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Pedasí: diamante en bruto
 
La rehabilitación de la carretera a Pedasí fue la tarjeta de invitación para que decenas de viajeros escogieran este paraíso escondido para invertir en una segunda residencia o en proyectos turísticos. Los moradores están a la expectativa y solo esperan que el desarrollo no se salga de control 
 autora:
MELISSA NOVOA 
mnovoa@prensa.com 
 

LA PRENSA | Maydée Romero

Diariamente los antiguos pescadores, ahora guías turísticos, realizan de dos a tres viajes a Isla Iguana, uno de los atractivos del lugar.

Próximo a la playa Los Destiladeros se encuentra Villa Camilla, un hotel de siete lujosas habitaciones.

LA PRENSA | Jihan Rodríguez

Gilles Saint-Gilles es un arquitecto francés radicado en Panamá, pero que realiza proyectos por todo el mundo.

LA PRENSA | Maydée Romero

Philippe Athanatiades creó una empresa de bienes raíces, Panamá Bambú, y se asoció con Manuel Madueño y abrieron un restaurante de Manolo Caracol ubicada en el pueblo de Pedasí.

 
En Pedasí soplan vientos de cambio. Por sus calles se entremezclan los pescadores artesanales, los productores de maíz y los criadores de ganado con los nuevos inquilinos del lugar.

Se trata, en su gran mayoría, de estadounidenses, franceses y canadienses, que se cansaron de las bajas temperaturas de sus países y prefirieron el clima tropical del distrito costero ubicado a cinco horas de la ciudad capital.

Los extranjeros están llegando con el propósito de adquirir una segunda residencia o para invertir en un proyecto turístico.

Algunos predicen que esta zona podría alcanzar el mismo auge turístico y residencial que ha tenido Boquete. Pero el desarrollo podría igualmente traer consigo algunos inconvenientes.

Las mejoras de la carretera desde Las Tablas hasta Pedasí, –realizadas durante el gobierno de la ex presidenta Mireya Moscoso, oriunda de la zona– y la reparación de la pista de aterrizaje del distrito en la vía hacia la playa El Arenal, han servido de estímulo, o más bien como último impulso para que los turistas broten como champiñones durante este verano.

En el pueblo se rumora que el actor Brad Pitt y el retirado jugador de baloncesto Michael Jordan ya compraron su pedacito de tierra en el área, pero de eso no hay registro.

Lo que sí se pudo confirmar es que la heredera del emporio Estée Lauder, Aerin Lauder, invirtió en terrenos cercanos a la playa Los Destiladeros.

Pedasí está en el mapa de los de - sarrollistas y los que quieren “comprar” tranquilidad.

Pero a pesar de que este distrito, con una superficie de 384.5 kilómetros cuadrados y una población de al menos 3 mil 640 habitantes, cuenta con grandes extensiones de terreno frente al mar y un sinnúmero de atractivos turísticos, no fue hasta hace poco que más inversionistas foráneos se arriesgaron a instalarse en el lugar.

Las infraestructuras básicas no son las mejores, pero esto no le importó al francés Philippe Athanatiades hace 16 años. Desde la isla Los Frailes, donde practicaba la pesca, divisó el terreno en el que hoy día levanta su proyecto Posada Los Destiladeros.

Compró 600 hectáreas de terreno junto a otros inversionistas, revendió algunas y reforestó el área con la siembra de 250 mil árboles de teca.

“Antes sólo había maleza, alacranes y culebras en este terreno. Nadie se interesaba en estas tierras secas, que no eran buenas para criar ganado”, recuerda este francés con un marcado acento portugués, producto de los muchos años que vivió en Brasil.

El poco valor que veían los dueños de estas propiedades permitió que Philippe comprara los terrenos a precios muy bajos. ¿Entre tres y cinco dólares el metro cuadrado? “No. A mucho menos que eso”, dice sin querer dar más detalles.

Ahora, las 13 hectáreas de terreno, donde se alza una finca de árboles de teca, tienen un valor de entre 10 y 25 dólares el metro cuadrado. Aunque la instalación del servicio de agua potable, luz eléctrica, las mejoras de la carretera y la construcción del proyecto turístico podrían duplicar su precio original.

Cuando Philippe compró las tierras, estaba enfocado en su proyecto de reforestación, pero los visitantes le pedían un lugar de estadía cerca del mar y no en el centro del pueblo. Por eso empezó la construcción de la posada en 2001. Mensualmente llegan entre 300 y 400 visitantes europeos y estadounidenses.

Él ha invertido un millón de dólares y continúa trabajando en la ampliación de su proyecto.

En el medio de su finca, que tiene 8 mil árboles de teca sembrados, ha levantado en un área de 2 mil 700 metros cuadrados cabañas hechas con materiales propios de la región de Azuero, pero con un toque francés.

Los costos del hospedaje por noche pueden variar de 75 dólares a 200 dólares, si es una cabaña frente al mar.

