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Apuntes de: Miguel Angel Corral Chagolla cmf
En la materia impartida por: Armando Collin, pbro.
Amos, el profeta de la justicia
social.
1.3.1.1 Personalidad.
Amós pertenece al profetismo clásico, porque nos ha dejado una
obra escrita que forma parte del Corpus Profético. La palabra Nebin (profeta) nos
indica a un personaje que anuncia la salvación y denuncia las injusticias. Este anuncio
se va concretizando en un Salvador, y las denuncias van en orden a la idolatría y la
purificación del pueblo. El profeta se aleja de la corte de una manera radical, y cuando
está ante ella, denuncia las injusticias aún a costa de sacrificios.
Amós es el profeta clásico más antiguo, y en su mensaje se incluye
lo más importante del anuncio profético:
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a. Anuncio de la salvación.
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b. Denuncia de todas las instituciones
corruptas.
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c. Anuncio del futuro.
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Su personalidad la estudiamos a partir de los textos:
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a. El encabezado o título, donde podemos
ubicarlo geográficamente y temporalmente.
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b. El capítulo 7.
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No sabemos cuándo nació y cuándo murió. Los únicos datos precisos
que tenemos se refieren al lugar de origen y profesión, como se nos narra en el título
del libro. Nació en Tecua, a 17 kms. de Jerusalén y a 9 kms. de Betelem. Era cuidador de
ovejas, cultivador de sicomoros.
Amós, a raíz del ambiente en que se desarrolla, conocía los
fenómenos naturales que acontecían a su alrededor, sobre todo por su oficio de pastor y
su contacto con la naturaleza cada día, observando. A partir de aquí elabora su mensaje
para el Reino del Norte. Conoce también los acontecimientos que se van suscitando tanto
en el Reino del Norte como los del Reino del Sur, lo que le ayuda a conocer la situación
política y religiosa de los dos reinos.
Aprende a comunicarse con Dios. La trascendencia e inmensidad la
reflexiona a profundidad a partir de la inmensidad del desierto. No tiene estudios, pero
sí meditación interior, que es ayudada por el silencio del desierto. Compara a Dios con
el rugido del león, cuando pronuncia sus palabras. Sabe cuando hay peligro para su
rebaño.
Su lenguaje es enérgico, conciso, lleno de misericordia. Dios
lo ha elegido para que denuncie las injusticias en un pueblo extranjero, por lo cual tiene
que ir al Reino del Norte, cuando reinaba Jeroboam II.
No sabemos por cuánto tiempo duró su actividad profética, sin
embargo, podemos decir por los vaticinios que en su obra aparecen, que el profeta comenzó
sus oráculos a la edad de 23-25 años, y dejó de hacerlo hasta el día de su muerte.
En sus escritos se nota que nuestro autor refleja una profunda
fisonomía espiritual que elabora a través de la larga espera en el desierto, es decir,
día con día. Esto lo sensibilizó para percibir la situación de la naturaleza, hasta
que un día fue llamado por Dios para denunciar la corrupción de Israel.
Por eso Amós asumía estas imágenes con la misión que Dios le
encomienda: saber distinguir el vuelo de los pájaros y las trampas de los cazadores, el
rugido del león hace temblar a cada viviente en la selva asociándolo con la presencia de
Dios; el silencio del desierto ha dejado su huella en su forma de ser, pues entre los
horizontes que median el infinito está la presencia inexorable de Dios.
Estas carecterísticas las podemos descubrir a lo largo de la obra de
Amós, y son el fermento que le dará fuerza a sus oráculos.
El Capítulo 7 es un interludio con Amacías. De donde sacamos
las siguientes líneas:
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a. Amós distingue los profetas de oficio y los profetas
carismáticos: "Yo no soy profeta ni hijo de profeta" (7,14) |
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b. Pertenecía al grupo de pastores: "yo
soy vaquero y picador de sicómoros" (7,14).
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c. La figura del pastor era una figura
que representaba a los pobres de Israel, los que no tienen cultura ni oficio
(agriculturos, carpinteros...), y vivía de la venta de su rebaño en el templo de
Jerusalén.
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d. Es preparador de sicomoros (especie de
higos, que hay que saber prepararlos para poder comerlos). No se le puede decir
cultivador, porque estos crecían por sí solos en el desierto.
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1.3.1.2 Su libro.
a. Estructura del libro.
