Tengan Paciencia

Bush les ha dicho a los estadounidenses que tengan paciencia; que en Iraq ocurrirá como en Colombia. ¡Qué pesadilla! Eso significa volver eterno un conflicto armado, a costa de un pueblo, para conquistar a los vecinos.

El "Plan Colombia" se diseñó por el gobierno de Clinton hace 7 años, supuestamente contra el narcotráfico desde Colombia, pero el narcotráfico desde Colombia continúa. Se pensó que el Plan Colombia era en realidad un plan contraguerrilla. Así se reconoció después y la propia ley, modificada por el gobierno de Bush, dice que es un plan antiterrorista. La disculpa es llana: se acusa a los guerrilleros de ser narcotraficantes. Sorprendentemente se agregó otro elemento, propuesto por el gobierno de Bush para la nueva ley y ratificado en reciente documento del Departamento de Estado: el Plan Colombia también enfrenta "otras amenazas a las seguridad de Colombia". ¿Cuáles otras amenazas? Es un eufemismo para señalar a Venezuela y a Ecuador (y a Bolivia, Nicaragua, Brasil...)

"En los últimos cinco años Estados Unidos ha destinado al Plan Colombia un monto de 4.729 millones de dólares. A esta cifra hay que sumar la cantidad otorgada a Colombia a través de la USAID, lo que hace un total cercano a los 7.000 millones de dólares. El único resultado que se puede ofrecer de esta ingente cantidad de dinero es el triunfo de las candidaturas uribistas (y sus nada ocultas incrustaciones paramilitares) en las recientes elecciones parlamentarias, pero ni uno solo más".

Ni siquiera ha podido lograr el Plan Colombia, como lo quería algunos senadores, incrementar las exportaciones de petróleo colombiano a Estados Unidos debido a la nula seguridad para las actividades de exploración y explotación en la mayoría del país, especialmente en el Putumayo, región de mayores reservas petroleras. La realidad está en que el Plan Colombia no ha servido para derrotar a las guerrillas y las Farc se encuentran en plena contraofensiva.

La mayoría de los retrocesos de la guerrilla fueron resultado de su propia política y de sus acciones en perjuicio de la población civil. Si bien la tecnología aérea y satelital suministrada por Estados Unidos sirvió para dar algunos golpes a la guerrilla, lo fundamental de sus fuerzas permaneció indemne. Un grave error estratégico-militar fue la ejecución del llamado Plan Patriota, con el objetivo de cercar y aniquilar al núcleo central de las Farc; pero se obtuvo exactamente lo contrario: el centro de los enfrentamientos fue llevado al terreno que convenía a las Farc, donde tiene bases de apoyo, conocimiento del terreno, trampas... La guerrilla recobró la iniciativa.

A pesar del fracaso militar de Uribe, es decir del fracaso en lo que constituyó su caballo de batalla en las elecciones de hace 4 años, la política de seguridad democrática, Uribe puede ser reelegido. ¿Por qué? Por que en Colombia hay un auge económico especulativo de dimensiones muy grandes.

Desde luego la coyuntura internacional de reactivación económica, tras la guerra de Iraq, favoreció la recuperación de las economías de Latinoamérica en general y de Colombia en particular. Pero habiendo sido la reactivación colombiana la más débil de la región, el auge es el mas fuerte y en el 2005 los resultados fueron “milagrosos”. ¿Por qué?

El misterio de este auge milagroso es muy fácil de descifrar. Primero se incrementó la deuda pública en bonos de tesorería TES e inclusive el gobierno ha autocomprado bonos, es decir se ha autoprestado dineros del Plan Colombia y de los fondos de salud subsidiada. Luego vino la gran operación, el acuerdo con los paramilitares: mucho han criticado con razón que ese acuerdo otorga impunidad a crímenes de lesa humanidad y que permite el despojo de tierras y derechos de las víctimas; pero hay algo más allá, ese acuerdo permitió lavar miles de millones de euros y dólares calientes producto del narcotráfico y otras actividades criminales de los paramilitares. Esta inyección de dinero multiplicó los precios de las acciones de la Bolsa de Valores de Colombia, que hoy son 10 a 11 veces los del año 2000 y permitió a la oligarquía colombiana vender muy caras sus empresas, supuesta o realmente a transnacionales.

