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Índice |
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Mi Poesía (una selección de textos) |
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A manera de bibliografía |
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| 1990-2005 |
En Monterrey, México. en el lanzamiento del Libro "Entre dos manos". Enero 2005
-Mi Nacimiento: "Dios" -Mi Iniciación: "El Arte" -Mi obsesión: "Las Letras" -Mi Inspiración: "La Belleza" -Mi Vida: "El Amor", -Mi Sensibilidad: “La Mujer” -Mi Intuición: “Mi Mundo Interno” -Mi Norte: "La Verdad" , "La Justicia" -Mi Ternura: “Mi Madre”, “Mis Hijas”, "Mi Nieto" -Mi Trascendencia: “Mis Hijos literarios” -Mi Trabajo, Mi Mantención : ”La Educación" , “Las Matemáticas” -Mi Madre Literaria: "Gabriela Mistral" -Mi Padre Literario: “Gustavo A. Bécquer" -Mis Hermanos Literarios: “Vicente Huidobro”, "Arturo Rimbaud”, "Stefan Zweig" -Mi Amigo del Alma: “C. Gustav Jung” -Mis Amigos Literarios: “Platón”, “Homero”, "Plutarco" -Mis Iconos: “Miguel Angel”, “Leonardo de Vinci”, “Wolfang A. Mozart , “Ludwig van Beethoven”, “Johann W. Goethe” -Mis Pesadillas: “El Libro Egipcio de los Muertos”, “El Libro Tibetano de los Muertos” -Mis Reflexiones Nocturnas: “La Mitología”, “La Metafísica”, “Las Religiones”, “La Historia”, “La Sicología” -Mi Sueño: “Morir en compañia del Amor” P.S.
Los textos publicados en esta página, corresponden a:
I. Los libros inéditos de mi autoría:
1. "La Aventura del Espectáculo" .1991. R.P.I. Inscripción Nº 138.270 . 27.02.2004. 2. "Puerta de Vaivén". 1996. R.P.I. Inscripción Nº 95.415. 29.10.1996. 3. "Consentidos". 1998. R.P.I. Inscripción Nº 138.270 . 27.02.2004.
De los anteriores libros, hay textos que han sido incluidos en las Antologias:
-"Nueva Poesía Hispano Americana", Segunda y Tercera Ediciones. Enero y Mayo de 2004. Lima Perú. Compilacion hecha por el poeta peruano Leo Zelada.
-"Sin Tinta Ni Papel" Mago Editor. Julio de 2004. Santiago Chile.
-"Intramuros" Mago Editor. Diciembre de 2005. Santiago Chile. -"Poemas de mar a mar. Ediciones Atenas. Barcelona España.2006
II. Libros Publicados:
1. "ENTRE DOS MANOS", Patricia Lara A., Lionel Henriquez B. Editorial Oficio. Monterrey.México. Enero 2005. 2. "EL TREN DE LAS DISTANCIAS", Patricia Lara A., Lionel Henriquez B. Visceralia Ediciones. Santiago, Chile. Agosto 2005. 3. "Entre Gritos de Luz". 2000. R.P.I. Inscripción Nº 138.270 . 27.02.2004. Editorial Oficio. Monterrey.México. Octubre 2007.
III. Y a los que se van escribiendo al ritmo de los días. |
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ÍNDICE
1. EPÍLOGO
2. EN LA ANTESALA DEL UNIVERSO
3. ¡RENUNCIA A LOS ANTIGUOS MOLDES!
4. EN EL CAMINO DE TU SILENCIO
5. EL DUELO DE MI MADRE
6. ÉXTASIS NOCTURNO
7. JUICIO PÓSTUMO
8. POR LA CONQUISTA DE TIERRAS HELADAS (MUERTE HELADA)
9. NIÑEZ
10. UN VIAJE SINGULAR
11. RETORNO
12. NO QUIERO
13. ARQUETIPO
14. ¿QUÉ MAS QUIERES DE MI?
