8. DIOS Y EL AZAR


8.1. Eco en la eternidad

1) La proposición "A existe", entendiendo por "A" un objeto empírico, no requeriría una verificación por los sentidos, siempre que se cumplan todas las proposiciones condicionales del tipo "si A existe, etc." y puedan resolverse a priori.

 

2) Por supuesto, algo así nos obligaría en muchos casos a presuponer una mente infinita, esto es, capaz de deducir que si este objeto no existiera aquí y ahora, entonces A = no A.

 

3) En otras palabras, dicha inteligencia ordenadora estaría facultada para convertir lo contingente en necesario en virtud del principio de razón suficiente. Y el mencionado principio será siempre válido mientras no se pruebe que algo sucede sin razón, cosa que no puede lograrse nunca ("probar", en efecto, implica admitir la existencia de una razón).

 

4) Crear es, entonces, convertir lo contingente en necesario en base a principios irrenunciables, elegidos por una inteligencia infinita. O, en términos poéticos, eternizar el instante en el espejo de la razón universal.

 

5) Es necesario que lo creado por Dios sea contingente -ya que lo necesario no puede ser creado- y, al mismo tiempo, no contingente -en tanto que en última instancia procede de un ser necesario, Dios, a cuya sabiduría nada escapa.

 

6) No hay contradicción en la proposición anterior, del mismo modo que no la hay entre finito e infinito.

 


8.2. Sobre la afirmación “lo que existe azarosamente existe imposiblemente”

1) Azar es ausencia de causa; imposibilidad es ausencia de posibilidad. Ahora bien, el diccionario define "posibilidad" como la "aptitud, potencia u ocasión para que algo exista o suceda"; mientras que en la entrada de "causa" leemos: "motivo, fundamento u origen".

 

¿Puede algo imposible (o sea, no apto para la existencia) ser causado (es decir, con fundamento)? Evidentemente no, ya que si tuviera fundamento existiría, y si existiera no sería imposible.

 

¿Puede algo incausado (es decir, sin fundamento) ser posible (esto es, apto para la existencia)? Sólo si es substancia. Sin embargo, la noción de "azar" no conlleva simplemente espontaneidad, sino también desorden, caos. En este sentido, ni siquiera la substancia sería azarosa, con lo que el azar, además de incausado, es imposible e indemostrable.

 

2) La contingencia excluye la necesidad de lo contingente, pero implica la de lo necesario; ya que, si todo fuera contingente, nada sería contingente, es decir, todo sería necesario, lo cual es falso; o bien todo sería contingente y necesario, lo cual es absurdo. Es tanto una cuestión lógica como ontológica, si quieres.

 


8.3. Navajas

I.

 

Me preguntan:

 

<< ¿Qué es más sencillo: a) El universo es el fundamento último y presenta regularidades inherentes. Los humanos podemos acceder a las regularidades; o b) Dios es el fundamento último, Él creó el universo con regularidades inherentes. Los humanos podemos acceder a las regularidades, pero Dios es absolutamente inaccesible a los sentidos >>.

 

Respondo:

 

No sé cómo concibes una regularidad cuyo único fundamento es ella misma. Si así fuera, resultaría imposible distinguirla de la irregularidad.

 

En segundo lugar, la navaja de Ockham es un argumento teológico que los ateos, en vuestra ignorancia, esgrimís inconsistentemente, como si os favoreciera.

 

En tercer lugar, la hipótesis más simple es b), ya que Dios es más simple que cualquier cuerpo.

 

Por último, aclaro: Es equivocado hablar de creación como "causa primera". En realidad, la creación "acontece" con prioridad a todo acontecimiento y "antes" de todo tiempo.

 

II.

 

Escriben:

 

<< En A) tenemos una entidad con al menos una característica, en B) tenemos dos entidades con al menos una caracteritica el primero y un montón indeterminadas. En A) tenemos una entidad que nos consta que existe, en B) tenemos dos entidades, una nos consta que existe, de la otra solo podemos especular, una de esas especulaciones es que no podemos conocer a esa entidad >>.

 

Contesto:

 

En A) tenemos una infinidad de causas y efectos, sin comienzo, que es lo que estáis obligados a presuponer todos los que creéis en la eternidad de la materia. En B) tenemos una infinidad de causas y efectos, pero con un comienzo absoluto, determinado por la necesidad de empezar-a-ser de lo que existe contingentemente. Ahora bien, en A) estamos difiriendo de un modo innecesario dicho comienzo, por lo que aplicamos la navaja: "entia non sunt multiplicanda praeter necessitatem".

 

III.

 

La navaja viene a decirnos algo sobre la causalidad: que "hacia adelante" no hay razón para detenerse, pero que "hacia atrás" tampoco hay razón para seguir indefinidamente.

