La Misión: Evangelizar a través
del canto
Por muy irreal que sea
para algunos, lo que es convicción para otros, hoy en día que la
globalización nos trae muchas formas nuevas de expresión, la Catequesis no
es la excepción a estas manifestaciones.
“Yo siempre quise cantar...”, es una frase que escuchamos a menudo
en la voz de los jóvenes confirmandos, o de aquellos que vienen a menudo a
participar en la Misa, y de hecho CANTAR es un don...que recibimos para
compartir...que nos hace sentir bien...que oxigena el espíritu...que deja
salir con un lenguaje universal aquello que llevamos dentro...que nos
permite llegar a muchas personas. Pero también es el camino que fácilmente
nos conduce a la vanidad, a la estéril gloria personal, por el hecho de
saber que tenemos un don que nos hace sobresalir de los demás...olvidando
que el músico de Dios debe convertirse en MEDIADOR, el deja que Dios lo
haga su INSTRUMENTO DE EVANGELIZACIÓN...y esa a no dudarlo es una
bendición.
Se
me viene a la mente el pasaje de la Biblia del joven rico (Mc
10,17- 22), cuando recuerdo el momento en que un grupo coral
mixto hace algunos años se me presento luego de un Concierto en su
Parroquia, ellos habían cantado antes de mi presentación por lo que pude
escucharlos cantando "covers católicos", y la verdad eran muy buenos. No
se si esperaban escuchar las palabras que pronuncie, pero pude ver en sus
miradas cierta decepción, cuando les dije que debían dejar de lado todo
personalismo, debían dejar de ser ellos mismos para convertirse en
instrumentos de manera que el Señor se exprese y hable a través de ellos y
ellas...como el joven rico, ellos eran muy buenos, tenían mucho talento
pero esperaban otras cosas de incursionar en la música católica y la
verdad no he vuelto a escuchar de ellos.
Evangelizar través del canto, aunque resulte increíble para
algunos, es tan latente como el testimonio mas sincero y sentido, vale
decir ser tu mismo dentro y fuera del escenario, tu canto en la
celebración es tu oración, tu alabanza...de allí su importancia, solo un
corazón sencillo que canta siente el crecimiento de su fe.
Evangelizar
a través del canto como ministerio de la Iglesia que es, requiere de mucho
sacrificio y preparación...requiere de cierta purificación por el crisol
de la vida... requiere de esa unción que se muestra por la empatía y las
maravillas que el Señor va obrando a través de tus canciones, en fin,
cuando tu experiencia religiosa trasciende mas allá de ti mismo.
Hoy en
día, gracias a la madurez de los que nos anteceden en este largo caminar,
hemos comprendido que una canción es mas que una intención, que un
concierto es el lugar preciso para sentir la presencia de JESÚS en medio
de nosotros, así también, es un momento de revisión, de calma, de oración,
es el momento propicio para un encuentro personal entre tu y el
Señor.
Que Dios los
bendiga.
Rolando Quispe Lozano.
CONFIRMACIÓN : Hacia un mundo
mejor
El sacramento de decisión, lo llamo. Ya que
mediante la gracia y los dones recibidos mediante este sacrament o no solo
nos hacemos partícipes de la Iglesia activa sino testigos y verdaderos
discípulos de Cristo.
Es sorprendente ver como la mayoría de jóvenes
que entran al programa de Confirmación lo hacen por otras razones que las
verdaderas motivados por diferentes situaciones (buscar pareja,
incrementar su círculo social, etc…)
Lo cierto es que el Señor se vale
de muchos medios para llamar a su rebaño, de eso no hay duda, pero si es
preocupante ver tantos jóvenes que se confirman y solo algunos se
comprometen en algún trabajo pastoral o grupo parroquial.
La situación
es muy frustrante para muchos sacerdotes, líderes, coordinadores y
catequistas ya que en el país donde vivimos el joven es un constante
buscador de vivencias extremas, muchos están expuestos a vivir situaciones
de riesgo con consecuencias lamentables. Esto sucede porque todavía no hay
una disciplina de valores que conduzcan al joven hacia un camino correcto
desde el seno familiar por eso la confirmación es un reaccionar a la vida,
verla a plenitud.
