
EL
SEÑORÍO DE HINOJOSA de la SIERRA
El
Señorío de HINOJOSA de la SIERRA se inicia a mediados del siglo XV
y prolonga su existencia
hasta el 30 de agosto del año 1.836, fecha esta última en la cual fueron
suprimidas las
jurisdicciones.
Con frecuencia se identifica el Señorío de la villa de Hinojosa con la
familia noble de los Hurtado de los Mendoza, sin embargo hay que precisar que
los primeros señores de Hinojosa no tienen nada que ver con esta familia.
Ya veremos que los Mendoza acceden posteriormente al señorío por razón
de complicados enlaces matrimoniales. El Señorío nace como fruto de una donación
de la Reina en agradecimiento a los servicios prestados. Es uno mas de los
numerosos nuevos señoríos y mercedes otorgados en la corte castellana de los
primeros Trastamara.
El Castillo de
los Vera
Tampoco
nos parece muy atinado el atribuir la construcción del castillo de Hinojosa al
Adelantado mayor de Galicia, su posterior confiscación por los Reyes Católicos y la posterior entrega a los Mendoza.
Ninguna de estas afirmaciones hemos podido constatar documentalmente.
Por el contrario nos parecen mucho mas documentadas las tesis
que mantiene el Marqués del
Saltillo , según el cual Hinojosa de la Sierra era, a principios del siglo XV,
una aldea que formaba parte de la ciudad de Soria , como ocurría con otros
muchos lugares, y estaba incluida
en la jurisdicción de aquella ciudad, de tal manera que el señor de Soria lo
era también de todas las aldeas cuya
jurisdicción le correspondía.
La
Reina Doña María de Aragón, esposa de Juan II de Castilla, era a la sazón Señora
de Soria e hizo merced al Aposentador del Rey, llamado Rodrigo de Vera,
“ en enmienda y rememoración de
los muchos y leales servicios que nos avedes fecho y facedes de cada dia a el
Rey mi señor y a mí, del lugar
que dicen Finoxosa de la Sierra, aldea de la mi ciudad de Soria que es en el
Obispado de Osma y parte término con los lugares que dicen el Langosto y
Vilviestre y Oteruelos y Pedrajas y Santervás y las Dombellas y Villar del Ala,
del qual dicho lugar Finoxosa, vos fago merced donación con todos los vasallos
que en el son y viven y serán y vivirán de aquí adelante para siempre jamás.”
Esta carta de donación fue otorgada en Valladolid el día 10 de mayo de
1440, y refrendada por el escribano de Cámara de la Reina, Pedro Ruiz de
Villaflores. Confirmada la donación
por el Monarca Juan II el 28 del mismo mes, también en Valladolid por su albalá
suscrito por D. Fernando Díaz de Toledo.
Ante este hecho, y seguimos al Marqués del Saltillo, los señores del Concejo de Soria sintieron la desmembración
que suponía esa merced, y el propio Concejo influyó tanto con la Reina que
consiguió que ésta la anulara mediante una carta real dada en Tordesillas el
15 de febrero de 1.444. Pero
Rodrigo de Vera protestó ante el Rey y
consiguió que el Rey revocara
la carta anterior el 24 de abril de
1.445. Ello fue posible aprovechando una circunstancia favorable para ello, pues
estaba el monarca en su Real sobre Olmedo, y en esta circunstancia necesitaba
atraerse a cuantos elementos podían serle útiles para la lucha.
No estuvieron los de Soria dispuestos
a obedecerla y así lo expusieron al monarca seguido de alegaciones y excusas.
Luego pasaron de las excusas a los hechos y llegaron a Hinojosa,
derrocaron la horca que como signo de la jurisdicción había levantado el nuevo
señor y le hicieron otros atropellos, de los cuales se quejó ante el Rey.
Proveyó éste al remedio y le confirmó de nuevo cuantas mercedes
relativas al señorío le habían otorgado, condenando a los vasallos a
recibirlo, acatarlo y tenerlo por dueño de la villa, según se contiene en la
carta que para ello le concedió en Matilla el
25 de junio de 1.445.
Es decir, Rodrigo de Vera es consolidado finalmente por el
Rey Juan II como PRIMER SEÑOR DE
HINOJOSA. Tomada posesión del señorío
y para reprimir posibles alteraciones, levantó
el castillo en la eminencia rocosa del pueblo, castillo con torre del homenaje,
plaza de armas con aljibe y piezas de habitación con ventanas
con ajimeces, chimeneas y otras comodidades propias de la época.
