Dios concede a todos los miembros de su iglesia
en todas las edades dones espirituales para que
cada uno las emplee en amante ministerio por el
bien común de la iglesia y la humanidad.Concedidos
mediante la operación del Espíritu Santo, quien
los distribuye entre cada miembro según su voluntad,
los dones proveen todos los ministerios y habilidades
necesarios para que la iglesia cumpla su función
divinamente ordenada. De acuerdo con las Escrituras
estos dones incluyen ministerios tales como fe,
sanidad, profecía, predicación, enseñanza, administración,
reconciliación, compasión y servicio abnegado
y caridad para ayudar y animar a nuestros semejantes.
Algunos miembros son llamados por Dios y dotados
por el Espíritu para cumplir funciones reconocidas
por la iglesia en los ministerios pastoral, de
evangelización, apostólico y de enseñanza, particularmente
necesarios a fin de equipar a las miembros para
el servicio, edificar a la iglesia de modo que
alcance madurez espiritual, y promover la unidad
de la fe y el conocimiento de Dios. Cuando los
miembros emplean estos dones espirituales como
fieles mayordomos de las numerosas gracias de
Dios, la iglesia es protegida de la influencia
destructora de las falsas doctrinas, crece gracias
a un desarrollo que procede de Dios, y es edificada
en la fe y el amor.
Apoyo Bíblico
para este tema:
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