15. ENSUEÑO
16. ESE DÍA
17. EL UNIVERSO
18. EL AVERNO DE UN EX GOBERNANTE (Crónica de una muerte prevista)
19. VIVIENDO
20. MIEDOS
21. EN TU RENACIMIENTO
22. ALQUIMIA DE AMOR
23. EL JUICIO NOCTURNO
24. TRASTROCAMIENTO
25. VENUS
26. CANTO A UNA CEREMONIA (Entre murallas de granito)
27. POR SIEMPRE
28. QUE PENA ME DAS ( o la transfiguración de una autocrítica)
29. MUJER
30. TORTURADOR
31. DESDE UNA VENTANA
32. ADIOS, al amigo de una vida
33. UNA NOCHE
34. El POEMA
35. DEDICATORIA. A Ti Amigo(*) Peregrinante:
36. CARTA ABIERTA A UN LONKO (*)
37. PENSANDO EN TI
38. VIAJE MISTERIOSO
39. RECUERDOS (el comienzo)
40. EN EL ANTEJARDÍN
41. UN BELLO RECUERDO
42. REFLEXIÓN
43. PROYECCIÓN (o una muerte anunciada)
44. SI TU VUELVES
45. TODO DE NUEVO
46. JESUCRISTO
47. UN SUEÑO
48. METEMPSICOSIS
49. MOMENTOS DE VIDA
50. VIDA SIN MUERTE
51. ENSUEÑO
52. DORMIDA
53. AGONÍA
54. HACIA LA SILENCIOSA VIDA
55. TESTAMENTO
56. ESA NOCHE
57. PEREGRINANTES (Soneto)
58. PR DONDE CAMINA EL ALMA
59. ASUNTOS DE VIDA
60. MENSAJE (Apostasía)
61. PALOMA PA’ MÁS DE UNO (Décimas)
62. Y...¡SIEMPRE VOLVERÁS!
63. EL VIAJE
64. UNA COPLA Y ALGUNAS DÉCIMAS (En el canto popular campesino chileno de la zona central)
65. CRÓNICA DE UN INCENDIO MALDITO (Décimas)
66. HAIKÚS II
67. HAIKÚS III
68. EN LA ESCUELA DE NIEBLA, en el 2008 del Señor(Décimas).
69. 1º DE MAYO 2008. CELEBRANDO EL DÍA DEL TRABAJADOR(Décimas) Una mirada al vuelo sobre la Universidad Austral de Chile
70. UNA REFLEXION
71.¡NO PUED0 DARTE OTRA MEJOR RESPUESTA!
72. RECOGIMIENTO
73. UN FINAL
74. TEMPLOS DEL DINERO
75. EL REGRESO
76. AMÉRICA, AMÉRICA…(Soneto)
77. DROGADICCIÓN (Soneto)
78. TU PARTIDA (Soneto)
79. REVELACIÓN (Soneto)
80. ¿HOMBRE…? (Soneto)
81. MÁS ALLÁ (Soneto)
82. SE HAN CERRADO TUS OJOS (Soneto)
83. UNA PREGUNTA VITAL (Soneto)
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Nada dejo atado ni siquiera tu sonrisa. Mi viaje terminará por entre arces y cipreses, que se confunden con lápidas y que se diluyen entre la escarcha y el lodo.
Mi perro aullará canciones, le cantará al viento, lo querrá morder, correrá entre los árboles, buscará mi silueta en sus recuerdos, viajará hacia ella en el hilo de sus aullidos. Morderá su cola rascará sus orejas, se revolcará en el barro, lamerá sus heridas y se echará sobre mi tumba... Viajaré de noche, desnudo vestido con Tu Silueta, amoldándome en Tus Huellas. Tus Lágrimas serán aceite para mis lamentos. Encontraré Tus Huesos encarnados en el polvo y la tierra será mi aliento. Usaré Tu Manto, entonaré Tus Canciones...
Mi perro moverá su cola, al sentirme al olerme cuando en viaje hacia el vientre pase por el marco del nicho, para vivir nuevamente en la oscuridad, húmeda, tibia, que vestirá mis sueños en otro despertar y... Sólo páginas en blanco. |
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2. EN LA ANTESALA DEL UNIVERSO (Soneto) |
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Tus puños se revuelcan en el llanto al sentir el perfume del fracaso ondulando de noche con sus pasos por las vetas del mármol en tu espanto.
Sonrisas por recuerdos en ocasos recorren la mirada de quebranto, que buscó entre gorriones y pegasos sentir el Universo entre sus cantos.
Son los inconsecuentes sentimientos que cruzan el reloj de la confianza apretando tus dedos soñolientos.
Engarfiada en el centro del aliento el aura será el pan de la esperanza en tus ojos viajeros por el viento. |
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3. ¡RENUNCIA A LOS ANTIGUOS MOLDES! |
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Zúrcete un aura en el cuerpo y deja entrar por ella la energía para encender el farol de la esquina, esa en que se bifurca la calle de tu cerebro hacia el Orión de tu sonrisa y el mar de tu dolor, avenidas que se encuentran en el parpadeo del horizonte.
