El tren


de las distancias


 


 


 



 


 


Patricia  Lara A.


Lionel Henríquez B.


 








Estadisticas y contadores web gratis
Oposiciones Masters

ELTREN DE LAS DISTANCIAS...


Copyright 2005 Patricia Lara / Lionel Henríquez


Agosto de 2005


Edita Visceralia Ediciones


6817424


Huérfanos 3044


Santiago


www.viscerlia.cl


 


Registro de Propiedad Intelectual Nº 149.674


ISBN: 956-299-831-2


Diseño de cubierta y fotografías: Gabriela Núñez


Impreso en Chile / Printed in Chile


Derechos Reservados


 


Sobre la distancia


 


De la extraña relación que poseen el tiempo


y la velocidad es posible calcular la exacta distancia


entre dos cuerpos: D T x V.


 


¿Cuánto espacio habrá entre todo lo que se


quedó congelado miles de centésimas de segundos


atrás y.. este día?, ¿cómo hacer el recorrido?


               


“Mis manos languidecen/y serán piernas que


se refugien /en el claustro de los sueños”,  dice


Lionel Henríquez en su poesía Desgano, como


dando a entender el sopor en que el tiempo deposita


las cosas y la incertidumbre de esperas que ya


dejaron de enturbiar la visión, pero que es necesario


exorcizar.


 


“Ay, hijo, es el tren de as distancias...” susurra


Patricia Lara en Esta calma de aromos...,


dejando que en una interjección se escapen las


intenciones  del presente volumen y su nombre


sugerente.


 


Hay que salir detrás de todos los que se


quedaron en la estación, saltar de vagón en vagón


                                              


                                                   5


 


preguntando por los seres, por los cuerpo que otra


locomotora exhibe en sus pasillos, resucitar palabras


enterradas: la luz a final del túnel debe ser capaz


de indicar que no importan e tiempo, ni la velocidad


cuando se trata de recorrer las distancias insondables


de la la vida


.


Este rescate último, con maletas hechas de


Palabras, quiere encontrar a ese lector único, viajero


de cualquier otro tren, que sea capaz de subirse a


éste y contemplar les universos para que se


presentan.


 


Suena el silbato… es tiempo de abordar.


 


 


Luisa Ballentine


Santiago, 16 de septiembre de2005

95




El tren de las distancias…



ÍNDICE 




Prólogo                                                5




Patricia Lara                                                      7




Madre, es la tarde...                              9




Distancia en el tiempo                          12




Esta calma de aromos...                       14




En un tren fantasma                            17




Monólogo post mortem                        20




Magazine                                            22




Leyendo a Rimbaud                             24




Nada ha cambiado                               26




Marasmo de otros manantiales             28




Sin cerrojos                                         30




Imaginario                                          32




Acerca de unos vientos                         35




Madre, no puedo, es la agonía              38




De escarchas y distancias                     40




Sentencia de las uvas                          42




Lionel Henríquez                                            45




Ese día                                               47




El juicio nocturno                                 50




 




 




97




Tu respuesta                                        52




Arquetipo                                             53




Desde una ventana                               57




Agonía                                                 59




Por donde camina el alma                     61




Nocturno alienante                                63




NOCTURNO: Vida Pasión y Muerte…         65




Alegoría nocturna                                  67




En el sueño no recordé mi insomnio        79




Por la conquista de tierras heladas          81




En tu renacimiento                                84




Crecimiento                                         86




Vida sin muerte                                    87




¡Renuncia a los antiguos moldes!           89




En la antesala del universo                    91




Desgano                                              92




Todo de nuevo                                     93




Cerebro sonriente                                 94




 

6 


Patricia Lara


 


Patricia Lara Arriagada,  nacida en la ciudad


de San Fernando hace 47 años, lugar que la colma


de esa infancia dulce,al lado de una madre que hoy


está sólo en sus versos.


La  vida se le presenta con” ternuras de la mano


de todos los hijos que lleva en el alma, los de su


sangre Daniel, Pablo y Gabriela y los que la miran


desde las aulas. Profesora de Educación General


Básica por vocación, se desempeña en distintos


lugares aprendiendo de los niños el amor dulce que


la colma. Actualmente reside en1aciudad  de Valdivia,


donde labora en el Instituto Salesiano de esa ciudad


Escribe desde la infancia, desarrollando ya


el amor por las letras con fuerza desde el año 2003.


