Uno
de los dones del Espíritu Santo es el de
profecía. Este don constituye
un rasgo que identifica a la iglesia remanente,
y se manifestó en el ministerio de Elena
G. de White. Por haber sido la mensajera del Señor,
sus escritos proveen una fuente de verdad perdurable
y autoritativa, que provee para la iglesia consuelo,
conducción, instrucción y corrección.
Además, hacen claro el hecho de que la
Biblia es la regla con la cual se debe probar
toda enseñanza y experiencia.
Apoyo Bíblico
para este tema:
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