¡Reniega la oscuridad de las veredas!. ¡Tus pies deben penetrar la neblina del ocaso para llegar a ser simiente en la matriz de la aurora!. Cuando logres incubarte en su tibieza, nacerá, crecerá ese verbo parido entre tus ojos eclipsando en tus cejas las angustias.
Vamos, camina por la calle iluminada alcanza con tus manos esas mantas bordadas con la mirada de los dioses, con ella de abrigo, cruza las columnas, sumérgete en las esferas aquellas donde conviven con la misma aura, entre ruido y silencio, dolores y sonrisas. |
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4. EN EL CAMINO DE TU SILENCIO |
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Sonrisas muertas vuelan con tus esperanzas, gregarios nichos se agolpan en tu mirada. Avanzas solo, sin temer a los iracundos mientras congregantes juegan a ser dioses y oran por tu viaje en que cargas tus penas.
Simulas tener esa confianza que tuviste cuando conversabas con tus hermanos, en la cofradía, allá entre las calles con adoquines alumbrados por faroles de sentimientos humanos y divinos.
En tu viaje, confundes la noche y el día, los relojes con pantallas de vidrio refractan la luz del silencio con minuteros en vaivén organizando campanas para el hoy, en éste tu viaje como en el ayer, como en el mañana.
No, no has tenido el frío que paralizaba los ojos en tu alfa, pero la incongruencia de esas nuevas sensaciones atraviesa las oscuras paredes de tu cuerpo encapsulado en tu mente, a la espera de templar la sangre en un retorno por las arterias de tus sentidos.
De lo que sí estas seguro, es que volverás con piernas que te otorgarán en alguna galaxia y nunca más volverás a arrinconarte bajo la Tierra acurrucado bajo alguna piedra, acariciando tus rodillas por el temor de caminar con el sol de otra constelación.
Y cuando transites con distintos ojos por el hoy en tu vigilia, recordarás siempre que tus pasos por una nueva vida de sueños pasará siempre por la tibieza de la matriz de la esperanza. |
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La noche ha oscurecido tus pestañas, a tu hijo ya lo incuban las estrellas, esferas ahogan el llanto no esperado. Gritas por ese dolor que desangra montañas inundando con sangre el alma de la alegría.
En el rostro escondes perfumes tristes, con brazos abiertos, puños cerrados pides al viento, sus besos de niño con manos regalonas de juguetes, con sus piernas en mundos de esperanzas, para acunarlos en tu pecho doliente.
Tus ojos de azucenas al alba le piden al cielo viajar de su mano en ese largo viaje por oscuros pasillos, para arroparlo con tu cariño...
Nunca me resignaré a vivir sin él y quisiera aunque viva mil años, una lágrima de mis hijos en mi despedida, teniendo a los ojos de Dios por compañía. |
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Mis permeables sensaciones Se acomodaron entre piedras y jardines Junto a pequeño y transitorio hogar campesino y volaron por caricias de mil constelaciones aspirando sus luces en el silencio del rocío.
Mis sentidos juntaron las estrellas, conversaron con sus luces palpitantes en el jolgorio nocturno de sus pupilas, escrutaron con religiosa paciencia luces de la madrugada del tiempo.
Sus pulsaciones comentaron de la maravilla del Universo, “el alma del piloto peregrino cubierta con velos de belleza, confundidas en el vaivén del dolor pavimentadas con flores del olvido…, si naces y renaces en las grutas del silencio conseguirás transparentes cortinas para ebullir tu instinto cósmico en la fogata del Universo iluminando los palos cruzados del horizonte…”
Junto a un grillo y a los ojos de álamos que entre sus ramas parpadeaban la noche acomodé en la repisa de mi cerebro, el brillo de tan inusual mensaje, mientras moría una estrella.
Entre sábanas me tendí para la llegada del sol lumbre de mi litera, despertador de mis soñolientas piernas.
Lionel Henríquez B. Marzo de 1990 |
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Cruces y memoriales convergentes rescatan una historia de insolencia escrita con palabras de imprudencia en tributo a un poder irreverente:
“En nombre de mi padre inconsecuente, con el seso convoco tu presencia a cercenar los huesos con violencia para entregar poder a incompetentes”.