Su poesía se  encuentra en las antologías “Sin


Tinta ni Papel” (Chile), “Nueva Poesía


Hispanoamericana” (Penú) y en el libro “Entre dos


Manos” publicado en Monterrey, México junto al


poeta Lionel Henriquez.


 


 


 


El tren de las distancias


 


 


Este tren de las distancias nombra a mis hijos, a mi madre, a


ese loco que fue mi padre,. A un gran amor de juventud, a todos


los que son desde algun rincón parte de esa vida mía, que


atesora rabias, rabietas, amores y ese tema mío que se dice


poesía.


Patricia


 

Patricia Lara


 


 


Madre, es la tarde...


 


Soñé, madre,


que tu hija


tenía un amante


bajo la lluvia


en arpegio de violines


él y ella caminantes...


 


Otro día soñé


lo mismo, madre,


asfalto mojado


en exilio errantes


caminan los poetas


las manos en alto


la sangre palpitante...


 


Son sueños,


señora sempiterna,


su hija escribe descalza,


arranca de la vida


que lastima,


 


 


 


9


El tren de las distancias


 


la voz le arde...


 


Sabes, Madre,


es el fuego de las horas


que anuncia mi llamada


la distancia


en brocales diminutos,


es el sol


a mis espaldas


que se hace


herida lacerante...


 


Madre,


ay, Madrecita mía,


si yo te contara


los sueños de mis versos,


la ausencia de mi padre...


la luz que nace


de estas manos


y este clavel tan rojo


tan sutil


tan tristemente lejano


tan manso


 


 


 


10


Patricia Lara


 


y a veces tan distante...


 


No es nada, Madre,


la belleza que se rompe


en jarrones escarlata...


 


Puede que sea la lluvia


el otoño que nace


para siempre


en esta tarde...


 


Ay, Madre,


Madrecita mía,


por qué la vida


con sus noches


en la fragua


en las horas mortecinas


se me estrellan


se disparan...


 


Por qué, Madre, la vida?


 


 


11


El tren de las distancias


 


Distancia en el tiempo


(A Víctor Gómez Reyes)


 


Yo te escribía versos


hace tanto,


tanto tiempo,


en viaje de sueños


y lejanas ilusiones...


 


Hereje


con zapatos de cartón


pasaste caminante,


con sonora voz


por equipaje...


 


Recupero cada tarde


tus mañanas


tus pasos


en naufragio


tus manos distantes,


en la alameda aquella


en la de los besos...


 


12


 


 


Patricia Lara


 


Tú nombrabas


mis noches


mis ausencias


en farolas apagadas


en penumbras


de mariposas sin alas


de nuestro andar


de jóvenes solitarios


en el bosque...


 


Desde qué lejanas


tierras se me asoma


tu recuerdo...


Desde qué luciérnagas


se apagó


tan triste el eco...


 


La queja de los pájaros


el lloro de los árboles


me traen tu nombre.


Es otoño, amor,


hace veinte siglos


desde entonces...


 


13


 


El tren de las distancias


 


 


Esta calma de aromos...


(A Daniel)


 


Ay, hijo,


qué extraña está la calma.


 


Los aromos encendidos


lo anunciaron, lo dijeron.


El silencio matutino


lo escribía en el viento


mordiendo eterno mi cara.


 


Ay, hijo,


es la ausencia


es la partida de una noche


negra, silente...


 


Qué miserable es el destierro, hijo...


 


Déjame, amor, tus pasos,


estréllame en tu ventana


que se rompa el silencio...


 


14


Patricia Lara


 


Ay, hijo, es el tren de las distancias...


 


La calle llora en mi alma


y el eco de tus besos


reclama las no madrugadas...


 


Ay, hijo,


qué extraña y fría es la mañana...


 


Septiembre 17


allí se rompe mi alma


será un saludo salobre...


 


Adornaré la distancia


con campanas al viento


y en tus manos guirnaldas...


