LOS HERALDOS
NEGROS




Hay golpes en la vida, tan fuertes...¡Yo no sé!
golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma...Yo no sé



Son pocos;pero son...Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.



Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.



Y el hombre...¡Pobre...pobre! Vuelve los ojos , como
cuando por sobre el hombre nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza , como charco de culpa, en la mirada.
Hay golpes en la vida, tan fuertes...

Yo no sé!


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LOS DADOS
ETERNOS




Dios mío , estoy llorando el ser que vivo;
me pesa haber tomádote tu pan;
pero este pobre barro pensativo
no es costra fermentada en tu costado:
tu no tienes Marías que se van!


Dios mío , si tu hubieras sido hombre,
hoy supieras ser Dios;
pero tú, que estuviste siempre bien,
no sientes nada de tu creación.
Y el hombre sí te sufre:el Dios es él!


Hoy que en mis ojos brujos hay candelas,
como en un condenado,
Dios mío,prenderás todas tus velas,
y jugaremos con el viejo dado...
Tal vez¡oh jugador! al dar la suerte
del universo todo,
surgirán las ojeras de la Muerte,
como dos ases fúnebres de lodo.


Dios mío, y esta noche sorda, oscura,
ya no podrás jugar, porque la tierra
es un dado roído y ya redondo
a fuerza de rodar a la aventura,
que no puede parar sino en un hueco,
en el hueco de inmensa sepultura.





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ESPERGESIA




Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo;y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.


Hermano,escucha,escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.


Todos saben que vivo,
que mastico...Y no saben
porqué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.


Todos saben...Y no saben
que la Luz es tísica,
y la sombra gorda...
Y no saben que el Misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.


Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.


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