D E D I C A T O R I A
A Tí Amigo Peregrinante:
Las palabras que llenan
este cántaro,
que es mi Libro,
que son mis versos,
provienen
desde el fondo de mi noria;
yo sólo bajé el balde
para llenarlo de agua,
fresca
transparente
que fluye y fluye
desde mi mundo interior,
y trasvasijé el balde
una y otra vez
en mi cántaro,
para beberla con prisa,
para hacer mi sed calma,
para humedecer mi rostro
para mojar mi cuerpo,
para refrescarme.
¿Qué más quisiera yo
que esta misma agua
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empapara
la sed de los peregrinos?
O al menos pudiera
refrescar a más de uno
y a Ti entre ellos.
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I. EL DIA EN QUE VOLVI A SER NIÑO
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VIAJE
Daré alas al vacío,
recorreré las mil formas,
conoceré el sentido.
Viajando entre árboles y estrellas,
con amor y pasión,
perfilaré el sentido.
Escucharé,
paloma y gavilán
impertinente dualidad.
Miraré,
pez y delfín,
imperecedera dualidad.
Viajando por sueños y vigilias,
con voluntad y tesón
acariciaré el sentido.
Oiré
tierra y mar,
impetuosa unidad.
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Miraré
sol y luna,
apacible unidad.
Escuchando y mirando
pensamientos y latidos,
descubriré el sentido.
Escuchando y mirando
en viaje con alas de vacío,
conjugaré el sentido.
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GARGOLA,
(En el viaje entonaré una canción)
Gárgola, puerta de vaivén.
Gárgola, boca al vacío.
Gárgola de marfil y metal y madera
colores y palabras.
Su música los pies elevan al cielo
sus palabras desarraigan piedras de los ojos
y sus colores a los oídos hacen viajeros
entre niebla de sangre.
Gárgola, vertiente de cuerdas
cuerdas cual estacas afiladas
rasgan médulas y almas,
cuerdas de teclados
transportadores hacia galaxias
en blanco y negro.
Gárgola, manantial de colores
pincel de colores suaves,
pintor de Luna y de Sol.
Gárgola cascada de versos
huracanados como los vientos del sur.
Modelada por el intelecto
para ser rítmico compás
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y pista de baile
entre cráneo y hueso sacro.
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LA ESCENA
Quise pintar la escena
cien veces maldita.
Mi corazón momificó mis dedos.
No era asunto de colores.
Quise cantar la escena
mil veces maldita
y mi alma durmió mi lengua.
No era asunto de palabras.
Quise mirar la escena
enrolladamente maldita.
Mi cuerpo paralizó sus vísceras.
No era asunto de aromas.
Quiero variar la escena
que algunos perciben en vigilia:
alucinaciones de sus perdidos yoes.
Mi frente chocó contra las nubes.
No es asunto de deseo.
Entre sueños y vigilias
veo al druida y al pascuero
regalando máquinas de guerra
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y cortezas de robles tecnológicos.
Es discusión lobular.
No pintaré y no cantaré y no comeré
y caminaré por la escena
cantando, mirando y comiendo
palabras, frutas y colores
de las manos
de los libertos mutantes
hacia el contradictorio dormidero
donde lo maldito Es.
Y aunque parpadeen mis rodillas
no es asunto de conciencia ni sentido.
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II. En el antejardín.
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I
(GENESIS)
Y el genio que dormía en la botella
despertó de su letargo prisionero.
Elevándose a las nubes
por los ojos de su amo,
juntó el norte con el sur
en la tierra de la copa.
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II
( NACIMIENTO)
La diestra batuta
del tabernacular coro
rasgó la bruma
que cubría mi cerebro.
Soles develaron el altar.
Y voces, clarines y trompetas
dibujaron en el atrio
salmodia que anunciaba
mi incursión en los umbrales.
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III
(VENTILACION)
Abrí puertas y ventanas
y ventilé mi enrarecido cerebro.
Desde el sótano volaron sombras
de vivencias no vividas
y como mariposas noctámbulas
se hicieron pantalla del farol
que alumbra el camino a mi jardín.
Revoloteando erráticas
filtraron raudas filigranas de luz
urdiendo vividas vivencias
entre las voladoras sombras.
Y juntas se posaron en mis sienes
y caminaron por el cerebro de mi cerebro.
Y juntas hicieron un ojo entre mis ojos
haciéndolo el punto luminoso
que da nueva vida a mi alma
y que hace renacer sentimientos
incubados con manos de niño
entre puertas y ventanas cerradas.
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III. En la Casa de las Vivencias
EN EL SILENCIO DE LA PRIMERA VEZ
Tu rostro
plácido en colores
irrumpió en mi boca
y en un sinfín de espejos
me vi reflejado.
Mis labios
acariciaron tus manos
y mis sienes escucharon
el pulso del Universo.
Y mi corazón anunció
con su música de vida
al ritmo de ardorosos latidos
a la luna y al cielo y al sol,
que mis manos se fundirían con las tuyas
en las dulces caricias de tu rostro.
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PROMESA
Tus labios
sólo miraban
cantar mi corazón.
Mis ojos
por días bebían
tu perfume.
Tu piel
la noche brindaba
en la sábana del día.
Mi boca
sentía la lluvia, el sol
las nubes de toda la vida.
¿Y tus manos?
…caminarán con las mías
en silenciosas tardes que haremos día.
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PASION
Mis palmas y mis yemas
fueron cojinetes
al caer
en el abismo de tus brazos
y las agujas de tus manos
fueron los espinos,
aretes de peñascos,
que amortiguaron mi caída
en el abismo de tus brazos.
Y al cazar el tiempo con mis manos
sólo cogí mi aliento en tu sonrisa
en la muralla del abismo.
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ESE DIA
Tus ojos,
las manos de tu rostro,
jugaron a ser míos.
Mis manos
con verdes pigmentos
maquillaron tus párpados:
Mío fue tu rostro.
Mi boca
rasgó el vaivén del sol
y en tu aliento
bebí el ocaso del camino.
Mis labios
sintieron tus ojos,
la luz plasmó en cristal:
el tiempo fue mío...
Hoy la intimidad:
desde las cumbres de las montañas
hasta el mar de la incertidumbre.
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NOSOTROS
En el contraste de tus ojos,
entre vientos y esteros,
se fundió la luz.
La oscuridad
fijó tus oquedades.
¿El tiempo?
Sólo un detalle
en el Universo.
En vuelo
por mares, grutas y pavimentos
la pasión confundida
viajó con nuestros pasos.
El dulce ardor
trastocó noches y días.
Y en el blanco del éxtasis
anidaron nuestros cuerpos