3 El Ciclo Largo

Desde los aportes de Juglar y Marx, la teoría conocía la existencia de un ciclo económico, que de acuerdo con la evidencia estadística duraba alrededor de 10 años. Sobre períodos más largos, de 54 años, que Clarke atribuyó a la meteorología, nada se volvió a decir.
Marx, con Federico Engels, un industrial partidario de la lucha obrera, estudiaron las relaciones entre ese ciclo y la reposición de la maquinaria de las fábricas y se dieron cuenta cómo los fenómenos de naturaleza económica, como la ganancia y la crisis, se interrelacionan con el proceso técnico. Pero Marx y Engels observaron detenidamente que el período de agudización de las crisis que comenzó a fines de 1867, no era causado sólo ni principalmente por la regularidad de los procesos técnicos y en cambio, la determinante de estos procesos estaba en los factores económicos que se entrecruzan.
En 1946 un minucioso estudio de Burns y Mitchel (ESTEY p. 91) permitió apreciar los cambios operados en la duración de los ciclos en la época de Marx y Engels, tomando como ejemplo a Estados Unidos. Este registro a posteriori mostró dos fenómenos: por una parte un ciclo más corto que el estudiado por Juglar y Marx, con duración de unos 40 meses y que sería demostrado estadísticamente en 1923 por Joseph Kitchin y W.S. Crum. Pero además y sobre todo pudo notarse que después del punto crítico de 1867, los meses de contracción o depresión pasaron a ser superiores a los de expansión. La recuperación tras la depresión de 1867, sólo fue seguida por 18 meses de auge: a 34 meses de ascenso, siguió una gran depresión de 65 meses desde finales de 1873 hasta el primer trimestre de 1879.
Observando eso mismo, Engels hizo un importante descubrimiento como fruto de su observación de este período y logró registrarlo en una nota anexa al tomo III de "El Capital", publicado un año antes de la muerte de Engels:
"Como ya hemos hecho notar en otro pasaje, se ha operado aquí un viraje desde la última gran crisis general [la de 1867]. La fórmula aguda del proceso periódico con su ciclo de 10 años que hasta entonces venía observándose parece haber cedido el puesto a una sucesión más bien crónica y larga de períodos relativamente cortos y tenues de mejoramiento de los negocios y períodos relativamente largos de opresión sin solución alguna. Aunque tal vez se trate simplemente de una mayor duración del ciclo. En la infancia del comercio mundial, puede observarse sobre poco más o menos crisis de 5 años; de 1847 a 1867, los ciclos son resueltamente de 10 años ¿Estaremos tal vez en la fase preparatoria de un nuevo crack mundial de una vehemencia inaudita? Hay algunos indicios de ello. Desde la última crisis general de 1867, se han producido grandes cambios. El gigantesco desarrollo de los medios de comunicación - navegación transoceánica de vapor, ferrocarriles, telégrafo eléctrico, canal de Suez - ha creado por primera vez un mercado mundial. Inglaterra, país que antes monopolizaba la industria, tiene hoy a su lado una serie de países industriales competidores; en todos los continentes se han abierto zonas definitivamente más extensas y variadas a la inversión del capital europeo sobrante, lo que permite distribuirse mucho más y hacer frente con más facilidad a la superespeculación local. Todo esto contribuye a eliminar o amortiguar fuertemente los antiguos focos de crisis y las ocasiones de crisis. Al mismo tiempo, la competencia del mercado interior cede a los cartels y los trusts y en el mercado exterior se ve limitada por los aranceles protectores de que se rodean todos los países con excepción de Inglaterra. Pero a su vez, estos aranceles protectores no son otra cosa que los armamentos para la campaña general y final de la industria que decidirá la hegemonía en el mercado mundial. Por donde cada uno de los elementos con que se hace frente a la repetición de las antiguas crisis lleva dentro de sí el germen de una crisis futura mucho más violenta."
('El Capital" T.III, p.p. 459-460).Engels reunió ahí una serie de apreciaciones valiosas para completar la teoría del ciclo, que pueden enumerarse y resumirse así:
A. Podían distinguirse ya en esta época tres períodos del desarrollo del capitalismo con respecto a los ciclos económicos:
a) 1815-1947, con crisis frecuentes;
b) 1847-1867, con desarrollo sostenido, crisis alejadas y auges duraderos;
c) 1867-1894, con crisis frecuentes y depresiones duraderas.
B. Se habían creado condiciones económicas, políticas y técnicas para terminar la fase depresiva comenzada en 1867 y suavizar las crisis por un período.
