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Buenos Aires, || año 6 - número 7 ||
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nota: por Adrián Gonzalez

ENCUENTRO CERCANO

Percibir de ordinario lo que únicamente por excepción se presenta a la mirada de los hombres Rubén Darío. Largas horas caminando en absoluta soledad entre sierras, polvos brillantes, piedras de luz de nácar o cuarzo.

Llego al Uritorco dos días atrás, buscando respuestas o salidas, intentando abrir puertas, con Castaneda y Don Juan Yaqui en mi mochila. Camino al templo, al monasterio, a la casa del Buda… es extraño como algo que nació hace 2500 años en algún lugar de la India, expandiéndose al sur y norte de Asia a través de Nepal, Bután, Tíbet y China y Japón, haya encontrado un lugar para asentarse en las sierras de la córdoba de la América del sur… Está entrando Ud. a un lugar sagrado - Por favor, respete el silencio y a las piedras, plantas y animales (Cartel a la entrada de la finca Zen).

Unos caballos toman agua del arroyo y me miran de reojo mientras yo pasaba a su lado lo más silenciosamente posible. Para no molestarlos. El paisaje de la finca es mucho más verde que en los alrededores. Un lugar bellísimo… El Ojo de Agua lo llaman, aunque los únicos ojos que haya visto por la zona son los del monje que me dio la bienvenida y los del personaje extraño que me encontraría más adelante… El monje, con su cabeza rapada, no tenía sus hábitos encima, las tres túnicas. No se supone que las tres túnicas deberían ser las únicas ropas que un monje podía usar hasta su muerte?. Jean y buzo y fumaba tabaco, lo cual me sorprendió más todavía.

El monje me abrió gentilmente las puertas del templo/galpón a medio construir, con techos de chapa brillante y paredes de piedra. El interior era frío y sencillo, pero a la vez hermosamente cálido. En el centro un pequeño altar con una pequeña imagen del Buda hecha en ébano encima. Sin zapatos, hice las nueve postraciones, me senté en loto sobre uno de los almohadones que estaba acomodado sobre el suelo. Luz de sol entraba por las ventanas y creaba un ambiente increíblemente invitador a la meditación. No se escuchaban ruidos, ni pájaros, ni siquiera el viento. Silencio de paz equivalente al que encontré en las laderas del Uritorco. Será por eso? O por otra razón que desconozco pero me fue muy fácil comenzar a meditar, alcanzar un estado de paz interior, no hizo falta siquiera concentrarme en la respiración…. Pasaron 10 o 15 minutos, no sé, cuando mis ojos entrecerrados percibieron un movimiento en el suelo, algo que llamó mi atención. No quise desconcentrarme, pero me sentí observado. A través de la luz que entraba por el rabillo de mis ojos percibí unos ojos que me miraban fijos desde el piso. Eran ojos de sorpresa o de susto. Ojos grandes de comic japonés o algo parecido. Sin abrir mis ojos del todo los miré por un rato y, lentamente, la mirada de sorpresa se transformó en una mirada de tranquilidad. Recién entonces pude percibir su cabeza y su cuello. Era una forma muy clara de una cabeza de un ser alienígena.

