Cordius Mariae Filius

El Profetismo

en la Sagrada Escritura

 
Objetivo
Temática
Crónica
Fotografías

Apuntes de: Miguel Angel Corral Chagolla cmf

En la materia impartida por: Armando Collin, pbro.


Oseas, profeta de la fidelidad conyugal

1.3.2.1 Biografía.

Tenemos muy pocos datos desde el punto de vista biográfico. Sólo algunos datos que emergen de su propio escrito, como lo vemos en su obra en 1,1, a través del cual sabemos que era hijo de Beeri, quizá procedente del Reino del Norte, donde realizó su ministerio. El tiempo en que ejerció su profecía también está enunciado en el título de su obra.

Se habla de que ejercitó su ministerio desde Josías hasta Ajaz, y una parte del Reinado de Ezequías, por lo cual se cree que pronunció las condiciones políticas y religiosas del Reino del Norte. En ningún momento menciona a Jerusalén, lo cual es indicio de que es realmente del Reino del Norte. Parece ser que le tocó la experiencia de ver la destrucción de Samaria en el 721, y parece ser que murió hacia el 714.

Notamos en su obra que Israel está viviendo los últimos años de prosperidad, que fueron los años más dramáticos del Reino del Norte, pues por un lado los problemas internos que habían vivido.

A través de su obra no es fácil descubrir a qué clase social perteneció Oseas. Hay varias propuestas: algunos opinan que se trataba de un Beerino, que caminaba por el desierto del Reino del Norte; otros, piensan que era de la misma clase social que un pastor. Otros más piensan que pertenecía al rango sacerdotal, y otros, lo identifican como miembre de un grupo de profetas. Más bien, tenemos que decir, se trata de de un campesino, de donde solía tomar los ejemplos. Es a través de su actividad de donde conoce los ritos baalicos y orgiásticos.

Notamos que Oseas era crítico y observador de los hechos presentes y pasados, de la corrupción de las clases dirigentes y de las aberraciones del pueblo.

1.3.2.2 Su obra.

a. Composición del libro.

Para poder estudiar el libro del Profeta Oseas es importante retomar la estructura que nos presentan los capítulos 1 y 3. Dios le habla a Oseas para que celebre su matrimonio con una mujer que se prostituye, sacándola de los altos para purificarse. Nos preguntamos: ¿son dos experiencias distintas las que narra estos capítulos? ¿dos textos? ¿dos tradiciones? Los autores construyen este acontecimiento.

En el cap.1 el texto es narrado en tercera persona, relatando que el profeta se casa con una mujer llamada Gomer. Este pudo haber sido un matrimonio normal, de donde nacieron tres hijos: el primero es llamado Yishrael, para recordar la caída de la dinastía del Reino de Israel; posteriormente nace una hija que lleva por nombre Lo-Rujama, para significar que la ruina es inevitable; y, pasado el tiempo, nace Lo-ami, que significa "no a mi pueblo", es decir, que el repudio de Israel es definitivo. Estos nombres son puestos por un mandato de Dios, relativos a importantes momentos del pueblo de Israel.

En el cap.3, la narración se distingue porque está presentada en primera persona, y habla de un "segundo matrimonio". El nombre de la esposa no es indicado. Para obtener esta mujer Oseas tiene que pagar y después de probar su fidelidad, la toma por esposa.

Estas dos narraciones ¿son biográficas o simbólicas? Practicamente son las dos. En cuanto a la narración en primera persona los criticos piensan que se trata de una narración histórico - biográfica, porque los elementos que emergen son precisos, claros y concretos. Se trataría de un solo matrimonio, narrado en dos etapas. Gomer es también la que aparece prostituyéndose, porque se ha cansado de Oseas, además de haberse alejado de Dios, hasta caer en la prostitución sagrada dedicada a los baales, donde ejerce culto idolátrico, hasta que Dios le pide que perdone a su esposa y poner a prueba su fidelidad. Una vez que Gomer está a prueba durante un período y es fiel a Oseas, éste la lleva a su casa y viven más felices que antes.

Esta es la misma experiencia de Israel para con Dios. Esta es la denuncia de los profetas. La experiencia de Oseas es al mismo tiempo oráculo para concientizar al pueblo. Es el tema que abordarán posteriormente otros profetas: Isaías, Ez.16.

