LA REACTIVACIÓN DESGRACIADA

En aras de la reactivación económica, los gamonales de los partidos tradicionales han restablecido su "patriótico" acuerdo para mantener la corrupción de unos y de otros, que al fin y al cabo es la misma de siempre, del sistema histórico colombiano, de la clase política y de su capitalismo burocrático. La reactivación es así un propósito que se impone en forma de chantaje y extorsión sobre la miseria de los desempleados, a quienes se amenaza con collar puesto: o aceptan el paquete económico del Gobierno, o no volverán a comer, no volverán a tener ingresos.

La tasa de desempleo del 20 y medio por ciento, la más alta de América, alcanzada en marzo de 2000 fue un punto mayor que la de marzo de 1999, a pesar de que se crearon 225 mil empleos, durante los doce meses. Datos que evidencian la mala calidad del empleo creado y el descenso del salario real de los ya empleados: más trabajadores con menores ingresos reales conducen a más miembros de la familia al mercado laboral, provocando mayor tasa de desempleo

Esta situación es ideal para el capital, que consigue construir un círculo vicioso de más y más trabajo con menos pago y más desempleados dispuestos a emplearse por menos y menos salario. Es un cuadro ideal de explotación y desgracia para la población trabajadora. Es el cuadro requerido por el modelo de reactivación del gobierno, que puede así gloriarse de aumentar las exportaciones a costa de la superexplotación

El paquete económico afina el golpe a los trabajadores de la ciudad y del campo. Un lugar privilegiado en él lo ocupa la "reforma" de la seguridad social con la nueva elevación de la edad de jubilación. Tras ser declarado inconstitucional el Plan de Desarrollo revive por decreto la intención de bajar el salario mínimo de los trabajadores menores de 25 años y terminar definitivamente el pago especial dominical.

Para el campesino y el indígena, la superexplotación viene en forma de revitalización del Frankenstein de la servidumbre (a pesar de estar prohibida por el artículo 17 de la Constitución). El empaque "postmoderno" del señorío terrateniente, son las llamadas "alianzas estratégicas", mediante la cual los campesinos e indígenas entregarían sus tierras y su trabajo a ganaderos o a empresas de palma africana, madera, cacao o caucho, recibiendo el 20 por ciento de los ingresos y quedando el 80 % para los empresarios, que no tendrían que pagar prestaciones sociales a sus "aliados".

El economista y exministro Rudolf Hommes escribió hace un año en "El Tiempo", que nadie debía quejarse, pues mucho mejor que morirse de hambre es dejarse explotar. Este es el sentido extorsivo de la reactivación dificultosamente en curso.

Pero además de la desgracia que este proceso significa para el pueblo trabajador, ha sido en sí mismo un proceso vacilante y desgraciado. Los datos se contradicen unos con otros. Mientras la ANDI anunció que la gran industria ya ha comenzado a reactivarse y que su producción creció el 11 % en doce meses e impuso al DANE el cambio de sus datos, la industria de la construcción siguió en el suelo, lo mismo que la hotelería y las ramas que estuvieron de fiesta en los años de cinismo narco.

La producción cafetera se redujo de 16 a 9 millones de sacos en medio de una coyuntura de baja de los precios internacionales del café que mantiene la depresión de regiones enteras del país. En el resto del agro, aunque este año aumentó el área sembrada con relación al 99, se siembran un millón de hectáreas menos y se emplean 130 mil personas menos, que en 1991.

Aumentan su área ciertos cultivos permanentes que como la palma africana, tienen un mercado incierto a largo plazo y aumenta también el área de coca y amapola, a pesar de y gracias a las fumigaciones de herbicidas. Miles de campesinos siguen encontrando el único refugio provisional en los cultivos ilegales, en áreas cada vez más alejadas y mayores.

El índice de precios de la Bolsa de Bogotá (IBB) muestra lo sinuoso de la reactivación. Durante los primeros meses del 99 había pasado de 800 a 1.200, para luego caer a 900, elevarse ante las evidencias de aumento de la producción industrial 1.000 y en mayo de este año caer de nuevo a 824 y luego precipitarse y quedarse debajo de los 765 en junio.

En la prolongada crisis colombiana, por una parte confluyen el sistema histórico con la globalización neoliberal y por otra parte se expresa el ciclo económico capitalista, que siempre destruye capitales mediante la crisis, para abrir paso a la reactivación. Destrucción o desvalorización en primer lugar del capital humano.

Destrucción o desvalorización de capitales que han pagado los muchos pequeños y medianos empresarios quebrados por la apertura económica y que se le hace pagar al estado en forma de subsidios a la banca y especialmente como privatizaciones en las cuales las transnacionales compran subvaloradas las empresas de servicios públicos,como ya pasó con las electrificadoras de la Costa Caribe y se quiere que pase con ISA, ISAGEN o ETB. Esa desvalorización que aprovechan los más grandes, se da también entre algunos de ellos mismos: por ejemplo, la compra de gran parte de Leona por Bavaria o de parte de Celumóvil por Bell South. Es la monopolización como forma de abrirle el paso a la reactivación, con rebaja de impuesto a la renta incluida (del 35 al 28 por ciento para gusto de los monopolios).