Los paradólares y paraeuros se conseguían más baratos a medida que alguien se acercaba a los puntos de concentración, negociación o desmovilización de los paras. Una nueva industria de préstamos fáciles de dinero surgió y la única garantía exigida es una foto d ela persona o la casa y una nueva ola de asesinatos ymasacres a surgido para cobrar a los deudores morosos.

¿Sabe esto Washington? Pues claro que sí. El gobierno de Bush sabe la inundación de dinero caliente que hay en Colombia, que supera con creces la de los años de la "ventanilla siniestra" cuando el estado canalizaba sin pena esos dólares hace 30 años.

La liberalización de la entrada y salida de dólares y euros ha ayudado al auge, pero lo definitivo fue la negociación y luego el acuerdo con los paras. Por eso cuando a finales del 2005 Uribe dio un supuesto "ultimátum" a los paras, la prensa comentó que era un "penultimatum": Uribe no puede prescindir del auge especulativo caliente provocado por los narco-para-dineros, necesita este dinero para la reelección. Y Washington necesita a Uribe, su última esperanza en Suramérica.

En elecciones anteriores los narcos financiaban las campañas presidenciales dando dinero para la publicidad, los viajes, las sedes. Era una micro-financiación. Esta es una operación macro, una macro-financiación sin precedentes. ¿Sabe esto Washington? Por supuesto. Washington lo sabe y no sólo lo permite sino lo estimula como contribución decisiva a la reelección.

¿Podría creerse entonces que en Colombia se ha reducido el narcotráfico? No. Ha triunfado, se ha legalizado y ha sido aceptado por Washington. Si ese dinero sirviera para que Colombia superara la pobreza o se desarrollara económica, tecnológica o socialmente, vale, me callaría. Pero ese dinero está sirviendo para importar bienes que se producen en Colombia, para deprimir así, con importaciones, la agricultura que no se reactiva a pesar del auge de la Bolsa, para derrochar en carros y casas de lujo mientras la construcción de vivienda para pobres disminuye; se usa para que las empresas colombianas dejen de serlo, para que los narcos pasen de nuevo a posiciones de control político; se usa para legalizar y perpetuar el crimen, para establecer un estado mafioso. Washington se queda, como dice nuestro refrán popular, "con el pecado y sin el género". No ha logrado destruir a la guerrilla y ni siquiera ha logrado reducir su fuerza militar.

Pero el gobierno de Bush ve peores las cosas en otras partes, Chávez está cada vez más sólido, la lucha indígena y popular contra el TLC crece en Ecuador, Evo es el presidente más popular de Latinoamérica, en México hay un movimiento popular creciente...

El recrudecimiento del conflicto en Colombia se vuelve entonces algo bueno para as transnacionales que temen perder su hegemonía. El descontrol del ejército colombiano en Putumayo, Caquetá y Meta es el mejor pretexto para mantener la presencia militar en la región. Es la confirmación de la línea estratégica preclara que el senador Coverdell planteó cual profeta el 10 de abril de 2000 en el Washington Post: es necesario intervenir en Colombia para controlar a Venezuela (que tiene un gobierno contrario) y a Ecuador (donde en cualquier momento suben los indios), porque Venezuela es el mayor proveedor de petróleo en el hemisferio occidental y Ecuador también tiene petróleo. Tengan paciencia en Colombia que vamos para Venezuela y Ecuador, tengan paciencia en Iraq que vamos para Iran...

Mientras se dice que Iraq va a pasar lo que pasa en Colombia, en realidad en Colombia está pasando lo que pasó ya con Iraq. El complejo transnacional financiero industrial militar contó con John Rendón y Cia. para convencer al pueblo de Estados Unidos de que en Iraq había armas de destrucción masiva. Ahora la empresa de Rendon está en Bogotá, en el ministerio de Defensa, por cuenta del Plan Colombia, convenciendo a los colombianos y al mundo de que Uribe es el Mesías, que todo va bien. Los noticieros de televisión colombianos pasan uniformemente información enviada desde el ministerio y en todo el mundo se reproducen páginas en los diarios y videos en la tv mostrando las maravillas que han logrado en Colombia. Publicidad pagada por los contribuyentes estadounidenses vía Plan Colombia.

