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nota:
por Adrián Gonzalez
ENCUENTRO
CERCANO
Percibir
de ordinario lo que únicamente por excepción
se presenta a la mirada de los hombres Rubén
Darío. Largas horas caminando en absoluta
soledad entre sierras, polvos brillantes, piedras
de luz de nácar o cuarzo.
Llego al Uritorco dos días
atrás, buscando respuestas o salidas, intentando
abrir puertas, con Castaneda y Don
Juan Yaqui en mi mochila. Camino al templo,
al monasterio, a la casa del Buda
es extraño
como algo que nació hace 2500 años
en algún lugar de la India, expandiéndose
al sur y norte de Asia a través de Nepal,
Bután, Tíbet y China y Japón,
haya encontrado un lugar para asentarse en las sierras
de la córdoba de la América del sur
Está entrando Ud. a un lugar sagrado -
Por favor, respete el silencio y a las piedras,
plantas y animales (Cartel a la entrada de la
finca Zen).
Unos
caballos toman agua del arroyo y me miran de reojo
mientras yo pasaba a su lado lo más silenciosamente
posible. Para no molestarlos. El paisaje de la finca
es mucho más verde que en los alrededores.
Un lugar bellísimo
El Ojo de Agua
lo llaman, aunque los únicos ojos que haya
visto por la zona son los del monje que me dio la
bienvenida y los del personaje extraño que
me encontraría más adelante
El monje, con su cabeza rapada, no tenía
sus hábitos encima, las tres túnicas.
No se supone que las tres túnicas deberían
ser las únicas ropas que un monje podía
usar hasta su muerte?. Jean y buzo y fumaba
tabaco, lo cual me sorprendió más
todavía.
El
monje me abrió gentilmente las puertas del
templo/galpón a medio construir, con techos
de chapa brillante y paredes de piedra. El interior
era frío y sencillo, pero a la vez hermosamente
cálido. En el centro un pequeño altar
con una pequeña imagen del Buda hecha en
ébano encima. Sin zapatos, hice las nueve
postraciones, me senté en loto sobre uno
de los almohadones que estaba acomodado sobre el
suelo. Luz de sol entraba por las ventanas y creaba
un ambiente increíblemente invitador a la
meditación. No se escuchaban ruidos, ni pájaros,
ni siquiera el viento. Silencio de paz equivalente
al que encontré en las laderas del Uritorco.
Será por eso? O por otra razón que
desconozco pero me fue muy fácil comenzar
a meditar, alcanzar un estado de paz interior, no
hizo falta siquiera concentrarme en la respiración
.
Pasaron 10 o 15 minutos, no sé, cuando mis
ojos entrecerrados percibieron un movimiento en
el suelo, algo que llamó mi atención.
No quise desconcentrarme, pero me sentí observado.
A través de la luz que entraba por el rabillo
de mis ojos percibí unos ojos que me miraban
fijos desde el piso. Eran ojos de sorpresa o de
susto. Ojos grandes de comic japonés o algo
parecido. Sin abrir mis ojos del todo los miré
por un rato y, lentamente, la mirada de sorpresa
se transformó en una mirada de tranquilidad.
Recién entonces pude percibir su cabeza y
su cuello. Era una forma muy clara de una cabeza
de un ser alienígena.
Era
una cabeza oval que desembocaba en un cuello alargado
y delgado. Era una sensación extraña
y mi piel se erizó. Realmente me costaba
distinguir si lo que estaba viendo era una imagen
mística, o algo real o una ilusión
óptica. Abrí los ojos para ver si
la imagen desaparecía y efectivamente, desapareció.
La busqué por el suelo, pero no encontré
nada. Respiré profundamente y decidí
volver a la práctica zazen. Pocos
minutos después de volver a entrar en meditación,
los ojos extraños aparecieron nuevamente
y me miraron por unos pocos segundos como queriendo
preguntarme por qué me había movido.