Era una cabeza oval que desembocaba en un cuello alargado y delgado. Era una sensación extraña y mi piel se erizó. Realmente me costaba distinguir si lo que estaba viendo era una imagen mística, o algo real o una ilusión óptica. Abrí los ojos para ver si la imagen desaparecía y efectivamente, desapareció. La busqué por el suelo, pero no encontré nada. Respiré profundamente y decidí volver a la práctica zazen. Pocos minutos después de volver a entrar en meditación, los ojos extraños aparecieron nuevamente y me miraron por unos pocos segundos como queriendo preguntarme por qué me había movido. Esta vez los ojos tenían mucho más movimiento, se cerraban y abrían, la cabeza se movía. Me di cuenta que me hablaba, pero no podía entenderle. Entonces decidí acercarme de nuevo, pero esta vez mentalmente, manteniendo los ojos entrecerrados. Me sentí flotar, acercándome lentamente al extraño… pero cuanto más me acercaba, los ojos de la imagen comenzaron a cambiar de forma y su mirada se transformó en furia y enojo… luego desaparecieron… Intenté entrar nuevamente al zazen, pero ya no lo conseguí o por lo menos no conseguí volver a vivenciar esa presencia mística. Al salir, intrigado y abrumado por el encuentro, hice mis reverencias, dejé el templo y regresé al pueblo... No entendía su enojo, su rabia hacia mi... quizás por haber apresurado el acercamiento o quizás se irritó por que no conseguía entenderle o quizás porque las razones para acercarme no eran las correctas… o quizás porque estaba queriéndome decir algo respecto de mi vida… no lo sé… Tuve miedo de preguntarle al monje si alguna vez el o alguien más había experimentado algo parecido practicando el zazen en ese lugar… quizás algún día deba regresar… aunque prefiero mantenerme ignorante y no tratar de analizar ni entender ni logicalizar este hecho para-ordinario.

Realmente había un extraterrestre frente a mi tratando de hablarme? Preguntenlé a Don Juan Yaqui… La ciudad de ERKS descansa debajo del Cerro Uritorco. Esta ciudad de energía cósmica fue considerada sagrada por las antiguas civilizaciones americanas (los Ampajango de 10.000 años de antigüedad y posteriormente los Comechingones hasta su suicidio colectivo frente a la conquista y matanza de los bárbaros europeos) y era un centro de convocatoria donde celebraban sus rituales sagrados mientras contemplaban luces o espíritus cósmicos que fluían desde las piedras del cerro hacia el cielo.

 


nota: por diego julio

SUEÑOS DE MORFINA

ésta historia que nos acercaron a La Maldita empieza en Malvinas: símbolo del derrumbe del proceso militar argentino en una guerra (¿rebelión de independencia nazionalista?) opiácea y gélida con los poderosos del norte, proyectando su sombra sobre lo que vendrá.