El drama familiar que Oseas nos narra profundiza su mensaje, delineando la experiencia de Israel que está presentada en términos del amor conyugal traicionado, surge el arrepentimiento y ese amor es conquistado. Así es el amor de Dios para con su pueblo. Este símbolismo tiene tres partes:

Un juicio.

Un castigo.

Una promesa.

Es un esquema que forma parte de los profetas clásicos, pero es en Oseas donde se forma. El juicio está expresado a través de la esposa infiel, es decir, por sus desórdenes morales, en todas las clases sociales, las crisis internas de Israel y la perversión en la religión. Este juicio se da porque se han alejado de Yahvé, trasgerido su alianza.

El castigo. De manera gradual se dará la destrucción del pueblo, la invasión del enemigo, la calamidad y la realidad angustiosa. Toda una tragedia.

La promesa expresada por la llegada de una nueva era que indica la conversión, la esperanza y la reconstrucción. Es el cap.14 quien indica este volverse al Señor, a través de un oráculo de esperanza, reconstrucción y mesianismo.

 

b. Disposición del libro.

En cuanto a la estructura del libro es un poco más dificultuosa que la de Amós, pues como hemos visto su matrimonio se narra en dos capítulos separados, insertándose de manera indistinta los oráculos del profeta, y en este contexto se consideran los más significativos.

El matrimonio de Oseas (1-3).

Denuncia o condenación (4,1 - 9,9).

Denuncia de los pecado (9,10 - 14,1)

Perfidia contra Israel.

Sentencia de muerte.

Epílogo de salvación (14,2-10).

 

c. Exégesis del libro.

c.1 Primera sección: Os.2,1-23. Es una reinterpretación de el oráculo de la vida del profeta Oseas. En este capítulo se unen los dos momentos de la vida de Oseas, más ahora se lleva a cabo la comparación con el "matrimonio" entre Dios e Israel.

c.2 Segunda sección: Os.4,4 - 9,9. Son oráculos y castigos que el profeta anuncia a sus contemporáneos, generalmente dirigidos a la clase alta. El tema que cada uno de estos dichos u oráculos nos ofrece trata sobre el juicio que Yahvé hará contra Israel por culpa de su infidelidad y sus muchos pecados contra Dios.

c.2.1 Pleito con los sacerdotes: 4,1-3 En este oráculo Yahvé acusa a Israel. No hay fidelidad ('Amat), ni amor (hesed). Estas dos afirmaciones son centrales en el mensaje de Oseas. Si no hay fidelidad ni amor, tendremos que hablar que el pueblo de Israel ha rompido la Alianza (Berit), no ha cumplido la ley, y vive en infidelidad, consiguiendo así el castigo evidente de parte de Yahvé. Referencia directa al decálogo: "Abundan el juramento falso y la mentira..." (4,2), por lo que la alianza ha sido rota y la tierra está por convertirse en desierto, por eso hay duelo en el país (4,3), elegía y lamento. Y esto no es otra cosa que "el día del Señor" (Yom-Yahveh).

c.2.2 Acusación contra los jefes de Israel: 4,4 - 5,7. Sacerdotes y profetas que se venden, rechazan el conocimiento, olvidan la ley. Ofrecen sacrificios idolátricos (4,12), prostituyéndose en las cases del placer de Gilgal y Betaven. Es una acusación contra los sacerdotes porque han sido infieles, disfrazando de culto yahvista un culto sincretista. Es una acusación también contra los reyes por pisotear la dignidad de los pobres, por aceptar la ignominia baalistica, por ellos se pronuncia una sentencia. Y por esto, será devastado el país, y el rey será llevado a un lugar extraño, la casa de Dios será destruída y el enemigo ocupará la tierra.

c.2.3 Infidelidades políticas: 5,8-14.

c.2.4 Conversión auténtica: 5,15 - 6,6. 5,15 indica el abandono de Yahvé a su pueblo, mientras que 6,1-3 indican que el arrepentimiento conduce de nuevo a Dios, pero este arrepentimiento no puede ser un arrepentimiento superficial (6,4-6) o falso.

