La Orden de los Mínimos

Santuario y Basílica de Paula - Vista aérea
Los Frailes Mínimos
La Orden de los Mínimos tuvo su origen en el pequeño grupo de ermitaños reunidos en torno a Francisco en el pequeño eremitorio de Paula. Parece que existía ya una comunidad propiamente dicha hacia 1450.
En 1470, habiendo entrado en la comunidad el sacerdote Baltasar de Spigno, el grupo recibió formalmente la aprobación diocesana (Constitución Decet Nos del arzobispo de Cosenza Pirro Caracciolo). Después de esta licencia se fundaron los conventos de Paterno y Spezzano, mientras se pretendía obtener la aprobación de Roma. En 1473 (por aprobación delegada) y en 1474 (confirmación del Papa Sixto IV) el grupo de ermitaños de fray Francisco de Paula recibió la aprobación pontificia, que, conllevando la exención de jurisdicción episcopal, permitió al grupo expansionarse, con apertura de otras casas en el sur de Italia y en la isla de Sicilia.
En 1483, cuando el movimiento está expansionándose en Italia, Francisco de Paula, a instancias del Papa que secundaba los deseos del rey Luis XI, se ve obligado a marchar a Francia. Aparentemente, se iba a tratar sólo de una corta estancia. Pero, fallecido al cabo de pocos meses el rey Luis XI, Francisco que cuenta con la benevolencia de sus sucesores, sigue en Francia, tal vez inducido por el Papa o quizá esperando que con el apoyo de la familia real francesa le sería más fácil obtener la aprobación de su Regla, sobre la que Sixto IV le dio largas y respecto a la cual Inocencio VIII se mostraba reacio. Hacia 1485 Francisco decide impulsar su Orden en Francia, recibe las primeras vocaciones francesas y se abren los primeros conventos fuera de Italia (Tours, Amboise).
El santo intenta repetidamente obtener la aprobación de la Regla que ha compuesto para ordenar la vida de la congregación. Sus esfuerzos tropiezan con las normas del Concilio Lateranense IV que había establecido la prohibición de nuevas Reglas para que la abundancia de órdenes religiosas no provocara confusión en el pueblo cristiano. La Regla y vida compuesta por San Francisco de Paula fue aprobada en su primera redacción por el Papa Alejandro VI (el Papa Borja) en 1493, aunque todavía formalmente como unos meros estatutos. Una modificación de tal normativa se aprueba en 1501. Por fin, en 1502 Alejandro VI aprueba formalmente la Regla y vida de los frailes de la Orden de los Mínimos. Todavía San Francisco de Paula reelaborará este ordenamiento y la redacción definitiva de las Reglas para los Frailes, las Monjas Mínimas claustrales y la Tercera Orden mínima (seglares que comparten la misma espiritualidad) será aprobada en 1506 por el Papa Julio II.
Entretanto hacia 1492 la Orden penetra en España y Alemania (Bohemia). En España lo hará de la mano del Padre fray Bernardo Boyl, antiguo ermitaño de Montserrat y secretario del rey Fernando el Católico, nombrado al cabo de poco tiempo para dirigir la incipiente empresa de evangelización del Nuevo Continente (labor frustrada por sus dificultades de salud y sus desavenencias con Colón).
A la muerte de San Francisco, la Orden cuenta con cuatro provincias nacionales, que suman en conjunto conventos. En el primer Capítulo General, celebrado al año siguiente, se obtendrá, merced a la intimación del Cardenal delegado, la aceptación por todos los capitulares del texto de la Regla en su cuarta redacción (respecto a la cual y a la necesidad del voto de vida cuaresmal había reticencias en muchos de los frailes italianos), no así del Correctorio (un código disciplinar complementario), respecto de cuya legitimidad habían más dudas y que fue sometido a un proceso de modificación.
En el siglo XVI la Orden fue calificada formalmente como Orden Mendicante.
En España se introdujo a finales del siglo XV, al abrirse el convento de Nuestra Señora de la Victoria de Málaga. En el siglo XVI se produjo su expansión, comenzando por Andalucía, pasando después a Castilla y, desde allí, a los reinos de la corona catalanoaragonesa. En el siglo XVII abrió todavía unas pocas casas; el XVIII fue un siglo de mantenimiento. En el XIX sufrió no pocas dificultades y, tras la exclaustración, no volvió a restaurarse hasta 1897. En la actualidad tiene abiertas casas en Barcelona, Madrid y Sevilla.

Convento de Barcelona - Vista desde el jardín
A través de los siglos, la Orden ha vivido en el esfuerzo de conjugar un apostolado adaptado a las necesidades de los tiempos y lugares y un fuerte compromiso ascético comunitario. Hoy sus Constituciones (aprobadas en 1986) la definen como un instituto religioso clerical de votos solemnes que se propone dar particular y cotidiano testimonio de la penitencia evangélica con la vida cuaresmal. Característica especial de la Orden es precisamente el cuarto voto de vida cuaresmal; su espíritu consiste en vivir permanentemente la cuaresma como total conversión de la mente, del corazón y de la vida a Dios, en el dominio de sí mismo con atención particular a las necesidades de los hermanos y en una más íntima unión a la expiación redentora de Cristo; su práctica efectiva se concreta, además, en un signo externo: el régimen cuaresmal de perpetua abstinencia, dentro y fuera del convento, de la carne y sus derivados (según las determinaciones de las Constituciones y el Directorio).
Las Monjas Mínimas
A finales del siglo XV un grupo de mujeres de Andújar quisieron vivir la espiritualidad de la Orden de los Mínimos. Probablemente admitidas primero como terciarias, pidieron insistentemente a San Francisco que les diera Regla para vivir como monjas de clausura. Finalmente, en 1506 obtuvieron la aprobación de una Regla muy similar a la de los frailes.
La Orden de las Monjas Mínimas se extendió primordialmente en España, principalmente en Andalucía, aunque también se abrieron algunos monasterios en Francia e Italia.
Sus Constituciones la definen hoy como un Instituto de vida consagrada íntegramente contemplativa, de derecho pontificio, con clausura papal. Su carisma propio comprende las características de ascesis cuaresmal, humildad y silencio evangélico, caridad a Dios y a todos los hombres, sencillez y alegría.
Actualmente cuentan en España con los monasterios de Andújar, Sevilla, Antequera, Archidona, Jerez de la Frontera, Daimiel, Barcelona, Valls, y Mora de Ebro.
Los Terciarios Mínimos
Los Terciarios Mínimos son aquellas personas de uno y otro sexo que quieren vivir en el mundo la espiritualidad propagada por San Francisco de Paula. No se sabe exactamente cuando comenzaron a funcionar estas agrupaciones de seglares en torno a Francisco. En 1501 es aprobada una primera Regla redactada para ellos por San Francisco; la aprobación de la versión definitiva tuvo lugar en 1506.
La Tercera Orden de los Mínimos ha funcionado y seguido adelante con mayor o menor acierto incluso en aquellos tiempos en que los mínimos se hallaban exclaustrados en España.
Hoy existen fraternidades de la Orden Mínima seglar en Barcelona, Madrid, Alaquás, etc.