No hay indicios que avalen la existencia de extraterrestres ni una ecuación o fórmula matemática que nos lo demuestre. Parece que tampoco ha habido respuesta del espacio a las señales que se le están enviando desde hace más de veinte años. Este mutismo nos hace sospechar que no existen otras civilizaciones interplanetarias al mismo tiempo que la nuestra, y que las que pudo haber se han extinguido. También cabe pensar que no hayamos sido capaces de entender sus señales, o que no estén interesados en nosotros porque sean más avanzados. Pero algo está moviéndose allá arriba. La misión a Marte, el océano de agua líquida descubierto en Europa -el planeta de Júpiter-, y la cada vez más apoyada idea de que no estamos solos, conducen a unas expectativas que son apoyadas con proyectos desde la NASA y otras entidades. Desde los años sesenta se están haciendo programas de escucha y búsqueda de vida inteligente (SETI).

Si en Alpha Centauri -a tres años luz- tuvieran radiotelescopios como los nuestros, podrían oír nuestra emisión de Radio Nacional. Y si ellos tuvieran emisoras como las nuestras, también podríamos escucharlos si diéramos con la frecuencia adecuada, y mientras unos buscan la evidencia, otros adaptan el modelo extraterrestre  a ecuaciones matemáticas:

LA ECUACIÓN DE DRAKE.

N = R * fp * ne * fl * fc * L

Esta fórmula -desarrollada por el astrónomo Frank Drake- trata de delimitar en términos matemáticos cuántas civilizaciones tecnológicas puede haber en el universo. Los símbolos son N, civilizaciones que existen en una galaxia; R, el tiempo de creación de una estrella; fp, las estrellas que hacen surgir planetas; ne, los planetas en los que podría haber vida; fl, los planetas con vida; fi, los planetas con vida inteligente; fc, los planetas con seres capaces de comunicarse interestelarmente, y L, el tiempo en el que una civilización es detectable.
  Más infromación, Comunicaciones con inteligencias extraterrestres, de Carl Sagan.

UNA ECUACIÓN ESPECULATIVA.

Arthur C. Clarke, manejó en su día una ecuación especulativa (y no una fórmula matemática), para calcular las probabilidades de que haya vida extraterrestre:

n = N P h v i

equivalente al siguiente razonamiento: el número de planetas que posee vida inteligente extraterrestre (n), depende del número de estrellas de nuestro entorno galáctico (N), la fracción de estrellas que tienen planetas (P), la fracción de entre ellas que tienen planeta habitables (h); la fracción de éstos en los que ha aparecido vida (v) y, finalmente, la posibilidad de que esa vida evolucione a la inteligencia (i).
   Por su parte, Juan Pérez Mercader, astrofísico e investigador del Instiuto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), considera un divertimento la ecuación de Clarke, e inventa otro juego más:

Ov = Q + 1LT + 2LT

es decir, el origen de la vida es igual a Química + la primera ley de la termodinámica + la segunda ley de la termodinámica, lo que nos daría el índice de VE (vida extendida). Para reducirla a VI (vida inteligente), habría que restar otras variables (inteligencia, capacidad de comunicación y tecnología), lo que quedaría así:

VI = Q + 1LT + 2LT - I - Com. - Tecno.

   Pérez Mercader estima más efectivo potenciar los sistemas de comunicación para llegar a puntos interestelares alejados de nuestro sistema, "una vez que sabemos que no hay vida en Mercurio, ni posiblemente en Venus ni en Marte. Necesitamos antenas enormes para comunicarnos con estrellas como Vega, a 26 años luz"

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