El Nacionalismo

 

Entendemos por nacionalismo, el resurgimiento en música de una serie de naciones que habían estado más o menos al margen de la creación musical como: Rusia, Bohemia, Escandinavia, Hungría, Inglaterra, España y EEUU. Se divide en 2 periodos: el que surge en el Romanticismo alrededor de 1850 y dura hasta 1900 y el que se extiende hasta mediados de siglo y se da en Hungría y España. El nacionalismo se enraiza plenamente en el Romanticismo y nace del interés por lo folklórico y antiguo y las esencias de cada pueblo. Cualidades: Búsqueda de la esencia del pueblo a través del folklore. Los temas centrales son la danza y la canción folklórica, pues son los tipos de expresión popular y nacional. Implica un sentimiento de rebelión política, en unos casos, y en otros un sentimiento de inferioridad del que se quiere salir creando una música propia superior. Tiene una gran riqueza melódica. Rusia Es donde primero surge. El estreno en 1836 de la obra de Glinka, La vida por el Zar, marca el nacimiento. Nación de un riquísimo folklore, enormemente variado, por lo que los músicos tuvieron un arma muy fácil para el resurgimiento nacional. Este autor va a ser el primero en recoger el folklore y la forma en que lo trata va a influir sobre todo en El Grupo de Los Cinco, constituido por: César Cui, Balakirev, Rimsky-Korsakov, Mussorgski y Borodin. 

Todos ellos componen obras muy importantes y conocidas por su belleza: Cui, El prisionero del Cáucaso; Balakirev, Obertura española; Rimsky-Korsakov, Sherezade; Mussorgski, Boris Gudonov, Una noche en el monte pelado y Cuadros de una exposición; Borodin, El Príncipe Igor. Todos estos músicos logran construir un lenguaje musical de características muy peculiares al tener que trabajar con folklore que en el caso ruso estaba muchas veces lejos de las leyes armónicas y melódicas del mundo occidental por esto todos ellos enriquecen la música de una manera especial. Este grupo suponen la corriente más pura del nacionalismo, pero hay otros músicos que la siguen más de lejos como Rubinstein, Tchaikovsky (El Cascanueces, La Bella Durmiente y El lago de los cisnes), Kachaturian (La danza del sable) y Rachmaninoff. Bohemia Esta región centroeuropea ya había tenido gran importancia en la época clásica hasta que los austríacos la conquistaron en la Guerra de los Treinta Años y como consecuencia cubrieron el carácter checo con una fuerte cultura germana. Se unirá a sus vecinas Moravia y Eslovaquia a lo hora del resurgimiento. Smetana es uno de los fundadores de esta escuela. Compone los 6 poemas sinfónicos Mi Patria y una serie de óperas de tema histórico. Más importante que Smetana es Anton Dvorak (1841-1904), quizás menos innovador que Smetana, pero ue ha conseguido obras de un gran éxito que han alcanzado fama universal como La Sinfonía del Nuevo Mundo o El Concierto para Violonchelo. Su lenguaje toma un carácter clasicista influido por Brahms. Escandinavia En los países del norte destacan el finlandés Sibelius(1865-1957) que compone Siete Sinfonías y el noruego Edward Grieg. En su concierto para piano, de gran belleza, se muestra influido por Shumann. Sus obras más importantes para piano son arreglos de danzas folklóricas noruegas, destacan sus danzas y canciones noruegas. Las suites extraidas de la Música para Peer Gynt son igualmente de un gran valor. Grieg es uno de los músicos más personales de este nacionalismo europeo. Inglaterra y Estados Unidos Inglaterra, que después del barroco había decaído enormemente, va a producir ahora dos músicos de relevancia Edward Elgar que trata estados de ánimo variados en la mayoría de sus obras, y Frederik Delius que realiza cuadros de carácter rural.