Recientemente los noticieros mostraron a unos guerrilleros entregándose y entregando un avión. Los periodistas presentes quedaron aterrados, pues no habían visto el avión que sus noticieros presentaron. Claro, ellos no elaboraron la nota que salió al aire. El avión estaba muy lejos de allí y no fue entregado por los guerrilleros sino incautado a los narcos 3 años antes. El jefe guerrillero no se entregó, sino que estaba preso hace año y medio y sus tropas nunca cumplieron ningún requisito de identificación para entregarse a la fiscalía y algunos tenían que ir pronto a trabajar a Bogotá (¿?). Fue un circo.

En diarios y tv aparecieron las imágenes de tierras incautadas a los narcos y entregadas a familias campesinas en el Valle del Cauca. En verdad nunca fueron entregadas a los campesinos sino que en un contrato de operación son administradas por el mismo mayordomo que antes las administraba. La misma imagen se presentó en el Meta, la entrega de tierras a 67 familias de campesinos desplazados, cuando en realidad los que recibieron las tierras eran gente de carros lujosos que no trabajan en ellas.

La realidad de Colombia es en que el conflicto armado se eterniza, las tierras han sido arrebatadas a tres millones de campesinos desplazados y los asalariados han perdido sus derechos debido al asesinato de 4.000 sindicalistas durante 20 años. Uribe recoge la cosecha del terror, la perdida de derechos de los trabajadores, el cierre de hospitales, las privatizaciones, la alta concentración de la propiedad de la tierra de la cual él mismo es beneficiario. No importa que la guerra siga y crezca. Para eso está Rendon para que vista a la mona de seda.

Hay sin embargo una resistencia civil contra Uribe, el Plan Colombia y el TLC. Que rechaza la vía violenta y no acepta la estrategia de la guerrilla. La vemos en las luchas masivas de campesinos, en huelgas de trabajadores y en la lucha indígena. Los indígenas han hecho sus Mingas, grandes marchas, una consulta sobre el TLC donde votó el 85% en 6 municipios y le 95% dijo NO. Emprendieron la liberación de la madre tierra cuando Nasas, Guambianos y campesinos tomaron 20 haciendas en el Cauca entre septiembre y noviembre del año pasado. El 15 de mayo, indígenas, campesinos, pequeños empresarios agrarios, saldrán a luchar contra el Tratado de Libre Comercio, como lo están haciendo en Ecuador y Perú.

La mayoría del movimiento social apoya a un candidato, el doctor Carlos Gaviria, exmagistrado de la Corte Constitucional. Sabemos lo difícil que es que le gane a Uribe y su cosecha del terror. Pero ya ganamos cuando en semejantes condiciones hemos logrado que exista un partido del movimiento social que ha elegido a 11 senadores y 9 representantes. Hemos ganado el derecho a la esperanza en que en el futuro derrotaremos a los cosecheros del terror. La esperanza de verdad, justicia y reparación. De otra Colombia diferente al espectáculo de gangsters que los partidarios del gobierno están dando en el servicio de inteligencia (DAS), en el deprtamento del meta y otros lugares, donde ellos mismos, en sus peleas por el botín, se encargan de divulgar sus propios crímenes. Así como esos relatos espeluznantes salen a la luz por los conflictos entre sus autores y la mentira no es eterna, el auge especulativo de la economía no va a ser eterno y el uribismo que subió como palma caerá como coco...

La violencia de décadas, el terror, el asesinato de miles y miles de dirigentes populares, la información falsa sobre la realidad y ahora Rendon y Cia. han puesto a Colombia en Contravía de Suramérica. Nosotros damos la vida todos los días para unirla a nuestros hermanos, a los que luchan en toda Suramérica, en Chiapas... y en Los Angeles...

Héctor Mondragón
Yale, marzo de 2006