 

Planteaos, si os place, estas dos preguntas:

 

1) ¿Por qué algo debería dejar de ser, una vez que es?

 

y

 

2) ¿Por qué no debería empezar nunca lo que es contingentemente?

 

IV.

 

Que los entes no se multipliquen sin necesidad implica que se multipliquen con necesidad, es decir, con razón. Pero no hay razón alguna para que lo contingente carezca de comienzo, ya que, por definición, debe tenerlo. En cambio, sí hay razón para que el universo sea infinito si procede de una causa omnipotente y necesaria, absolutamente simple.

 

Luego la hipótesis más plausible, según la navaja de Ockham, será aquella de la que pueda afirmarse un menor número de principios y que, al mismo tiempo, revierta en una mayor riqueza de fenómenos. Así, en orden descendente, de más a menos conveniencia, tenemos cuatro tipos de hipótesis:

 

Más simple - más rica (monoteísmo).

 

Menos simple - más rica (se multiplican inconsistentemente los principios; politeísmo).

 

Más simple - menos rica (se vulnera el axioma "de la nada, nada sale"; ateísmo).

 

Menos simple - menos rica (se incurre en los dos errores mencionados; nihilismo).

 

Por lo que sostener la existencia de Dios no sólo es lo más racional, sino también lo más realista.

 

V.

 

Escriben:

 

<< La navaja de Ockham en este caso funciona de la siguiente manera.

Pongamos dos hipótesis :

 

a) Existen Dios y el universo material

b) Existe sólo el universo material

 

Si asumiendo b) se pueden explicar los hechos, asumir a) es multiplicar

innesariamente el número de entidades >>.

 

Respondo:

 

Niego la premisa, que además está mal formulada. Un universo sin Dios no explica las mismas cosas que un universo con Dios: ambos modelos son enteramente distintos.

 

Ahora bien, Dios crea desde la nada, mientras que el universo materialista se genera a sí mismo a partir de una materia preexistente. Al presuponer esa materia (completamente superflua en un acto de creación) se multiplican los entes sin necesidad, y ello no logra, por otro lado, que la hipótesis atea adquiera un carácter más explicativo; por lo que debe considerarse fatua. En cambio, la noción de Dios no extiende el universo, sino que más bien lo limita según los parámetros de la razón, que, a su vez, lo postula como axioma. Dios es, pues, una cláusula de cierre.

 

Me queda recordarte que Ockham no era ateo ni estúpido.

 

VI.

 

1) Una causa omnipotente lo puede todo por definición, comprendiéndose en el término "todo" todo lo que es posible; o, en otras palabras, aquello que no es ni necesario ni autocontradictorio.

 

Ahora bien, lo infinito conviene más a la perfección de la causa omnipotente que lo finito, puesto que lo que tiene un número de partes limitadas puede disolverse, pero no aquello cuyas partes carecen de límite, siendo la disolución una imperfección o carencia de ser.

 

Luego la causa omnipotente puede y debe crear un universo infinito.

 

2) El principio "de la nada, nada sale" ha de tomarse como axioma, entendiéndose por "la nada" la ausencia de todo, real y conceptualmente. Si la nada no es, entonces nada (= ningún ente o percepción) integra el plano de lo posible, pues está privado de razón de ser.

 

Ahora bien, no existiendo nada posible en la "nada", si existe algo posible, y por consiguiente no eterno (contingente), entonces ese "algo" debe su existencia a un ser que ni es "nada" ni es posible, sino necesario.

 

Luego si algo es, Dios es.

 

Y si Dios es, Dios es único, ya que un ser inespacial e intemporal carece de multiplicidad.

 

Por último, si crees que el principio "de la nada, nada sale" es inválido, dime qué circunstancias son necesarias para crear materia de la nada. Si las hay, ya no se crea de la nada, sino en base a esas circunstancias. Si no las hay, debería crearse siempre, cosa que no sucede. Y si no las conoces, en ese caso no puedes afirmar que se crea de la nada.

 

VII.

 

<< Desde el punto de vista observacional, no. No existe ninguna evidencia empírica de la existencia de Dios. Si quieres los detalles mira en

http://www.colorado.edu/philosophy/vstenger/Found/09Absence.pdf >>.

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Es palmario el motivo: lo conmensurable nunca podrá demostrar lo inconmensurable, aunque nos dé claros indicios de ello (la contingencia de las cosas, la razón suficiente de todo lo que acontece, la infinita divisibilidad de la materia, la inexistencia del vacío, etc.). Tampoco tenemos ninguna evidencia olfativa de la música, y nadie la necesita.