 


Ay, hijo,


déjame este llanto


en cada mañana


en el asfalto,


en los tejados


en los árboles


 


 


 


15


El tren de las distancias


 


y en tus brazos


para siempre


como hoy, en esta mañana...


 


 


 


16


 


Patricia Lara


 


En un tren fantasma


(A un ferroviario)


 


Esta herencia de rumbos ambiguos,


de amores sin casta


me regala tu sonrisa, padre,


hogares distantes, hijos, lágrimas,


partos y recuerdos


de las horas eternamente amargas.


 


Que fue mi destino


la locura y la nada,


vete al mismo infierno,


es tu testamento centenario


desatado que aplasta.


 


Ven, te desafío,


esta noche te espero,


con las manos tibias


recogeré la escarcha,


te daré un sorbo de vino,


fantasma milenario,


 


 


 


 


17


El tren de las distancias


 


ven a decirme lo que pasa...


 


Moreno y amargo


mira lo que has hecho,


sólo una sonrisa


y encanto al pobre


a los niños, al viento


a las nubes, al áspid


y me embarco con ellos


en un tren eterno


como tú, orate sin destino.


 


Qué haré contigo,


idiota ferroviario,


sin rumbo, sin norte, sin palabras...


me dejaste la locura,


un navío embrujado para vivir


todo aquello que siempre te faltaba...


 


Tramposo,


encantador de serpientes,


déjame tu abrigo


tus pies alados


 


 


 


18


Patricia Lara


 


y la noche en que te fuiste...


 


Tengo frío


es noche de fantasmas.


 


 


 


 


19


 


El tren de las distancias


 


Monólogo post mortem


 


Venceré la distancia


le ganaré a este cansancio,


alados los pies


recobraré las mañanas


serán mías las madrugadas.


 


Subirá el incienso


desde mi tierra salobre


hasta las cavernas


que hallará en medio


de las noches...


 


El crepitar de este fuego


que no se me pasa


fundirá mis secretos


alzando desde el abismo


la flama que anuncie esperanzas...


 


Extendidas las manos


en palmas agradecidas


recogeré la lluvia, la misma


 


 


20


Patricia Lara


 


que lava mi cara


y refresca de vez en cuando mi alma...


 


Doblegaré a este tiempo de ausencias


germinaré bajo la tierra


para saltar a los brazos de la vida que me


                                                   [invita


que me llama y que de tanto en tanto


me guiña y me dice que me espera.


 


 


21


 


 


El tren de las distancias


 


Magazine


 


Todo duerme


mientras bebo fugaz


la copa de la alianza


 


(Vestido de fiesta y lentejuelas)


 


Miro el fuego,


la llama me ensordece


despliego la danza


en sutil baile de máscaras...


 


y me invento una paloma


un colibrí con muerte de pájaros...


 


Me quedo en el abismo


con ojos bien abiertos


para despedir la noche


el crudo invierno


de leños contagiosos


que jugaron a ser lámparas


 


 


 


22


Patricia Lara


 


(Era el tiempo del ocaso)


 


Mañana será otro día


volveré por las calles


a deambular como Mary Poppins


con mi traje de fantasmas...


 


(Recogeremos espigas)


 


La llama arderá en mis manos


las espinas con alas de moscas


clavarán para siempre mi pasado.


 


(Girasoles bordearán el camino)


 


Mientras una lágrima me guiña


miraré los fuegos como siempre,


desde el borde de la fuente


en la copa tinta


con nombre de solitario empedernido...


 


(Atardecer de nuevo,


la espada eternamente de doble filo)


 


 


 


 


23


El tren de las distancias


 


Leyendo a Rimbaud


 


Quiero fallecer


en noche clara


en bosques de bambúes


en el todo y la nada.


 


Ni amores, ni palabras...


 


Ebria de las voces de Rimbaud


no me importa el cielo


sólo la noche


en firmamento absoluto,


en ausencia de flores


de gastadas primaveras


negadas a los cuatro puntos cardinales.


 


Ni promesas, ni amores...


 


Es la aurora de mi tiempo


me niego rotundamente


las lágrimas de otros siglos.


No más el abismo,


 


 


 


 


24


Patricia Lara


 


estoy al otro lado,


descalza entre el cielo y el infierno.


