Dios y la verdad

1. DIOS Y LA VERDAD


1.1. Que de la verdadera inexistencia de Dios se sigue su existencia

1) Toda verdad remite a otra. De lo contrario, el límite de la verdad sería una no-verdad, en la que aquélla encontraría su comienzo y su fin. Lo falso engendraría a lo cierto, y lo cierto a lo falso.

 

2) Las verdades, pues, sean cuales sean, nos conducen, mediante un encadenamiento infinito, a la Verdad suprema e inalcanzable, que es Dios.

 

3) Afirmar una sola verdad que sea tal, y no sólo de nombre, supone negar el límite que la cancelaría, afirmar la infinitud de la progresión y, por consiguiente, afirmar a Dios.

 

4) Luego, aunque esa supuesta verdad fuera "Dios no existe", al predicarse como verdad, de ella se sigue que Dios, es decir la Verdad, existe.

 

5) Pero, si Dios existe, la mayor es falsa, y si no existe también, pues no existe la Verdad ni tampoco las verdades. Luego, de un modo u otro, Dios existe.

 


1.2. Addenda y sistematización

I.

 

La verdad de cada ser hace que, en virtud de una razón suficiente, éste sea más bien que no sea.

En una sucesión infinita de verdades eternas (pues la naturaleza de la verdad como no contradicción es inmutable), la Verdad última, que al mismo tiempo es la primera, garantiza la coherencia entre todas ellas.

Si hubiera infinitas verdades y, sin embargo, careciéramos de Verdad última, no podríamos afirmar que “la verdad es la verdad”, ya que si bien cada verdad remite a las demás, ninguna que no esté por encima de todas ellas es capaz de englobarlas al mismo nivel.

Cualquier verdad que se afirme presupone, entonces, esta verdad de fondo: "la verdad es la verdad". Y eso, lejos de ser una tautología, nos indica que la Verdad puede existir por sí misma, esto es, sin referente real o ideal.

 

II.

 

1. El conjunto de verdades es finito o infinito.

 

1.1. Si es finito, está limitado o bien por una verdad, o bien por una no-verdad.

 

1.1.1. Si está limitado por una verdad, esta verdad es ilimitada, es decir, es Dios.

 

1.1.2. Si está limitado por una no-verdad, se trata de pseudoverdades que encubren una contradicción última. En este caso la proposición "existe un sistema finito de verdades limitadas por una no-verdad" también sería falso, y de ahí el absurdo de predicar tal orden de cosas.

 

1.2. Si es infinito, cuenta o no cuenta con una Verdad primera.

 

1.2.1. Si cuenta con una Verdad primera al comienzo de la sucesión (imaginemos un tronco del que derivan infinitas ramas), entonces esa Verdad es autorreferente, causa sui y, por consiguiente, Dios. Su verdad no requiere ni la lógica ni la constatación empírica, ya que depende de ella misma.

 

1.2.2. Si no cuenta con una Verdad primera, entonces la proposición "la verdad es la verdad" resulta falsa, lo que invalida el resto de verdades y nos coloca en la situación de 1.1.2.

 

III.

 

"Una verdad conduce a otra" es como decir que nada que sea verdadero lo es por sí mismo, sino por virtud de un principio que, a su vez, es verdadero, del que se deriva todo. Contra los adecuacionistas, observamos que afirmar análogamente que "un estado de cosas conduce a otro" es sólo una verdad de hecho y no un principio universal. Lo cual se prueba de la siguiente manera:

 

1) Lo finito no puede ser siempre del mismo modo, ya que ser-siempre es una condición de infinitud temporal.

 

2) Que algo sea y no sea, o sea de un modo y otro al mismo tiempo es contradictorio.

 

3) Ergo, para que algo finito sea, es necesaria una sucesión indefinida -no forzosamente infinita- de momentos posibles.