Esta muy bien ordenado. Corresponde a las palabras u oráculos (Dabar).
El mismo título afirma que contiene vaticinios proféticos que van del cap.1-6 del libro
de Amós. Del cap.7-9 presenta las visiones simbólicas, y del mismo cap.9-11 nos presenta
un oráculo de restauración mesiánica.
El tema que Amós ofrece es de destrucción, por lo cual resulta
curioso que hasta el final presente un oráculo de restauración mesiánica.
En la primera parte del libro de Amós (1,3 - 2,16) encontramos los
oráculos contra las naciones extranjeras y además contra Israel (2,6-16). Estos
oráculos van contra los vecino del pueblo de Israel: Damasco, Gaza y Filistea, Tiro y
Fenicia, Edom, Ammon, Moab, Judá y, finalmente, contra Israel. El juicio sobre cada uno
de estos pueblos consiste en una breve o larga nota de las culpas de cada uno y el castigo
que merecen.
Las visiones son actualizadas por el profeta con su significado propio.
Dentro de estas visiones encontramos la visión de las langostas, de la sequía, de la
plomada, del cesto de frutas maduras y de la caída del santuario. Por eso podemos decir
que las visiones parecen indicar la gravedad de la situación y la progresividad del
juicio divino.
b. División del libro en cuanto al género literario.
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b.0 Título histórico (1,1-2).
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b.1 Oráculos contra las naciones
(1,3-2,16).
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1,3 - 2,5 "Así dice el Señor... Por tres crímenes o
cuatro...".
1,6-8 Oráculo contra Gaza.
1,9-10 Oráculo contra Tiro y Fenicia.
1,11-12 Oráculo contra Edom.
1,13-15 Oráculo contra Ammon.
2,1-3 Oráculo contra Moab.
2,4-5 Oráculo contra Judá.
2,6-16 Oráculo contra Israel.
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b.2 Los lamentos o elegías, llamados
también Ayes, amonestaciones.
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3,1-15 "Escuchad esta palabra... Oráculo del Señor...".
4,1-13
5,1-6
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b.3 Visiones simbólicas. "¿Qué
ves Amós?... Esto me mostró el Señor...".
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7,1-3 Visión de las langostas.
7,4-6 Visión de la sequía.
7,7-9 Visión de la plomada.
7,10-17 Conflicto con Amacías. Se rompen las visiones. Esto podemos
llamarlo interludio histórico.
8,1-14 Visión de las frutas maduras.
9,1-8 Visión del santuario destruído.
En la estructura literaria de Amós se repiten una serie de fórmulas
que los demás profetas también van a utilizar.
c. Exégesis de la obra.
c.1 Oráculos contra las naciones.
Los oráculos contra las naciones están dentro de su contexto
histórico. Estos oráculos siguen de manera general el mismo esquema:
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Una sentencia.
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Un delito.
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Un castigo.
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Por otra parte, estos oráculos más que seguir un itinerario
histórico, seguirían un itinerario geográfico para subrayar la soberanía universal del
Señor o de Yahvé.
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c.1.1 Oráculo contra Damaso (Am.1,3-5).
País vecino a Israel. En el período en que el profeta escribe, Damaso era la capital del
Reino de Siria, llamado también Región de Aram, colindando con el norte con Palestina.
Cuando se habla de Damaso se refiere a todo el país. Los crímenes que el profeta condena
se refieren a tiempos de guerra y, los habitantes de la Región de Siria, fueron barbaros
en tiempos de guerra (eran sanguinarios). Condena y castigo en contra de las casas de
placer: Bicat-avén y Bet-edén, que son las casa de placer más renombradas. Es un
oráculo en forma de inclusión: "Así dice el Señor... Lo dice el Señor".
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c.1.2 Oráculo contra Gaza y Filistea
(Am.1,6-8). Este oráculo lo situamos en la región costera de la Palestina, cuando
pertenecía a los filisteos que habían fundado la Tentápolis Filistea. Hacia el 1200
a.C. hombres venidos del mar se apoderaron de la llanura costera e hicieron la guerra a
los habitantes del país. El profeta denuncia los crimenes de estos pueblos, que en la
historia habían quedado muchos años atrás, conservando únicamente los pueblos por los
filisteos, los hombres venidos del mar. Por las características de los filisteos,
probablemente provenían de la península helénica, de Nicenas. Se menciona en el
oráculo cuatro ciudades filisteas que le dan el tinte histórico: Gaza, Asdod, Ascalón y
Ecron (no se menciona la ciudad de Gad). El principal castigo para estos filisteos es
porque se dedicaron al tráfico de esclavos, siendo estas ciudades mencionadas unas
ciudades fuertes. Ecron y Gad hasta la fecha no han sido identificadas, mientras que Gaza,
Asdod y Ascalón se tienen bien ubicadas, pues se han encontrado ruinas.
