DEL NEGOCIO DE LA GUERRA AL NEGOCIO DE LA "RECONSTRUCCIÓN"

Durante los bombardeos a Yugoslavia, las empresas vendedoras de misiles, bombarderos y helicópteros han multiplicado sus utilidades. Pero el verdadero negocio viene ahora, en la "reconstrucción", que en forma "humanitaria" llevarán a cabo las empresas de los países de la OTAN, principalmente de los cinco que encabezan la ocupación militar de Kosovo: Estados Unidos, Inglaterra, Alemania, Francia e Italia.

La "ayuda" inicial para reconstruir Kosovo solamente, se ha estimado en 30 mil millones de dólares, el doble de los que gastaron los "aliados" en bombardear durante 76 días toda la actual Yugoslavia. Este dinero saldrá de los fondos públicos de los respectivos países, pero el asunto fundamental está en ¿quién lo recibirá? Desde luego los contratistas "humanitarios", quienes se llenarán los bolsillos con los miles de millones de dólares.

Colin Adams, ejecutivo de una oficina de consultores de Londres, declaró* que solamente a su firma han acudido 59 empresas británicas interesadas en el negocio de la reconstrucción de Kosovo. La OTAN dice que habrá licitaciones públicas donde concursarán las empresas interesadas, pero todo el mundo sabe que las empresas que tendrán la ventaja serán aquellas que pertenezcan a empresarios de los países que tengan tropas allí, donde se van a ejecutar los proyectos respectivos.

La Fuerza de "Paz" para Kosovo (KFOR) cubre en realidad un jugoso negocio por lo que el 10 de junio pasado, los países de la OTAN y en especial los cinco jefes de la ocupación, se pusieron a pelear en la mesa de negociaciones los pedazos de la presa derribada. Pero, Rusia, ni corta ni perezosa, aprovechó y pegó primero, ocupando Prístina la capital de Kosovo, el 11 de junio.

Los países de la OTAN, diferentes de los cinco jefes, quieren desde luego estar también en el negocio. Inclusive países por fuera de la OTAN, como Argentina, ofrecieron ya llevar tropas a Kosovo: quién quita que alguna empresa argentina se gane la licitación para construir una cañería...

En realidad este negocio de la "reconstrucción" es la continuación lógica y necesaria del negocio que fue la destrucción de Yugoslavia, que comenzó diez años antes de los bombardeos recientes.

La destrucción de Yugoslavia fue preparada gracias a su entrada en la esfera del Fondo Monetario Internacional FMI y tuvo su momento culminante al promulgarse la Ley de Empresas de 1989 que liquidó lo que se llamaba desde los años cincuenta "Organización Básica del Trabajo Asociado", que asignaba un papel directivo en las empresas a los "Consejos de Trabajadores", los cuales fueron sustituidos por "Mesas Sociales", es decir Juntas Directivas integradas por propietarios capitalistas y sus acreedores bancarios. En concreto fue privatizada la economía yugoslava, de un plumazo. Fueron liquidados los Bancos Asociativos y en 1990 se desbarató el sistema bancario estatal.

Todo estuvo listo para el primer gran bombardeo: el programa de bancarrotas, mediante el cual, en menos de dos años 1.137 empresas con 614 mil trabajadores fueron desmanteladas luego de ser declaradas en quiebra. A pesar de semejante catástrofe económica, el banco Mundial decía por entonces que aun 2.435 empresas eran "insolventes" y lo peor, que de los 2 millones 700 mil trabajadores de la antigua Yugoslavia, 1 millón 900 mil "sobraban"**.

Estas fueron las condiciones que condujeron a la ruptura total de Yugoslavia a partir de 1991, cuando oficialmente se separaron Eslovenia y Croacia, país este que se destacó por seguir cumpliendo milimétricamente las recetas del FMI. Las tres guerras que siguieron serbocroata, Bosnia y Kosovo, fueron pues la continuidad de una calculada operación económica y militar.

La única destruida no fue la infraestructura económica, sino la lucha de la clase trabajadora. En 1990 cientos de miles de trabajadores de todas las nacionalidades y regiones de la antigua Yugoslavia se manifestaron masivamente contra las recetas del FMI. Sin embargo el potencial de lucha obrera fue contenido y desviado por los conflictos étnicos y nacionales que se agudizaron a `partir de 1991. En vez de la unidad de los pueblos contra el capital, el capital pudo aprovechar gustosamente el enfrentamiento de los pueblos. En vez del reconocimiento del derecho a la autodeterminación, se produjo la abierta intervención de las potencias y se ha iniciado con paso firme la recolonización de los Balcanes.

Macedonia ha quedado convertida en un protectorado y base de la OTAN. Bosnia ni siquiera es eso, pues carece de unidad territorial y por los acuerdos de Dayton de 1995, su banco central ni siquiera puede ser gerenciado por un bosnio ni por algún ciudadano de un país vecino.

Un elemento importante escapó sin embargo, por un tiempo, de las manos de quienes recolonizaban los Balcanes. En marzo de 1997 se produjo en el sur de Albania una insurrección popular armada, contra el gobierno neoliberal de Berisha. Para la OTAN esto fue un hecho grave: por primera vez uno de los pueblos de los países donde fue restaurado el capitalismo, realizaba un levantamiento armado. El conflicto del Kosovo, donde la población albanesa lucha por sus derechos fue entonces utilizado a fondo para desviar la lucha de los trabajadores y el pueblo albanés, hacia el conflicto con Yugoslavia. La misma táctica que utilizó Mussolini entre 1939 y 1943 para tratar de dominar Albania.

El pueblo albanés que echó dos veces a los invasores italianos (en 1920 y 1943) y derrotó a los nazis alemanes en 1944 y luego no permitió la presencia de tropas de Inglaterra y Estados Unidos en su país, permite en 1999 que los militares italianos vuelvan a desembarcar en su territorio y que la OTAN use su país.

La condición número uno para la "reconstrucción" fue la destrucción de cada fábrica, planta eléctrica, refinería y puente de Yugoslavia. Pero el negocio de la "reconstrucción" exige además mano de obra barata; la superexplotación de los pueblos albanés, serbio, bosnio, croata, griego, rumano y búlgaro.

Como quien dice, hay que esperar nuevas recetas del FMI para los Balcanes. ¿Hasta cuándo ello será soportado? El pueblo albanés está armado desde la insurrección de 1997. Los pueblos de la antigua Yugoslavia fueron armados para las guerras interétnicas. El movimiento obrero rumano ha mostrado gran combatividad y el pueblo griego ha hecho sentir recientemente su rechazo a la OTAN y su solidaridad con los pueblos serbio y kurdo, a tal punto que muchos esperan que el próximo ataque de la OTAN será contra Grecia, desde Turquía o Macedonia.

Como dijo el pastor norteamericano Jesse Jackson***: "ha terminado la guerra desde el cielo, ahora comienza la guerra en la tierra". Tal vez las potencias capitalistas ignoran las consecuencias de lo que han hecho y de lo que van a hacer y tal vez les esperan sorpresas, mayores que la jugada de ajedrez de los rusos.

© Copyright 1999 by Héctor Mondragón

* CNN, junio 11 de 1999

** CHOSSUDOVSKY, Michael "El desmantelamiento de la antigua Yugoslavia, recolonizando Bosnia"; 1966. Z-Net.

***CNN Junio 10 de 1999

 

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