Situado el castillo sobre un altozano calizo, fue construido sobre gruesos muros
de sillarejo y mampostería reforzada con sillares en las esquinas.
Actualmente quedan restos de un doble recinto amurallado, el exterior de
forma trapezoidal conserva en su ángulo N-E
restos de un torreón circular, adivinándose su pareja en el ángulo N-O.
El recinto interior está constituido por una sólida
torre del homenaje, rectangular, con el patio de armas adosado al sur. Se conserva una esbelta torrecilla o escaraguaita, la
orientada al S-E, de las que en su
momento coronaron la torre. En la
pared sur, sobre el patio de armas, se aprecia el nacimiento de lo que fue otra
de estas torrecillas, entre una bien definida hilera de soportes sobre los que
debería anclarse superficie dispuesta a ser utilizada
con comodidad. Por el interior del muro discurre una escalera interior
zigzagueante que permite ascender desde una amplia ventana a nivel del primer
piso hasta la parte alta del propio muro. También se aprecia en el muro
oriental del patio de armas el trazado de una chimenea de las plantas nobles,
junto a la bonita ventana ajimezada.
Volvamos
a la historia del Señorío y del propio castillo. También aquí las investigaciones del
ya mencionado Marqués del Saltillo nos permiten conocer la forma cómo fue
financiada la propia construcción.
Dominando desde las soberbias murallas,
podemos imaginar a la esposa de D. Rodrigo de Vera, primer señor de
Hinojosa. Esta señora, doña María de Contreras, fue sobrina del
Arzobispo de Toledo don Juan de Contreras, el cual, por su testamento de 16 de
septiembre de 1.434, le dejó en herencia cuatro mil florines de oro que aportó
como dote cuando casó con Rodrigo
de Vera, quien los empleó en
levantar el castillo.
Muerto
Vera sin hijos legítimos, instituyó heredero a su hijo bastardo, “nascido de dañado ayuntamiento”, de su mismo nombre, y
para el caso de no poder heredar por esa circunstancia, lo sustituyó con su
sobrino Diego de Vera, hijo de su hermano Hernando, ya difunto. Al desaparecer
el señor de Hinojosa, ocuparon sus bienes varias personas. A nosotros aquí nos interesa
lo relativo a Hinojosa, y en éste tomó posesión doña Elvira de Gotor,
sobrina y heredera de la mujer de Vera. Había ésta casado con el Adelantado de
Galicia, Fernando de Pareja y, luego viuda, casó en nuevas nupcias, en
1.481 con D. Diego Hurtado de Mendoza, señor de Villasayas, hijo segundo del VI
Señor de Almazán y hermano del primer Conde de Monteagudo.
Se inicia en el año 1502 un pleito por el señorío, pues alegaba la heredera y sobrina de doña María de Contreras que le correspondía de derecho el señorío, por la dote y arras que ésta aportó, de las cuales era deudor Rodrigo de Vera, unido al acrecentamiento de bienes habidos durante el matrimonio, de los que le tocaba la otra mitad. La Chancillería de Valladolid, ante la cual se ventiló el pleito, falló en su favor por sentencias de vista y revista, y mandó despachar ejecutoria en ese sentido el 24 de diciembre de 1504 (1) Archivo de Hinojosa. Leg 19. Doc. 43.
Los Mendoza en
el Señorío de Hinojosa
Del matrimonio entre D. Diego Hurtado de Mendoza y Doña
Elvira de Gotor, segunda Señora de Hinojosa, no hubo hijos, pero Doña Elvira
los había tenido de su anterior matrimonio. Igualmente, D. Diego era viudo de
su primera esposa, Doña Catalina de Montoya, y fruto de este matrimonio fue Don
Pedro Hurtado de Mendoza, quien a su vez casó con Doña María de Zúñiga,
hija de su madrastra doña Elvira. Así de esta manera Don Pedro pasa a
convertirse en el tercer Señor de Hinojosa y el tronco de los de su apellido
que le van a suceder. ¿ Por qué no ostentó el título Doña María de Zúñiga,
verdadera heredera del mismo?.