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c.1.3 Oráculo contra Tiro y Fenicia (Am.
1,9-10). Dirigido específicamente a un puerto fenicio. Una población que se dedicaba al
tráfico de esclavos, hundiendo sus raíces en el matrimonio de Jezabel y Salomon. Se
condenan también porque a través de este pueblo se introdujeron los cultos sincretistas,
tanto en Israel como en Fenicia, por aquel amistoso matrimonio entre Jezabel y Salomon.
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c.1.4 Oráculo contra Edom (Am. 1,11-12).
La región de Edom está al otro lado del mar muerto, en la Transjordania, en una región
desértica. Fue ocupada por los senobitas. Una región que siempre estuvo en lucha
constante con la Palestina y nunca tuvieron buenas relaciones con Israel. Esto se viene
arrastrando desde aquel plato de lentejas que vendió Esaú a Jacob por el precio de la
primogenitura. Esaú se fue a vivir a Edom, de donde son ciudades Tenan y Borsa.
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c.1.5 Oráculo contra Ammon (Am.1,13-15).
Es un oráculo en forma de inclusión. Ammon esta ubicado al norte de la región de Edom.
Es una región desértica. Se caracteriza porque hicieron la guerra a los edomitas,
inventando terribles tormentos. El castigo es la destrucción y deportación del Reino de
Ammon.
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c.1.6 Oráculo contra Moab (Am.2,1-3).
Hacia el sur de Judá esta ubicada la región de Moab, parte de la Transjordania. Es la
región más fértil de la misma Transjordania. Allí se desarrolla parte de la historia
de Rut y descendencia davídica. Existía la costumbre de enterrar a los muertos en tumas.
Y en ellas ponían ofrendas, de la vida cotidiana, jojas... Más había gente que se
dedicaba a robarlas. Dentro de la región moabita había la creencia de que cuando una
tumba era violada, el difunto quedaba sin descanso y con una maldición. Profanación de
tumbas que es demostrada por la estela de Mesa, donde se habla de la devastación que ha
sufrido Moab, como castigo de la profanación de las tumbas. Reciben castigo por haber
profanado los huesos del Rey.
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c.1.7 Oráculo contra Judá (Am.2,4-5).
Tiene un tinte yahvista, reafirmando la tradición se habla del reino donde se continuan
las promesas mesiánicas y subraya sobre todo la infidelidad y desobediencia contra
Yahvé. Y quizá un tinte deuteronomista, aún cuando no haya surgido la tradición,
puesto que se habla de la ley.
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c.1.8 Oráculo contra Israel (Am.2,6-16).
En este oráculo se resume toda la profecía de Amós. Es el oráculo obertura que abre
las puertas a toda su obra. Primero denuncia los crímenes de Israel, por lo que el
castigo es inminente. Es el oráculo más desarrollado. La denuncia que se hace es la
siguiente: los ricos humillan al pobre, los humildes son despojados de sus tierras,
destruyen la dignidad de los que menos tienen, ejercitan la constitución sagrada y
profanan el santuario. Denuncia la corrupción del sacerdocio y la corrupción de los
profetas de oficio, que han desviado la moral, y por esto, el castigo es inminente.
Denuncia el falso culto o el culto idolátrico, subrayando la conducta desviada de los
actores del culto. Denuncia el lujo desmedido de las clases dependientes, el orgullo de la
clase alta y la falsa seguridad religiosa, que consiste en sentirse protegidos por Dios
pues han sido elegidos por él. El Señor se encara con su pueblo. El juicio de Dios es
inminente por sus pecados y pasará sembrando la desolación, muerte y oscuridad.
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c.2 Oráculos y lamentos del profeta por Israel (3,1 - 6,14). Contiene
esta sección una serie de oráculos, de advertencias y amenazas. Son sermones que
contienen advertencias y amenazas.