C. Las mismas condiciones que acelerarían el desarrollo del capitalismo lo llevarían a una crisis más violenta que la anterior.
D.
Una hipótesis: "tal vez se trate de una mayor duración del ciclo".Si Engels deja el descubrimiento del ciclo largo a nivel de una hipótesis no se debe a que no hubiera reunido todos los datos en su favor, como lo demuestra la periodización que propuso, sino porque era necesario que se complementaran datos de más de uno y medio ciclos largos, para que pudiera certificarse su existencia. No obstante formuló dos previsiones geniales en su nota: un período de estabilidad y crecimiento económico rápido y luego una nueva gran crisis, cuyo anuncio acompañó en la época por artículos en que denunció la necesidad en que se verían las burguesías de los países avanzados de adelantar una gran guerra por la hegemonía mundial. Dos guerras mundiales y la gran depresión económica de 1929 certificaron la precisión de las previsiones de Engels.
Estos hallazgos no fueron casuales, sino consecuencia del análisis de la ganancia y la tasa de ganancia que hizo Marx en el tomo III de "El Capital". A partir de él se pueden comprender la necesidad del ciclo medido por Juglar y la de los ciclos más largos que detectó Engels.
Después de la muerte de Engels, nuevos artículos, estadísticas y análisis aportaron evidencias mayores para probar la hipótesis sobre el ciclo largo. Dentro de los círculos cercanos a este autor se formularon apreciaciones al respecto, casi inmediatamente. En 1896 Alexander Helphand (Parvus) formuló un esquema de "ondas" largas de expansión en las cuales la industria capitalista se adueña de nuevos países, zonas o ramas de la producción, seguidas de ondas largas depresivas en las cuales se agotaba el efecto explosivo de las nuevas conquistas.
Karl Kautsky aceptó la existencia de los ciclos largos y los explicó en diversos factores del mercado capitalista, como las variaciones de la cantidad de oro, las nuevas regiones y ramas de la producción explotadas y la capacidad de consumo de la población. Confrontó así a Bernstein, quien basándose en el período de prosperidad, concluyó que las crisis ya no eran inevitables en el capitalismo.
En 1913 el marxista holandés Van Gelderen a partir de las variaciones de los precios afirmó la existencia de ondas largas y agregó a las causas propuestas por Parvus y Trotsky una explicación de orden interno económico, relativa a la formación de nuevas ramas industriales o a su modernización tecnológica. El ruso Tugan Baranowski, quien explicaba la crisis por desproporciones entre los sectores de la producción se refirió por esta época al ciclo largo y a las evidencias de que comenzaba un nuevo período largo depresivo. Lenin recogió en su artículo "Carlos Marx" para la "Granat Encyclopaedia", la observación de Engels sobre la duración más larga del ciclo. Trotsky tomó de Parvus la noción de "onda larga", que hace referencia a factores externos a la producción, para contraponerla a la de "ciclo", que se refiere a los factores internos económicos y que según él sólo operan en los ciclos normales de Juglar.
A partir de 1914 la crisis agravada del capitalismo copó el panorama, primero por la guerra mundial y luego de 1917 por el triunfo de la revolución rusa que comenzó con el derrocamiento del zar y continuó con el derrocamiento del gobierno de Kerenski. El viceministro de alimentación de ese gobierno, Nikolai Kondratieff fue devuelto a sus investigaciones económicas por el triunfo bolchevique y se dedicó a acumular estadísticas entre 1919 y 1921.
Kondratieff pudo establecer con claridad, tanta como la que tuvo Juglar 60 años antes, que existen ciclos de precios de 50 años de duración. En un artículo posterior (1926:45) sintetizó el curso de los ciclos largos así:
Primer Gran Ciclo
: El ascenso duró desde fines de la década de los 80 del 90 del siglo XVIII, hasta 1810-17. El descenso desde 1810-17, hasta 1844-51.Segundo Gran Ciclo: Ascenso = de 1844-51 a 1870. Descenso = 1870 a 1890-96.
Tercer Gran Ciclo: Ascenso 1896 - 1914, con descenso que empezó en 1914-20.
Kondratieff pronunció así desde su retiro intelectual, el veredicto sobre una nueva fase de contracción de la economía capitalista y se anticipó al interés con que muchos economistas hurgarían en la crisis después de la depresión de 1929.