 

Que toda verdad remita a otra, pues, es signo de que ninguna resulta lo bastante simple o prolija para explicarse a sí misma por completo o, lo que es lo mismo, de que ninguna contiene la razón de su verdad, sino una mera condición formal de adecuación.

 

Luego, para que una proposición sea verdadera (no contradictoria) deben serlo también todos sus elementos en ese contexto semántico, no pudiéndose admitir la proposición contraria (léase: la inversión lógica de sus elementos) en ese mismo contexto. Así, no somos capaces de pensar nada contradictorio como si fuese un solo ser.

 


1.3. Encadenamiento

La aritmética es una suerte de lenguaje cuyos sememas serían los números, integrando su sintaxis las distintas operaciones que es posible efectuar con ellos.

Pues bien, cada número o semema es también una verdad, y la expresamos mediante una tautología: "1 = 1"; "2 = 2"; "3 = 3"; etc. Que "1" remite a "2" y al resto de cifras de cualquier base numeral, que se extiende al infinito, se sigue del hecho de que cada una de ellas está emparentada con las demás, a saber: "2" es "1 + 1", "3" es "2 + 1" o "1 + 1 + 1", etc.

Ahora bien, si cambiáramos el significado de uno solo de estos números/sememas, la totalidad de ellos y las infinitas operaciones posibles que se derivan quedarían afectadas. Así, por ejemplo, si quisiéramos introducir el absurdo "1 = 2", ninguna operación aritmética sería verdadera. Lo dicho también es válido para el lenguaje natural, en tanto que cada palabra adquiere su significado mediante su oposición respecto a las demás.

De lo que concluyo:

1) Toda verdad remite a otra.

2) Dicha remisión es infinita.

 


1.4. ¿Qué es la verdad?

No debe definirse la verdad: tienes que perseguirla. Ni debe, digo, ni puede ser definida. En efecto, para lograrlo deberías presuponer que tu definición es verdadera, lo que te haría incurrir en petición de principio. De lo que deduzco que la verdad, indefinible, es aquello que los racionalistas llamaron "luz natural", "certeza" o incluso "intuición", aunque este término sea propiamente romántico.

 

Ahora bien, sólo puedes esbozar la verdad, nunca poseerla completamente. Nace de ahí el vocablo 'filosofía', donde el conocimiento se plantea como atracción (amor), en oposición al dominio ciego.

 

No sabes, pues, qué es la verdad exactamente, pero la percibes entre tinieblas, y estás persuadido de que el error absoluto no puede existir. Si el error absoluto existiera, entonces no existiría, puesto que su existencia sería cierta o certificable (y la verdad es ante todo certeza, como se ha dicho antes). Luego, la verdad y el error no pueden tener, en puridad, la misma condición, aunque nunca recibas verdades o errores puros.

 

Toda afirmación contiene la verdad parcializada, distorsionada. Así, un ecléctico toma de cada sistema lo que considera más pertinente, excluyendo al resto. Y, en el mismo sentido, una revolución científica o epistemológica que introduzca una "nueva verdad" estará, en realidad, ensanchando el anterior sistema de verdades, aunque haya que presuponer idealmente que éste permaneció siempre ahí.

 

La verdad del hombre es una ficción mudable, o, si prefieres una expresión más tranquilizadora, es una anticipación o pregustación de la verdad absoluta. Hay una diferencia de grado y no de naturaleza entre ambas clases de verdad: tan necesaria es la verdad absoluta como aquellas que, coeternas con ella, nos permiten ir a alcanzarla.

 


1.5. Verdad y certeza. Conato de polémica

I.

Recuerdo haber dicho en el primer mensaje que entendía por verdad "la no contradicción esencial entre proposiciones ciertas". Si hubiera escrito, en lugar de "proposiciones ciertas", "proposiciones verdaderas" habría incurrido en una clara tautología. ¿Dónde está, pues, la diferencia? En que toda certeza presupone un sistema verificativo, mientras que la verdad, inagotable e infinita en su sucesión necesaria, es superior a cualquier estructura dada. De lo contrario, el progreso en las ciencias sería imposible y todo saber parcial resultaría estanco.