 


Ni florecillas, ni sonrisa falsa...


 


Ya nada volverá a tocarme,


guarda tu espada, tristeza,


deja ya de mirarme ciegamente


no viajo por tus pasillos,


iré por donde quiera


con traje de ultratumbas


con voces lejanas.


 


Ni augurios, ni promesas...


 


Guarda tu maldita presencia


ya nada podrá alcanzarme


he muerto en esta noche


con la letra en la garganta


grandiosa, delirante...


 


Sin amores, sin promesas


mi amante es la palabra...


 


 


 


 


25


El tren de las distancias


 


Nada ha cambiado


 


La casa quedó intacta allá en el recuerdo.


El gato de la infancia te sigue esperando.


Las muñecas toman sol en el mismo patio.


Tu padre no ha muerto, sólo cambió de


[tren


no habrá regresos.


Tu madre teje contigo los mismos sueños.


No es cierto que ha pasado tanto tiempo.


Las uvas maduran como siempre,


los gorriones gritan eternos, a toda hora,


sólo algarabía, no hay silencios.


La calle de adoquines recibe la misma


                                                   [lluvia


ésa de los juegos y las risas.


Nadie se ha casado, son los mismos niños


 


Nada se ha incendiado,


las casas de adobe siguen de pie junto al


                                                 [viento.


 


 


26


 


 


Patricia Lara


 


Las madres siguen cosiendo en el patio,


todos los niños gritan detrás de un


                                              [caballo.


Nadie se ha muerto,


nadie rompió los vestidos viejos.


 


Nadie se ha muerto, el tiempo no ha


                                             [pasado.


 


 


 


27


El tren de las distancias


 


Marasmo de otros manantiales


(A Erasmo)


 


Ahora que tú y yo no somos nada


después del naufragio en la distancia


te miro con ternura, sin rencores,


sólo quiero la firmeza de tu barca.


 


Ahora que tú y yo no somos nada


en la hora que se duerme el canto de otros


                                                      [ecos


camino en solitario, tú lo sabes


desde antes, para siempre...


con el canto de los grillos en las manos, en


                                               [los pasos,


en esta ausencia que no calla.


 


Ahora que pasó la lluvia que me nombra


ahora que soy dueña de estas alas


se me ha hecho crónica cierta tristeza


que empapela milenaria los recuerdos


y no sé porqué causa siento la cara


28


 


Patricia Lara


 


                                      [mojada...


 


Ahora que todo el tiempo se levanta


te miro silenciosa en este abismo


incendiando las noches que me faltan.


 


Ahora que camino y alzo el vuelo


cuando ya tus manos no me atrapan


te miro, niño díscolo, en cada madrugada


y siento la fatiga de esta historia


ahora, cuando tú y yo no somos nada.


 


Para qué explicarlo, tú no sabes, no lo


                                         [entiendes,


es el cauce de mis aguas...


 


 


29


 


 


El tren de las distancias


 


Sin cerrojos


 


Romperé todos los espejos


de mañana, casi al alba


disueltos en el agua...


en hojas amarillas,


mis pies desandarán los siglos


cargados de mentiras


de botas y amapolas desgastadas.


 


Romperé tus ojos frente a mi cara


gritaré la lluvia torrencial


maldita de esperanzas,


desganchado noviembre


en la aurora del tiempo que no vino


en los árboles mustios


a la orilla del cauce río arriba, lejos.


 


Arrancaré tus manos


cercenadas a la altura del abismo


recogeré tus gritos,


adornaré tu sueño casi limpio


con demonios y fantasmas


 


30


 


Patricia Lara


 


de un ayer misterioso


atrapado en la seda de un gusano


que escapa de tu boca, de mi cielo, en


                                         [silencio...


 


Arrancaré la leyenda del calendario


dejaré los números en treinta y uno


será la nube con alas de palomas negras...


 


Sentada en la ventana secular


callaré el hongo atómico de los tiempos,


de las horas asesinas,


de este cielo en versos que no cesa


de gritar que todo es sepia...


 


 


 


31


El tren de las distancias


 


Imaginario


 


Mi ángel


se hizo fantasma


clavado en la pared.


 


Mi voz maldita


en el eco de un no sé


ya nunca regresó.