El cuadro se completa cuando se comprueba otra extorsión, permitida por la crisis y la urgente necesidad de seguir aumentando el superávit de la balanza comercial: la han hecho las transnacionales del petróleo, gas y minería. La BP, Shell, Occidental, Chevron y otras empresas de Estados Unidos, Canadá y Europa que multiplican sus jugosos contratos de explotación, que gracias al peaje del Ministerio del Ambiente, destruyen los ecosistemas, las culturas indígenas y los derechos de los campesinos desplazados por cientos de miles al lado de los megaproyectos. Estados Unidos puede así confrontar la amenaza que para su auge económico significa el alza de los precios del petróleo.

La clase política se unifica servil, para entregar los recursos del país, a cambio de los dineros del "Plan Colombia", sin las balas del cual, no hay salvación para su dominio y gracias al cual, las "alianzas estratégicas", las petroleras y Estados Unidos, esperan reinar en la selva amazónica. La reactivación del régimen.

Héctor Mondragón 
hhmondragon@hotmail.com

Revista UTOPÍAS Nº 75
utopias@colnodo.apc.org

ANEXO
El retroceso económico en Colombia 1998-2001
Resumen del documento de ANIF
“Balance económico y social al tercer año de la administración Pastrana”


Suponiendo que el Producto Interno Bruto crezca este año un 2%, la economía medida en pesos constantes, será prácticamente similar en 2001 a la de 1998. Sin embargo, medido en dólares, el ingreso de cada colombiano caerá en promedio un 20,4%. La inversión privada, como proporción del Producto Interno Bruto, se habrá reducido al pasar de 10,5% en 1998 a 7,2%. El consumo per cápita será menor en términos reales en un 5,3%. El desempleo se elevó de 15,8% a 18,2%. El índice de la Bolsa cayó un 24,5%.

Lo único positivo sigue siendo la reducción de la inflación, que pasó de 16,7 a 8,5%. Aunque el índice de miseria macroeconómica (la suma de inflación y desempleo) sigue siendo crítico, tuvo una ligera mejoría al pasar de 32,5 a 27%. Industria y comercio decaen.

La industria cayó en estos tres años un -7,5%, y el número de vehículos hasta ahora se ha reducido a la mitad de los que se vendían en 1998. El nivel de actividad del comercio actual es un -7,3% inferior al de 1998. En la construcción, los metros cuadrados en proceso son un 42% inferiores a los que había en 1998, y los precios de la vivienda nueva son un -20,4% inferiores a los de 1998.

La agricultura, por el contrario, presenta un nivel de producción superior en un 21,1%. Pero la cosecha de café se ha reducido en 40 %. Crecieron las exportaciones, pero las de café están en bancarrota.

El déficit en cuenta corriente se ha reducido de manera notable en buena medida gracias a la mejora en el balance comercial (de -2,7 a 1%), propiciada, a su vez, tanto por el crecimiento de las exportaciones totales (16,7%), donde las no tradicionales aumentaron en un 24,7%, como por la reducción de las importaciones que cayeron -14,7%.

La tasa de cambio nominal se ha depreciado 60,5% y la tasa real aumentó 21,9%.

La inversión extranjera directa ha caído de manera preocupante debido al deterioro económico general y a la inseguridad que vive el país.

Baja déficit pero la deuda especialmente la deuda externa crece en forma amenazante.

La situación fiscal ha venido mejorando gradualmente. El déficit consolidado ha pasado de -3,7% del PIB a -3,2%, debido en gran parte a los buenos precios del petróleo. El déficit del Gobierno central disminuyó al pasar de -5,3 a -4,5%. Sin embargo, la deuda pública externa, como proporción del PIB, aumentó de 18,6 a 24,8%, y el saldo en TES es más del doble: subió de $13,84 billones a $30,25 billones.

La calificación de riesgo de los bonos colombianos pasó de estable a negativo, y los spreads de los bonos colombianos en el exterior aumentaron de 467 puntos básicos a 585.

En síntesis, el deterioro de las finanzas públicas ha parado, pero todavía no se observa una clara reversión.

¡Aumentaron los pobres, son el 59,8% de la población!

La pobreza ha aumentado de manera dramática en los tres últimos años: el porcentaje pasó del 51,5% al 59,8%, reflejada en 4,3 millones más de colombianos pobres. La distribución del ingreso también se deterioró
.

En política social las buenas noticias han sido los aumentos de las tasas de asistencia en primaria (de 91,5% al 93,4%) y de la cobertura del régimen subsidiado (del 20,9% al 22,5%). Por el contrario, la cobertura del régimen contributivo cayó del 39,5% al 28,9%.

Tasas de interés bajaron

Pese a que la tasa de interés ha logrado bajar sensiblemente y estabilizarse en niveles razonables de 4,6% real, inferior en nueve puntos a la tasa vigente en 1998, la cartera total sigue contraída en forma notable, esto es en un -10% inferior en términos nominales a la vigente en 1998.

A pesar de las mejoras recientes, el índice de cartera vencida actual es superior en 3,4 puntos al de 1998.

22 de Julio de 2001 [consultadas versiones de El Espectador y AFP]


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