Kondratieff explicó el ciclo largo acudiendo a factores internos de la economía, pero no enfatizó en las variaciones de la tasa de ganancia y en cambio destaca la parte técnica referente a la sustitución de la gran maquinaria y edificios y su relación con factores que pueden estar presentes en un sistema no capitalista:
a) La abundancia del ahorro;
b) el crédito barato;
c) la concentración de la inversión;
d) los precios bajos.
Cuatro factores crean las condiciones para reponer los grandes bienes de capital, iniciándose una fuerte expansión larga que termina cuando la reposición de maquinaria pesada y edificios se ha cumplido. La progresiva inversión de los factores, a lo largo del desarrollo del ciclo, conducen a su final, en tanto que nuevas ramas de la producción, como la agricultura, se industrializan como resultado de las inversiones que atraen sus precios altos durante la expansión.
La teoría del ciclo largo desató entre 1921 y 1930 una polémica en los círculos económicos y políticos soviéticos, en los que tuvo más acogida el concepto de "ondas". Según Garvy (1943), los economistas soviéticos Bogdanov, Oparin, Studensky, Novozhilov, Granosky y Guberman acogieron la tesis de Trotsky, quien afirmaba que los períodos largos de crecimiento y expansión no estaban determinados fundamentalmente por la dinámica interna de la economía, sino por las condiciones externas a través de las cuales fluye el desarrollo capitalista: adquisición de nuevos países, nuevos recursos naturales, guerras y revoluciones. Por lo mismo opinaba Trotsky que no tiene carácter de "ley" la ocurrencia de ciclos largos, como sí lo tiene la sucesión de ciclos de Juglar. Según Trotsky, Kondratieff hacía "una falsa generalización de una analogía formal" (v. MANDEL 1979: 125-126).
Kondratieff (p.p. 47-48) refutó a Trotsky así:
" Se ha objetado que las grandes oscilaciones carecen de la regularidad mostrada por los ciclos de los negocios. Pero esto es falso. Si uno define 'regularidad' como una repetición de intervalos de tiempo regulares, entonces los grandes ciclos poseen esta característica igual que los ciclos intermedios. Una periodicidad estricta en los fenómenos sociales y económicos no existe del todo ni en las fluctuaciones grandes ni en las intermedias. La longitud de estas últimas varía de 7 a 11 años, es decir el 57 por ciento. La longitud de los grandes ciclos varía entre los 48 y los 60 años, esto es sólo 25 por ciento".
"Si por regularidad se entiende la semejanza y la simultaneidad en las fluctuaciones de series diferentes, entonces se presenta en el mismo grado en las oscilaciones grandes que en las intermedias. Y finalmente si la regularidad se hace consistir en el hecho de que las oscilaciones intermedias son un fenómeno internacional, entonces las grandes oscilaciones tampoco difieren en este aspecto de las intermedias. En consecuencia no hay menor regularidad en las grandes oscilaciones que en las intermedias y si deseamos designar a estas últimas como cíclicas, no tenemos por qué negarle el mismo carácter a las primeras".
Creo que hoy no habría nada que agregar a ese dictamen de Kondratieff, aunque sí hay que observar que él consideraba los fenómenos políticos como meros "síntomas" del ciclo. Marx y Engels, así como Lenin, mostraron la interrelación causa-efecto-causa entre los fenómenos económicos y políticos. Si el descenso de la tasa de ganancia conducía a la guerra, el resultado de la guerra definía el curso de la ganancia. Así si la inminencia de la terminación de un período de expansión condujo a Estados Unidos a la guerra de Viet Nam y seguramente la victoria habría prolongado esa expansión, la prolongación de la guerra y luego la derrota estadounidense aceleraron y profundizaron la fase depresiva del ciclo internacional. Esta interrelación entre ciclo económico y política es válida también para los ciclos clásicos. Debido a que los factores que contrarrestan la baja de la tasa de ganancia exigen una actuación política, guerras entre clases y naciones, ni los ciclos cortos ni los clásicos ni los largos escapan de la influencia y determinaciones de la política.
Los escritos de Kondratieff sugieren que el ciclo largo afectaría a la Unión Soviética. Esto lo deducía de su explicación técnica de las causas de este ciclo. Hoy puede plantearse la hipótesis de que efectivamente la vida de la URSS estuvo marcada por un ciclo económico largo. La fase de crecimiento acelerado de la URSS cubrió desde 1929, a partir de la colectivización y "acumulación socialista originaria" hasta 1956 o tal vez hasta 1962. Luego vino la desaceleración y la crisis; un ciclo de 60 años. Los hechos obligan a replantearse este asunto. Creo que si bien la economía interna estaba por fuera del capitalismo y seguía las reglas de otro sistema, y escapó así a la ley de los ciclos de Juglar, en las inversiones a mediano plazo, las ligazones con la economía internacional hacían que como conjunto la economía de la URSS, como la de China y demás países socialistas, estuviera sometida en la inversión a más largo plazo, a las leyes de la ganancia.