Esta vez los ojos tenían mucho más
movimiento, se cerraban y abrían, la cabeza
se movía. Me di cuenta que me hablaba, pero
no podía entenderle. Entonces decidí
acercarme de nuevo, pero esta vez mentalmente, manteniendo
los ojos entrecerrados. Me sentí flotar,
acercándome lentamente al extraño
pero cuanto más me acercaba, los ojos de
la imagen comenzaron a cambiar de forma y su mirada
se transformó en furia y enojo
luego
desaparecieron
Intenté entrar nuevamente
al zazen, pero ya no lo conseguí o
por lo menos no conseguí volver a vivenciar
esa presencia mística. Al salir, intrigado
y abrumado por el encuentro, hice mis reverencias,
dejé el templo y regresé al pueblo...
No entendía su enojo, su rabia hacia mi...
quizás por haber apresurado el acercamiento
o quizás se irritó por que no conseguía
entenderle o quizás porque las razones para
acercarme no eran las correctas
o quizás
porque estaba queriéndome decir algo respecto
de mi vida
no lo sé
Tuve miedo
de preguntarle al monje si alguna vez el o alguien
más había experimentado algo parecido
practicando el zazen en ese lugar
quizás
algún día deba regresar
aunque
prefiero mantenerme ignorante y no tratar de analizar
ni entender ni logicalizar este hecho para-ordinario.
Realmente
había un extraterrestre frente a mi tratando
de hablarme? Preguntenlé a Don
Juan Yaqui
La ciudad de ERKS
descansa debajo del Cerro Uritorco. Esta
ciudad de energía cósmica fue considerada
sagrada por las antiguas civilizaciones americanas
(los Ampajango de 10.000 años de antigüedad
y posteriormente los Comechingones hasta su suicidio
colectivo frente a la conquista y matanza de los
bárbaros europeos) y era un centro de convocatoria
donde celebraban sus rituales sagrados mientras
contemplaban luces o espíritus cósmicos
que fluían desde las piedras del cerro hacia
el cielo.
nota:
por diego julio
SUEÑOS
DE MORFINA
ésta
historia que nos acercaron a La Maldita
empieza en Malvinas: símbolo del derrumbe
del proceso militar argentino en una guerra (¿rebelión
de independencia nazionalista?) opiácea
y gélida con los poderosos del norte, proyectando
su sombra sobre lo que vendrá.
Daniel
Eduardo Carozzi, 39 años, en julio del
2001 hace quince años que soy portador
de SIDA. Nunca me inyecté, solo tres noches
seguidas con mis amigos y así de chute
me contagié. Aunque trabajaba de taxi-boy
me cuidaba con preservativos, no tanto por el
tema del HIV sino por las venéreas; en
el 86 no había tanta información
sobre el virus.
Así fue como me lo agarré, por vía
endovenosa, cocaína... tres noches en diez
años de adicción.
Nos contagiamos seis en una misma noche; y otros
dos en diferentes situaciones de la vida que llevaban.
Sólo quedamos vivos dos, el padrino de
mi hija y yo. Ni mi hija, ni su madre son portadoras;
tenía relaciones con preservativo, hasta
que decidimos arriesgarnos, y el resultado fue
positivo en cuanto al no contagio y sí
al embarazo.
Fue una decisión de mi mujer, previa consulta
de los infectólogos.
A los 24 me contagio, a los 19 hice la colimba
y estuve en Malvinas; fue una experiencia castrófica
a nivel emocional. Empezé trabajando en
grupos técnicos, en aviación, desde
el 3 de abril al 29 estuve en LA PAMPA DE SALAMANCA,
entre Trelew y Comodoro Rivadavia. La Pampa del
Diablo para los lugareños: ahí dinamitaban
los cuerpos de los desaparecidos en el sur, ahí
la gente confirmó el nombre del lugar,
fue una estrategia psicológica de los milicos,
no había lugar para preguntas, era el destino
de los endemoniados.
El 1 de mayo fue el primer ataque inglés,
el 2 estuve ahí en el casino de tropas,
y vinieron a pedir cuatro voluntarios para descargar
a los soldados heridos y enfermos; venían
en Hércules; cuando se abrió la
panza del avión, era un reguero de sangre,
las víctimas del primer ataque, el más
grave. A partir de ahí, hice tres vuelos,
íbamos con suministro y volvíamos
con los heridos volando a 30 mts sobre la superficie
del mar. De aquí en adelante empecé
a darme con morfina, que estaba a disposición
nuestra que éramos los camilleros. Al no
haber un control estricto me inyectaba un cuarto
de dosis para ponerme una nube de algodón
alrededor, y poder recibir a un pibe mutilado;
no estaba preparado para eso. Después de
la guerra seguí con la morfina, hasta que
me agarró un jefe de guardia, que al no
verme en mi puesto encontró la campera
y el fusil, y a mi tirado con la cabeza sobre
el casco mirando las estrellas.
