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Comentarios acerca de
cuatrogatos “Cuando
tuve entre mis manos el libro y leí este párrafo: Yo era feliz, de
esos que no saben que lo son: ella me seguía por la playa, corriendo
tras de mí, maullando, levantando su cola; y yo, lanzando pequeños
maullidos de alegría. Concluí que solo en la ausencia el amor es
verdadero, que en el invierno es más fácil incendiarlo todo. Entendí
que para mí estaba prohibido el amor... Les confieso que no tuve más
remedio que leerlo todo, como les pasará a ustedes... Al
terminarlo, me dieron ganas de volverlo a leer... Fue como un segundo
polvo y seguido”. Armando
Robles Godoy,
03 de abril de 2002 “Después
de haber quedado finalista en varios concursos de cuentos, Julio César
Vega acaba de publicar su primera colección de relatos y, por si fuera
poco, enterarse que fue finalista del concurso de novela del BCR... Dos
motivos, sin duda, que reafirmarán una vocación literaria que se
inicia de una forma tan auspiciosa Iván Thays, Sección Cultural, Correo, 06 de abril de 2002 “Personajes
típicos de Ribeyro... envueltos en el glamour de una película de Almodóvar” José
Donayre, Revista Cultural Identidades, Diario El Peruano 2002. “...Vega no se queda en el
simple realismo fotográfico y añade algún elemento irreal o fantástico,
como en ‘El Gato del Abismo’ en el que un payaso callejero
rescata... ‘una ángel’, una hermosa mujer alada. Destaca el buen
manejo del lenguaje de Vega, su búsqueda de un cierto lirismo que permita otorgarle categoría literaria al habla de la calle... Uno de
los más interesantes narradores jóvenes surgidos en nuestro medio
recientemente”.
Javier
Ágreda, Revista
Domingo, La República, 14 de abril de 2002
ENTREVISTA
por carlos sotomayor “Su
amor a las letras se remonta hasta su infancia. Julio César vivía en
la parte superior de un colegio nacional que quedaba donde actualmente
funciona la Casa de la Cultura de San Miguel. Recuerda que aquella
casona le parecía inmensa, inabarcable. Recuerda el barullo infantil,
la campana de salida y luego el silencio. Todos los niños iban a sus
casas. Todos, menos él. Recuerda también que en la parte superior, en
donde vivía, al final del pasillo, se ubicaba la biblioteca. Le estaba
prohibido asomarse por ahí. Pero lo prohibido siempre atrae, y un día
decidió atravesar aquella puerta, encontrándose con un tesoro: libros.
Así empieza su relación con la literatura. Leyendo a hurtadillas y
acompañándose de aquellos personajes que parecían traspasar el papel
para acompañarlo en sus momentos de soledad en aquel inmenso castillo
de su niñez... ––¿Por
qué “Cuatrogatos”? ––Porque
son símbolos... en todos los cuentos hay un juego de contradicción.