A Marte entronizaste sempiterno con gritos de guerrero no vidente, maldijiste a tu muerte en el averno.
El fuego en tu memoria ya es eterno y aunque tengas mil vidas penitentes volverás a viajar por el infierno.
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Perdiste el norte del magma en el hielo del Polo Sur. Te asomaste al espejo de la mirada penetrante Y sólo ahí encontraste los caminos perdidos, atrofiados en espirales, sumidos en cavernas concéntricas Te arropaste con mantos de escalofríos. Buscaste el sueño reparador en altares susurradores.
Bebiste tu veneno en infusiones aromáticas a la espera de la sonrisa helada, caminante de tus venas. Nada quedaba sino el viento que estrechaba tu aorta resecando tu saliva en el infierno de tu lengua.
¿Moriré hoy? Preguntaron tus ojos de nieve. La melodía inconclusa de tu viaje terrenal se apoderaba de los enmohecidos goznes de las puertas y ventanas de tus oídos inflamando la piel de tu cerebro. ¿Será Mañana? Volviste a preguntar.
Sólo intuiste esa respuesta que te siguió a todas partes: Tu cuerpo será de los sabios que pisotean la tierra, en esa atmósfera preconcebida por aquellos dioses inmortales que te dieron a beber el vino de una mutante y única vida.
Entonces entornaste los ojos y miraste aquellos sacrificios de mullidos bueyes, a la orilla del horizonte que en tu nombre quemaban esos genios que vivieron en tus espaldas.
Y sólo ahí dijiste: "En el ombligo de las galaxias descansará mi sangre testada".
29 de Marzo de 2004
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La luna correteaba entre las nubes. La lluvia jugaba al lazo en el camino. Mi silueta se columpiaba entre arbustos y matorrales. Tu sombra perseguía el sol de verano.
El jadeo inflaba mis sienes al correr por el barro, el viento agrietaba tus párpados, nuestras rodillas se amoldaban en la arena.
¿Qué buscaban en esos recuerdos nuestros ojos? ¡Al niño que dejamos construyendo castillos entre el pestañeo del mar y nuestros ropajes perdidos!
Octubre de 1996 |
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Sonrisas se escondían en el llanto de tus piernas mientras los ojos volaban por infantiles rieles con locomotoras cargando en sus vagones trompos, emboques y volantines.
El humo en juego por el aire, tiznaba las alas de pájaros migratorios que buscaban su norte.
Entre ventanas se memorizaban oraciones en rogativas y alabanzas surcadas por sueños, de bíblicas pestañas, en el océano de la Vía Láctea.
En el andén, tus manos enderezaron los pasos a la vista de relojes cuyas campanas apuntaban hacia los oídos del Universo, bajo nubes que refractaban el cariño del sol.
Ante el silbato, con la vista en tu camino de niño te embarcaste en tren cruzador de lluvias y galaxias para escuchar, bajo la Cruz del Sur, la voz del Cosmos. |
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Ya no se mueven mis pies es la tierra que se mueve. Mi patria es la luz y hacia ella retorno.
Ya no palpitan mis ojos es mi mente la que parpadea. Mis caminos son guiones libertarios de páginas y páginas en blanco y por ellos camino escarbando mi naciente desnudez.
Ya no gimen mis ojos.
Ya no parpadean mis oídos.
Ya no enrostro mis rodillas.
Es el cielo que se mueve inclinándose al camino. |
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Tú, la que haces volar mis cisnes en vuelo a ras de río, que llevan alimento a mis polluelos que nadan sigilosamente entre las anclas de barcas mutantes.
Tú, la que entre lluvias zozobras embarcaciones con vientos de tormenta.
Yo, entre tanta angustia, te veo palpitar en nubes hinchadas de agua pura, que mojan mi desnudez.
No, hoy no quiero tus huracanes que ahuyenten mi destino, y menos tus relámpagos destructores de navíos en las compuertas del océano. | |
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I. AYER
Anoche, que fue el hoy, anoche, que fue el mañana, anoche, que fue el ayer entró en mi casa la casa de un mago. Y caí a las nubes de las manos de mis dedos. Y volé con tirantes de hilo por el pulmón de la Tierra con el ritmo de su respiración. Y me vi solo, por calles de ciegos, con mirada de paloma posada entre escaños y piernas de niños lanzado a través de la tinta de fuego en las líneas de mis manos, improvisando respuestas con palabras de artista en escena.