 

No voy a comentar ningún documento si no lo conviertes en una breve argumentación. Por cierto, eso de citar mal al creyente Erasmo para fingir que pudo avalar vuestras tesis (o más bien antítesis) es muy digno de vosotros. Os he visto hacer lo mismo con Darwin, Laplace y hasta con Santo Tomás de Aquino.

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<< ¿Qué diferencia existe desde el punto de vista lógico en decir "Dios es una cláusula de cierre" o decir que "el universo material es una cláusula de cierre". Ambas son igualmente profundas o igualmente ridículas, pero no puedes poner a una de ellas en un estatus lógico superior a la otra >>.

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La segunda afirmación es superflua y, además, absurda. Equivale a decir que el universo es su propio límite (como si debiera tener uno), su propia razón (como si ésta dependiese del movimiento, y no a la inversa) y su propio comienzo (como si ello no fuera autocontradictorio, al presuponer lo que se quiere explicar). El cientismo aún no ha superado la visión parmenideana del cosmos.

 

En pocas palabras:

 

1) Todo tiene una razón por la que es antes que no es.

 

2) Es posible imaginar un universo sin razón, pero no así la razón suprema sin razón (es decir, sin ella misma).

 

3) Podemos imaginar cosas falsas.

 

4) Luego la hipótesis de un universo sin razón es falsa, ya que contradice de modo gratuito un axioma. Y, por consiguiente, la de un universo con razón es probable o, mientras no demos con una tercera opción, verdadera.

 


8.4. Razón metafísica e indeterminación física

I.

 

1) El enunciado del principio de razón suficiente bien podría ser: nihil est sine ratione, es decir, nada existe sin razón; o también: todo lo que existe tiene más razones para existir que para no existir.

 

2) Dicho principio se apoya en otro menos conocido, el de la identidad de los indiscernibles. Este último reza así: si dos cosas son idénticas, son la misma cosa (A = A).

 

3) De lo contrario, si existieran dos cosas idénticas en coordenadas espacio-temporales distintas, puesto que el tiempo y el espacio (categorías a priori) no añaden nada, se seguiría que Dios ha obrado sin razón suficiente, esto es, de modo arbitrario. Ello supondría incurrir en estados indiscernibles y, en última instancia, en la falacia del eterno retorno.

 

4) Luego, si negamos el principio de razón suficiente, negamos también la identidad de los indiscernibles, que es como contradecir que A = A.

 

II.

 

1) Del principio de razón suficiente se sigue que dos partículas de materia idénticas son, en realidad, la misma partícula, de modo que no pueden encontrarse en lugares distintos.

 

2) Si alguien alegara que pueden generarse fotones idénticos, yo le replicaría que, en base a otro principio, el de indeterminación, jamás podrá comprobar que sean idénticos.

 

3) Huelga añadir el motivo: tan pronto como supiera la velocidad de uno, sería incapaz de determinar al mismo tiempo su posición. No podría saber si ambos fotones tienen idénticas propiedades y, a la vez, averiguar si están o no en el mismo lugar.

 

4) Nadie, pues, puede afirmar la identidad de dos partículas de materia, teniendo en cuenta que están afectadas por los campos gravitatorios. Aunque se generen fotones con idénticas trayectorias, nunca podremos saber si dos fotones eran iguales en un punto determinado de esa trayectoria. De modo que la identidad de los indiscernibles es lógica y empíricamente irrefutable.

 

5) Mientras no logre falsarse, el principio de razón suficiente, verificado diariamente por la experiencia, ha de presuponerse como universal. Y, con él, la existencia de una inteligencia superior: Dios.

 


 

8.5. Dios, el alma y los predicados

 

I.

 

Presentación

 

¿Puede existir un ser de cuya esencia se siga necesariamente su existencia? Obviamente sí, ya que no hay contradicción en ello. Sin embargo, la mera posibilidad (esto es, la esencia) de la existencia equivale en Dios a la existencia misma. Pues, si negásemos su existencia, estaríamos negando también su esencia. Ahora bien, siendo ésta innegable, en tanto que no resulta contradictoria, debemos conceder que la existencia de Dios se sigue necesariamente de su esencia. Tal podría ser una exposición del argumento ontológico.

 

El ser más perfecto posible tiene que pensarse como eternamente existente. Ergo, si puede pensarse, es que es (lo que carece de esencia no es y resulta impensable), y si es tiene que existir siempre (para ser siempre pensable). No procede por este motivo plantear la posibilidad de la posibilidad, es decir, la posibilidad de que el ser más perfecto posible exista, ya que la existencia va en la definición y forma parte de sus atributos inherentes. Hablar de su mera posibilidad es asentir a su absoluta imposibilidad. He aquí otra formulación del mismo argumento.