Es sin duda, un encuentro importante entre el Pastor
y su oveja que es guiada y enviada a dar la Buena Nueva a todo el
mundo.
Que el Señor te
bendiga en tus decisiones.
Dayana Collantes
Delgado
Nosotros los jóvenes
En la actualidad, por la constante falta de
amor que hay en el mundo; y cierto desencanto en el vivir, los Jóvenes nos
ponemos al descubierto para hacer escuchar nuestra voz. Por que queremos
un mundo mejor, sabemos que tenemos que trabajar de la mano uno a otro,
compartiendo, entregando- recibiendo, aprendiendo - enseñando SI! Esto lo
logramos viviendo en comunidad parroquial, con madurez y responsabilidad
entendemos que El Señor, “Nuestro Señor” nos tiene un trabajo muy especial
a nosotros los Jóvenes, es el de transformar el mundo y sus banalidades,
es por eso que los Jóvenes, en la parroquia vivimos como cristianos
comprometidos, formándonos en un grupo de valores, descubriendo el amor de
Jesucristo, anunciando el Evangelio, ayudando a madurar la fe de los demás
Jóvenes, teniendo en cuenta que nunca se es demasiado joven para servir a
Dios, que nunca se es demasiado joven para permitirle morar en tu ser, al
único que por ti, hoy mismo volvería a dar la vida;
Y para él mejoramos
nuestra formación doctrinal y espiritual, integrándonos en las catequesis,
jornadas, seminarios de formación Cristiana, campañas de caridad…
.
Nunca dejando de lado la alegría y entusiasmo que nos caracteriza y
mas aún con la alegría que El Señor pone en nuestro corazón, al sentirnos
amados por El; organizando paseos, jornadas de integración, olimpiadas
deportivas festividades muy amenas tanto social, como litúrgica,
dependiendo de cada comunidad y su carisma.
Dios pone en la vida del joven, seguridad al caminar confianza al
seguir y convicción al conocerlo, sigamos haciendo camino con Él, que
siempre esta con nosotros, ¡Estemos nosotros también con Él ! Y si aún no
lo haz encontrado, te propongo ser un Cristo Joven y tendrás mucha
satisfacción y alegría en tu vida.
Que el señor y nuestra mamita María iluminen tu caminar.
Gisselle
Collantes Delgado
Casi todoslos hombres trabajan para si mismos...pocos
trabajan para si mismos y para los demás
Tu
presencia
Aquel era un día de
nostalgia, llovía mucho y sentada en un pequeño sofá, lo único que atinaba
era a encogerme dentro de una cálida manta. El cielo era muy oscuro y
frío; estaba cargado de nubes grises que iban y venían.
Por momentos
dormitaba en mi pequeño sofá, y fue allí cuando lo vi, parado y mirándome
fijamente, ¿era mi imaginación o estaba soñando? No lo sé, solo me quedé
quieta y sentí como sus ojos hablaban con los míos y sus labios me
regalaban una pequeña sonrisa. Y no sabía nada de Él, no sabía quien era
ni que hacía aquí, pero eso no me importaba en aquel momento; yo lo sentía
eterno.
Entonces el despertador sonó bruscamente a las 6.30 a.m. y me
di cuenta que Él no era real, sino producto de mi imaginación.
Aquella
mañana no pude pensar mas que en Él, en su sonrisa. Sí, era una locura,
aquel ser no existía, pero yo no lo podría olvidar tan
fácilmente.
Veamos bien la situación, yo jamás podría conocerlo y tal
vez jamás cruzaría palabra alguna con Él, y es que debía grabarme en la
mente que Él ¡NO EXISTÍA!, Pero aquella noche cambió totalmente esta
frase.
Angustiosamente, esperaba la hora de dormir para verlo, tal vez
un segundo eso no importaba. Y cuando al fin llegó la hora, lo encontré
allí parado mirándome nuevamente y me habló, ¡ME HABLÓ!.