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3,1-2 Casi en forma de aforismo enuncias
estos versos el principio de que la elección es responsabilidad. Casi podría
considerarse programa de lo que sigue, que será un pedir cuenta a los elegidos.
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3,3-8 Esto es como una autopresentación
del profeta con recursos sapienciales. En su contenido, la serie es impresionista y
sugestiva: un rugido, su respuesta; una ave que cae, una trampa que salta (mundo de caza
animal y humana); un toque de corneta, el pánico, y se siente la presencia activa de
Dios; ahora el león ruge cerca... y es el Señor. La serie podía sonar como juego
ingenioso, coreado por el público; el desenlace parece cargarla de imágenes omninosas.
Quizá los oyentes tengan que seguir escuchando esta corneta de alarma antes de temblar y
ponerse a salvo; Amós ya ha escuchado dentro el rugido del León, y no le queda más
remedio que prestarle su voz como un eco.
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3,7 Una mano posterior añade esta
aclaración, elevando a principio general lo que Amós apenas indicaba como un hecho. El
no dice que el profeta lo sepa todo antes de que suceda; los hechos los controla Dios, la
información la da cuando quiere, y esta vez está avisando; nada más. El profeta, como
confidente universal de Dios, es una reflexión tardía y generalizante; como quien dice:
el Señor ha dirigido a su pueblo en la historia, explicando al pueblo su acción por
medio de los profetas. En tal enunciado entran los profetas de amenaza y los de promesa,
Jeremías e Isaías II.
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3,9-11 Primer oráculo contra poderosos
injustos. Son gente que vive en palacios, que se ha enriquecido explotando a los demás.
con frase incisiva lo resume el profeta: "Atesoran violencias y crímenes en sus
palacios": ésos son sus tesoros desenmascarados. Si alguna vez en los palacios
de la capital han invitado ostentosamente a extranjeros, el profeta despacha correos con
otra invitación para contemplar el espectáculo que los ricos han montado y Amós va a
mostrar. Los invitados son extranjeros, también habitantes en palacios, pero con sentido
de la justicia.
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3,12 El breve oráculo interrumpe, aunque
permanece en el campo militar de invasión y derrota. Irónicamente, los israelitas son
como animal o rebaño, al que enemigos feroces van a descuartizar; los pocos que escapan
con vida serán testigos de una catástrofe
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3,13-15 En este oráculo se mezcla el
lujo con la devoción, las casas de campo y los marfiles con los altares. La implicación
de los altares es diversa: por una parte, los altares sirven para el culto normal, para
dar gracias y pedir gracias, una feliz bendición para los ricos; en momentos de peligro,
los altares ofrecen asilo frente al enemigo. Todo fallará, porque el día de rendir
cuentas los altares serán los primeros. Dios no refrenda la función de unos altares que
han garantizado la injusticia.
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4,1-3 Tercer oráculo sobre las mujeres
de los ricos. "Vacas de Basan" ¿es título honorífico, o insulto
despectivo? Entre hombres, "toros, carneros" sería título de oficio y
autoridad, y es lógico que a las mujeres les toque el correspondiente "vaca".
Por otra parte, en Israel la gordura podía ser señal de riqueza y prestigio. Quizá
Amós juegue con el doble sentido o con la connotación de la palabra. Esas mujeres
sintetizan el escándalo de juntar la buena vida con la explotación de los pobres.
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4,4-5 El comienzo suena como invitatorio
de salmos. El fondo permite escuchar el sarcasmo del profeta. Porque además en Betel y
Guilgal podrán dedicarse a una práctica solícita y devota: pecar, pecar mucho. Si los
santuarios bendicen su injusticia y se alimentan de ella, son santuarios sin fuerza para
denunciar. Estos ricos explotadores pueden ser muy generosos con sus santuarios, por
encima de diezmos consabidos. El culto resulta organizado con todos los particulares y las
ofrendas voluntarias bien logradas.
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4,6-13 Entra aquí una vigorosa serie de
cinco plagas que acompasan el escarmiento y una contumacia creciente. Es una página
apasionada, desarrollada en un crescendo implacable. Aquí se habla de escarmientos
bienintencionados y fracasados; hay cierto parentesco entre palabras y hechos que acusan e
invitan. El eje de la serie es el valor saludable del castigo, que denuncia una culpa e
invita a la conversión, y la correlativa resistencia de los que sufren sin escarmentar.