Los
Hurtado de Mendoza, a partir de este tercer
Señor de Hinojosa, van a
tener todo el protagonismo. El hijo
de D. Pedro obtuvo, por herencia el
señorío y se convirtió en el IV Señor de Hinojosa.
Igualmente ocurre con el siguiente heredero, también Hurtado de Mendoza
y nieto de D. Pedro, que pasó a ser el V
Señor de Hinojosa de la Sierra. Efectivamente
serán los protagonistas y señores
de Hinojosa hasta el año 1796, fecha en la cual el señorío pasa a manos de
otro apellido como veremos mas adelante. Fue el 28 de julio de ese año cuando
fallece la última de este apellido, doña Angeles Hurtado de Mendoza y
Esquivel, XII Señora de
Hinojosa de la Sierra, casada con su primo hermano don Bernardo Esquivel y
Peralta. A partir de esa última fecha, los próximos Señores llevarán este
apellido y los Esquivel y Peralta conservarán el señorío cuarenta años mas,
hasta la supresión de las jurisdicciones, el 30 de agosto de 1836.
El
palacio renacentista de Los Mendoza
Hemos visto, pues, que la construcción del castillo la
situamos en torno al año 1450. Nos puede resultar sorprendente que tan solo
cien años tarde esta colosal construcción haya sido abandonada, pero
ciertamente es así. Ocurre que nos
encontramos en un proceso histórico vivido por la nobleza española en el cual
se han modificado radicalmente las circunstancias sociales. Ahora el castillo ha
perdido ya su razón de ser porque
desaparecen las necesidades bélicas. Surge con fuerza la construcción civil, a
partir del estilo renacentista italiano, y la nobleza comienza a construirse palacios para vivir. Esta
transición se produce precisamente en
este momento. Pero esa mas, en
Hinojosa se evidencia esta
transformación social, porque con las propias piedras del castillo se construye
la mansión palaciega. Esta es la confirmación evidente de que las condiciones
de vida han cambiado radicalmente, y la época guerrera queda reemplazada por la
cortesana.
Es el VI Señor de Hinojosa, don Cristóbal Hurtado de
Mendoza Zúñiga y Beltrán de Ribera, biznieto
de D. Pedro, quien ordena la construcción del palacio renacentista conservado
actualmente. La fecha de terminación 1.583
la encontramos grabada en uno de sus arcos.
Este hermoso palacio se levanta sobre un rectángulo, con factura de
piedra de sillería, en el que destacan sobre
todo las fachadas oeste y sur.
La
fachada que se orienta hacia el oeste resulta excelente, con doble galería
porticada con arcos que se sostienen con columnas neoclásicas bien
proporcionadas. La galería arcada de la planta baja se prolonga por todo su
trazado con nueve arcos de medio punto, sostenidos por ocho esbeltas columnas de
orden dórico. Mientras
la galería superior ocupa
la parte central de la fachada y se decora con cinco arcos rebajados que se
sustentan sobre cuatro columnas rematadas por hermosos capiteles de orden jónico.
Originariamente la galería inferior disponía
de balaustrada entre las columnas, hoy desaparecida, en tanto que la de la
planta superior tiene antepecho de piedra. En todo caso, la solución decorativa
de esta fachada, con arcada a dos niveles y
con un reparto equilibrado de los vanos, da un resultado señorial y
extraordinariamente proporcionado.
La
fachada sur es la de acceso principal al
palacio, tras atravesar un amplio patio. Esta
fachada dispone de recio portón de piedra de sillería, con dos
aspilleras a ambos lados de la puerta.
Centrando esta fachada nos encontramos un escudo finamente tallado en
piedra y sostenido por putti con adornos y lambrequines.
Allí están los atributos nobiliarios de los Hurtado de Mendoza:
cuartelado, en el primero y en el cuarto banda
atravesada, en su parte superior diez corazones orlada de cadenas; en el segundo
dos castillos y un león, y por último en el tercero, una media luna, en su
lado izquierdo dos lobos orlados de ocho aspas; todo él culminado por corona en
su parte superior. Como
vemos, no hay en él el más mínimo recuerdo
para los blasones de doña María de Zúñiga, que es verdaderamente quien trajo
el señorío a los Mendoza. Dos balcones a los lados de la puerta de entrada, ambos con
hermosa labor de forja de hierro que, según opinión autorizada del Marqués
del Saltillo, bien pudo labrarlos Rodrigo de Garay, aportan la luz a las
estancias de la primera planta, junto con dos
ventanas gemelas con recuadros en los extremos completan esta planta superior.