Me enteré, y lo voy a explicar de una manera
que se entienda, que se me despertó el
virus en el 91, pese a que yo me había
hecho varios análisis anteriores, ninguno
daba positivo, porque yo consumía varias
drogas y entonces el virus estaba encapsulado.
Aunque yo sabía, porque todos los síntomas
se habían declarado, existía una
posibilidad en un millón; era de esperar
que el bicho se despierte, y así fue cuando
la madre de mi hija me dio la noticia del embarazo
y yo bajo el consumo de drogas, ahí saltó,
un mes antes que nazca la nena. Entre mi mujer
con ella adentro y yo con el virus adentro, era
una lucha entre la vida y la muerte, mi primera
medicación fue ver el nacimiento de Sasha.
No tenía tanta paranoia por el virus, estaba
más paranoico porque en ese entonces yo
era narco, y había estado preso en Concepción
del Uruguay; cuando me puse las pilas y tomé
conciencia se despertó.
En estos 15 años jamás tomé
medicación, todos mis amigos que se medicaban
murieron; para mí no es efectivo, menos
para los que fueron drogones; 14 o 16 pastillas
diarias te traen efectos colaterales, pancreatitis,
cáncer linfático, sarcoma de caprosis
(cáncer de piel), tuberculosis, anemia.
Esto para los que fueron adictos, tal vez otro
lo puede tolerar mejor, aparte trae trastornos
psicológicos, te cambia el cuerpo, se te
cae el pelo, se te dobla la médula.
Es un negociado: todos los cócteles vienen
del mismo laboratorio. La mejor forma de combatir
la enfermedad es cambiar la S de SIDA por V y
ser consciente de que todos vamos a morir; yo
me voy a morir de alegría.
Cuando murió el primero tomamos conciencia;
ya no era la peste rosa en San Francisco, era
el SIDA en la Argentina; y los homosexuales de
allá en ese momento estaban llevando una
lucha re grosa.
El mejor de los tratamientos es cuidarse: la alimentación,
mucho verde, frutas, hierro, hígado, lentejas,
acompañado de complejos vitamínicos.
El SIDA hoy es mi mejor enemigo, después
de las que pasé y de mi actividad política
del 83 hasta esta parte, cagándome
en la historia oficial, no tengo un virus, tengo
un infiltrado; yo a mi virus lo llamo Alfredito,
por Astiz.
Estoy laburando ad honorem en el Hospital Pirovano
y en la sala número 2 haciendo las entrevistas
pre-test, y entregando resultados. Cada vez que
doy un resultado positivo me llora el alma, pero
no puedo emblandecerme frente a la persona, aunque
cuando se van se me caen los mocos.
A nivel oficial les importa una mierda, lo único
que les importa son las estadísticas, que
presentan en el ministerio del interior y en el
de salud pública; ahí quedás
fichado. A mi no me dan la radicación en
ningún lugar del mundo, estoy discriminado
y condenado a ser argentino.
Se hacen más campañas desde lo alternativo
que desde los organismos oficiales; lo alternativo
no está limitado por la línea político
social, a veces la prevención para ellos
es apología del delito (en las escuelas
el uso de consoladores para demostraciones del
correcto uso del preservativo, o hablar de no
compartir canuto, está prohibido).
No tenemos que ser más forros que nadie,
hay que usar forro, y si tomas merca compartila,
pero ojo! No el canuto; no hay que ser tan individualistas.