II. HOY
Hoy, que fue el anoche, mañana, que fue el anoche, ayer, que fue el anoche recordé la casa del mago y vi a los ciegos buscando a tientas por las calles desiertas una tienda abierta, un almacén de lazarillos para apropiarse de uno y sea, con sus ojos, el mago escondido en el sótano de su casa.
III. MAÑANA
Mañana, que fue el ayer, mañana, que fue el hoy, mañana, que fue el mañana me sumergí en el corazón de la Tierra impulsado por el viento de sus pulmones y recorrí sus venas y arterias. Me vi en el sótano sentado en el living mirando las estrellas desde el centro del patio. Y escuché con impertinencia y miré como espía sin cartón sus improvisadas miradas comentando de la mano de la Tierra la travesía por el Cosmos hacia un principio que recuerda algún final.
IV. Y PASADO EL MAÑANA
Y la Tierra, célula del Universo inquieto, se reflejó en mi espejo enmarcado con las vetas de mi cráneo silencioso. Y mis ojos perdidos por las luces de azuzadores soles se encontraron con mis labios sonrientes en el núcleo de mi cráneo cráneo corazón de la Tierra en la que escribe con tinta de fuego el mago, que sólo vive cuando nace el Hombre. |
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14. ¿QUÉ MAS QUIERES DE MI? |
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Duende, ángel o demonio que paseas cantando por mi jardín. No sé cuál es tu nombre no sé como invocarte. Sólo sé que estás en mis hombros con tus brazos enredando mi cuello estrujando mi garganta.
Atormentas mis sensaciones con voz gutural con gritos lastimeros desde el fondo de tu caverna.
Besas mis sienes, con tu voz prisionera del silencio aúllas en mis oídos, mientras duermo en el camino.
Tus paisajes, tu horizonte tus eléctricas visiones, engarzadas en mis nostálgicas neuronas, proyectados entre viñetas de fibra de vidrio, de óptica voz, de colores parlantes, ya son míos.
Y las efímeras balas de tu fugaz humildad, ya han perforado mi vacío.
Omnisciente, Omnipresente, Inescrutable, ¿qué más quieres de mí? |
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Se cierran los ojos de mi cerebro. Palpitan las sensaciones en sus compuertas.
Mis ojos vuelan por senderos con alfombras de luces, enfundados en alamedas que besan en el horizonte al río de cristalinas aguas que mi luna ha navegado hacia el océano, en días y noches de parpadeos.
Mi corazón pide a la desnudada piel virar hacia el éxtasis perfumado de colores, que regalan embarcaciones en sus misterios por la sonrisa del mar, con la sangre de pasajero.
Las líneas de mis manos recuerdan esos labios que las melodías capturaban en las puestas de sol haciéndolos brillar entre veleros que titilaban junto a un muelle en espera de sus travesías.
Mi cuerpo destila con prisa los universos marchitos envueltos por cortinas al sol de media mañana. Se abren mis oídos al lucero del silencio que palpita al ver las caricias de amor.
Mi mente, cuerpo y alma abren sus ventanas y aireándose se embriagan con el silencio del mar.
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El día que muera, no será un espejismo, viajaré por el cauce de un río con sombras de alerces en sus orillas, el pecho quieto escuchando lágrimas de choroyes.
Mis cuerpo por los senderos de naves fluviales atravesará conversaciones de robles y araucarias comentándoles la permeabilidad del tiempo sumido entre miles de senderos paralelos, cuyos ojos han visto como crece y decrece su follaje al vaivén de la luz.
Ese viaje será largo, muy largo, como la mirada tuya. Aletargado en el lecho, seguiré huellas descalzas navegaré con el elixir perfumado de tu energía.
Entre lágrimas forasteras y sonrisas abrigadoras llegaré por los sueños hasta el foso de la oscuridad despertando dioses a las puertas de mítica catedral.
Con el calor de tus manos traspasaré vidas pasajeras me sumiré en las siluetas que han dibujado los hombres entre los pasillos pavimentados de espejos temporales, para vivir creciendo al compás del reloj del silencio…
Si alguna vez se encuentran nuestros universos veré a través de las paredes como miras el reflejo del sosiego de los peregrinos en el fondo de tu copa en que has escanciado tu vida reinventando calendarios.
