Se nos invita a ser gente piadosa que piense,
sienta y actúe en armonía con los principios del
cielo. Para que el Espíritu vuelva a crear en
nosotros el carácter de nuestro Señor, participamos
solamente de lo que produce pureza, salud y gozo
cristiano en nuestra vida. Esto significa que
nuestras recreaciones y entretenimientos estarán
en armonía con las más elevadas normas de gusto
y belleza cristianos. Si bien reconocemos las
diferencias culturales, nuestra vestimenta debiera
ser sencilla, modesta y pulcra como corresponde
a aquellos cuya verdadera belleza no consiste
en el adorno exterior, sino en el inmarcesible
ornamento de un espíritu apacible y tranquilo.
Significa también que puesto que nuestros cuerpos
son el templo del Espíritu Santo, debemos cuidarlos
inteligentemente. Junto con la práctica adecuada
del ejercicio y el descanso, debemos adoptar un
régimen alimentario lo mas saludable posible,
y abstenernos de alimentos impuros identificados
como tales en las Escrituras. Puesto que Ias bebidas
alcohólicas, el tabaco, y el empleo irresponsable
de drogas y narcóticos son dañinos para nuestros
cuerpos, también nos abstendremos de ellos. En
cambio, nos dedicaremos a todo lo que ponga nuestros
pensamientos y cuerpos en armonía con la disciplina
de Cristo, quien quiere que gocemos de salud,
de alegría y de todo lo bueno.
Apoyo Bíblico
para este tema:
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