Solo la sustitución mundial del capitalismo extinguiría los ciclos largos.De todos modos, a lo anotado sobre Kondratieff hay que añadir que el economista austríaco Joseph Schumpeter continuó y perfeccionó su obra y reunió en su obra "Business Cycles" evidencia de gran valor para demostrar y explicar el "desenvolvimiento" de la economía en la forma de los tres
tipos de ciclos económicos básicos:a) Corto, de 40 meses o de Kitchin;
b) Medio de 6 a 10 años o de Juglar;
c) Largo de 54 a 60 años o de Kondratieff.
Este modelo coincide en general con las fluctuaciones cíclicas ocurridas desde la aparición del libro de Schumpeter hasta la fecha, aunque habría que decir que las estadísticas sugieren que en los últimos años la duración del ciclo de Kitchin ha aumentado a los 51 meses. Por otra parte, muchos estudiosos de las oscilaciones de los precios de las acciones en las Bolsas de Valores han adoptado un modelo de matemático más comlejo, de ocho ciclos, desarrollado desde 1930 por Ralph Nelson Elliott. Él encontró dentro de cada ciclo (del más largo hasta el más corto) ocho "ondas": tres impulsos de ascenso con dos correcciones y luego dos descensos con una corrección (FROST y PRECHTER 1978).
Las "Ondas de Elliott" no contradicen el modelo de Schumpeter y Kondratieff, aunque sí muestran una mayor complejidad de los movimientos y enfatizan en las oscilaciones de las Bolsas de Valores. Sigue sin embargo el problema de explicar las causas profundas de los ciclos.
Schumpeter consideró que la innovación, la aplicación de los inventos en la industria, así como las mejoras en el mecanismo económico y la apertura de nuevos mercados, son las fuerzas que provocan los auges cíclicos y en el caso del ciclo largo provocan la renovación del equipo de larga duración. El modelo tricíclico de Schumpeter (p.26) y la investigación estadística y matemática de Elliott, son importantes registros de la realidad de los ciclos y crisis capitalistas aunque eluden su causa más profunda: las fluctuaciones de la tasa de ganancia.
Schumpeter de todos modos fue más lejos en el análisis de las interrelaciones económicas, políticas y sociales que se desarrollan en torno a los ciclos y afirmó que:
"cada fluctuación económica constituye una unidad histórica que no puede explicarse sino mediante un análisis detallado de los numerosos factores que concurren en cada caso" (cit. p.16).
4 Debate sobre las causas del ciclo y las crisis
Un año antes de la primera guerra mundial el liberalismo neoclásico había expuesto una tesis sobre el ciclo. Fue la explicación monetarista de Hawtrey, según el cual los ciclos son provocados por el manejo de la moneda y del crédito, los cuales al crecer en exceso causaban un auge artificial y que se convertía después en una crisis. "El ciclo es un fenómeno monetario, porque la demanda general en sí misma lo es" decía (ESTEY: 220). Esa concepción anunciaba el neoliberalismo, al añadir a las viejas doctrinas económicas liberales la necesidad de intervenir para controlar la oferta monetaria y prescribir correcciones de la misma como política anticíclica.
En este siglo el liberalismo ya había dejado de ser la ideología de una clase emergente e ilusionada y pasa a serlo del capital financiero - fusión de los bancos con los monopolios industriales - que justificaba las alzas de las tasas de interés como "correcciones automáticas" de la economía y a las depresiones como sanadoras de "errores" anteriores o de excesos de dinero y crédito. Así se santificaban las operaciones financieras y el curso de la concentración monopolista de capitales. Las recetas liberales fueron pulverizadas por el curso de la Gran Depresión desde 1929. El capital tuvo que adaptarse a otras ideas y abrirse a nuevas explicaciones.