“Daniel Eduardo Carozzi, 39 años, en julio del 2001 hace quince años que soy portador de SIDA. Nunca me inyecté, solo tres noches seguidas con mis amigos y así de chute me contagié. Aunque trabajaba de taxi-boy me cuidaba con preservativos, no tanto por el tema del HIV sino por las venéreas; en el 86 no había tanta información sobre el virus.
Así fue como me lo agarré, por vía endovenosa, cocaína... tres noches en diez años de adicción.
Nos contagiamos seis en una misma noche; y otros dos en diferentes situaciones de la vida que llevaban. Sólo quedamos vivos dos, el padrino de mi hija y yo. Ni mi hija, ni su madre son portadoras; tenía relaciones con preservativo, hasta que decidimos arriesgarnos, y el resultado fue positivo en cuanto al no contagio y sí al embarazo.
Fue una decisión de mi mujer, previa consulta de los infectólogos.
A los 24 me contagio, a los 19 hice la colimba y estuve en Malvinas; fue una experiencia castrófica a nivel emocional. Empezé trabajando en grupos técnicos, en aviación, desde el 3 de abril al 29 estuve en LA PAMPA DE SALAMANCA, entre Trelew y Comodoro Rivadavia. La Pampa del Diablo para los lugareños: ahí dinamitaban los cuerpos de los desaparecidos en el sur, ahí la gente confirmó el nombre del lugar, fue una estrategia psicológica de los milicos, no había lugar para preguntas, era el destino de los “endemoniados”.
El 1 de mayo fue el primer ataque inglés, el 2 estuve ahí en el casino de tropas, y vinieron a pedir cuatro voluntarios para descargar a los soldados heridos y enfermos; venían en Hércules; cuando se abrió la panza del avión, era un reguero de sangre, las víctimas del primer ataque, el más grave. A partir de ahí, hice tres vuelos, íbamos con suministro y volvíamos con los heridos volando a 30 mts sobre la superficie del mar. De aquí en adelante empecé a darme con morfina, que estaba a disposición nuestra que éramos los camilleros. Al no haber un control estricto me inyectaba un cuarto de dosis para ponerme una nube de algodón alrededor, y poder recibir a un pibe mutilado; no estaba preparado para eso. Después de la guerra seguí con la morfina, hasta que me agarró un jefe de guardia, que al no verme en mi puesto encontró la campera y el fusil, y a mi tirado con la cabeza sobre el casco mirando las estrellas.
Me enteré, y lo voy a explicar de una manera que se entienda, que se me despertó el virus en el 91’, pese a que yo me había hecho varios análisis anteriores, ninguno daba positivo, porque yo consumía varias drogas y entonces el virus estaba encapsulado. Aunque yo sabía, porque todos los síntomas se habían declarado, existía una posibilidad en un millón; era de esperar que el bicho se despierte, y así fue cuando la madre de mi hija me dio la noticia del embarazo y yo bajo el consumo de drogas, ahí saltó, un mes antes que nazca la nena. Entre mi mujer con ella adentro y yo con el virus adentro, era una lucha entre la vida y la muerte, mi primera medicación fue ver el nacimiento de Sasha.
No tenía tanta paranoia por el virus, estaba más paranoico porque en ese entonces yo era narco, y había estado preso en Concepción del Uruguay; cuando me puse las pilas y tomé conciencia se despertó.
En estos 15 años jamás tomé medicación, todos mis amigos que se medicaban murieron; para mí no es efectivo, menos para los que fueron drogones; 14 o 16 pastillas diarias te traen efectos colaterales, pancreatitis, cáncer linfático, sarcoma de caprosis (cáncer de piel), tuberculosis, anemia. Esto para los que fueron adictos, tal vez otro lo puede tolerar mejor, aparte trae trastornos psicológicos, te cambia el cuerpo, se te cae el pelo, se te dobla la médula.
Es un negociado: todos los cócteles vienen del mismo laboratorio. La mejor forma de combatir la enfermedad es cambiar la S de SIDA por V y ser consciente de que todos vamos a morir; yo me voy a morir de alegría.
Cuando murió el primero tomamos conciencia; ya no era la peste rosa en San Francisco, era el SIDA en la Argentina; y los homosexuales de allá en ese momento estaban llevando una lucha re grosa.
El mejor de los tratamientos es cuidarse: la alimentación, mucho verde, frutas, hierro, hígado, lentejas, acompañado de complejos vitamínicos. El SIDA hoy es mi mejor enemigo, después de las que pasé y de mi actividad política del 83’ hasta esta parte, cagándome en la historia oficial, no tengo un virus, tengo un infiltrado; yo a mi virus lo llamo “Alfredito”, por Astiz.
Estoy laburando ad honorem en el Hospital Pirovano y en la sala número 2 haciendo las entrevistas pre-test, y entregando resultados. Cada vez que doy un resultado positivo me llora el alma, pero no puedo emblandecerme frente a la persona, aunque cuando se van se me caen los mocos.
A nivel oficial les importa una mierda, lo único que les importa son las estadísticas, que presentan en el ministerio del interior y en el de salud pública; ahí quedás fichado. A mi no me dan la radicación en ningún lugar del mundo, estoy discriminado y condenado a ser argentino.
Se hacen más campañas desde lo alternativo que desde los organismos oficiales; lo alternativo no está limitado por la línea político social, a veces la prevención para ellos es apología del delito (en las escuelas el uso de consoladores para demostraciones del correcto uso del preservativo, o hablar de no compartir canuto, está prohibido).
No tenemos que ser más forros que nadie, hay que usar forro, y si tomas merca compartila, pero ojo! No el canuto; no hay que ser tan individualistas. Hay que tomar conciencia que todos somos portadores de la muerte, en diferentes planos, algún día todos nos vamos a cagar muriendo. Si enfrentas a la vida con miedo, es lo mismo que ser un portador con miedo, porque te morís, es decir, ya esta muerto, entregado.”


