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HISTORIA DE LOS HONGOS

Los hongos han acompañado al hombre desde la noche de los tiempos, aún sin él saberlo muchas veces.

Es sabido que ya los egipcios producían pan y cerveza en cuyos procesos de fermentación intervenían hongos microscópicos.

Algunos recipientes, encontrados en las tumbas de los Faraones, que contenían polvos, al principio se considero que eran RITUALES, pero en los años 60 se analizaron exhaustivamente, comprobándose que se trataba de mezclas de distintos hongos molidos, NO VENENOSOS, y todos con propiedades curativas.

Debemos suponer que fueron colocados en las tumbas, como bagaje medicinal para el gran viaje del muerto hacia la otra vida.

Nuestros antepasados recolectores y cazadores no pudieron dejar pasar inadvertidos la aparición de tan suculento y a la vez peligrosísimo manjar.

Así lo demuestra el que el hombre primitivo hallado recientemente congelado en los Alpes  Suizos, llevara en su bolsa un hongo yesquero.

En el otro lado del océano, las culturas Precolombinas de Centroamérica utilizaban hongos alucinógenos para sus ritos religiosos 3000 años antes de Cristo, como lo demuestra el hallazgo de diversas estatuas de ídolos-seta encontradas en las actuales Guatemala y México.

 

 

 

 

Diversas tribus del norte de Europa han utilizado también como embriagante otro Hongo, la AMANITA muscaria. 

 

 

 

 

 

En otro contexto muy diferente los romanos conocían y utilizaban diversas clases de hongos comestibles como las trufas o la AMANITA caesarea. 

 

 

 

 

 

Es muy famosa la anécdota de como Agripina mató a su marido, el emperador Claudio, con un plato de Hongos venenosos (probablemente AMANITA phalloides), para que su hijo Nerón accediera al trono.

 

 

 

 

 

Durante la Edad Media ocurrió, como en todas las facetas de la Ciencia, a causa del oscurantismo y dominio religioso, que el conocimiento acumulado por naturalistas griegos y romanos como Teofrasto, Plinio el Viejo y Dioscórides pasó al olvido, y no se produjo ningún avance significativo en el conocimiento de este Reino.

Sin embargo, los hongos estuvieron muy presentes en la vida medieval. 

En particular uno de ellos, el CLAVICEPS purpúrea, hongo parásito de los cereales.

 Los alcaloides que contiene este hongo causan una enfermedad denominada Ergotismo o fuego de San Antonio. 

Los síntomas consisten en un tremendo ardor en las extremidades, acompañado de una gravísima vasoconstricción que desemboca en gangrena y la pérdida de dedos, manos y pies, llegando a provocar la muerte.

 Esta enfermedad se producía por el consumo de pan elaborado con cereales contaminados con este hongo.

En el Renacimiento es cuando comienza a progresar el conocimiento sobre los, hongos. 

La aparición de la imprenta ayudó a su difusión con obras como "Theatrum fungurum" y "Fungus in Pannonis abservatorum brevis Historia".

Durante los siglos XVIII y XIX es cuando la Micología adquiere la categoría de auténtica disciplina científica y es cuando aparecen los sistemas de clasificación que con diversas modificaciones se utilizan aún en la actualidad. 

A este respecto hemos de destacar la figura de Elías Fríes (1794-1878), naturalista sueco que tomando como base los trabajos de otros investigadores como Linneo, Albertini y Schweinitz, clasifica y organiza en diversos géneros más de 2500 especies.

Otros micólogos se dedicaron a estudiar la micoflora de sus diferentes países, aumentando el número de especies conocidas.

Pero no es hasta el siglo XX cuando el estudio de los hongos alcanza su mayor desarrollo, no sólo por el mayor número de medios de los que dispone el investigador actual, sino por la gran importancia que han adquirido en gran número de campos como la alimentación, la medicina, la degradación de residuos orgánicos, etc.

Sería interminable la lista de famosos micólogos de este siglo, pero podemos destacar entre otros a: Roger Heim, Henri Romagnesi, André Marchand, Julius Schäfer, Mehinhard Moser, Rolf Singer, etc.

Pero aún hoy en día se están descubriendo continuamente nuevas especies y poco a poco se va profundizando en la comprensión de la compleja biología de estos organismos, así como su relación con otros seres vivos. 

Es por tanto mucho el camino que queda por recorrer para conocer adecuadamente a los hongos.

Nuestro Centro busca, que todo aquel que sienta interés en el cultivo de Hongos, se interese por la Micología.

Su estudio aunque sea a nivel de afición, puede reportar  grandes beneficios a la Humanidad, descubriendo nuevos métodos de cultivo, para la gran variedad de hongos comestibles y o medicinales, para los que todavía no hay sistemas probados eficientes.

Como ejemplo, los MICORRIZICOS,  muchas clases de SAPROFITOS etc.

 

Copyright © 1999 Mic. Ramón Regés Director de C.D.E.E.A. Reservados todos 

los derechos. Revisado: Lunes, 22 de Septiembre de 2003