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El Profetismo en la Sagrada Escritura |
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Apuntes de: Miguel Angel Corral Chagolla cmf En la materia impartida por: Armando Collin, pbro. Habacuc, el justo vivirá por la fe 2.3.3.1 Personalidad del profeta. Nos hace profundizar en la presencia de Dios o la doctrina de la presencia de dios. De su vida no conocemos casi nada, ni en el título presenta ningún dato biográfico, sino se resalta únicamente el aspecto oracular y su procedencia profética (1,1). Su nombre proviene de la lengua acádica y hace mención de una planta acuática. Un dato importante que le da fuerza a este libro es el que encontramos en Dan.14,33-39. Esta noticia habla de un Habacuc que vivió antes del destierro, por lo cual aquí se utiliza aquello que llamamos pseudonomía. En la versión de los LXX se presenta a Habacuc como hijo de Jesús de la tribu de Leví, lo cual nos hace pensar que este personaje pertenece a un grupo de profetas que ejercieron su ministerio unos años antes de la deportación. Lo que llama la atención de Habacuc es el destino del inocente y del culpable. Pone en entredicho, como Jacob, la doctrina de la retribución que es característica del pueblo hebreo. 2.3.3.2 Su obra. El texto fue encontrado en la primer cueva de QumRam en 1947, junto con un comentario correspondiente al año 70 a.C. Coincide muy bien con la doctrina de los esenios. El texto se encontró en piel, con algunas notas marginales que hacen las veces de comentario. Se divide de la siguiente manera:
2.3.3.3 Su mensaje. El punto central es el fin miserable del impío y la victoria final del justo. Babilonia y Asiria son los impíos y los judíos son los justos, por lo cual irrumpe Dios en la historia para castigar a los impíos. Durante este castigo se cumple el destino histórico de Israel, que sigue siendo el pueblo de Dios. Proyecta la idea de una nueva aurora que comienza a surgir (3,1). En el NT se cita 2,3-4 en Rom.1,17; Gal.3,4; Hech.10,37-38. El justo vivirá por la fe. La salvación no viene de la ley sino de la fe. |