No será la ilusión óptica de un éxtasis místico ni el delirio de ver con ojos prestados por tu futuro, será la respuesta de la promesa de encontrarnos ese día. |
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...Y el Universo esperando la palabra, permaneció en silencio. |
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18. EL AVERNO DE UN EX GOBERNANTE (Crónica de una muerte prevista) |
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Entre umbrales mortuorios, voces diurnas volaron entre cien jaculatorias y se aunaron a coro de nocturnas fábulas, en sincrónicas escorias.
Ojos palidecieron frente a la urna, sombras iluminaron las memorias de inviernos compartidos en historias. ¡Hoy su abyecto dinero lo embadurna!
Viajará sin retorno aunque resista el odio a juzgadores en repisas enclavadas en el polvo prisionero.
Los ecos de conjuros progresistas harán vivir su llanto en las cornizas de las criptas en que yacen sus rastreros. |
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El sol azuzó mis ojos y dejó mi cabeza extraviada perturbando mi peregrinar por los corpúsculos de colores.
El viento helado aireó mi rostro. Mi vista voló acariciando gaviotas en los rosados cojines de nubes.
El sol iluminó mi frente, los graznidos hipnotizaron mis oídos y el parpadeo del mar arrulló mis piernas…
Agua, sal, luz, frío y calor inundaron mi oscuridad. |
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Entre la angustia del no poder caminar por veredas alumbradas por faroles y la asfixia de piernas reptíleas, está el enojo de la tortuga gerenta de los cerebros de los mancos de espíritu que duermen la resaca diurna desnudos y en camas prestadas, en la oscuridad de sus tildados temores. |
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En profundo silencio, en serena reflexión, tu espíritu indómito juzgará el tiempo y sus rituales.
Cabalgando por raíces con crines en las manos, tu corazón creerá en el día.
Acariciando ramas en peregrino hastío, bebiendo savia confundirás el éxtasis de las flores.
Soñando en el camino con inclinada pose, velando tus pálpitos te abrigarás con mantos de nubes.
A través del follaje espoleando el potro, tus pupilas trasuntarán las hierbas en alas de golondrinas estivales.
A través de pétalos y aromas con el amor al anca del corcel, vivirás las noches y los días. ocultando los hálitos de viejos temores
Abrazado al cuello del semental trotarás entre los árboles, oliendo la humedad del bosque.
Con esos lentos pasos del rocinante a su lado, conversándole a sus visiones, entrarás por puertas y ventanas caminarás oscuros, soleados pasillos.
y... En jaulas de milenarios alerces encerrarás el tiempo y su ventura...
¡Tus ojos volverán a la profundidad del día! |
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Voz, Quintaesencia acariciadora de oídos con melodía de inmortales.
Se unen corazones en abrazos recogidos desde atmósferas templadas en fragua de vasijas.
Transmuta plomo de temores en oro de afectos, que en anillo engasta el diamante de la pasión.
Es canto de alquimista amante que recorre tu piel con besos, manos, palabras, sinfonía de amor. |
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La noche encrespó sus cejas. La noche afiló sus pestañas. La noche onduló sus cabellos.
Su cita era en el encuentro de la luna y las montañas entre espadas de luz y lluvia de nubes.
Su cita era con los dioses que han abierto los ojos de los sin nombre entre las implosiones de los no videntes.
Y entre las mesas de las montañas bebiendo las oscuridades sentenciaron a los nigromantes de blancas capuchas a vivir en el recinto del poeta y a sus duendes de manto negro a cantar con las bocas de los músicos.
Y la noche haciendo parpadear su piel y abrazando los dioses recitó el cúmplase al pintor de las claridades.
Y la noche se alienó en los brazos del unicornio que la alzó frente a sus ojos.
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Con la luz del silencio tus manos buscaron en la repisa el poema que había escrito una mirada soñadora.
La melodía del sol del atardecer se sumergió entre tus sienes, en caricias por fatigadas pestañas que leían en el hilván de lágrimas y sonrisas.
Se reflectó tu rostro en espejo cóncavo mudando en fantasías el paladar de tu cerebro. Te embriagaste con las angustias y alegrías que abrasaron tus sensibles latidos.
Tus ojos despertaron del letargo al mirar tras entreabiertas ventanas, un colibrí libando la esencia de una azalea. Con su vuelo se lavaron las alucinadas pupilas, arrobándote en la armonía de sus transparentes alas. |
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Destello que alumbras mis laberintos de oscuridad. Sueño de un camino sin fronteras, mágico.
Con voz melodía del alma cantas en suspiros tus canciones de vida.