Hay que tomar conciencia que todos somos portadores
de la muerte, en diferentes planos, algún
día todos nos vamos a cagar muriendo. Si
enfrentas a la vida con miedo, es lo mismo que
ser un portador con miedo, porque te morís,
es decir, ya esta muerto, entregado.
textos:
damián santoro, juan p. gonzalez
Ayahuasca
(caapi,
dápa, mihi, kahi, natema, pindé, yagé,
purga)
Uno de los eslabones
alucinógenos más enigmáticos
del planeta por la potencia de sus visiones. De
orígen amazónico, estas lianas han
suscitado en la modernidad la atención de
científicos, aventureros y artistas. Planteó
entonces interrogantes sobre el inconsciente colectivo
y la telekinesis, ello por generar verdaderas alucinaciones
colectivas y particular homogeneidad, con caracteres
repetitivos en los relatos y artes elaborados bajo
sus efectos. La posibilidad de encontrar etnias
(shipibos, shuaras, boóras, kichwas, barasanas,
kofanes, tucanos) que aún la utilizan
en su vida espiritual y medicinal permite actualmente
desentrañar su potencial con mayor justicia
en comparación con otras sustancias que,
merced a la persecusión política-religiosa,
han sido dejadas de lado durante siglos. Cada etnia
prepara la bebida adicionando otras plantas que
dan los efectos buscados, empleando exitosamente
la combinación de diferentes químicos.
Suelen combinar la liana de ayahuasca (banisteriopsis
caapi) con la chacruna (peganum harmala),
que presenta DMT y potencia las visiones.
Los rituales están acompañados de
cánticos (icaros), y de danzas minimalistas
y lejanas a lo que podríamos imaginar, algunas
de ellas continuando hasta la extenuación.
La obtención de la preparación ha
trascendido las fronteras propias del Amazonas y
en las grandes urbes es posible encontrar organizaciones
y fundaciones de psicología transpersonal
y afines que efectúan talleres, con el fin
de conocer en carne propia su alcance. En los puertos
del Amazonas y afluentes (Perú, Brasil, Colombia)
pero especialmente la frontera peruano-brasilera
es prolífica en chamanes turísticos
caza gringos, bien comerciantes muchos de ellos.
San
pedro
(cactus
de los cuatro vientos,
huachuma, achuma, aguacolla, gigantón,
pedro, cardón, cardonal) El
san pedro o sampedro es el
trichocereus pachanoi, o peruvianus,(
aunque también hay otras especies) un cactus
que ha sido y es utilizado ceremonialmente, en trances
adivinatorios, o como medicina chamánica
desde el Ecuador hasta el norte argentino-chileno.
Contiene mescalina, aunque alguna subespecie
presenta además DMT (dimetiltriptamina).
Las culturas chavín, moche, huari
y otras han dejado su impronta artística
al respecto, y es considerado un vehículo
directo hacia Dios (sea cual fuera su concepto).
Los nombres locales se cristianizaron para suavizar
la persecución paranoica del conquistador:
San Pedro, que guarda las llaves del cielo y vigila
su puerta dorada, es entonces el responsable de
este sincretismo, o transformación, o materialización.
Se lo utiliza en las sierras para adivinación,
curar el alcholismo y la locura.
(botón
de mescal, hikuli, lophophora diffusa, williamsii,
anhalonium lewinii, y otras)
Sobre este cactus
se afianza hoy la resistencia más hipócrita
que tuvo que adoptar el indígena para el
avance carnicero del cristiano. En la actualidad,
numerosas culturas americanas originarias (tarahumara,
huichol, cora, yaqui, navajo, tepehuani, etc.)
lo consumen en rituales autóctonos, y otros
dentro del marco de legalidad la Iglesia Americana
Nativa del Peyote y afines, con cerca de medio millón
de adeptos desde el sur canadiense hasta el norte
mexicano, pasando por el lejano oeste, teniendo
como hostia al botón de mescal, con el que
comulgan, adoptando obviamente algunos elementos
de la cristiandad para no ver la extinción
de su milenaria práctica, muy mal vista por
el antiguo inquisidor. El principio activo es la
mescalina (trimetoxifeniletilamina) que es
un poderoso alucinógeno que contiene anfetaminas.
Medicinalmente lo utilizan además para dolores
de parto, infertilidad, parálisis, problemas
en la vista, reuma, artritis, desinfectante de heridas
superficiales, etc.
No genera ningún tipo de dependencia, por
otra parte no se concibe su uso diario, sino esporádico,
acorde a un elemento natural considerado sacro por
sus naturales consumidores.
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