Debajo, otras dos ventanas sirven a
la inferior con recios barrotes entrelazados, dando un toque de simetría a
todo el conjunto.
Todo el palacio conserva un equilibrio y empaque digno de elogio, y es
obra de Domingo de Beunza, maestro de obras navarro con residencia en Soria.
Respecto a la autoría del palacio,
una vez mas el rigor del Marqués del Saltillo
nos aporta documentos que lo clarifican: En el protocolo D. Miguel de la
Peña, notario de la época en
Soria, aparece una escritura que dice así: “ En la Ciudad de Soria, a cuatro
días del mes de Febrero de 1581 años en presencia de mi Miguel de la Peña
escribano de S.M. y público del número de Soria y testigos y uso escritos,
parecieron presentes de la una parte el Muy Ilustre Señor Don Cristóbal Hurtado de Mendoza, Señor de la villa de Hinojosa de la
Sierra y de la otra, Domingo de
Beunza vecino al presente de Soria, maestro de carpintería y albañillería
y dijeron que se han concertado en esta manera:
Que el dicho maese Domingo ha de servir al dicho Sr. Dn. Cristóbal ansi
en cosas de su oficio como en otras partes por tiempo de un año cumplido que
comienza a correr y corre desde el
lunes primero que viene seis de este presente mes y año. Y
por razón del servicio y de lo demás que el dicho maestro hiciere
el dicho señor Dn. Cristóbal le ha de dar por ración y quitación y
salario cien ducados , que valen treinta y siete mil y cuatrocientos maravedies”.
En otras condiciones se estipula
además que, cuando le mande
de camino, le ha de dar cabalgadura
y se le pagará la costa de la misma y la posada.
Otras
referencias al
Señorío
En
el caso de Hinojosa estamos ante una villa que no lo es de realengo sino de señorío,
por donación real, tal y como hemos visto documentadamente y con detalle. Pero
además este hecho ha tenido históricamente su repercusión a la hora de
satisfacer los impuestos y rentas reales.
Hay
un documento anexo al Censo del Marqués de la Ensenada, que se refiere al
derecho de cobro de alcábas y tercias de la villa por parte del Señorío. Es un documento
de 22 de agosto de 1752, que
consiste en un Auto judicial fedatario de esos derechos a favor de los Señores
de Hinojosa por enajenación de los
mismos por parte de la Corona. Señorío sobre el cobro de las alcábalas y
tercias. El juez da fe
que la entonces señora de Hinojosa “
me hizo entrega de un Privilegio escrito en pergamino con su sello del pomo
pendiente en filos de seda, expedido por el Rey Ntro. Sr. D. Felipe Segundo de este reyno (
que Vtª gloria haya) a favor de D. Cristóbal Hurtado de Mendoza.
Su fecha en Madrid a dos de abril del año pasado de mil quinientos
ochenta y ocho, por el que consta la enajenación por servicio
pecuniario de las Alcábalas y tercias de dicha villa “.
Es
decir, esos derechos los compró el ya muy importante VI Señor de Hinojosa al
Rey Felipe II, y esta enajenación se realizó tan solo unos años después de
concluida la obra del palacio.
El propio Censo del Marqués de la Ensenada,
año 1752, señala “ Que esta villa es
de Señorío y pertenece a Dª.
Joaquina de Beretierra y Baldés ...
como madre, tutora y cuidadora de
D. José Hurtado de Mendoza y Mur, a quien corresponde el derecho de alcábalas
que produce al año, con inclusión de
la taberna, 630 reales de vellón y por concordia un fanega de trigo común
un ave por cada vecino.
Ahora
bien, eso no era todo en cuanto a los impuestos
de la villa, porque a continuación del
párrafo anterior se añade: “ ... que a su Magestad (Dios
le guarde) pertenece en ella los derechos de cientos, de millares, servicio real
y nuevos impuestos, que producen al año 366 reales y quince mrs de vellón“. En definitiva, que a buena gente de Hinojosa no le resultaba
fácil hacerse rico, y de eso se encargaban los muchos impuestos a que estaban
sometidos.
Ahora
retrocedamos nuevamente hasta el ya muy mencionado
D. Cristóbal Hurtado de Mendoza, porque existe en el Archivo Provincial de
Soria un legajo con importantes documentos del Señorío , referidos a la
herencia y particiones de la misma
entre los herederos. Se trata de
los autos realizados por D. Alonso y Dña.
