Las Enfermedades Cardiovasculares

Las Arritmias (continuación)

 

Bloqueos aurículo-ventriculares:

Los bloqueos A-V traducen un trastorno en la conducción de los impulsos, a distintos niveles del sistema excito-conductor. Tal como se expresara anteriormente se clasifican en tres grados:

Bloqueos aurículo-ventriculares de primer grado.

Se observa un intervalo PR prolongado en el electrocardiograma y todas las ondas P son seguidas de un QRS. Clínicamente es posible encontrar en estos casos un apagamiento del primer ruido.

 

Bloqueos aurículo-ventriculares de segundo grado.

En estos casos observaremos algunas ondas P no seguidas de QRS. En los bloqueos de tipo Mobitz I o Wenckebach existe un alargamiento progresivo del PR hasta que un impulso auricular no se conduce, apareciendo una pausa. En la mayoría de los casos, asientan en el nódulo AV. En los bloqueos tipo Mobitz II no existe progresión del intervalo PR precediendo a la pausa ventricular. Son prácticamente siempre expresión de un trastorno distal al haz de His.

 

Bloqueos aurículo-ventriculares completos.

Se caracterizan por interrupción completa de la conducción A-V. Los bloqueos A.V completos pueden ser permanentes o intermitentes.

Los bloqueos A-V completos con ritmo de escape lento o inestable producen diversos síntomas, en especial la llamada crisis de Stoke-Adams, que consiste en episodios de pérdida de conciencia súbita, acompañadas de palidez y ocasionalmente de relajación de esfínteres. Normalmente los pacientes se recuperan en pocos minutos, sin secuelas neurológicas.

Siempre requieren la colocación de un Marcapasos.

 

Bloqueos de rama:

Ocurren en la rama derecha o izquierda del haz de His. Cualquiera sea la rama afectada va a traer como consecuencia un retardo en la depolarización del ventrículo respectivo lo que se va a traducir en un ensanchamiento del QRS. De acuerdo al grado de ensanchamiento de éste se clasifican en completos o incompletos.

 

Diagnóstico:

Como toda enfermedad, el estudio comienza con una adecuada Historia Clínica, interrogando al paciente sobre los síntomas y sus circunstancias tal lo referido en el inicio de este Capítulo y con un exámen físico completo.

Electrocardiograma (ECG)

Debe destacarse que el diagnóstico definitivo de las arritmias se realiza básicamente mediante el ECG.  Por este motivo, debe de aconsejarse a todos los pacientes, que cuando tengan síntomas sugestivos de una arritmia, acudan lo mas rápidamente posible donde se les pueda efectuar el mismo.

Sin embargo en la mayoría de las ocasiones cuando se registra el ECG, el paciente no está con arritmia, de su observación podremos obtener datos que nos orientarán hacia el posible diagnóstico de la misma. En estas ocaciones se deberá solicitar un estudio Holter de 24 horas.

Registro ECG ambulatorio de 24 horas (Holter)

Con este nombre se conoce al estudio mediante el cual se le colocan unos electrodos de ECG que se conectan a una grabadora que registra durante 24 horas, mientras el paciente realiza su actividad habitual. Si durante el tiempo que el paciente lleva el registro colocado s produce alguna arritmia, esta quedará registrada y se podrá ver.



Estudio electrofisiológico:

Es una técnica utilizada en algunas circunstancias especiales, que permite reproducir, en muchos casos, las arritmias que presenta el paciente, así como determinar las características de la conducción del estímulo eléctrico. Para su realización se debe punzar la vena femoral a nivel de la ingle, (con anestesia local) y a través de ella se introducen unos electrocatéteres que se hacen llegar hasta el corazón y que son los que permiten medir los parámetros que interesan así como estimular al mismo para valorar la posible presencia de vías de conducción anómalas etc.