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El Profetismo en la Sagrada Escritura |
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Apuntes de: Miguel Angel Corral Chagolla cmf En la materia impartida por: Armando Collin, pbro. Miqueas, el profeta del juicio 1.3.3.1 Personalidad del profeta. Se le llama el profeta del juicio divino. Del profeta Miqueas conocemos únicamente algunas noticias que aparecen esporádicamente en su libro. Es distinto de Miqueas, hijo de Yimlá, que vivió dos siglos antes y que se narra en 1 Re.22,8ss, quien vivió en la época de Ajab de Samaria y Josafat, en los reinados de JOtam y Ajaz. El nombre de Miqueas es un nombre muy común en la tradición hebrea, y de hecho uno de los arcángeles lleva casi el mismo nombre, pues la raíz es la misma (Mikkâel: ¿Quién como El?). Otros datos que conocemos de la vida de Miqueas están en el título de su obra (1,1). Su actividad la desarrolla en el período de los reyes Jotan, Acaz y Ezequías. Otro dato lo encontramos en Jer.16,18-19. Algunos autores hablan de dos Miqueas: a. Del cap. 3-5 sería un autor posterior, de la época del Proto - Isaías, por las ideas de restauración. Sobre todo hay un detalle en el oráculo contra el templo. Estos autores se basan en el lenguaje que cambia un poco en relación a todo el escrito, pero basados en que se trata de un mensaje profético, la mayoría de autores opina que se trata de un solo Miqueas en dos etapas sucesivas de su ministerio. b. Si hablamos de un solo Miqueas podemos añadir que nació en Moreset, cerca de Gad, territorio filisteo, a unos 30 kms. de Jerusalén, en una región montañosa. Por el mensaje de su obra, se puede decir que pertenecía a una familia rural como todos los habitantes de la región filistea, dedicándose al cultivo de su terreno. Esto se explica por la serie de imágenes que va presentando cuando realiza sus denuncias, y Miqueas tiene el mérito de haber resumido en el cap.6-8 la justicia de Amós, el heset de Oseas y la humildad de Isaías. 1.3.3.2 Su obra. a. División del libro. Practicamente lo podemos estructurar en cuatro partes. En la primera encontramos el juicio del Señor contra su pueblo (1,1 - 3); la segunda, las promesas a Sión (4 - 5); la tercera, elegía y amenaza contra Israel y Jerusalén (6 - 7,7) y, la cuarta parte es la esperanza de restauración (7,8-20). b. Exégesis. b.1 Juicio del Señor contra su pueblo: 1,1 - 3. Estos tres capítulos nos proponen un juicio universal convocado por Dios, haciendo las veces de juez y de acusador. Los testigos son los habitantes de la tierra, los montes, las estrellas, el universo... Dios en ese juicio universal no solo castigará el reino del norte, sino también a Judá (esta es la nueva realidad que añade este profeta). La cólera de Dios se ha encendido a causa de todos los crímenes, y en especial, por la clase de gobernantes, que han corrompido las instituciones, pisoteando la dignidad de los humildes, por eso el juicio de Dios será devastador y universal. La palabra Sión. En un contexto de profetismo Miqueas separa muy bien la ciudad de Jerusalén con la de Sión, separando tajantemente la ciudad de Samaria (3,12). Miqueas prepara toda una teología sobre Jerusalén, Sión y el templo santo. b.2 Las promesas de Sión: 4 - 5. Encontramos una serie de oráculos de índole mesiánico. Algunos autores opinan que estos capítulos fueron añadidos en un período postexílico, sin embargo, nosotros pensamos más bien que fueron escritos por el mismo Miqueas en un período posterior o en un segundo momento. El cap.4 continua la misma idea que los capítulos anteriores: una teología de Sión, del Templo y de Jerusalén. Este hermoso oráculo mesiánico lo encontramos en Is.2,2-5 (fueron contemporáneos), y nos preguntamos: ¿quién copió el oráculo? Más bien habría que decir que esa era la idea que circulaba en la comunidad judía, tomando ambos la figura del pastor, que se conoce en el ambiente de ambos profetas. Se propone también, ya de manera más clara, el universalismo de la salvación. Así en 4,1 se habla del templo donde se cumplen las promesas mesiánicas, y en 4,6-7 aparece la imagen del Pastor que cuida su rebaño. Con esto se clarifica la idea del resto santo. En el cap.5 aparece uno de los oráculos más perfecto y completo sobre el mesianismo. Es la primera vez que se habla de Belén Efrata (Beth-Lehem, casa para el pan. Efrata, pues ahí se establecieron las efraititas, la más pequeña de las tribus de Israel), que es una región árida y desértica. Y de ella nacerá un Pastor (se utiliza el término con todo el contenido