c.2.5 Un historial de apostasía: 6,7 - 7,2. Reflejan una falta de lealtad y perdón imposible. La falta de lealtad con Dios toma diversos nombres: quebrantar la alianza, hacer traición, prostitución, falsedad. La falta de lealtad con los hombres se manifiesta en actitudes: "bandidos al acecho, ladrones, bandoleros", y en obras, hasta el asesinato. Jefes de semejantes conducta parecen ser los sacerdotes: ellos dirigen la fornicación idolátrica y los crímines civiles. El perdón es imposible porque no hay una verdadera conversión ni confesión: aunque Dios intenta la reconciliación, los culpables se hacen ilusiones de que los delitos no aparecerán o no serán tenidos en cuenta: "porque se hace la ilusión de que su culpa no será descubierta ni aborrecida" (Sal.36,3). Así, en el mismo acto de una posible reconciliación, se hace más patente la condición pecadora de Efraín. Pues, contando con un perdón fácil y mecánico, agravan los pecados y quedan envueltos en ellos.

c.2.6 Conjuras de palacio y alianzas funestas: 7,3-12. Denuncia contra los reyes, que han aprobado la corrupción, y la han propiciado ellos mismos. La maldad de Israel se manifiesta también en sus intrigas y crímenes contra la autoridad establecida. Internamente maquinan traición y violencia mientras externamente muestran devoción al Rey. Todos son adúlteros, infieles y desleales. Pero, aunque encendidos por la pasión de destruir, planean prudentemente su rebelión.

Se condenan las intrigas internas, que llevaron a la destrucción de la descendencia davídica, buscando alianzas con los pueblos vecinos, que más bien, los llevarán a la destrucción por no buscar la ayuda de Dios. Se condena la monarquía en cuanto institución por abuso de poder.

c.2.7 Insinceros e ingratos: 7,13-16. Es una elegía típica del profetismo. "Ay de ellos" es una frase de amenaza y amonestación, y muestra también cierta desilusión, pues a pesar del amor de Dios, se han alejado de él. Se han rebelado al romper los vínculos de la alianza y reclamar autonomía absoluta. Ahora ni siquiera desean ser salvados por Yahvé. Por el contrario, hablan mentiras contra él, al no reconocerlo como única fuente de seguridad y refugio. Su política es desleal. Se han dado a las prácticas idolátricas.

c.2.8 Han roto la alianza y no valen sus alianzas y fortalezas: 8,1-14. La trompeta da la voz de alarma cuando el enemigo se acerca a la ciudad. "Que un águila se cierne sobre la casa del Señor. Porque han roto mi alianza rebelándose contra mi ley" (8,1): con frecuencia se hace esta comparación del enemigo con un águila que acecha desde lejos su presa y se abate para devorarla; aquí, el enemigo se precipita sobre la casa del Señor, es decir, la tierra del Señor que es Israel, pues han transgredido su pacto y han violado su ley. La ruina caerá sobre Israel. Se enuncia el cisma político religioso y se denuncian las alianzas y la idolatría.

c.2.9 Cultos de fertilidad: ni pan ni vino: 9,1-6. Las primeras palabras de Oseas muestran ya la diferencia entre las ruidosas festividades de Israel y el culto a Yahvé. En lugar de dar gracias a Yahvé, Israel se ha puesto a adorar a las fuerzas de la naturaleza. El exilio será el castigo por la idolatría.

c.2.10 No valen ni profetas ni videntes: 9,7-9. Oseas tuvo que sufrir el destino de todos los profetas, pues Israel en lugar de hacer caso al profeta que señalaba sus pecados, gritó: "El profeta es un loco, el hombre inspirado desvaría..." (9,7b). Sin embargo, el profeta sigue denunciando la corrupción del culto, mientras que el Rey maquila contra el profeta para cayarlo. No se habla de lo que le sucedió al profeta.

c.3 Tercera sección: Os. 9,10 -14,1. En esta sección se evoca el por qué del castigo, mediante algunos oráculos que señalan lo que ha sido la historia de Israel y los pecados que ha cometido.

c.3.1 Castigo por el crímen de Baal-Peor y Guilgal. Oseas considera el tiempo que Israel pasó en el desierto como un período en que el pueblo era gozo para el corazón del Señor. La imagen de la breva en la higuera y uvas en el desierto, también expresa con gran propiedad las relaciones de Yahvé y el pueblo en aquellos felices tiempos. Aquellos felices comienzos no duraron mucho, pues se consagraron a la ignominia: en lugar de fecundidad, hay desolación. Israel no ha escuchado la voz de Dios, por lo cual será castigado. La falta de hijos, la mayor maldición posible, será un castigo adecuado para los pecados de Israel contra la castidad.

c.3.2 Castigo por la idolatría, por el culto y la hipocresía: 10,1-8. Oseas vuelve al blanco principal de su reproche: la idolatría de Israel. El contexto da la impresión de que el profeta habla a un pequeño número que todavía se preocupa por escucharlo, pues los demás lo han juzgado loco. Usa Oseas la figura de una vid frondosa para describir a Israel, que producía fruto en abundancia, disfrutaba de gran prosperidad, pero con ella, en lugar de percatarse de la presencia de Dios, se volvieron a Baal, a la religión de la fertilidad y a la idolatría. Destrucción en tres etapas:

Jefes del pueblo.