textos: damián santoro, juan p. gonzalez

Ayahuasca

(caapi, dápa, mihi, kahi, natema, pindé, yagé, purga)
Uno de los eslabones alucinógenos más enigmáticos del planeta por la potencia de sus visiones. De orígen amazónico, estas lianas han suscitado en la modernidad la atención de científicos, aventureros y artistas. Planteó entonces interrogantes sobre el inconsciente colectivo y la telekinesis, ello por generar verdaderas alucinaciones colectivas y particular homogeneidad, con caracteres repetitivos en los relatos y artes elaborados bajo sus efectos. La posibilidad de encontrar etnias (shipibos, shuaras, boóras, kichwas, barasanas, kofanes, tucanos) que aún la utilizan en su vida espiritual y medicinal permite actualmente desentrañar su potencial con mayor justicia en comparación con otras sustancias que, merced a la persecusión política-religiosa, han sido dejadas de lado durante siglos. Cada etnia prepara la bebida adicionando otras plantas que dan los efectos buscados, empleando exitosamente la combinación de diferentes químicos. Suelen combinar la liana de ayahuasca (banisteriopsis caapi) con la chacruna (peganum harmala), que presenta DMT y potencia las visiones. Los rituales están acompañados de cánticos (icaros), y de danzas minimalistas y lejanas a lo que podríamos imaginar, algunas de ellas continuando hasta la extenuación. La obtención de la preparación ha trascendido las fronteras propias del Amazonas y en las grandes urbes es posible encontrar organizaciones y fundaciones de psicología transpersonal y afines que efectúan talleres, con el fin de conocer en carne propia su alcance. En los puertos del Amazonas y afluentes (Perú, Brasil, Colombia) pero especialmente la frontera peruano-brasilera es prolífica en “chamanes turísticos” caza gringos, bien comerciantes muchos de ellos.

San pedro

(cactus de los cuatro vientos, huachuma, achuma, aguacolla, gigantón, pedro, cardón, cardonal) El san pedro o sampedro es el trichocereus pachanoi, o peruvianus,( aunque también hay otras especies) un cactus que ha sido y es utilizado ceremonialmente, en trances adivinatorios, o como medicina chamánica desde el Ecuador hasta el norte argentino-chileno. Contiene mescalina, aunque alguna subespecie presenta además DMT (dimetiltriptamina). Las culturas chavín, moche, huari y otras han dejado su impronta artística al respecto, y es considerado un vehículo directo hacia Dios (sea cual fuera su concepto). Los nombres locales se cristianizaron para suavizar la persecución paranoica del conquistador: San Pedro, que guarda las llaves del cielo y vigila su puerta dorada, es entonces el responsable de este sincretismo, o transformación, o materialización. Se lo utiliza en las sierras para adivinación, curar el alcholismo y la locura.


Peyote

(botón de mescal, hikuli, lophophora diffusa, williamsii, anhalonium lewinii, y otras)
Sobre este cactus se afianza hoy la resistencia más hipócrita que tuvo que adoptar el indígena para el avance carnicero del cristiano. En la actualidad, numerosas culturas americanas originarias (tarahumara, huichol, cora, yaqui, navajo, tepehuani, etc.) lo consumen en rituales autóctonos, y otros dentro del marco de legalidad la Iglesia Americana Nativa del Peyote y afines, con cerca de medio millón de adeptos desde el sur canadiense hasta el norte mexicano, pasando por el lejano oeste, teniendo como hostia al botón de mescal, con el que comulgan, adoptando obviamente algunos elementos de la cristiandad para no ver la extinción de su milenaria práctica, muy mal vista por el antiguo inquisidor. El principio activo es la mescalina (trimetoxifeniletilamina) que es un poderoso alucinógeno que contiene anfetaminas.
Medicinalmente lo utilizan además para dolores de parto, infertilidad, parálisis, problemas en la vista, reuma, artritis, desinfectante de heridas superficiales, etc.
No genera ningún tipo de dependencia, por otra parte no se concibe su uso diario, sino esporádico, acorde a un elemento natural considerado sacro por sus naturales consumidores.

 

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