Me dijo: tal
vez te parezca todo esto extraño, pero no lo es, yo conozco todo de ti
porque habito en ti, tu cuerpo es mi hogar y cuando me quieras ver solo
tienes que mirar dentro de ti.
Me desperté y ni siquiera podía entender
lo que Él había dicho y es que por un momento pensé que me estaba
volviendo loca, pero no, Él era real.
Y comencé a analizar los hechos,
¿qué quería de mí aquel ser?, ¿Por que se me presentaba así?, Y decidí
ponerle fin a estas interrogantes.
Volví a dormir pero no lo encontré,
lo busqué pero no lo encontré, corrí por una calle gritando que
apareciera, pero nada, no valía nada el esfuerzo, Él no estaba, y ese
momento fue tan desconcertante que comencé a llorar por que pensé que se
había ido para siempre; y entre sollozos escuché su voz:
-Por qué
lloras- me decía, yo volteé y lo miré con alegría y le dije:
-¿Dónde
estabas?.
-Estaba esperándote, solo que te desesperaste tanto que
comenzaste a correr sin darte cuenta que yo estaba a tu costado- me dijo.
-Esto es muy raro para mí, no sé porque siento la necesidad de verte,
en realidad no lo entiendo.
-No tienes que entender nada, yo solo estoy
aquí porque tu me necesitas.
Y en ese momento lo abracé, fue como un
abrazo eterno; sentirlo a Él tan real, sentir su calor apoderarse de mí y
sus ojos tan intensos como la luz del sol.
Y cuando desperté, al día
siguiente, seguí sintiendo su abrazo, y cada cosa que hacía estaba
dedicado a Él, a su misteriosa presencia.
Los días se volvían más
cálidos y emotivos, cada vez que estaba con Él; me daba vida fuerza y
energía.
Y mientras pasaban el invierno, crecía mi admiración por Él y
la necesidad verlo, escucharlo y sentirlo.
Y es que no trato da escapar
de la realidad, la realidad la tengo presente, la realidad es Él y todo el
misterio que lo envuelve.
Este ser tan maravilloso hizo crecer cosas en
mí, cosas que con el tiempo se habían apagado, ahora Él sigue viviendo en
mí, somos uno, mi vida está iluminada por su amor y cada día que pasa la
felicidad va invadiendo mi vida.
Hoy te lo cuento por que tal vez este
ser misterioso también espera por ti, tal vez también te sigue y quiere
mostrarte su amor.
Desde aquel día de lluvia y cielo gris, mi vida
jamás volvió a ser la misma. Hoy vivo mi vida plenamente y cada día está
dedicado a Él.
Dayana Collantes Delgado
Hablamos mucho y escuchamos
poco
Por eso
Jesús habló en Parábolas, para que buscáramos, y nos interesáramos más en
su mensaje: y no nos limitáramos con oírlo simplemente sino que lo
meditemos profundamente para poder llevarlo a la práctica.
¿Cuánto nos
cuesta obrar acorde a su palabra?
María, en sus silencios llenaba su
corazón con el amor del Padre, y obraba conforme al beneplácito y voluntad
de Dios. ”La llena de gracia “
Imitemos a María, renunciando a nosotros
mismos, y al igual que ella, entreguémonos por entero, confiadamente,
seguros, y ciertos, de que Dios obra lo mejor en nuestras vidas.
María
no buscaba entender, sino obedecer, ya que, no conocía la rebeldía, pues
todo en ella era sumisión.
Pero lo que para las criaturas es
imposible, para Dios todo es posible; y es así, como el Espíritu Santo
viene en nuestra ayuda, solo tenemos que invocarlo desde el reconocimiento
de nuestra fragilidad, y carencia; desde nuestra pequeñez, y limitación;
desde nuestra aridez, y confusión, con sinceridad y anonadamiento; con
entrega voluntaria, a quién todo lo puede, y todo lo alcanza, y realiza; a
quién es la Sabiduría misma, la verdad, la justicia, la paz, el amor, y,
la misericordia hecha hombre ¡ Cuántas cosas hermosas nos dices Señor ¡ Y,
cuán poco hecha raíz en nuestro corazón.
