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nota:
por Javier Galarza
POSTALES
DEL BORDE EN EL BORDA
No
soy Gastón Pauls, pero a decir verdad
tampoco estoy tan orgulloso de no serlo.
A veces deseo rescatar historias del secreto
pero a veces pienso también que el
anonimato es la forma más piadosa
de la historia. Sea como sea, allí
vamos otra vez.
1.
Bajo hacia la avenida del
invierno a través de la calle de
las putas. Bordeo la torre panóptica
del observador invisible, el ausente tácito
(¿dios?), y entro al hospital Borda.
A los costados, pabellones de ladrillos
de una construcción interrumpida.
Las casas abandonadas y las construcciones
fantasmales adquieren en este lugar una
nueva significación. Junto a la seguridad
reposan dos perros. Los internos piden cigarrillos
y monedas.
2.
Pregunto por la guardia,
pido turno sin evidenciar demasiado apuro
y me siento a esperar. Un muchacho morocho
con un gorro de lana escupe, camina de un
lado a otro y golpea las paredes. Un enfermero
calvo y corpulento parece encargarse de
mantener el orden.
A la guardia llega una chica bonita y bien
arreglada. Está embarazada y usa
gafas contra el sol. Se sienta junto a mí.
Me cuenta que mezcló un litro de
vino tinto con Rivotril. Habla arrastrando
las palabras.
-Yo no puedo tomar alcohol a esta hora.
- le digo.
-Yo tampoco. -responde.
Nos reímos. Me pide un cigarrillo.
Toma uno y me pregunta si puede sacar otro.
Le pregunto si vive sola. No, vivo
con un flaco. ¿Y? ¿todo
mal?. No, todo bien dice
entre hipos. En un rato tiene que
venir.- agrega. Pronto la llama un
médico. Chau me dice.
En el pabellón de los consultorios
externos, una mujer pequeña me cuenta
que estuvo internada, que tomó más
de cien pastillas. Aguarda un momento
y añade nunca me prestaron
tanta atención.
Un hombre delgado y consumido se pasea por
los corredores gritando se están
tomando mi sangre, se están tomando
mi sangre.
Continúo mi recorrida por el hospital.
Recuerdo ese pensamiento que asemeja de
manera perturbadora la edificación
de las cárceles con las escuelas
y los hospitales.
3.
Me acuerdo de mi amigo Ale.
Nunca pensamos que pudiera tener ese desenlace.
Era actor, un chico un poco más oscuro
de lo habitual, dueño de una mirada
muy intensa y cierta ambigüedad seductora.
Escribió alguna obra de teatro, ganó
algunos premios, estuvo prendido con la
cocaína, tuvo una relación
digna de una novela con una chica rubia
tan extraña como él (una vez
se agarraron a golpes delante de nosotros),
pero nunca sus amigos supimos demasiado
de su vida, ya que pertenecía a esa
clase de persona que siempre parece tener
alguna reserva o secreto. Lo volví
a ver ocasionalmente. Dos veces en un tren.
Los encuentros en los trenes tienen cierta
particularidad que algún día
intentaré describir. Afirman aún
más la idea de que todo en la vida,
y la vida misma aún, no son más
que un tránsito. Cuando lo volví
a ver, cuando al fin se produjo el reencuentro
de nuestro grupo, le habían diagnosticado
esquizofrenia. Tenía ahora en la
forma de hablar cierto infantilismo. Su
mirada había decrecido en intensidad.
Su crisis comenzó cuando caminaba
por la calle y comenzó a sentir que
se prendía fuego por dentro y entonces
entró a algunos comercios gritando
desesperado.
-¿No hacés más teatro?-
le pregunté.
-No. Por mi enfermedad es mejor que no me
meta en otras personas.-respondió
con lógica.
Ahora Ale se dedica a la computación.
Puede pasar horas hablando de complejos
sistemas de redes. De alguna manera es como
si ese circuito lo hubiera organizado. Pero
la medicación le quitó el
brillo de antaño y, sobre todo, ese
brillo oscuro en los ojos de los secretos.
4.
Otro hombre, de rasgos duros
y nobles, aguarda ser atendido por su psiquiatra
Estoy aquí por muchas cosas.