María de Mendoza, sobre las
cuentas y particiones de los bienes
de Doña María Ximénez de Cabredo, mujer
de D.Cristóbal Hurtado Mendoza.
Los múltiples documentos de que se compone el legajo, con varias
escrituras privadas, son de fecha
1605 y 1.606.
Por
estos documentos conocemos que Don
Cristóbal y Doña María tuvieron varios hijos:
Inés y Clara, religiosas ambas del monasterio de la Madre de Dios de la
ciudad de Logroño. Francisca y María. Teresa, religiosa de Santa Clara de
Tordesillas. Ángela, religiosa
también en el convento de Carmelitas de Soria y, por último Pedro de Mendoza.
Por
lo que se refiere a la sucesión de los distintos señores,
tenemos pues que, en 1752
pertenece el mismo a D. José
Hurtado de Mendoza y Mur, aunque
era regido por la madre y tutora de éste.
Y tan solo unos años mas tarde, en 1760, el señorío lo tenía Don
Gaspar Hurtado Mendoza, según señalan
en un estudio que a este respecto tienen José
frías y María Soler.
¿ Qué debió ocurrir con el menor José
Hurtado, que desaparece tan pronto ?.
El
punto final para el ilustre apellido en
el señorío se produce en el año
1796 Fue el 28 de julio de ese año cuando fallece la última de este apellido,
doña Angeles Hurtado de Mendoza y Esquivel,
XII Señora de Hinojosa de la Sierra, casada con su primo hermano don
Bernardo Esquivel y Peralta. A partir de esa última fecha, los próximos Señores
llevarán este apellido y los Esquivel y Peralta conservarán el señorío
cuarenta años mas, hasta la supresión de las jurisdicciones, el 30 de agosto
de 1836.
Los
últimos propietarios
Después de esta última fecha todos
los bienes, incluido el palacio, pasan por distintos propietarios o
arrendatarios. Inicialmente el
primer propietario fue el Barón de
Pallaruelo, quien posteriormente arrendó
la finca a otros arrendatarios.
Hacia 1860, tenemos constancia de que son
arrendatarios de la finca los llamados " Los Montenegro".
Dicen, por transmisión oral, que quitaron muchas piedras del castillo para
hacer distintas edificaciones.
Los Montenegro se apellidaban Valdeavellano.
Uno de ellos era D. Juan Valdeavellano, y en 1881, según los catastros
o amillaramientos de esta fecha, la finca del Palacio estaba regido por
una mujer: Doña Benita Valdeavellano. Una hija de esta señora llamada
Saturnina Rubio Valdeavellano terminaría casándose con Juan Molina García,
hermano mayor de Pío Molina García.
Sigamos con la finca: Dejó de estar la finca arrendada porque fue
comprada la misma por un médico de Soria, D.
Basilio Giménez y su esposa Doña Justa Benito, en la cantidad de 80.000
duros. ( 400.000 Pesetas).
En
las fechas en que se hizo la carretera, camino vecinal desde el Royo a Toledillo,
pues entonces está documentado que la dueña del Palacio era Doña Justa
Benito, señora viuda de D. Basilio Giménez. El primer compromiso es del año
1911 y se prolongan las actuaciones hasta, al menos, 1917.
Con posterioridad, hacia el año 1920, la finca fue vendida a D. Aurelio González de Gregorio, Conde de la Puebla de Valverde,
casado con Doña Asunción.
Cuatro
hijos:
1.
Doña Asunción, 2 D. Aurelio-José:
Murió en la Guerra Civil. Era
Falangista. Existe en la iglesia del Carmen de Soria una gran placa
conmemorativa. 3. Dña. Pilar: marquesa cónyuge, porque casó con el Marqués
del Saltillo, D. Miguel Lasso de la Vega, erudito extraordinario y miembro de la
Academia de la Historia. Y por último, D. Joaquín González de Gregorio que fue finalmente el
heredero del título de Conde la Puebla de Valverde.
Se
casó con una bella dama argentina, Hortensia Falcón "Tota". Hija de
un general argentino, el general Falcón.
Como
regalo de boda recibió 20 yeguas de raza argentina verdaderamente
espectaculares por la belleza de
esta raza equina.