Cuando menciono a los gatos estoy hablando en realidad del hombre y su
soledad. ––Hay
una suerte de desarraigo en el libro... ––Claro,
porque el “gato” no tiene lugar. Es un errante, está donde se
produce el placer, el amor... ––¿En
qué radica tu literatura? ––Yo
me muevo más dentro de las dudas que de las certezas. Que de allí
hayan anécdotas, historias que contar, son pretextos para tratar de
moverme por esos misterios, esas dudas. En este caso los gatos son una
especie de simbolismo, del hombre y el arte. Por ejemplo, el primer
cuento trata de un crítico literario que se mueve entre la realidad y
la ficción. Él está en búsqueda del amor olvidado, y cada gato
significa un adiós... Carlos
Sotomayor, Cultura,
Diario La Razón, 28 de abril de 2002
ARTÍCULO Personajes
que se resisten y desean trascender al silencio, al dolor, la culpa, la
oscuridad. Un recurso literario que intenta (con los gatos) hacer zoom a
la vida de los protagonistas de cada historia. Pequeños detalles
interiores que desencadenan reacciones insospechadas que guiarán las
historias al vértigo. Este libro de relatos se lee con inquietud. Quizá
lo más interesante en estas páginas sea esa manera poética, de clave,
de simbología representada por gatos, por esa suerte de presencia
felina con la que consigue que el lector intuya -o vea- lo que sus
protagonistas no ven cuando caen a ese abismo negro del que están
hechas sus vidas. La
prueba de lo dicho aquí está en que los argumentos de los cuentos del
libro son poco corrientes en la literatura joven actual: un viejo
escritor se confronta con el tiempo que revela la verdadera naturaleza
de la belleza y el arte, pero es este mismo tiempo el que a la vez
carcome su cuerpo hasta llevarlo a la vejez y la muerte; una pintora que
asesina a un crítico de arte medita sobre el valor de la sangre en la
mujer y la crítica en general; un cinéfilo que viaja hasta Italia a
conocer la legendaria Cinecittá
encuentra el sinsabor de un exilio inconsciente; un payaso ambulante, a
punto de arrojarse al vacío, conoce a una bella ángel que gusta
de placeres terrenales; un estudiante de cine se prostituye
en una sala de cine para homosexuales; un taxista obsesionado por las inútiles
preguntas del poeta Neruda y una canción melosa de U2, descubre la
fatalidad en una mujer perniciosa; un saxofonista mendigo emprende
camino a casa en búsqueda de un amor y una melodía perdida, pero sobre
todo del verdadero sentido del blues. Por otro lado, es
indispensable hablar de los dibujos que acompañan a cada uno de los
relatos, ilustraciones que llegan de la mano de Miguel Det (con su trazo
racional) y Marco Raymundo (con los claroscuros sensuales, emocionales),
imágenes que son un diálogo metatextual, una conjugación del lenguaje
del comic y el cuento. Esta colección de inquietantes y estremecedores relatos, reúne un puñado de personajes solitarios que, condenados a seguir la ruta de sus enlodados destinos, se enfrentan con la imposibilidad de encontrar el camino a casa y salir de ese exilio permanente en el que se encuentran sumidos. La obsesión o la simple estupidez, forman parte del andar sobre los escombros de sus mundos que desean a gritos llenarse de humanidad. De esta manera, Vega muestra sin pudor las brechas, a veces verdaderos abismos, que se abren sigilosamente entre los personajes y la realidad, mostrándolos errantes por una cuerda floja. Los protagonistas nunca se dan cuenta de que el silencio está instalándose en sus vidas para quedarse ahí, quieto, insondable, peligroso... Tal vez la música, el color y la palabra, sean la única salvación de cada uno de los personajes de este libro. Tal vez no exista escapatoria o tal vez resistan únicamente unos cuatrogatos. Como el mismo autor indica en la nota inicial este libro es: “...una forma de desterrarse a todo, es juntar gatos para vivir, es el repaso de pilares de una vida propia que se hace ajena, es una sospecha que se encuentra entre palabras, sonidos, ritmos y silencios que nacen muy adentro. Al final eres un intruso, un gato solitario que añora, extraña como nadie...” Luego
de recibir una serie de premios y menciones en concursos de cuentos
locales, Vega suma una más, pero esta vez en novela. En estos días el
Banco Central de Reserva del Perú ha calificado a la novela “Algunos
Días y Noches con un Demonio en el Ojo izquierdo” como finalista en
el Premio Nacional de Novela 2002. Guillermo
Vera, Casa
Museo José Carlos Mariátegui julio césar vega lunes3am@hotmail.com |
Revista Caretas
Revista Domingo - La República
confesiones de invierno
Centro Cultural Peruano Británico abril 2004
16 de abril 2004 Auditorio
del
grafitiando el cadáver x
Encuentro de Escritores
Gracias por tu paz y sabiduría amigo Luis Orsi. Haydith corazón: tu sonrisa e inteligencia me inspira. Víctor: el centro y equilibrio del grupo, siempre voy a creer que eres el equilibrio. Mi hermanita Maritza, madre de las Orquidias de la selva, gracias por cuidarme con tus plegarias a Dios. Y a la derecha mi alocada y querida maestra Lameña. Gracias a todos por aquella bella tarde de masato e inchicapi en aquel tambo en Lamas.
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