Sólo vivo por noches y días converso, en tu amor. |
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26. CANTO A UNA CEREMONIA (Entre murallas de granito) |
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En vigilia soñé que mis manos se deslizaban por cables de acero hacia recintos no habitados por relojes y galaxias, y entre un abrir y cerrar sus puertas al vaivén de mis sentidos me encontré en el templo de las diosas.
Y allí cantaba:
Canto a ti mujer de mis versos sacerdotisa de tu propio vientre que oficias a la luz de tus senos la ceremonia de los huesos danzantes.
Canto a ti mujer de los tres velos y canto al velo de tu sonrisa sesgada y canto al velo de tus ojos nacientes y canto al velo tríptico de tu mirada.
Y lo canto en tu altar de consumación donde tu destino y el mío se escurren entre los filamentos de mis dedos.
Y también te canto en mi altar donde tu vientre, tus senos, tus ojos se pasean por envolturas volcánicas por los ventrículos de tu corazón.
Y seguiré cantado la salmodia de tu voz cada vez que escuche los huesos danzantes entre los eclipses de nuestros templos.
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Lluvia impertinente sombras apacibles, en lucha con sol agresivo, protagonistas del verbo en la cultura de los cementerios.
Abrazos empáticos palabras sentidas, celebran, lloran, tropiezos, saltos, caídas, entre el nacer y morir…
Los pasos trascendentes por las columnas de occidente, serán palabras con alas de araucarias haciendo huellas en el nicho del tiempo.
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28. QUE PENA ME DAS ( o la transfiguración de una autocrítica) |
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¡Que espectáculo! ¡Que pena me das! Pirquinero que escarbas buscando oro en el estiércol. y no sabes que lo tienes en la mente de tus ojos en la mente de tu cerebro en la mente de tu corazón, en lo profundo de tu Yo. Y ahí no lo buscas. Y más, te criticas con parapléjicas palabras que para ti son oro pues crees tener la piedra filosofal. ¿No te das cuenta que sólo es plomo decantado en el fondo de la vasija que sostienen tus manos?
No olvides en ti está lo aurífero, tú eres el oro. Búscalo sin temor de encontrarlo. Si no lo encuentras sólo viajarás en el hoy encima de una carreta y dormido en el nuevo milenio.
Y no critiques al que busca abrazar su esencia para viajar con ella entre el ayer, el hoy y el mañana.
La trascendencia no es la razón de tu deseo. |
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Energía radiante péndulo de amor. Alma que mueve montañas, cuerpo refugio de emociones pechos dadores de vida.
Rostro ungido por la ternura, miradas que vigilan horizontes. Haces florecer ríos en los ojos, con labios que beben pasión y manos latiendo anhelos. Eres universo de caricias.
Tu sino es parpadear corazones llevándolos a los jardines de tu castillo encantado, volcanes hacen lechos de fuego dónde ríos de lava recorren tus valles, tus montes...
Buscas germinar semillas en el silencio de los pasos con ilusiones adheridas a la piel, recordando como tu alma encarnó en la tibieza del vientre de otra mujer.
¿Eso? Es sólo un átomo de lo que eres tú. |
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Desde la cripta encajonada recordarás lamentos, buscarás huellas amoldadas en tus entrañas.
En la altura hablarás a la carne, los recuerdos rajarán tu vientre, tu mirar no tendrá ecos de altares.
Las bóvedas guardarán sin pausa tus entrecortados suspiros. Los alojarán en territorio implantado por los demonios que nacieron, vivieron estrujando tu alma marchita.
Los quejidos serán tus esclavos que le darán de beber al silencio. Los hechiceros del averno serán tus amos, gobernarán los recuerdos de las palpitaciones que encerraste entre las paredes de los nichos.
Y cuando quieras volar te sumirás en la tierra quebrando tus renacimientos.
¿Para qué me preocupo, si volverás a la tierra de donde viniste?
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Desde las puertas del horizonte bebiste en sosiego la savia de la oscuridad. Y el ánfora ocupada por tus cenizas recibió el calor de la resina diluida por mis manos.
El sudor del cielo subió por arterias transportando tus enhebrados dolores desde el corazón de la Tierra.
Latieron mis sienes migratorias al resbalar las empantanadas angustias por la límbica garganta del ánfora. Y al embeberme en los sueños de los falsos agoreros, en mis palmas lloró el cántaro mortuorio.