II.

ER.- Yo creo que eso no sería una tautología, pues en el predicado no se dice lo mismo que en el sujeto, ni explícita ni implícitamente. Sería más bien una mala definición en la que se incluiría el definiendum en el definiens. Algo así como una petición de principio.

Re: Si analizas todos los términos, verás que se trataría al fin y al cabo de una aseveración tautológica. En efecto, la verdad no puede ser jamás contradictoria y debe expresarse siempre mediante proposiciones, ya que no es un hecho.

ER.- De todos modos no adelantas mucho evitando referirte a la verdad, y refiriéndote a la certeza, pues la certeza es la creencia en la verdad. O sea que es como si hubieras dicho: “la verdad es la no contradicción entre proposiciones que se cree que son verdaderas”.

Re: Disiento. La certeza no es "la creencia en la verdad" de algo (eso no explicaría por qué creemos una cosa más bien que otra), sino, simple y llanamente, la relación de pertenencia de una proposición X respecto a un conjunto Y que no se deriva a partir de axiomas, puesto que es aceptado de un modo inductivo y consensual. Esto es, la inclusión de aquélla en un sistema de verificación.

Hay verdades que no tienen por qué resultarnos ciertas, y certezas que, al cabo, sólo son verdaderas en una pequeña parte; es decir, son falsas. “Verdad” y “certeza” actúan entre sí como diagramas de conjuntos secantes, con la peculiaridad de que toda verdad lo es por sí misma (por obediencia al principio de no contradicción) y toda certeza lo es sólo referencialmente. La proposición “A = A”, entonces, es verdadera porque es coherente, y es cierta porque no conocemos nada que exista y no exista al mismo tiempo.

ER.- ¿Qué “sistema verificativo” presupone la certeza del que está convencido de que la Tierra es plana? ¿Y la del que está segurísimo de que fue penalty, a pesar de que está clarísimo que no lo fue? ¿Y la del que espera ganarse un cielo lleno de huríes, si en esta vida cumple ciertos preceptos?

Re: Ernesto, no suelo ser muy innovador. Estoy repitiendo la concepción de la certeza que ofrece Wittgenstein en su último escrito, On certainty. En esa época, que el hombre pudiera llegar a la luna era -así lo dice el libro- algo científicamente inconcebible. Veinte años más tarde dejaría de serlo.

Como verás, resulta muy sencillo contestar a tus preguntas, ya que los errores, en tanto que verdades parciales, también tienen su propia lógica. Quien pensara que la Tierra es plana lo habría deducido, evidentemente, de que la superficie mayoritaria que se aprecia desde nuestra perspectiva lo es. Quien creyera que le esperan huríes en el otro mundo sería porque las considera una digna retribución por su fe y sus obras, siendo Dios un buen dador. Etcétera.

Cuando afirmo que los errores son verdades parciales indico que, en tanto que no son absurdos, participan de cierto grado de coherencia y, por consiguiente, de veracidad. Con eso no quiero dar a entender que existan medias verdades, pero sí que el error y la verdad están mezclados; o lo que es lo mismo: raras veces se muestran en puridad, como entelequias (toda contra-dicción lógica es dialéctica y parte de una tesis verdadera, a la que se opone).

Para entendernos, la mejor teoría histórica -en base a unos hechos dados e indiscutibles- será siempre la más completa y coherente. Y ello pese a que ninguna aspire a la certidumbre absoluta sobre las últimas motivaciones de los actores o, por otro lado, a la determinación precisa de las circunstancias que condicionaron el desarrollo de la acción.

Aún más: toda la física newtoniana descansa sobre presupuestos erróneos, pero la ciencia actual no desestima completamente sus resultados, puesto que su capacidad explicativa sigue hasta cierto punto vigente.