Por eso, pocas palabras, las
necesarias, para que fructifiquen nuestras obras; para, que la semilla
encuentre en nuestro corazón, un terreno fértil que permita crecer el
amor. Ese amor madurado, que como dulce néctar embriaga el alma, todo lo
reúne, y todo lo abarca.
Oración
Amor, que del amor
vives
Enciéndenos, aviva la llama
Fúndenos con tu presencia
Que
es plenitud de gozo y gracia
Quítanos todas las trabas
Abre
nuestros ojos,
sea nuestro corazón tú morada
Así manifestaremos,
como tus hijos te aman
Contagiaremos al mundo
Cantaremos
alabanzas
¡Venga a nosotros tu Reino!
¡ Ven Espíritu, prende la
flama!
Renueva la faz de la tierra
Conviértenos en manada
santa.
Alicia Beatriz Angélica
Araujo
Los
jovenes evangelizando a los jovenes
Cuando Paul McCartney cantaba en la
Iglesia
Aunque la noticia dice
que fue en los años de su juventud, pienso que fue un poco antes: durante
los primeros años de su adolescencia. Porque Paúl, al igual que sus
compañeros de Liverpool, esto es, los Beatles, derrochaban juventud cuando
ya cobraban millones por sus presentaciones musicales, sus discos, su pelo
largo (no tan largo al principio): por su fama.
Paul compuso una
canción que entre todos hicimos famosa: Penny Lane. Era el nombre de su
barrio. Y a sus orígenes regresó para asistir, como testigo padrino del
matrimonio de su hermano. Nadie se había olvidado de Paul en Liverpool y
menos en Penny Lane. Ni siquiera el pastor anglicano que ofició la
ceremonia. Y como casi siempre ocurre en estos casos, las palabras del
reverendo Bill Harrington, estuvieron centradas más en la fama del Beatle
que en los contrayentes. Según la noticia, el reverendo dijo: “Paul solía
cantar en su juventud en la Iglesia por diez chelines.
¿Sería quizás
una indirecta?. ¿Sería una especie de provocación piadosa?. ¿Estaría
insinuando el reverendo Harrington que los asistentes solicitaran del
Beatle McCartney una actuación gratuita?. Porque, en aquellos tiempos,
bueno era cobrar diez chelines, pero ahora...
Son cosas que pasan.
Esto de ser una especie de “monaguillo” puede convertirse en noticia
después de tantos años. Y es que las noticias son así, o hacemos que así
sean. No importa tanto lo que se hace lo que se dice, cuanto quien lo
hace, lo hizo o lo dijo.
En más de una ocasión he sentido ganas de
comprar la música de los Beatles con ciertas cadencias de música
religiosa, y en más de una canción de los famosos de Liverpool la cadencia
gregoriana ante de por medio. Nada extraño. En Inglaterra hay muy buenos
monasterios que acarician con su muy buena y cadenciosa y reconfortante
música sagrada. Como la de los Beatles, la cual no es tan ruidosa como
algunos depredadores nos quisieran hacer creer.
Algo de la cadencia
musical de la iglesia de Penny Lane se le pegaría a Paul McCartney. Y algo
de nostalgia debió de sentir al volver otra vez al antiguo templo y
escuchar el sonido de un órgano que muy posiblemente lo acompañó en los
años adolescentes. Y es que la niñez y sus cosas la llevamos siempre
prendida en el cuerpo y en el alma: puede tratarse de una canción, puede
tratarse de un pájaro, puede tratarse de una tormenta, puede tratarse de
quien un día llegó furtivamente al pueblo, y como llegó, se fue. De todas
estas vivencias pueden surgir canciones, y cuando se ha sido monaguillo
quedan muchos posos de iglesia en el sentimiento.
Adolfo
Carreto