Caminando en vaivén con pies desnudos entre mis retinas, la Matriz y las Esferas, las cenizas de los Augures alimentaron mis visiones, reordenando tu vacío en la fogata del Firmamento. |
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32. ADIOS, al amigo de una vida |
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La noche ha cerrado sus párpados. El día reinicia su eterno pestañeo. Has vuelto al lugar que te abrió los ojos. Las flores han trocado sus formas y colores. La Tierra se ha vuelto Luz y abre sus compuertas su Matriz se inunda de colores fosforescentes esperando incubarte en el calor de sus entrañas.
Las nubes viajan en el tiempo: buscan huellas para tu andar entre el jardín y las esferas.
Tus ojos ven lo que yo no he visto en páginas de hombres simples. Tus pies calzan las lágrimas de hombres singulares.
Tu rostro se refleja tras los espejos. Tu corazón titila al compás de las estrellas al viajar por túneles que conectan Universos. Tus manos con los ojos de la Tierra buscan lo no visto y encuentran lo que vieron los Dioses.
Tu mente gobierna tus emociones, has roto la energía de escape.
Eres Libre, eres quien debe ser.
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Quise expresar mi deseo buscando con lágrimas tibias bajo estrellas, mantas y sábanas, tu luna, tu miel. Luciérnagas amamantaron mi luz. Abejas y mariposas volaron entre mares ríos y raíces. Rozaron mis retinas, escuché tu tinta, tu sol. Pegasos y unicornios inflamaron mis ojos. Dragones cabalgaron por embriones montes y quebradas. Desde tu costado olí tu tela, tu amor. Azahares y amapolas jugaron con ella. Los niños apagaron sus instintos entre ovarios y pistilos. Miré tu río, tus montes. Reyes y obispos apagaron mi sed entre naranjas y limoneros. Viví tu reino, tu paz. Golondrinas y palomas emprendieron su retorno, los árboles secretearon a su paso, sobre lluvias y rieles. Se llevaron tus últimas caricias. |
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El sueño de un poeta fue el más trascendente leído en el bar de los dioses.
Se brindó a las letras del poeta soñador. Se inscribió su nombre en la página del silencio.
Y será un poema que abrirá las manos de las sonrisas silenciosas. |
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35. DEDICATORIA. A Ti Amigo(*) Peregrinante: |
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Las palabras que llenan este cántaro, que son mis versos, provienen desde el fondo de mi noria; yo sólo bajé el balde para llenarlo de agua, fresca transparente que fluye y fluye desde mi mundo interior, y trasvasijé el balde una y otra vez en mi cántaro, para beberla con prisa, para hacer mi sed calma, para humedecer mi rostro para mojar mi cuerpo, para refrescarme.
¿Qué más quisiera yo que esta misma agua empapara la sed de los peregrinos? O al menos pudiera refrescar a más de uno y a Ti entre ellos.
(*) Sin género |
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36. CARTA ABIERTA A UN LONCO (*) |
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Amigo de cuello erguido, hijo de la Tierra. cuéntales a tu gente, mi sueño:
Medio dormido y entre parpadeos viajé con tus pasos silenciosos por los prologados cuadernos de tu familia.
Mis ojos acariciaron, en tus antepasados, los resecos y profundos pliegues que el sol, la luna y la tierra araron en alguna madrugada del tiempo.
Vi como nuestras raíces, con ojos de agonía, con tecnología globalizante nos calzaban arropándonos con mantas de copihues, para atravesar el tiempo sin hambre, sin frío, sin rencores.
También, con escrutadores ojos vi como nuestros ancestros, entre araucarias, mar y cordillera, por mandato del Universo, enderezaban el camino de nuestras generaciones.
Lonco Amigo, cuéntales mi sueño, yo lo haré con mis hermanos, que son los tuyos. ¿Olvidemos el hacha y el arcabuz, y juguemos a que no hemos visto nada?
Lionel Henríquez B. Marzo de 1991
(*) Principal. Cacique.
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Nacieron camelias, blancas, rojas. En la tierra buscaban tu nombre, sus pétalos lo susurraban, ellas querían adornar tu sonrisa.
Mis manos escucharon canciones con melodías al viento primaveral.
Miré en ellas tu alma viajera por constelaciones de armonías. Eran espejos del sosiego de tu ojos.
¿Tras ellas? Volabas como mariposa y te posabas en mis pestañas acariciando con tu aroma mis pupilas sedientas del perfume de tu mirada.
¿Cómo no tomarlas para ti , amor? |
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