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La Prevención de las Enfermedades
Cardiovasculares (continuación)
Estudio
de Framingham del Corazón
En
1948, bajo la dirección del National Heart Institute se dio comienzo
a un proyecto destinado a investigar los orígenes de la enfermedad
cardiovascular, cuyas tasas de prevalencia e incidencia habían venido
incrementándose en los Estados Unidos desde comienzos del siglo XX hasta
constituir una verdadera epidemia. El objetivo principal de este proyecto,
fue identificar las características individuales que contribuían a
la aparición posterior de enfermedades cardiovasculares, mediante la
estrategia de seguir su desarrollo a largo plazo en un grupo
grande de personas que hasta el momento no hubieran tenido infarto ni
eventos cerebrovasculares y que tampoco hubieran presentado síntomas de
enfermedades cardiovasculares ni cerebrovasculares.
Con el paso de los años el estudio de Framingham
ha llevado a la identificación de los principales factores de
riesgo cardiovascular, unos con un mayor o menor peso con respecto a los
otros de acuerdo con la correlación de fuerzas dada por las circunstancias
y la situación general del paciente: tabaquismo, hipertensión arterial,
hipercolesterolemia, antecedentes familiares de enfermedad cardiovascular,
obesidad, diabetes, sedentarismo, hipertrigliceridemia, colesterol HDL,
edad, género y condiciones psicosociales. Incluso se han podido identificar
otros posibles candidatos a factores de riesgo cuyo estudio permitirá en el
futuro definir su importancia en la prevención primaria y secundaria de la
enfermedad cardiovascular. Entre dichos candidatos podemos citar la
hipertrofia ventricular izquierda, los triglicéridos, la lipoproteína (a),
la microalbuminuria, el ácido úrico, la renina plasmática, el fibrinógeno,
la homocisteina, las infecciones por Chlamydia pneumoniae y determinados
marcadores de la inflamación (proteína C reactiva). La información que la
humanidad ha obtenido de este estudio ha sido, en muchos aspectos, no sólo
en lo referente a la enfermedad cardiovascular, de importancia crucial.
La experiencia acumulada
en el Estudio de Framingham ha permitido construir modelos mediante
los cuales se puede predecir de manera bastante aproximada el riesgo
de sufrir enfermedad coronaria en un futuro. El último de dichos
modelos, conocido en Castellano como Indice de Riesgo Cardiovascular de
Framingham y en Inglés como Cardiovascular Risk Index Score, fue
dado a la luz pública en 1998 y permite no sólo calcular el riesgo
de morir como consecuencia de un evento coronario en los próximos 10 años,
sino que permite evaluar cual va a ser el resultado de la intervención médica
al reducir, por ejemplo, los niveles de colesterol total o al normalizar las
cifras de presión arterial.
Además del Indice de Riesgo Cardiovascular de
Framingham se han calculado otros sistemas de puntuación (Dundee
coronary risk disk, Cardiovascular disease life expectancy model, British
regional heart study risk function y PROCAM Prospective
Cardiovascular Munster Study) con resultados más o menos similares:
todos permiten predecir muy bien la posibilidad de morir de enfermedad
coronaria dentro de la población específica en la que fue hecho el
estudio. El poder predictivo se va desvaneciendo a medida que se intenta
aplicar a poblaciones un poco diferentes o en las que factores tal vez
desconocidos propios de la región o de las variaciones genéticas propias
de las familias residentes en ella protegen contra el riesgo o lo empeoran.
Lo único claro es que, independientemente de la población, sí parece
cierto que al menos los factores de riesgo generalmente aceptados son
universales, probablemente varíen en cuanto al peso específico que tengan
en una población determinada
Pero fumar, ser hipertenso, diabético,
hipercolesterolémico o sedentario y tener antecedentes familiares de
enfermedad coronaria, permiten predecir muy bien dentro de ciertos límites
el riesgo de un individuo de sufrir enfermedad coronaria.
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