No hay tiempo para la paz. No hay tregua. No hay clemencia. Sólo hay GUERRA. Este es el universo de:

Divagaciones de un Capitán Mártir:

Warhammer 40.000 es un juego de estrategia con miniaturas ambientado en un siniestro y gótico futuro, producido hace tiempo, y perpetrado hace menos tiempo por Games Workshop (y no, no pienso incluír el link).

La primera edición del Juego (Warhammer 40.000 "Rogue Trader"), aunque algo verde, representaba para mí el epítome de un juego bien hecho: Reglas no demasiado complicadas, una ambientación sólida y atractiva, ejércitos (que estarían) bien definidos, una sección de modelismo para pintar tus miniaturas y crear tus propios modelos, reglas para crear los vehículos y tropas QUE TE DIESE LA REAL Y MAJESTUOSA GANA, y una ENOOOOOORME sección de trasfondo. Quedé absolutamente seducido por aquel soberano tocho de más de 300 páginas, pero mi corta edad en aquel entonces me impidió darme cuenta de la magnitud del mundo en el que me estaba metiendo. Tenía doce años, hacía uno que jugaba al rol y aún creía que el objetivo principal de las empresas de juegos era hacer BUENOS juegos.

Unos pocos añitos más tarde, siendo ya jugador también de Warhammer Fantasy Battles (otro buen juego candidato a ser destrozado), Games Workshop lanzó la segunda edición de Warhammer 40.000. No me sedujo tanto como la primera, al menos en principio. Pero poco a poco, las ventajas que tenía sobre esta se sobrepuso a sus fallos, y mi ejército de Marines Espaciales crecía y crecía. Pero también la codicia del lobo, que decía un tal Logan Grimnosequé, y Games Workshop decidió exprimir un poco más el limón llamado wargamero de a pie: Aparece Warhammer 40.000 tercera edición.

Ya al borde del colapso nervioso, y tras derramar lágrimas sobre mojado y sobre el suelo de la cocina dónde solía jugar y que luego tuve que fregar, y viendo el masivo, inexorable e irreparable destrozo que la citada compañía ejercía sin humano remedio sobre sus propios juegos, decidí renegar de ellos y hacerme una paja: me lo monté por mi cuenta yo solito.

Jamás he jugado a la tercera edición, ni pienso hacerlo, ya que tras leer el manual, definitivamente vi que GW jamás volvería a ser lo que era. Aquellos días de juventud e inconsciencia quedaron atrás, y yo tenía demasiadas miniaturas a medio pintar como para empezar a cambiarlas. Pienso seguir jugando siempre con la segunda edición (y la primera si se tercia, claro), y empleando todas las reglas no oficiales que pueda encontrar. Seguiré inventándome tropas, vehículos mundos y criaturas que luego no usará nadie. Mis marines siempre preferirán la armadura de potencia modelo 6, y los sargentos llevarán Guantes de Potencia. Voy a seguir leyendo y releyendo las toneladas de trasfondo que ANTES venía en mis queridos juegos, admitiéndolas como la ÚNICA y VERDADERA FE DOGMÁTICA. ASÍ QUE SI ESTÁS BUSCANDO CUALQUIER COSA PARA LA TERCERA EDICIÓN, LÁRGATE AHORA QUE PUEDES, O IRÉ A TU CASA A PASARTE 30 HORAS DE DIBUJOS ANIMADOS CHECOSLOVACOS E ILUSTRACIONES DE MORDHEIM.

Aunque de todos modos, a mí siempre me gustó más pintar.

- Capitán Malleus, de la sexta compañía del Capítulo de la Hermandad Oscura (y con perdón a los ofendidos).

Si a alguien le ofende o se siente insultado por el texto anterior, que me escriba y hablamos. Estoy abierto a sugerencias y al diálogo. Y si alguno de GW lee esto: la estáis cagando, nenes. O eso es lo que me parece a mí.

Los términos Warhammer, Warhammer 40.000, Marine Espacial, Mordheim y Rogue Trader son propiedad y/o marcas registradas de Games Workshop Ltd. usados sin permiso. Esperemos que no nos cobren por ello.

 

Disertaciones a parte, aquí tienes algo del material que he ido recogiendo de la RED (Raro Escondrijo de Datos) y traducido a la lengua de Cervantes:

 

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