ER.- La verdad no inagotable, ni infinita, ni sucesiva. La verdad es la forma de las proposiciones verdaderas, como la belleza es la forma de las cosas bellas, y la justicia de las justas, etc.

Re: Verdad es no contradicción entre proposiciones. Hay infinitas proposiciones no contradictorias; luego, la verdad es infinita.

Una proposición tautológica no requiere otras para ser confirmada. Basta con que sea evidente la completa adecuación del sujeto al predicado. Para probar que el conjunto de proposiciones verdaderas es finito tendrías que localizar en el mundo una verdad que lo fuera por sí misma, esto es, un sujeto sin predicado. Ése sería el "finis terrae" que tanto anhelas. Lamento decirte que buscas en vano.

ER.- Dicho de otra manera: existir, lo que se dice existir, la verdad no existe, ni le conviene la existencia; lo mismo que no existe propiamente la belleza, ni la justicia, etc.

Re: La Verdad sí existe: es uno de los muchos nombres de Dios. El resto de ideas que mencionas están en su entendimiento.

La noción de Dios nos resulta absolutamente paradójica, aunque necesaria. Nos exige pensar en una forma sin materia, es decir, en una forma sin "formado", forma de sí misma; pero también en una verdad sin fundamento; en una fuerza sin dirección; en una mente sin límites.

ER.- Lo que existen son las proposiciones verdaderas, las cosas bellas, las acciones justas, etc. Por tanto, puesto que lo agotable y lo inagotable, lo finito y lo infinito, lo sucesivo y lo simultáneo, solo se pueden predicar con sentido de ciertas cosas que existen, pero no de esas formalidades, es falso, es más: es absurdo, que la verdad sea nada de eso que dices tú que es.

Re: En absoluto. Por el principio de razón suficiente, todo tiene un fundamento en el que su verdad se cifra ontológicamente. Nada puede limitar ese principio, y si opinas lo contrario te ruego que lo justifiques.

ER.- Siento tener que decirte que eso no tiene pies ni cabeza.

Re: Siento que pienses así. Me he limitado a constatar que si la verdad equivaliera a la certeza, y toda certeza es histórica, sería siempre la misma y no sería capaz de ampliar nuestros conocimientos.

ER.- Proposiciones como esa las hay a miles; infinitas. Por ejemplo: B = B, C = C, AB = AB, etc., etc.

Re: Creo que eres consciente de que se trata de la misma proposición con distinto nombre. Y suponiendo que hubiera más, que las hay, aunque dependan todas de ésa, ¿qué cambiaría?

ER.- Pero ninguna de ellas es verdadera, porque en realidad no son proposiciones, sino ciertos esquemas, que no significan nada, y por tanto no pueden ser verdaderas.

Re: "A es igual a A" es una oración con sujeto y predicado. ¿Por qué le niegas el carácter proposicional? Y, más sorprendente aún, ¿por qué crees que no significa nada?

ER.- “A = no A” no es una proposición, y por tanto no puede ser falsa (ni verdadera). En cambio, por ejemplo, “un perro no es un perro” sí es una proposición, y además es falsa. Pero no es falsa porque no sea coherente con alguna otra proposición, o con alguna certeza, como tú dices, sino porque es imposible que si algo es un perro, no lo sea.

Re: Tan imposible como que A sea y no sea A.

ER.- Es decir que gracias a que las cosas son lo que son, gracias a que tienen ser, nosotros podemos conocerlas y decir la verdad sobre ellas.

Re: Pero es que el ser no es sólo el "ser a la vista", como pareces presuponer. Además, tu perro genérico no tiene ningún rasgo identificativo. Es, por lo tanto, un universal. ¿Qué hace que tu postulación sea más verdadera que la mía?

ER.- En cuanto a que lo falso se contradice con todo, también es falso. Por ejemplo: "2+3=6" es totalmente coherente con esto "2=3".