El estribillo resume perfectamente la idea. La conversión o vuelta al Señor es lo que
buscan todos los castigos: si el Señor los trajo a sí, después del alejamiento tienen
que volver. La serie se presenta como historia, culmina en una catástrofe ejemplar,
desemboca en una confrontación nueva, quizá en un castigo inminente.
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5,1-3 En este capítulo comienza la serie
de tres ayes. El mismo profeta se encarga de entonar por adelantado la elegía fúnebre
por la capital, que sintetiza y representa a todo el pueblo. En rigor, la elegía es
minúscula, pues ocupa dos versos. Como en el caso de la hija de Jefté (Jue. 11,39ss), el
dolor se redobla por cantar la belleza juvenil tronchada. Una capital puede mirarse como
matrona fecunda o señora matriarcal y también como doncella hermosa y atractiva, casi
novia del pueblo. El profeta mira en lontananza la hermosa ciudad caída que no puede
levantarse ni ser levantada a su vida, esplendor, poderío de ahora. Si es ésta la
acción del Señor anunciada, hay razón para temer el encuentro. La salida de que se
habla puede ser militar y puede encerrar además la idea del destierro.
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5,4-6 "Buscar" es aquí
una palabra preñada de sentido, es como cifra del sentido religioso: indica dirección,
concentración, tarea; se hace una vez y se repite de nuevo. Tiene además la urgencia de
una elección insoslayable: o los santuarios favoritos o el Señor.
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5,7-17 Primer ay: justicia en los
tribunales. El tema es la justicia de los poderosos: se amenaza a los transgesores, se les
exhorta a la justicia, se vuelve a la amenaza en tono de elegía.
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5,18-20 Segundo ay: culto y justicia.
Este oráculo polémico presupone en los oyentes una concepción, quizá una experiencia
precisa del "día del Señor" como día salvador. En principio se podría
entender como día de fiesta litúrgico: después de haber superado diversos peligros,
ponen su esperanza en una fiesta litúrgica periódica o especial, en que el Señor les
concederá su favor, y sucede lo contrario. También se podía entender en sentido
militar, como día de intervención victoriosa y salvadora del Señor: cuando el Señor
intervenga no lo hará para salvar a su pueblo infiel.
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5,21-27 Con bastante claridad planean
estos versos uno de los grandes problemas del AT: la relación y tensión entre el culto y
la justicia social. Tema atestiguado repetidas veces en la literatura profética, en la
oración, en la literatura sapiencial. El israelita inventa o practica el culto primero
para honrar al Señor, cosa valiosa; después lo practica para asegurarse el favor de
Dios, para aplacar su ira sin tener que cambiar de conducta, y esto es farsa, execración,
intento de soborno. La injusticia vicia el culto.
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6,1-10 Tercer ay: lujo y riquezas. El
tercer ay se dirige a los ricos que derrochan en lujos, viven confiados en sus riquezas.
El castigo ha de corresponder al delito: los que se recuestan indolentes irán al
destierro, el fasto será entregado al enemigo, las casas quedarán vacías.
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6,12-14 En estilo sapiencial, un par de
preguntas presenta el absurdo de una conducta: los que saben usar debidamente sus caballos
y toros no saben administrar la justicia; más respeto merecen los brutos que los hombres.
Así se llega a una situación en que el derecho amarga y la justicia está envenenada.
Por otra parte se sienten satisfechos de conquistas ridículas. El castigo será una
conquista arrolladora por un pueblo todavía anónimo.
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c.3 Las visiones simbólicas.
Estas visiones están relatadas en primera persona, y esto es de manera
sugestiva para el lector, pues podemos pensar que esta parte es la más auténtica y
genuina del profeta.
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c.3.1 Visión de las langostas (7,1-3).
La primera cosecha que se recolectaba se llevaba de tributo al Rey. Las langostas están
acabando con toda la cosecha, y Amós pide, intercede ante Dios para que suspenda el
juicio y éste se muestra misericordioso.
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c.3.2 Visión del fuego consumidor
(7,4-6). Yahvé se arrepintió ante la intercesión de Amós, quien presenta el fuego
consumidor, identificándolo con el juicio de Dios y alega ante él la pequeñez del
pueblo.