teológico que este nombre contiene), con todo lo que implica. No es un personaje que será famoso, ni que tendrá el poder en sus manos, sino más bien aquel que cuida, cura, alimenta... a sus ovejas. No se refiere a un príncipe. De aquí se desprende su importancia, y no por el pequeño libro de él. b.3 Elegía y amenaza contra Israel y Jerusalén: 6 - 7,7. Es una composición genérica de denuncia y promesa. El proceso se puede resumir así: El Señor se querella con su pueblo ante testigos: después de haber hecho tanto por él, ¿qué ha recibido en pago? (6,1-5). El pueblo aprecia su culpa y propone una compensación cúltica, que el Señor rechaza: no culto, sino justicia es lo que él busca (6,6-9a). Una enumeración apretada y apasionada demuestra la injusticia del pueblo, que hace inútil la compensación cúltica; entonces, ¿valdrá la intercesión de un mediador? (6,9b-16). El profeta, discurriendo como Abrahán ante Sodoma, no encuentra justos que aplaquen a Dios, antes lo contrario; sólo le queda denunciar, amonestar y esperar él sólo en su Dios (7,1-7). b.4 Esperanza de restauración: 7,8-20. En la primera parte que abarca del versículo 8-10, resalta la idea de que Jerusalén sufrió a manos enemigas, lo cual no significa que la potencia adversaria sea árbitra de la situación. El sentido de los hechos es que Jerusalén era culpable, y el Señor la castigó entregándola temporalmente en poder enemigo. Ahora que Jerusalén está arrepentida y perdonada, el Señor saldrá por ella, librará a la humillada y castigará la arrogancia del agresor. Tenemos aquí una confesión teológica tradicional, expresada en términos bastante originales. La segunda parte, los vv.11-13, presenta que llega el día de la reconstrucción del retorno de los dispersos. La ciudad se llena, y es necesario ensanchar la muralla. El poeta contempla una dispersión universal. El país desolado será el de los enemigos. La tercera parte, los vv.14-17: Si la imagen del Señor pastor está vinculada a las tradiciones del desierto, el pastoreo de Basán y Galaad se refiere a la ocupación de la tierra, incluida la Transjordania. La actividad pastoril del Señor a favor de su pueblo tendrá valor de teofanía; el enemigo será víctima del pánico. Finalmente, la cuarta parte, de los vv.18-20. Por el tema del pecado y el perdón, esta última parte empalma con la primera. Si el enemigo se revela el Señor poderoso castigando, a su pueblo se revela misericordioso perdonando. Perdonando se muestra incomparable. 1.3.3.3 Su mensaje. El primer tema que Miqueas propone es "el día del Señor" (Yom-Yahveh). A diferencia de otros profetas en Miqueas es el juicio de Dios que se desarrolla en un contexto de teofanía cósmica, mediante un lamento y una elegía que pronuncia Dios. El juicio está por comenzar (6,1ss). La acusación es por las injusticias sociales (2,1). Este día del Señor es día de juicio y condena, pero al final de todo quedará un pequeño resto. El segundo tema que trata Miqueas es el de la bondad (Hesed) que podemos traducir como misericordia divina. El juicio no es de destrucción total como en el mensaje de Amós y Oseas, sino que este juicio está enmarcado por la bondad divina, esa bondad que tiene como consecuencia la salvación y que es característica de Dios. Miqueas presenta la bondad divina con el anunico de una esperanza, que está cimentada en esa bondad de Dios, por su perdón y misericordia (7,7). En este contexto de la bondad divina esta la promesa de restauración (7,11-13). En esta bondad divina encuadramos el primer anuncio del Rey mesiánico, así como ese reinado que se proyecta en el pastoreo de las ovejas (cfr. 5,1-5. Idea que no aparece ni en Amós ni en Oseas). El tercer tema enunciado por Miqueas es el reinado futuro del Señor en Sión (4,1-5). Sión es el centro de donde partirá la salvación, una salvación que se proyecta a todos los confines de la tierra. De Sión viene la Palabra de la ley, porque es ahí el punto central de las profecías mesiánicas. Otro tema que emerge del mensaje de Miqueas es algunas características de este Rey mesiánico (5,1-4). Por un lado, la dinastía davídica, poniendo el origen de esta dinastía en Belén de Efrata, la ciudad originaria de la dinastía. La gloria y dignidad de este Mesías será dirigida a los humildes de la tierra. Será un rey que pastoreara un rebaño (pobres y humildes). Un tema más es el universalismo de la salvación. Se habla de norte a sur, de todas las naciones circunvecinas. La era mesiánica está por llegar y se cristalizará en es rey mesiánico cuya misión va dirigida a los pobres. |