 


La incierta madrugada


se hizo eterna sin estrellas,


tanta soledad.


 


Mi querube


colgado en el olvido


roto el traje,


en algún recodo


en la memoria


se extravió.


 


El demonio


al borde del abismo


 


 


32


Patricia Lara


 


inventado allá en la nada


se instala, se queda


a veces deshoja margaritas...


 


El silencio salobre


se desborda


se enreda allá en la cruz.


 


Espectral tiniebla


se levanta en la distancia


donde yace


el memorial.


 


Místico envoltorio


se eleva en la penumbra,


adivino el pasado


que se fue tan lejos


milenario, sin tiempos.


 


En el gólgota, allí te espero.


En el árbol, de rodillas...


33


El tren de las distancias


Mesiánica promesa


de un ángel muerto.


 


 


34


Patricia Lara


 


Acerca de unos vientos


 


Quién, me pregunto


llegará primero a mi ventana


con paso tenue, sigiloso;


la muerte o la poesía,


si muero un poco


como el cisne cada día.


 


La mañana junto al fuego


de las letras se empecina en levantarme


danza roja que emborracha


mis manos, mis distancias


y toda esta tristeza que no pasa.


 


Quién, me pregunto


llegará primero hasta mi puerta


con paso arrogante, firme;


la locura o la tristeza


si nunca duermo


como el viento en cada geografía.


 


La noche llama al universo


 


 


 


 


35


El tren de las distancias


 


en este mundo que se nombra poesía.


Nada me detiene,


ni tus besos, ni tus anclas


ni aun los coros de los niños...


 


Viajo hacia el destino


de estas letras silenciosas


que saben a naranjas en letanía,


hojarascas inmemoriales


de otras vidas, de unos sueños


en la infancia.


 


Quién, me pregunto,


atrapará primero mi vida y mis palabras.


 


Sólo el viento de la noche


en cada madrugada,


hermanos de la luz y de las sombras


que me aguardan.


 


Sólo el viento gitano que pasa.


Es el único que entiende esta lectura sin


 


 


36


Patricia Lara


 


                                    [asombros;


como Elías en la altura de las rocas.


 


 


 


 


 


 


 


 


37


El tren de las distancias


 


Madre, no puedo, es la agonía


 


No cerraré la herida


que sangre,


así ha de ser en la despedida.


 


La llovizna sabe a silencio


a pasos descalzos


al lado oscuro del abismo.


 


No cerraré la herida


que duela,


que me diga que así se va la vida.


 


La luna trae el olvido


de las estrellas


ésas que escaparon entre mis manos.


 


No cerraré la herida


que corra como agua clara


vertiente desfallecida.


 


El espacio tiene el recuerdo


 


 


 


 


38


Patricia Lara


 


de quien yace en una tumba


sin estrellas y sin lunas.


 


No cerraré la herida


sólo los ojos, para no verte


en la partida.


 


La tarde trae los ecos


que se quedaron


entre tu beso y mi despedida.


 


No cerraré la herida


que muera como la vida.


 


No cerraré la herida...


 


 


 


 


39


El tren de las distancias


 


De escarchas y distancias


(A Pablo)


 


Bébete la escarcha


siéntela en la lengua


que te parta la cara


que reviente tus ojos.


 


No mires el sol


cúbrete de silencios


con acordes de guitarra


llama al viento que yace en tu puerta.


 


Cada mañana búscame


detrás de la tormenta,


grita para que te escuche


llora tu pena y lánzame tus quejas.


 


Corre con pies descalzos


quítate ese traje


desnuda tu alma y en llamas


danza...


 


 


 


 


 


40


Patricia Lara


 


La llovizna que avance,


déjala salir, que no amaine.


Es ahora tu tiempo,


desde allí, amor entrañable, levántate...


 


Desde la distancia embravecida


lameré tu costado


lavaré tu rostro enfurecido


en danza de ausencias


gritaré cada día la lluvia


la mañana de nunca más un beso...


 


Levántate, grita,


doblégate a las lágrimas,


déjala a tus pies


al borde del camino


que la escarcha toda se derrita...


 


 


 


 


 


41


El tren de las distancias


 


Sentencia de las uvas