La paga del pecado es muerte. Pero Dios, el
único que es inmortal, otorgará vida eterna a
sus redimidos. Hasta ese día, la muerte constituye
un estado de inconsciencia para todos los que
hayan fallecido. Cuando Cristo, que es nuestra
vida, aparezca, los justos resucitados y los justos
vivos serán glorificados y todos juntos serán
arrebatados para salir al encuentro de su Señor.
La segunda resurrección, la resurrección de los
impíos, ocurrirá mil años después.
Apoyo Bíblico
para este tema:
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