Al encontrar el origen de la prosperidad en la innovación, Schumpeter atribuyó al sujeto empresario, a la voluntad y la acción histórica, la fuerza desencadenante y consideró que el ciclo se produce ante todo por la acción del empresario. Él veía como la innovación acelera la acumulación mediante toda la serie de fenómenos inducidos y movimientos secundarios que constituyen el auge (SCHUMPETER 1935: 22-23). Una vez se agota su efecto, los pagos de los préstamos bancarios agotan los depósitos y se inducen los fenómenos y movimientos secundarios inversos que conducen a la recesión, en una forma como podría ilustrarse con la Gran Depresión Latinoamericana de los 80 que sí fue concomitante con una crisis de pago de deuda, pero que no es el único modelo de recesión capitalista.
Schumpeter vio en su
modelo tricíclico un esquema de clasificación de las inversiones a corto, mediano y largo plazo, pero no explicó claramente por qué las inversiones se detenían durante el período de crisis, lo cual se puede entender si la tasa de ganancia ha bajado. No diferenció entre la innovación que ahorra mano de obra disminuyendo el valor agregado de las mercancías y la que ahorra capital constante y por tanto tampoco vio como el segundo tipo de innovación conduce finalmente al primero y como el mismo avance tecnológico y los cambios conducen en el capitalismo a la crisis, no sólo por agotamiento de sus efectos, sino especialmente por sus efectos en la tasa de ganancia. Schumpeter sin embargo consideraba inevitables los ciclos en el capitalismo.Por el contrario, teorías surgidas durante la Gran Depresión, negaron la inevitabilidad de las crisis cíclicas. En 1922 Hobson, siguiendo los rastros de Fullarton, revivió la teoría del subconsumo, según la cual la concentración del ingreso y del capital provoca que los empresarios inviertan en exceso, mientras las grandes masas no tienen dinero para consumir. Con una adecuada distribución del ingreso se podría evitar las crisis. Este análisis fue mejorado por los suecos Ohlin y Myrdal, el polaco Kalecki y el inglés Keynes. Este expuso sus tesis en el "Tratado sobre el Dinero" (1930) y en la "Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero" (1936).
Para Keynes la Gran Depresión era la refutación viva de la Ley de Say y demás teoría clásicas sobre la imposibilidad de la superproducción general. También refutaba las teorías monetaristas que consideraban las crisis como correcciones o ajustes de la cantidad de dinero y crédito. la crisis del 30 era una catástrofe gigante. Keynes demostró que se habían generado defectos en el sistema distintos de los simplemente monetarios: capacidad de consumo insuficiente; deseo excesivo de tener dinero disponible sin arriesgarlo (preferencia por la liquidez); tasas de interés demasiado altas y, un descenso de lo que llamó "eficiencia marginal del capital" que es el rendimiento adicional esperado por una nueva inversión. Estos defectos paralizaron la inversión y provocaron la crisis. Por lo mismo, la inversión del Estado y el aumento de la proporción del ingreso dedicada al consumo, si se conjugaban con medidas para disminuir el deseo de tener dinero efectivo disponible y con la baja de las tasas de interés por debajo de la eficiencia marginal del capital, podían controlar y hasta evitar las crisis.
La categoría de eficiencia marginal de capital tiene parentesco con la tasa de ganancia marxista. Pero, además de la base "marginalista" del análisis de keynesiano, su diferencia con Marx radica en que Keynes no consideró que la caída de la eficiencia del capital fuera necesariamente cíclica, sino que era un factor en juego que podía influirse mediante la intervención económica del Estado y estímulos sicológicos y otros factores subjetivos. Keynes constató la limitación creciente de ciertos remedios que proponía (por ejemplo trató la tendencia de las sociedades industrializadas a dedicar menor proporción del ingreso al consumo), pero Keynes pensó que siempre es posible una política económica de equilibro.
Sin embargo, Keynes afirmaba que una vez desencadenada la crisis debía pasar un tiempo que podía prolongarse de 3 a 5 años para que cedieran los factores que la provocaron. se eliminaran los excesos de capital y mercancías y se recuperaran el consumo, la demanda y las inversiones estatales produjeran un efecto notable de reactivación (KEYNES 1936:305). Harrod (1936) hizo una representación dinámica de la visión keynesiana y agregó el concepto de lo que llamo "acelerador" de la inversión "inducida" por las innovaciones (siguiendo a Schumpeter) y desarrolló así un análisis matemático con resultados cíclicos.
Samuelson siguiendo a Harrod elaboró en 1939 un modelo según el cual las expansiones y depresiones se producen por necesidad matemática después de una inversión adicional, debido a que las leyes de la economía se desplegan de tal manera que los aumentos de la inversión terminan siendo más pequeños que los aumentos del ingreso y del consumo y así se producen la recesión y la crisis, que duran hasta que la inversión disminuye con menor rapidez que la caída del ingreso y del consumo.