Hombres.

Mujeres y niños.

c.3.3 Resultado terrible del pecado: 10,9-15. Israel tiene que aprender siquiera de su propia experiencia. Amaron la iniquidad, confiaron en su propio poder, pero el resultado ha sido la corrupción y desilusión completa. Se presenta el tema de la vanidad. El oráculo se presenta así:

Juicio.

Acusación.

Sentencia de muerte.

c.3.4 Oráculo del amor paterno: 11,1-11. Nos da la más bella descripción del amor de Dios. Recuerda la ternura y romance de los primeros tiempos. Entonces había, ante los ojos de Yahvé, muchos pueblos, y Yahvé se decidió por ellos, un pueblo sin territorio ni historia, privado de la civilización más rudimentaria. La justicia y santidad de Yahvé exigen castigo para el pueblo apóstata. Pero su amor infinito hará que, a pesar del castigo, no destruya a Israel. La conversión, el regreso del exilio, la restauración habrán de marcar el camino hacia la salvación.

c.3.5 Ofrecimiento de salvación: 12,1 - 14,9. En 12,1-15 aparece un reproche a Israel por sus abominaciones. Es una serie de dichos haciendo alusión a la perfidia de Israel. El v.6 es una interpolación posterior en forma de doxología, con un tinte deuteronomista. En 13,1 - 14,1 se habla de la condenación definitiva por medio de oráculos de juicio, condenando la monarquía y dando de una vez por todas una sentencia de muerte.

c.3.6 Epílogo: 14,10. Es una promesa de salvación. Se nota el tema de la esperanza. A la destrucción sigue la restauración, para la cual tiene que haber un arrepentimiento, la fidelidad del pueblo, dando como consecuencia la era mesiánica. Este versículo es una añadidura posterior, y es un sumario de lo que significa la literatura sapiencial.

1.3.2.3 Su mensaje.

Oseas coincide con las ideas de Amós. Condena el lujo de la clase alta, así como el culto idolátrico que se está celebrando en Isaías. Denuncia las injusticias sociales, políticas, religiosas..., el orgullo del pueblo en ese afán de poder hacia los pueblos circunvecinos, condena la idolatría y la trasgresión de la ley. Por todo esto, el castigo es inminente. Aunque el Señor da tres posibilidades:

a. Ponerle pruebas a Israel para que al final se convierta y regrese (matrimonio de Oseas).

b. Ponerle un castigo concreto en forma pública para que se arrepienta y vuelva.

c. Perdonarle por amor.

En esta tercera posibilidad se sitúa la mayor parte de la doctrina de Oseas. El perdón antecede a la conversión. Dios perdona a su pueblo antes que este se convierta porque el amor de Dios es fiel, sincero, proyectado en una alianza, porque Dios tiene piedad hacia el otro, porque Dios se ha entregado a su pueblo. El mensaje habla por tanto de la conversión del pueblo.

Otro aspecto importante es el tema del desierto. Israel si quiere recibir la salvación debe renovar su alianza con Dios. No significa que deba caminar por el desierto nuevamente, sino, más bien, dándole una nueva dirección a las instituciones: el culto, el templo, el sacerdocio, las grandes fiestas de Israel.

Uno de los temas centrales es de la justicia divina, que es la disposición de Dios hacia su pueblo. La última disposición es el perdón, que exige del pueblo el conocimiento de Dios y la fidelidad.

Oseas posee un espíritu meditabundo y atento a las necesidades del pueblo, quien por anunciar la salvación y denunciar las injusticias es perseguido y calumniado (9,7-8), pero es la suerte que todo profeta de Dios tiene que pasar siendo fiel a esa misión que se le encomienda.

Oseas anuncia una religión del corazón y del espíritu que Jesús afirmará posteriormente (Mt.9,13: actualización del mensaje de Oseas).