La música nacionalista norteamericana toma un carácter especial por el Jazz. En realidad, habría que hablar más de exotismo que de nacionalismo, dado que el Jazz es música negra. Hay un músico relevante: George Gershwin (1898-1937). Crea una ópera de tema negro, Porgy and Bess y dos obras sinfónicas importantes, Rapsodia en azul y Un americano en París, en ambas existe una clara inspiración rítmica y melódica. Hungría En esta nación surge el nacionalismo más progresista y avanzado de toda Europa con dos músicos de gran relevancia: Kodaly y Bela Bartok. El folklore húngaro tiene unas cualidades muy distintas de todos los demás y es que en esta nación se han encontrado varias razas muy diferentes y cada una ha dejado su forma específica de folklore: los húngaros propiamente dichos, los gitanos y los turcos. La música de esta escuela se caracteriza por el énfasis rítmico, resaltado por la percusión y por la inestabilidad tonal. Entre las obras de Bartok destacan su ópera Barba Azul, y una colección de 156 piezas para piano que denominó Microcosmos. Kodály compone la ópera Hary Janos y las Variaciones del pavo real. Ambos se dedicaron a estudiar el folklore de Rumania, Turquía y Argelia. Hispanoamérica Aquí supone el nacimiento en estas naciones de la creación musical. En Méjico destaca Manuel Ponce, con un nacionalismo muy romántico. En Brasil, país de un folklore enormemente rico, con mezcla de elementos negros y portugueses hay un músico enormemente interpretado en todo el mundo: Héctor Villalobos (1881-1959) con sus Bachianas Brasileiras y abundantes obras para piano y guitarra. NACIONALISMO ESPAÑOL En España se había dado una decadencia musical después del Renacimiento, en relación con las restantes naciones europeas. Con el Barroco y Romanticismo, la Europa Central se había encaramedo en la cúspide del hacer musical, mientras eran inútiles los intentos de España para hacer una Opera Nacional. Esto nos llevaría, muy avanzado el Romanticismo a encontrarnos con las manos vacías y de aquí surgirá el sentimiento del nacionalismo, de la búsqueda de un renacimiento para nuestra música. Felipe Pedrell va a ser uno de los impulsores con la publicación de parte de nuestro folklore musical. Elementos que determinan el nacionalismo español: La conciencia de la riqueza de nuestro folklore, que va a servir como en otros países de punto de partida para esta restauración. Con ello no sólo se crea un nuevo lenguaje musical sino que también se exaltan sentimientos nacionalistas, no olvidemos que muchos de estos músicos participan de los ideales de la Generación del 98, que pretende al fín y al cabo la misma restauración del ser español, con una búsqueda en las esencias de nuestro pueblo. Con ello los músicos trataban de solucionar dos problemas: ayudar consciente o inconscientemente a la creación de un nuevo espíritu nacional y al mismo tiempo poder presenterse a Europa con voz propia y para terminar así con un auténtico complejo de inferioridad. Falla habla de escribir música española con vistas a Europa. Como en otros países hay un primer nacionalismo donde se comienzan a explorar nuevos sistemas y un segundo donde se va a conseguir un nuevo lenguaje a nivel europeo que vendría simbolizado por Falla. En este terreno, el primer personaje que tiene cierta relevancia como violinista y compositor es Pablo Sarasate (1844-1908), con obras como Danzas españolas y Aires Gitanos, supone aún un uso del folklore elemental, pero de gran valía. Después de él surge Isaac Albéniz (1860-1909) que con su piano recoge desde el romanticismo más clásico hasta el impresionismo debussyano. Surgen así obras como Suite española y la Suite Iberia. El siguiente es Enrique Granados (1867-1916). Como Albéniz se va a expresar ante todo por medio del piano, con sus Danzas españolas y Goyescas, ésta última muy relacionada con el mundo de la Tonadilla, llena de arabescos que nos recuerda a veces el lenguaje de Scarlatti, lo mismo que otras influencias de Debussy y Schumann. La personalidad más destacada del grupo va a ser Manuel de Falla (1876-1946) quien llegará a la esencia del nacionalismo musical español. Nació en Cádiz en 1876, por lo que en 1898 tendrá 22 años, esto hace que sea capaz de asimilar y comprender toda la problemática de crisis y resurgimiento que planteaba la generación del 98. Entre sus obras destacan: La vida breve (se basa en elementos folklóricos); Amor Brujo, Noche en los jardines de España y El sombrero de tres picos (esencia folklórica andaluza); y su última obra La Atlántida, que compone en Argentina, es una mezcla de Opera y Oratorio. Con El Retablo de Maese Pedro (1923) y, sobre todo, con el Concierto de Clave, nos encontramos al Falla que ha pasado del folklore más o menos pintoresco de la vieja Andalucía a tratar temas de la vieja música castellana, buscando ese ascetismo tan típico de las esencias castellanas y que tanto entusiasmará a la Generación del 98. Con Joaquín Turina (1882-1949) se cierra este gran periodo. El busca la inspiración en Andalucía, con una serie de obras como Sinfonía Sevillana, y La procesión del Rocío. En la Comunidad Valenciana, Oscar Esplá, con la Sinfonía Aitana. En el País Vasco, Guridi, con su ópera Amaya y la zarzuela El Caserío; y el Padre Donostia. En Castilla, del Campo con Fantasía Castellana. En Cataluña, Pablo Casals con el oratorio El Pesebre. Aunque el nacionalismo concluyó con la Guerra Civil, algunos compositores lo han prolongado hasta a actualidad. Por ejemplo, Joaquín Rodrigo, autor del Concierto de Aranjuez.

 

Página Principal Prueba Nociones Musicales Básicas En la Antigüedad Edad Media Época Renacentista Época Barroca Época Clásica
Época Romántica Época Nacionalista Época Impresionista Época Contemporánea La Música y las Nuevas Tecnologías Lenguaje Musical Enlaces
Ejercicios y Trabajos

Exámenes

Audiciones Partituras Libro de Visitas Indice e-mail