La escuela de Samuelson se dedicó a buscar recetas sobre los niveles de inversión necesarios para evitar la crisis, tal vez por no centrar su análisis en la baja de la tasa de ganancia. Después de la segunda guerra mundial prevaleció la idea según la cual la inversión estatal - muchas veces financiada con emisiones de dinero inflacionaria o con cupos de crédito - si se hacía en el momento y en la cantidad oportunos podía evitar o reducir a la mínima expresión las crisis. Samuelson terminó por reunir en una sola versión el keynesianismo y las nociones clásica y monetarista de equilibrio en lo que llamó la "síntesis neoclásica", proclamando el fin de las crisis mediante el control monetario, la inversión estatal adecuada, el control del crédito y la política de salarios.
Otra vertiente del keynesianismo la representó Alvin H. Hansen quien consideró que el capitalismo tendía a un "estancamiento secular" que se ocultaba sólo por catastróficas guerras mundiales y conquistas. Opinión olvidada al culminar la Gran Depresión. ISamuelson apenas si mencionaba en sus libros de los años 60 sus modelos matemáticos del ciclo. El optimismo reinó hasta 1967 y aun quienes mencionaban el ciclo largo como Dupriez, daban una explicación monetarista. Pero en los años 70 la ecoonomía internacional se debatió en la crisis.
Resonaron las palabras de Estey (p. 139) comentando a Alvin Hansen:
"Con la acumulación continua de grandes volúmenes de ahorro en los países de altos ingresos y con la contribución de la corriente de ahorro de las áreas recién industrializadas, la presión sobre la inversión continuará siendo severa. Sin duda esta presión ha cedido de cuando en cuando. La primera guerra mundial con su gran destrucción de capital y la segunda guerra mundial y sus consecuencias, con la necesidad de rehabilitación de capital en todo el mundo aplazaron el problema por un momento, pues una vez que el período de reconstrucción termine, la presión para encontrar salidas a ala inversión resurgirá y una vez más se presentará la amenaza de que falle la economía para mantener altos niveles de inversión y ocupación. "
Los economistas, excepto parte de los marxistas y de los schumpeterianos habían olvidado que la expansión de los 50 y 60 fue preparada por la destrucción de la guerra mundial. Detrás del "milagro japonés" estaban Hiroshima y Nagasaki, las bombas atómicas y su destrucción. Detrás del milagro alemán" estaba la destrucción de Alemania y de Europa. Hitler no triunfó pero, de la guerra renació el capitalismo aunque hubiera perdido - transitoriamente - una parte del mundo.
Aunque antes de 1968 fue posible de todos modos estudiar la ocurrencia de crisis cíclicas en Estados Unidos, Francia, Inglaterra o Italia y economistas como Mienschikov o Mandel hicieron minuciosos análisis sobre ellas, la aparente no ocurrencia de recesiones en Japón hasta 1965 y los poderosos auges en Estados Unidos y Europa Occidental permitieron hablar del éxito keynesiano para evitar o controlar las crisis. Sin embargo Mienschikov (1970: 80 s.s.) pudo prever
el final del crecimiento sosegado del Japón y la agudización internacional de las crisis capitalistas. La verdad saltó tras las crisis de 1967-68, 1974 y 1980-83.Entonces a los ministerios de Economía volvieron los monetaristas neoliberales, los "Chicago boys", que contra Keynes pregonaron dejar a la economía a sus libres "leyes", pero evitando el exceso de dinero y de crédito. Para ellos fueron "ajustes necesarios", lo que para millones de personas fueron desastres.Relanzadas las economías norteamericana y europea, hay que acordarse de Kondratieff y Schumpeter y preguntarse: ¿Cuándo dará la vuelta el ciclo largo, otra vez? Para lograr la actual fase de ascenso en Estados Unidos y Europa, el capital logró superexplotar a los trabajadores de todo el planeta y arruinar a millones de pequeños productores. Además logró la disolución de la URSS y del bloque socialista y deató guerras. En este Nuevo Orden Internacional - tras la crisis capitalista en el sudeste asiático, Latinoamerica y Rusia - misiles y bombas atómicas siguen siendo la reserva de la economía, lanzados sobre Irak, Yugoslavia... ¿Colombia y Venezuela?...
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1ª Parte de la Teoría del Ciclo: Los Ciclos Económicos «Volver al
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