Re: Pasando por alto que ahora das por bueno que los números sean susceptibles de verdad o falsedad, dime, ¿cómo probarías la coherencia entre esas dos falsedades? Porque si 2=3, entonces 3=2, lo que trunca tu demostración.

 


1.6. Verdad y creación

I.

Lo esencial es lo imprescindible.

Cuando entiendes algo estás interiorizando su estructura lógica. Esa estructura no es homogénea, sino escalonada: hay proposiciones que dependen de otras, sean éstas explícitas o implícitas. A la verdad, pues, se llega suprimiendo todo lo superficial, ascendiendo hasta lo necesario en un proceso progresivo de abstracción.

Ello podría compararse a una pirámide cuya base es infinita. El punto más alto de la misma es completamente distinto al resto de puntos: nada hay encima suyo. Para una mente finita, entonces, es imposible llegar a la cúspide, porque ello implicaría divisar desde allí toda la base, que no tiene fin. Hay cima, sin embargo: las líneas tienen que converger en algún punto, aunque éste sea de facto inalcanzable.

II.

La noción de crear -crear de la nada- puede ser incomprensible para nosotros, pero al menos no es contradictoria. En cambio, la de un ser contingente y eterno (i.e., el universo que imaginan los materialistas ateos) sí es contradictoria, por lo que debe ser rechazada. No es posible el movimiento sin creación: crear es una acción sin movimiento.

 


1.7. Causa y agente

I.

 

Dios es la primera y la última verdad, el Alfa y el Omega, creador de todo cuanto existe y, en tanto que existe, es verdadero.

 

Del efecto (la creación) a la causa (Dios) y de la causa (Dios) al efecto (la creación) la sucesión de verdades es infinita, progresiva y regresivamente. Y lo es porque Dios creó al mundo de una sola vez, sin límites ni espacios más allá del propio mundo, es decir, infinito en extensión y, por consiguiente, en variedad.

 

Esto explica también que no pueda llegarse a Dios por la razón, ya que ésta toma siempre como referencia al mundo. Sí, no obstante, por la mística, a saber: abstrayéndonos del mundo y contemplando a Dios como si sólo Él y nuestra alma existieran, que es lo que Leibniz concibió como armonía preestablecida.

 

Reitero, pues, que referirnos a Dios como verdad "primera" o "última" obedece, respectivamente, a adoptar el plano ontológico o el epistemológico en nuestro análisis.

 

II.

 

La creación no parte de Dios como primer eslabón de una cadena causal, sino que, en un orden totalmente distinto, es Dios mismo el que genera la cadena ex nihilo. Y esto es así porque, como sabes, Dios no está en el tiempo, ni es causado, ni es compuesto, ni es tangible, por lo que tampoco puede ser causa de ningún ente.

 

Dios CREA, no causa. La causalidad PRESUPONE al ser, la creación lo PONE. Evidentemente, Dios no se crea a sí mismo. Dios, pues, no empieza a ser, sino que es siempre. De ahí extraigo que Dios no es término inicial de nada, ya que ni siquiera el mundo empezó EN el tiempo, sino, más bien, CON el tiempo. Dios es la condición de todo origen y de todo fin, es decir, de todo orden.

 

Dios no es ni algo ni nada, es el ser inefable por antonomasia. Si el número uno te despista, cámbialo por un cero, mucho más propio. Dios es el cero absoluto (inconmensurable con todo lo creado) que pone el uno, su creación. El uno es germen del infinito, pues todo número es una agregación de unidades. Luego, por el infinito no se llega a Dios, pero se requiere a Dios, dado que si el mundo fuera finito también sería eterno, sin comienzo, recurrente. No siéndolo, es temporal, creado, interminable.

 

El fin del mundo, el fin de los tiempos, no será, entonces, un fin absoluto, sino una transformación suprahistórica.

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