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c.3.3 Visión de la plomada (7,7-9). Dios
está haciéndose ver a Amós que el muro del templo está mal construído desde los
cimientos, por lo cual debe ser construído nuevamente. Amós ya no interviene, por tanto,
el juicio de Dios es irrevocable, pues la alianza con Dios ha sido violada, pues se han
practicado cultos idolátricos, y lo que es aún peor, se hacen cultos sincretistas.
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c.3.4 Interludio histórico (7,10-17).
Las visiones son interrumpidas por este interludio histórico, que nos ha permitido
reconstruir la biografía de Amós, y nos ha dado la posibilidad de ubicarlo geográfica y
temporalmente. Presenta además una profecía en contra del Reino del Norte, donde se
denuncia ante Amacías lo que le pasará a Israel.
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c.3.5 Visión del cesto de fruta madura
(8,1-3). El cesto de fruta madura es el símbolo de que Israel ha llegado a su madurez. El
tiempo del juicio está por llegar y no tardará el Señor en emitir su castigo, que será
manifiesto el día de Yahvé.
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c.3.6 Ultimo oráculo (8,4-14). Se
interrumpen las visiones y ponen una advertencia en contra de la codicia, el fraude, la
corrupción de la clase alta del Reino del Norte. El v.11 marca el hambre de oír la
palabra del Señor. Sin embargo el castigo es inminente, siendo el punto central la
opresión de los pobres y la corrupción de la clase alta de Samaria, pues en sus negocios
sucios pisotean la dignidad de los pobres.
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c.3.7 Visión del altar (9,1-8). Esta
visión exhorta a que nadie escapara de la cólera de Dios. Existe cierta identificación
con el Salmo 139: alabanza a Dios por su magnificiencia, porque nos conoce completamente.
La cólera de Dios se extiende hasta el Sheol, el lugar de los muertos, y hasta el
Carmelo.
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c.3.8 Visión de Israel. Oráculo de
salvación (9,9-15). Algunos comentaristas hablan que estos oráculos son una añadidura
posterior. Un autor anónimo que quiere terminar el libro con una nota positiv. Se afirma
esto porque no concuerdan las ideas con el contenido del libro. Probablemente unos 30
años después. El v.11 habla de David, cuando nunca se ha mencionado su nombre en todo el
libro. El v.13 nos recuerda las ideas que maneja el profeta Ezequiel.
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1.3.1.3 Su mensaje.
Uno de los aspectos más criticados por Amós es el lujo desmedido de
la clase alta del Reino del Norte, ya que Amós puede comprobar esta suntuosidad tanto en
sus construcciones como en la forma de vida. Ataca las actitudes de los ricos que habitan
en sus lujosos palacios, que contienen sillares sunuosos y objetos valiosos y que se la
pasan de fiesta en fiesta, de orgía en orgía, a costilla de los pobres y desvalidos. Se
ungen con perfumes costosísimos. Sus mujeres van coajadas de joyas.
Otro aspecto que Amós ataca son las injusticias sociales, económicas,
políticas y religiosas. Los ricos se olvidan de los pobres y los oprimen y costa de ellos
llenan sus arcas, hacen violencia y cometen crímenes. Estas riquezas las han conseguido
oprimiendo a los que menos tienen, maltratando a los pobres y despreciándolos,
vendiéndolos como esclavos, falseando las medidas y aumentando los precios. Es una
actitud contraria al espíritu fraterno que Dios exige de su pueblo.
Hoy, la situación se repite: afán desmedido de poder, riqueza... Para
lo cual, nuevamente se vive la situación de opresión.
Otro aspecto de la denuncia de Amós es la falsa seguridad religiosa,
ante la seguridad de saberse pueblo elegido por Dios (3,1), que hace que ellos vean muy
lejano el día del Señor como un día de castigo.
Como consecuencia de su mensaje es el día del Señor, como día de
castigo y tinieblas, que provocará desolación y muerte y ante esta características del
día del Señor se encuentra la fórmula o pincelada de esperanza: "buscadme y
viviréis", con la cual expresa el ideal de conversión.
Otro tema fundamental es el del "resto". Es el primer profeta
que inicia la doctrina del "resto". Probablemente Amós sitúa este pequeño
resto en el Reino de Judá que es su pueblo, su patria, y que indirectamente está
haciendo alusión a la continuidad de las promesas mesiánicas de la sucesión davídica. |