“Este no es un proyecto masivo. Apenas son 10 cabañas, cada una diferente de la otra”, aclara el también dueño de la empresa de bienes raíces Panamá Bambú.

Entre sus planes tiene proyectado construir un hotel de 50 habitaciones en la Isla de Caña para turistas interesados en la observación de tortugas.

Descubren el destino

Philippe no está solo en su aventura. La promoción de Panamá como destino turístico y el boom inmobiliario local que ocupa páginas editoriales y de publicidad en periódicos como el New York Times, traen consigo a otros inversionistas con ambiciosos proyectos.

Cerca a la Posada Los Destiladeros se encuentra, protegido por un gran muro, Villa Camilla. Un hotel ubicado en un terreno de 24 hectáreas con siete lujosas habitaciones.

Villa Camilla forma parte del plan maestro que ha realizado Gilles Saint-Gilles, un arquitecto francés que ha diseñado palacios en Arabia Saudita como el Jeddha, y apartamentos en Manhattan y en París, entre otros proyectos alrededor del mundo.

Villa Camilla es parte de un proyecto mucho más ambicioso diseñado en el área de Los Destiladeros en Pedasí y bautizado con el nombre de Azueros.

En las 357 hectáreas Gilles construye villas, ocean lofts, un pequeño centro comercial y una reserva natural. Hasta el momento se han invertido 17 millones de dólares, pero se estima que el proyecto tendrá un costo total de 60 millones de dólares.

¿Negocio de bienes raíces o auge turístico?

Con estos y otros proyectos andando en Pedasí, se vislumbra un gran auge turístico sin precedentes en la zona.

Según Plinio García, alcalde del distrito, lo que ahora mismo se está viendo es un negocio de bienes raíces. A su juicio el desarrollo turístico va un poco lento.

“Hay muchos extranjeros residiendo en el área y visitándonos, pero aún el turismo no se ha explotado como debe ser. Apenas está arrancando”, opina.

Por su oficina han pasado inversionistas españoles, franceses y estadounidenses que están interesados en la construcción de hoteles por el orden de los 500 millones de dólares. Pero muchos de estos no se han concretado.

¿Irregularidades? Estas no pueden faltar.

Por el área llegan supuestos agentes de bienes raíces que venden lotes “inexistentes, fantasmas” o que tienen problemas de litigio.

Para evitar esta situación, García está promoviendo un acuerdo de zonificación en el Consejo Municipal. El objetivo es que los inversionistas presenten a la Alcaldía un informe de los proyectos que desean desarrollar para tener un mayor control de lo que se construye a orillas de la playa.

“En este acuerdo se restringen ciertas áreas para la construcción, aunque no hay nada escrito en piedra y algunas cosas se pueden modificar, si se presentan propuestas que respetan el medio ambiente”, admite.

Actualmente nadie está obligado a presentar la documentación de sus proyectos ante las autoridades municipales. Basta con certificarlos en la Dirección de Catastro del Ministerio de Economía y Finanzas.

En la mira


En Pedasí el precio de la tierra ha aumentado a la par del interés de quienes visitan e invierten en la zona.

Panamá Realtor promociona en su página web una propiedad ubicada en Pedasí que fue vista 279 veces. Así de impresionante es para Allen Blaney, uno de los propietarios de la empresa de bienes raíces, el atractivo que tiene el lugar tanto para los locales como para los extranjeros.

En su página aparecen en venta terrenos a orillas de la playa que pueden llegar a tener un costo de ocho millones de dólares.

Hace escasos 10 años las tierras en Pedasí, sobre todo cerca del mar te-nían un costo de uno a dos dólares el metro cuadrado. Pero con el tiempo el precio ha subido a entre cinco y ocho dólares, dependiendo de las características del terreno.

“Cuando se desarrolle el área con carreteras, acceso a agua potable y luz eléctrica, el valor puede subir a entre 30 y 35 dólares el metro cuadrado, y en algunas ocasiones puede llegar a costar 100 dólares”, asegura Jonathan Ferro, ejecutivo de Panama Realtor.

Todo este auge ha tenido una incidencia directa en los mecanismos de venta de tierras. En el pasado era difícil conseguir lotes pequeños en Pedasí, porque la mayoría pertenecían a ganaderos que tenían propiedades frente al mar con grandes extensiones de terreno.

Ahora grupos de inversionistas compran grandes lotes, los dividen y los venden a otras personas interesadas en invertir.

Su mercado son alemanes, españoles, ingleses, canadienses, irlandeses, holandeses, estadounidenses, colombianos y venezolanos, que quieren comprar un terreno para desarrollar o para revender.

Poco a poco los potreros que algún día fueron de campesinos se están desarrollando con proyectos residenciales y turísticos en áreas como Los Destiladeros, y playa Venao. Se espera el inicio de otras construcciones en las playas La Garita y El Arenal.

