SALUD Y PREVENCION
Una buena digestión es indispensable para mantener un estado general de salud y bienestar. Para tener una buena digestión es necesario llevar una dieta sana. En nuestros días cada vez se ha vuelto más difícil llevar una alimentación tan saludable que se refleje en bienestar y lozanía.
El uso de colorantes, aditivos, saborizantes y químicos en los alimentos procesados, así como la contaminación de los vegetales afectados por los abonos químicos, los insecticidas, fungicidas y los metales indeseables que adquieren gracias a las aguas contaminadas con que se riegan, y muchos otros factores que sería largo enumerar, hacen que cada día reciba nuestro cuerpo la agresión de elementos tóxicos que no puede asimilar ni eliminar.
Ya ni mencionar el uso inmoderado de antibióticos y hormonas en el ganado y las aves destinadas al consumo humano, origen de graves y raros padecimientos, que ha convertido nuestras mesas en fuente permanente de toxinas. Y si a este panorama todavía agregamos los enormes riesgos de las novedades en la manipulación genética, que se está llevando sobre los seres que más tarde nos servirán de alimento, el panorama se vuelve todavía más negro y deprimente.
Actualmente podemos observar un aumento inmoderado de males digestivos y degenerativos, debidos al constante daño ejercido sobre el hígado, los riñones, el páncreas, la tiroides, las suprarrenales, las gónadas, la piel y todo el organismo. Originados por el constante proceso de intoxicación que via los alimentos que ingerimos, se introduce en nuestro organismo en forma lenta pero constante.
Lo que podemos hacer para minimizar esos efectos indeseables o para evitarlos implica toda una serie de esfuerzos, entre los cuales podemos mencionar:
- - Consumir alimentos de origen orgánico.
- - Evitar cocinar con ollas de aluminio o de peltre despostillado.
- - Hacer un drenaje de órganos internos (purga de sales hidragogas), y un lavado intestinal cada seis meses.
- - Informarnos sobre cuáles son los mejores alimentos que pueden prevenirnos de males mayores.
- - Buscar ayuda profesional en nutrición.
- - Recordar que más vale prevenir que lamentar.