objetivo del revocado o cobertura es el de dificultar el desarrollo del micelio del hongo y obligarle a fructificar.
Además, la tierra proporciona la humedad adecuada para inducir esa fructificación y aísla al micelio del ambiente del local.