 

Kant, sin embargo, criticaba dicho razonamiento alegando que la existencia no es un predicado. En otras palabras, que el hecho de que un objeto exista no le añade contenido lógico, sino que nos ofrece un dato externo a su noción necesaria, un dato, por lo tanto, accidental y contingente.

 

La exposición de Kant me parece válida en términos generales, y la he usado, por cierto, en el campo epistemológico en perjuicio del propio Kant. Esto es, para justificar la verdad como adecuación entre sujeto y predicado contra la verdad como adecuación entre el objeto cosificado y el pensamiento. ¿Por qué no vale dicho atajo para combatir al argumento ontológico? La respuesta es que Dios no es un objeto: es un sujeto, y la esencia de un sujeto es ser-puesto, como ya sabía Fichte. Un sujeto inexistente es una contradicción. Sólo podemos pensar en la esencia de un sujeto en tanto que objeto. Pero el sujeto, en tanto que pensante y actuante, sólo puede pensar y actuar si existe. Eso se dice con mayor razón de Dios, que es el sujeto de sujetos.

 

 

Corolario

 

El círculo dibujado existente es más perfecto que el círculo perfecto inexistente en tanto que existente, no en tanto que círculo. Ahora bien, un círculo ideal o perfecto en tanto que círculo no es el ser más perfecto posible, es decir, aquel cuya infinidad de predicados inherentes comprendería también la existencia. La perfección añadida del círculo imperfecto, pues, es ser existente, lo cual es la precondición lógica para ser visible, palpable, ubicable, etc. en tanto que cuerpo, predicados que no podemos atribuir al círculo perfecto meramente mental.

 

¿Qué significa ser más o menos perfecto? Tener más o menos contenido lógico. Aunque la existencia no aporte un contenido propiamente lógico a la noción de Dios, sí es la precondición lógica de todo contenido que pueda tener como sujeto.

 

 

II.

 

Proposición

 

Soy capaz de imaginarme a mí, que soy un sujeto, como no existente. Pero entonces me concibo como objeto, esto es, como cuerpo, no como alma activa y pensante. Así pues, sólo presuponiendo un alma en mí entro en la categoría de los vivientes.

 

 

Demostración

 

El alma no puede imaginarse de forma lógica como no existente, pues sería privarla de sus potencialidades de pensar (el alma piensa siempre, con o sin consciencia de ello) y de actuar (el alma actúa siempre, incluso cuando decide no actuar de un determinado modo). Puedes imaginar un objeto con todas sus cualidades o contenido lógico sin presuponer su existencia, es decir, como un objeto contingente e inexistente. Por ejemplo, la Atlántida puede conceptualizarse con todo detalle, aun cuando no exista ni haya existido jamás. También podemos representarnos un sujeto como objeto, verbigracia, un caballo corriendo, aun cuando éste no exista ni pueda actuar de ningún modo. Pero no está en mi mano imaginar al mismo caballo pudiendo correr, si ese caballo no existe, pues algo que no existe no puede actuar ni hacer nada que dependa de su virtud.

 

No puedo, entonces, doblar la posibilidad. Es posible que el caballo exista y es posible que no exista. En cambio, no es posible que no exista y pueda actuar, ni es posible que exista y no pueda actuar. Aún más: Algo que no existe puede llegar a existir, pero algo que no existe no puede llegar actuar mientras no sea, ya que para poder actuar debe existir en acto y ser sujeto efectivo de la posibilidad. O, lo que es lo mismo: Algo que no exista nunca no podrá llegar a actuar nunca (en tanto que "existir" es precondición necesaria de "poder actuar"), pero algo que no exista nunca podrá llegar a existir siempre (en tanto que "existir" no es precondición necesaria de "poder existir").

 

Con lo que se prueba que, si bien la existencia no es un predicado, es el fundamento de todos los predicados del sujeto, y del objeto con respecto a la percepción y acción del sujeto.

 

 

Corolario

 

La potencialidad es la concreción de la posibilidad. Defino "posibilidad" como aquella afirmación incluida en una proposición no contradictoria. Se concreta, pues, cuando se atribuye a un sujeto existente. De lo que se sigue que: 1) La potencialidad de actuar de un ser siempre inexistente es nula (hay contradicción entre "X actúa" y "X no existe"); 2) la potencialidad de actuar de un ser futuro está condicionada a la adquisición de la existencia animal (si existe, actúa; si no existe, no actúa), por lo que puede estimarse en 0.5, es decir, un medio; y 3) la potencialidad de actuar de un ser presente y existente es -salvo que se den impedimentos externos- plena. Sostener que en los tres casos, por tratarse de potencialidades, el resultado es "un vacío", al modo de los materialistas, resulta, como se ve, equivocado y falto de todo matiz.