| Instrucciones de Conservación |
A continuación se presentan una serie de instrucciones sencillas que le ayudarán a mantener durante el máximo su instrumento de cuerda en perfecto estado. Agentes atmosféricos. La humedad o sequedad extremas son peligrosas, al igual que lo son el paso rápido de uno a otro estado y vicerversa. Estos cambios pueden producir rajas en la madera por muy curada que esté. Nunca debe colgarse un instrumento de cuerda en la pared, dado que estas suelen captar y transmitir la humedad. Una humedad excesiva puede provocar el reblancimiento de las colas llegando a producir despegaduras en el instrumento. Dado que la madera adquiere o despide o despide humedad en su interior dependiendo del ambiente que la rodea es recomendable mantener el instrumento entre unos rangos del 65 al 80% de humedad relativa del aire. En rangos de humedad inferiores puede resecarse la madera apareciendo rajas en el instrumento, apareciendo un efecto de dureza en la pulsación, en el extremo contrario pueden producirse despegaduras apareciendo los efectos de pérdida del sonido y pulsación demasiado blanda que provoca ceceos. Se recomienda mantener el instrumento en su estuche y envuelto en una tela de seda. Durante su transporte -y especialmente en avión- es recomendable aflojar completamente las cuerdas. No se debe el instrumento expuesto a altas temperaturas -el interior de vehículos en verano pueden alcanzar los 75ºC- ya que puede estallar el instrumento.
Pulsación y Afinación En guitarra clásica la mas recomendable es de 4.5 m/m para la sexta cuerda, y de 3 m/m en la primera tomándose como referencia el lomo del traste 12 y la parte inferior de la cuerda, todo ésto con el instrumento afinado. Los instrumentos deben de estar siempre afinados, cuando se cambien las cuerdas hay que afinar la cuerda cambiada inmediamente antes de proceder al cambio de la siguiente para que la tapa no pierda en ningún momento la tensión habitual a la que se encuentra sometida. Las cuerdas entorchadas pueden perder sonoridad por el sudor de las manos, para recuperar esta sonoridad déles la vuelta volviendo a tensarlas inmediatamente. Si esto no fuera suficiente se puede proceder a un lavado suave de éstas con agua jabonosa cuidando que el entorchado no pierda presión. Sólo cuando esten completamente secas se volverán a montar. Si se detecta un ceceo al aire de las cuerdas cuando anteriormente funcionaban correctamente, esto puede estar producido por una pérdida de presion en el entorchado o un ahondamiento de las ranuras del hueso de cabeza. Esto puede corregirse cambiando las cuerdas en el primer caso o colocando una tira de cartulina debajo del hueso en el segundo caso. Si el instrumento ha estado expuesto a una fuerte humedad también puede producirse el efecto descrito.
Roturas y deterioros Una raja en la tapa o fondo, incluso pequeña, aunque no tenga gran importancia hace recomendable acudir al maestro artesano para que sea reparada. Si la raja se produce en la tapa, afloje las cuerdas inmediatamente. Si por efecto de la sequedad o por el paso del tiempo crecen los trastes por el canto del diapasón, es necesario limar las partes salientes. Esta es una operación sencilla de 5 o 10 minutos, pero es recomendable sea realizada por un maestro artesano. La limpieza de manchas sobre el barniz debe de realizarse mediante un paño de algodón humedecido con agua jabonosa. En el caso de deterioro del barniz recurra al maestro constructor de su guitarra. En la reparación debe realizarse con el mismo tipo de barniz empleado en su construcción y dado que cada maestro artesano emplea barnices distintos, estos generalmente son incompatibles entre sí con los empleados por otros maestros constructores . |