El trabajo. La familia. Las mujeres. Muchas
exigencias. Mi hermano es ingeniero. El
anduvo bien. Me dijo que no me puede ayudar.
Se gasta la vida en putas. Yo ando con mujeres,
pero son amigas. Una tiene un hijos de diez
años. Es otra relación. Hacemos
el amor, tomamos mate. No se si nos vamos
a juntar. No me preocupa. Hago las cosas
a mi manera pero estoy bien. Que suerte
que existe la medicación. Yo ya llevo
más de treinta años de psicoanálisis.
Me enamoré de adolescente, pero no
pudo ser. Nunca me casé. Mirá,
ayer recorté esta frase del diario:
con los necios y los soberbios no
se puede tratar. Porque entonces ¿de
qué sirve la inteligencia?
Mirá, tengo unos cuantos años
más que vos. No sé de que
se trata la vida. Vos tampoco sabés.
5.
Yo maté al japonés
Hubo una lucha psíquica. Tuvo una
hemorragia cerebral. grita un muchacho
sentado desde un banco a quien quiera escucharlo.
Voy al poder de Dios El don de lenguas.
Todo eso.- añade.
Pero ¿cómo murió
el japonés? pregunta una enfermera
repentinamente interesada.
Yo lo maté. Fue una lucha psíquica.
Con mi sangre lo maté.
Entonces canta estoy enamorado del
señor, estoy enamorado de Jesús.
Sigo mi marcha. Caminar por cementerios
y hospicios es una referencia. Algún
día seremos tierra. Mientras tanto
estar del lado de adentro o de afuera apenas
parecen circunstancias, eventualidades.
La idea del tránsito. Largas caminatas
en el invierno. Encuentros con amigos en
los trenes. Cosas así.
nota:
por juan pablo gonzalez
Si
la religión es el opio de los pueblos,
¿Dios no es el Gran Narco?
Que
los cristianos venerasen a un único
dios que no tolera a otros dioses a su lado
es un hecho que el mundo ha tenido que expiar
acerbamente. Y no sólo lo ha pagado
con el exterminio de seres humanos y pueblos,
sino también con la destrucción
planificada de documentos...
Ernst Jünger
La Iglesia (y las
grandes religiones) generalmente se han
aliado a las Monarquías, Imperios,
Naciones, etc, (ver la marxista: la
religión es el opio de los pueblos,
un opio de contrabando que se usa a escondidas;
ver a Kropotkin: Por otra parte, el
Estado, considerado como poder político,
la Justicia Estatal, la Iglesia y el Capitalismo
representan realidades y planteamientos
ideológicos que no podemos separar.
Esas instituciones se han desarrollado,
en el curso de la historia, apoyándose
y reforzándose mutuamente.)
y dando su vista buena más de una
vez a toda clase de atrocidades: esclavitud,
inquisición, guerras, hogueras, torturas
y autotorturas, desapariciones, matanzas,
hambrunas, etc, etc, siempre al lado del
poder, los sacerdotes como cómplices
del Estado Paternalista...
los reyes y generales y presidentes de las
manos de los papas y obispos...
además la conducta divina
durante las Cruzadas y el Medioevo,
la Santa Inquisición con sus hogueras
y expropiación de bienes,
su pleno apoyo moral a los conquistadores
a la hora del esclavismo y las matanzas
y las violaciones,
el robo de oro para las coronas y el papado,
la persecución y exterminio de conocimientos
médicos-religiosos-filosóficos-artísticos-científicos,
el desprecio racista abusivo hacia los
salvajes, las mujeres, los bárbaros,
las minorías más débiles,
las mayorias ingenuas y credulas... además
de la larga historia de sabidos amoríos
ocultos entre curas y monjas y entre curas
y monaguillos- incluyendo todo tipo de abusos
sexuales (incluso a menores) y psicológicos
entre los fieles; perversiones y abortos,
sadomasoquismo e hipocresía...
Y la Iglesia, que estuvo detrás de
esas y otras mentiras y guerras, de esos
y otros botines, impuestos y contribuciones
de contrabandistas y piratas y ladrones
varios, de esos y otros actos obscenos,
sectarios, blasfemos... que nos llegan hasta
el apoyo incondicional de hoy del Papa y
los suyos a gente como Pinochet y Videla-
sabidos dictadores y asesinos no arrepentidos-
o al caga-boy Bush, que no para de cagar
bombas, pesticidas y dólares que
confían en su Dios Bélico
Millonario y hambrean al Tercer Mundo...