Si bien hay muchos clientes interesados en comprar en el lugar, Eurípides Galástica, gerente administrativo de Resort Realty, una empresa asesora y consultora de bienes raíces localizada en la vía principal en Pedasí, afirma que hay personas que están llegando a especular con los precios o a vender terrenos que tienen problemas legales.

Galástica dice que se “curan en salud”. Antes de vender un terreno investiga que la propiedad no esté hipotecada o en medio de un problema legal. “Debe estar 100% saneada”.

Él junto a Algis Barahona montó la empresa Resort Realty en asociación con el empresario francés Claude A. Coirier y el estadounidense Thom W. Lane. Esta abrió hace año y medio en Pedasí.

Por otro lado, ambientalistas, inversionistas y autoridades locales se reunieron el martes pasado para acordar que primero que cualquier desarrollo turístico está la conservación de la flora y la fauna de la región.

Para lograrlo se espera iniciar un estudio de factibilidad para determinar la posibilidad de desarrollar un corredor biológico que conecte la costa de la península de Azuero, desde el Parque Nacional Cerro Hoya hasta donde está ubicado el laboratorio Los Achiotines en Pedasí.

Ovidio Díaz, miembro de la Fundación Azueros, creada para proteger el medio ambiente, asegura que lo que se busca es que el auge turístico que se está dando en el área no afecte el ecosistema.

Mientras el desarrollo en Pedasí sigue su curso, ricos y famosos siguen llegando al lugar. El jugador de béisbol Carlos Lee, el príncipe Maximilian von und zu de Liechtenstein casado con la panameña Angela Brown, y el empresario estadounidense Paul Stelin compraron su pedazo de terreno.

Los vendedores de bienes raíces ya tienen en la mira sus próximos destinos turísticos: Santa Catalina en Veraguas y Cambutal de Tonosí en Los Santos.

Datos de interés

Tiempo de traslado

>> El viaje desde la ciudad capital a Pedasí en automóvil le puede tomar máximo cinco horas.

Recorrido

>> Una vez en Divisa, sigue el camino hacia la ciudad de Las Tablas y de allí rumbo a Pedasí. El recorrido dura una hora.

Hospedaje

>> En la vía principal de Pedasí están ubicados pequeños hoteles:

nHotel Residencial Pedasí

nResidencial Moscoso

nPortal de Pedasí

Además de la posada Dim’s

El precio de las habitaciones está entre los 16 dólares y los 25 dólares

Entidades financieras

>> Banco Nacional de Panamá

>> Caja de Ahorros

Aeropuerto

>> En la vía hacia la playa El Arenal se encuentra la pista de aterrizaje habilitada para vuelos pequeños y chárters.

Desde el 1 de diciembre la aerolínea

Air Panama realiza tres vuelos semanales: los miércoles, viernes y domingo

El pasaje ida y vuelta cuesta 126 dólares

Cobertura de celulares

>> La señal de Cable & Wireless llega sin dificultad. El servicio de Movistar no es continuo.


De pescadores a guías turísticos

La difícil situación de la pesca artesanal en Pedasí obligó a muchos pescadores a cambiar de oficio

Alcibiades Pérez e Irving Barahona están tomando un descanso. En sus agendas no tienen programado ningún viaje a Isla Iguana.

De la pesca artesanal, que por años fue su sustento, queda poco. Hace año y medio Alcibiades dejó por completo la actividad, mientras que Irving lo hace en ciertas épocas cuando en el mar hay abundancia de peces, por los meses de marzo y abril.

Pérez no niega que había semanas muy buenas en las que podían cobrar hasta 700 dólares por la cantidad de producto que pescaba, pero reitera que sólo pasaba en las mejores épocas del año.

“La pesca artesanal está tan dura, que hay días en que salíamos a pescar y regresábamos con poco menos de 3 libras de pescado. Al final quedábamos debiendo hasta el pago del combustible”, expresa.

Su compañero Barahona, que en ocasiones se dedica a la actividad pesquera, dice que el auge turístico que hay en Pedasí los obligó a buscar otros frentes.

Ahora tanto Irving como Alcibiades realizan dos o tres viajes semanales hacia Isla Iguana, declarada Refugio de Vida Silvestre en 1981, para llevar a turistas estadounidenses, canadienses o españoles interesados en bucear o practicar la pesca deportiva.

Sus aguas cristalinas, la abundancia de tortugas, la culebra morena y una variedad de peces son los atractivos del lugar.

“El turismo es un buen negocio. Cobramos 45 dólares por el paseo, llenamos el tanque de combustible del bote con 5 dólares y nos quedan 40 dólares de ganancia”, explica Alcibiades.

Para ellos este negocio genera suficientes ingresos como para sobrevivir y llevar el pan a su casa. Lo que les preocupa es la llegada de empresarios extranjeros que traen turistas y ofrecen el servicio en barcos más grandes y mejor equipados.

“Estamos analizando la posibilidad de abrir nuestra propia empresa de guías turísticos porque puede venir cualquier persona de afuera y quitarnos el negocio”, afirman.