Sabemos también hoy en día
de todo tipo de lavados de cerebro a los
que nos someten tanto sectas, como grandes
religiones, como las grandes naciones: dice
Max Stirner: La política, como
la Religión, pretendió encargarse
de la educación del hombre...
hacer de él alguna cosa, es decir...
un verdadero creyente,...un
verdadero ciudadano o un verdadero
súbdito.
En una nota del diario Página 12
citan a Frances Stonor Saunders hablando
de Dios como un arma de la Guerra
Fría promovida por la CIA.
Y dice que fue durante esa época
que los EEUU descubrieron lo útil
que podía ser la invocación
a la religión... Dios estaba en todas
partes... y empezó a aparecer en
los billetes... con el lema oficial de la
nación confiamos en dios
(IN GOD WE TRUST o IN
GOLD WE TRUST - EN EL ORO CONFIAMOS-
como han traducido/transcripto por ahí.
En la Dictadura Militar -apoyada por la
Iglesia- Dios también estaba en todos
lados, como arma de guerra fría/
caliente que nos tiene a todos cagando (¿hace
falta agregar lo de los 30 000 desaparecidos
por Crímenes del Estado Católico;
y recordar los millones de indígenas
liquidados primero por Europa y después
por los patriotas de Argentina
y otras Naciones Independientes con la complicidad
de los crucifijos de oro?).
Dios experimenta y castiga a sus criaturas.
Dios el Dinero y sus legiones de pobres
que mueren de hambre, o Dios el Diablo (el
Demonio es Dios invertido recordaba
Alan Watts), o Dios el Estado que nos protege
con impuestos prohibiciones y estafas, o
Dios el Comandante de Policía de
gatillos y fusilamientos fáciles,
o Dios el Científico que crea bombas
atómicas, contamina los mares y usa
a los pobres como ratas de laboratorio,
o Dios el Presidente, de Argentina o de
EEUU o de Roma o del FMI...
Dijeron Heráclito y otros que los
hombres imaginaban a sus dioses a partir
de sus ideas. Si echamos un vistazo en las
religiones: cada región, cada pueblo
ha engendrado una deidad o una mitología,
o un Olimpo de deidades/ aliados /demonios
particulares, que van del chamanismo/ animismo/
espiritismo al politeísmo y al monoteísmo
(siempre falso, lleno de santos y santas
y otros). En cada región el arte
que se usa para representarlos varía,
la imaginación mitológica
es caleidoscópica... y maravillosa.
Pero las grandes religiones intentan obstinadamente
instaurar el dogma (y se declaran unas a
otras guerras santas),
a fuerza de proteger racistas y asesinos,
a castas y elites. Y Dios: ¿estará
muerto, como propuso Nietzsche; o borracho
y embrutecido, como imaginó Lautreámont?
¿Y Dios está en todos lados,
o los billetes están en todos lados?
¿Y si la religión el opio
de los pueblos, Dios no es el GranNarco?
Los
poderes legítmos del gobierno sólo
se extienden a los actos que lesionan a
otros. Millones de hombres, mujeres y niños
inocentes han sido quemados, torturados,
multados y encarcelados desde que se introdujo
el cristianismo. ¿Cuál ha
sido el efecto de la violencia? Hacer de
la mitad del mundo estúpido y de
la otra mitad hipócrita, apoyar la
bellaquería y el error sobre toda
la tierra. Thomas Jefferson, 1782
metafísica
del poder
entender al poder político como una
especie de falsa casta divina,
altamente decadente,
donde hijos, hermanos, primos, cónyuges
y toda clase de parientes (y amigos) se
pasan el volante del poder de las naciones
y demás, para mantener su confortabilidad
y perder del todo su dignidad... asi en
el reino como en la tierra... monarquías,
dictaduras, democracias, mascaradas entregadas
por el enmascarado Dios a los hombres...
caretas de cera divina que se incendian
al mirar las flacas costillas de los holocaustos...
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